🏴A medio siglo de la muerte del genocida✊🏽:

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la batalla por el relato

h | h&m belgië - Pebble Mathsace 50 años de la muerte del general Francisco Franco y el año que viene se cumplirán 90 desde el inicio de la sublevación militar fascista de 1936. Ambas efemérides están propiciando no pocas iniciativas institucionales y sociales que, más allá de la denuncia simbólica de los crímenes cometidos por el franquismo, alientan narrativas que chocan a menudo frontalmente con nuestro relato anarcosindicalista y libertario.

La memoria histórica, tal y como la entiende la CNT, abarca dos grandes campos de actuación:

Por un lado, la denuncia de los crímenes de lesa humanidad constitutivos de un genocidio y cometidos por la sublevación militar fascista, la consecuente guerra y el posterior terrorismo de estado que se materializa en la búsqueda de verdad, justicia y reparación (incluidas dentro de esta última las garantías de no repetición).

A medio siglo de la muerte del genocida: la batalla por el relatoLa otra vertiente de nuestra labor memorialista se basa en la recuperación de la memoria sociopolítica de nuestra militancia, de nuestro universo organizativo (sindicatos, grupos de afinidad, Mujeres Libres, comités de defensa, cooperativas, escuelas, grupos excursionistas, teatrales, publicaciones periódicas, editoriales…) y de la alternativa socioeconómica que el anarcosindicalismo convino en llamar comunismo libertario.

La búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación propicia pequeñas victorias parciales como pueden ser la exhumación de algunas fosas, pero se estrella una y otra vez con la piedra angular del modelo de impunidad español: la Ley de Amnistía de 1977. Esta ley “de punto final” constituye un hito fundamental para entender por qué no se puede enjuiciar el genocidio franquista y cómo es posible que medio siglo después de la muerte del dictador su legado de terror perdure en la estructura política, económica y social españolas sin que se haya implementado una sola medida de justicia transicional.

La ley de Amnistía de 1977 indulta al antifranquismo y amnistía a los criminales amparando su legitimación en el apoyo de organizaciones que sí sufrieron en sus filas el genocidio (PSOE, PCE y PNV) pero que, con la vista puesta en el «reparto del pastel» que propiciaron los Pactos de la Moncloa, condenaron al ostracismo a sus propias víctimas. Este y no otro es el pilar fundamental de una transición que durante décadas se nos ha querido vender como ejemplar y exportable a terceros países. La «teoría de los dos demonios» y el creciente revisionismo histórico de carácter fascista que ya no se disimulan constituyen los nuevos andamiajes de una impunidad que perdura 50 años después.

Nuestra batalla por el relato no se circunscribe únicamente a la categorización penal de los crímenes franquistas o al tratamiento jurídico que reciben las víctimas. La práctica coherente de la memoria histórica con perspectiva de clase abarca también el campo de la narrativa ideológica. La práctica más extendida entre los agentes institucionales y sociales que abordan el 50 aniversario es la de presentar a todas las organizaciones antifascistas bajo el paraguas del republicanismo de izquierdas. Asociada a esa misma narrativa, existe cierta tendencia a exagerar el papel y las fuerzas del PCE atribuyéndole una cuota de representación obrera que no obtuvo hasta el tardofranquismo. Abordar la memoria histórica con ese grado de simplificación y tergiversación no contribuye a un análisis riguroso de los hechos y tan solo beneficia las narrativas de quienes difícilmente pueden justificar ante la historia y su público el proceder y la deriva de sus organizaciones históricas. No es nuestro caso. La CNT y el Movimiento Libertario han demostrado invariablemente su compromiso con la veracidad del relato histórico. Para el anarcosindicalismo, solo la investigación fidedigna y la divulgación sincera de las luchas, debates e ideas que conformaron esa etapa histórica garantizan el entendimiento y aprovechamiento actual de la experiencia autogestionaria de masas del verano de 1936 que alumbró las esperanzas revolucionarias de una clase trabajadora no tutelada por partidos ni por estados.

El recuerdo y homenaje a la militancia histórica que luchó por un mundo nuevo está presente en nuestro quehacer diario y hoy evocamos la figura del compañero Durruti, muerto el 20 de noviembre de 1936 defendiendo Madrid. La reivindicación de su memoria sociopolítica y la interpretación de su lucha nos compete directamente. Cuando desde las instituciones se implementan políticas públicas de memoria histórica sin contar con la organización histórica que más bajas tuvo en sus filas, cuando organizaciones no históricas se lanzan al memorialismo desde el presentismo o cuando se pone el foco en la lectura política de familiares que no comparten ideología con la víctima, se vulnera el trinomio de la verdad, la justicia y la reparación (incluidas las garantías de no repetición), dando lugar a interpretaciones interesadas, parciales y sin sesgo de clase o revolucionario.

Hoy, 50 años después de la muerte del genocida, imbricamos la memoria histórica con las luchas actuales y continuamos creyendo en la necesidad y viabilidad de un mundo sin clases ni estados. Seguimos apostando por un modelo sindical único y realmente efectivo, basado en la solidaridad y en la acción directa. Reivindicamos como única garantía válida de no repetición la abolición del ejército, de los cuerpos represivos y de la industria militar, así como la salida de España de la OTAN y la expulsión del ejército estadounidense de las bases que entregó Franco. Hoy, como ayer, seguimos teniendo compañeras presas por hacer sindicalismo. Cada vez más evidencias como la crisis de la DANA o la de los incendios forestales corroboran que el apoyo mutuo y la autogestión siguen siendo alternativas autoorganizacionales más fiables que el estado ante situaciones de colapso.

Hasta hace 50 años, luchábamos contra Franco, después contra el régimen del 78. Ahora y siempre, contra el estado y el capital, por el comunismo libertario.

Secretaria de Comunicacion Comite Confederal

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🤔¿Cuántos documentos del 23F se han destruido?

👁El lado oscuro del ser humano. Lo que nos traen los papeles de Epstein

🖋Recordando a Milly Witkop [1877-1955]🌹:

Veníamos de mundos diferentes» (1956) – Rudolf Rocker

Las Memorias de R. Rocker no son muy prolíficas en detalles personales, pero son muy representativas de una época en la que las narraciones autobiográficas militantes estaban confinadas, en su mayor parte, a la esfera pública. Aunque hay algunas notas intimistas aquí y allá, siempre se inscriben en un marco mucho más amplio, el de la historia colectiva.

Lo cierto es que un acontecimiento privado desempeñó un papel importante en la vida de Rocker: su encuentro en 1896 con Milly Witkop (1877-1955) en el East End de Londres. Fue tan importante que dio lugar a sesenta años de vida en común, lo que no es poca cosa. Se ha dicho que estas dos personas estaban hechas la una para la otra y que su unión les proporcionaba una hermosa complicidad. Podemos creerlo.

Para hablar de esta larga relación, hemos optado por publicar extractos, de un artículo escrito por Rocker al día siguiente de la muerte de su compañera – y publicado en el nº 29 del «Suplemento Literario» de Solidaridad Obrera (París, mayo de 1956).

Premium Vector | Letter veníamos de mundos diferentes, de dos mundos que no sólo no estaban relacionados, sino que eran extrañamente distantes, tan distantes como la ciudad de Slotopol [1] en Ucrania y la vieja ciudad del Rin donde yo nací.

¿Cómo y por qué la vida nos ha unido? El cómo podría explicarse, pero el por qué sigue siendo insondable, como la vida misma.

Para Milly y para mí, así es como sucedió: nos encontramos y, aunque cada uno de nosotros venía de esferas perfectamente ajenas, construimos nuestro propio mundo. Esto y sólo esto era la esencia de nuestra vida.

Cuando conocí a Milly hace sesenta años en Londres, era miembro del grupo Arbayter Fraynd y trabajaba por esa causa todo lo que podía. Milly, que era una persona profundamente religiosa de origen, encontró en Inglaterra un ambiente muy diferente a la vida judía que había conocido en su pequeña ciudad ucraniana. En las tristemente célebres fábricas de explotación del gran gueto londinense, donde apenas se ganaba la vida, a veces se le exigía trabajar en sábado e incluso realizar tareas que entraban en conflicto con los principios de la religión judía. A veces se negaba a hacerlo y, por ello, perdió su trabajo más de una vez y pasó por momentos difíciles. Tenía cierta aversión a las cosas hechas a medias, y empezaron a surgir en ella las primeras dudas.

Por casualidad, un compañero del movimiento libertario del East End fue admitido en el taller donde trabajaba, y en el curso de las discusiones Milly escuchó, por primera vez, cosas que hasta entonces le eran completamente ajenas y que le causaron gran confusión. Cuando el trabajador le explicó las verdaderas causas de la espantosa miseria que estaba convirtiendo el gueto en un infierno, sus ojos se abrieron de par en par. A partir de entonces, se produjo en ella una transformación irreversible: tomó conciencia de las contradicciones del sistema que había forjado las cadenas de millones de seres humanos. La religión dio paso a nuevas ideas, que arraigaron en ella con la misma fuerza. Milly era uno de esos raros seres que piensan tanto con la cabeza como con el corazón. Comenzó a devorar toda la literatura libertaria que le llegaba y encontró así un nuevo espacio -que hizo suyo para siempre- en el que expresar sus impulsos interiores.

Había llegado a Londres siendo una niña y se había privado de todo hasta que, tres años más tarde, pudo traer a sus padres y tres hermanas desde Rusia e instalarlos en un modesto hogar. Sólo quienes han vivido las increíbles condiciones de explotación del gueto londinense pueden apreciar este gesto. Para Milly, era algo natural, nunca lo mencionó.

Ella y yo estuvimos juntos durante más de cincuenta y ocho años y nada afectó a nuestra felicidad. Había algo en el fondo de nuestra existencia común que es difícil de describir: una especie de templo oculto, del que sólo nosotros teníamos la llave. Cuando pienso hoy, en las horas de soledad, en aquella hermosa época, recuerdo inmediatamente las palabras de la mujer de Auban en Los anarquistas de Mackay. Cuando un simplón le pregunta qué ha hecho ella por la felicidad de la humanidad, su respuesta es: «Mucho». Incluso he sido feliz. Ella y yo podríamos haber dicho lo mismo. […]

Esta armonía que presidía nuestra vida en común no evitaba, afortunadamente, los puntos de desacuerdo. Su inteligencia la llevó a formarse una opinión propia sobre todo y a ser capaz de argumentar con gran habilidad. Cuando a veces nos enzarzábamos en una discusión acalorada, me decía llena de alegría: «Somos una pareja única». […]

Milly participó plena, concreta y útilmente en las diversas luchas y logros del proletariado judío en Inglaterra. También estuvo presente en todas las reuniones internacionales que se celebraron en Londres en aquella época. Durante la gran huelga de los estibadores londinenses, desarrolló una intensa y notable actividad de solidaridad militante al organizar, junto con otras mujeres, el cuidado de los hijos de los huelguistas. Más tarde, viviendo en Alemania, encontró su espacio natural de actividad en la FAUD y contribuyó a la fundación del «Syndikalistischen Frauen-Bundes», organización que estuvo representada en todos los congresos de la FAUD y prestó grandes servicios al movimiento sindical revolucionario en Alemania.

Como en otras ocasiones difíciles, Milly demostró valor al no renunciar a sus opiniones durante la Primera Guerra Mundial. Cuando se promulgó el decreto que daba a los inmigrantes rusos en Inglaterra la opción de alistarse en el ejército o ser deportados, participó en todas las protestas y acabó siendo encarcelada. Poco después de su detención, el abogado de oficio informó a la comisión de que intentaría exculparla de la acusación, sin molestarse siquiera en pedirle su opinión. Cuando Milly se enteró de las intenciones de su abogado durante el juicio, dijo:

«Agradezco a mi abogado todo lo que hace, pero creo que, en las circunstancias actuales, una declaración clara de mis convicciones más íntimas es desproporcionada en relación con las consecuencias que puede acarrear, pues sólo la voz de la conciencia decide lo que está bien y lo que está mal».

Esta declaración le valió dos años y medio de prisión, aunque sus jueces cedieron a su valor.

Dos personas a las que la vida une tan armoniosamente y que han estado asociadas durante tantos años, acaban fusionándose. Este fue, efectivamente, nuestro caso. Siempre que hablamos de uno, pensamos en el otro. Éramos, como decía nuestro amigo español Tarrida del Mármol, «una pareja romántica». […]

Durante los últimos diez meses de su vida cayó enferma con frecuencia, y luego se recuperó, pero sus fuerzas fueron disminuyendo visiblemente. El médico vino a casa más a menudo que en el pasado, pero cuando las cosas mejoraron, volvimos a tener esperanzas. En los últimos meses de su vida le molestaban mucho las dificultades respiratorias y tenía una esclerosis de la arteria coronaria. Tengo la impresión de que vio venir la sombra de la muerte, pero ocultó su estado para no preocuparnos. Ella era así. […]

Las últimas dos semanas fueron una agonía. Su respiración era cada vez más dificultosa y la noche anterior a su muerte tuvimos que llevarla al hospital de Peekskill. Podía sentir que se iba; sentía que mi corazón se paralizaba. Cuando Fermín, Polly y yo la visitamos al día siguiente, la encontramos con una tienda de oxígeno. Cuando nos vio, sonrió y nos pidió que levantáramos la cortina para darnos un tierno abrazo. Al ver a Fermín abatido, le dijo: «¿Por qué estás triste, querido? No te preocupes». Entonces me rodeó el cuello con sus brazos y dijo, con voz débil pero clara: «Lucharé hasta el final, mi amor». Exhausta, apoyó la cabeza en la almohada y sus ojos se cerraron lentamente. Salimos de la habitación en silencio, dejándola descansar. Cuando volvimos dos horas después, estaba en la misma posición, pero ya inconsciente. El médico nos dijo que su pulso disminuía rápidamente. Una hora más tarde, exhaló su último aliento. Murió el 23 de noviembre y fue incinerada el 27 de noviembre. […]

La noticia de su muerte se difundió rápidamente. De todos los rincones del mundo recibí mensajes de viejos amigos, de grupos libertarios, de sindicatos y de otras organizaciones. Se dijeron hermosas palabras sobre ella, tan hermosas que actuaron como un bálsamo en esta herida que no se cerrará durante mucho tiempo. Me alegro de tener unos amigos tan fieles que han podido aliviar, en este doloroso período de mi vida, este sentimiento de abandono, de soledad que me ha causado la muerte de Milly. A todos ellos, sin embargo, les pido que no se preocupen por mí. No estoy desesperado ni moralmente roto, y me enfrentaré al destino como siempre lo he hecho. Uno de esos amigos, conociendo bien la naturaleza de la relación entre Milly y yo, me escribió en aquellos días: «Habéis vivido el uno para el otro tan intensamente que nada puede romper ese vínculo. Siento estas palabras en mi corazón.

Si me veo obligado a seguir mi propio camino, la presencia de Milly seguirá inspirándome. Como siempre. A lo largo de su vida, participó en mis luchas y me apoyó calurosamente en mi trabajo. Poco antes de su muerte, un día en que yo había vuelto a escribir, me dijo con una sonrisa:

«Para mí, el sonido de tu máquina de escribir es como la música. […]

Milly y yo amábamos la vida. A pesar de la crueldad y la escasez de la época, nos dio una gran felicidad interior, mucha belleza y algunas perspectivas maravillosas. También alejó la monotonía y el aburrimiento de la vida cotidiana de nuestra puerta. Tal vez tenía razón Calderón cuando decía que la vida es un sueño, siendo todo lo que nos sucede fugaz, temporal y sujeto a los eternos cambios del tiempo. Pero es el hombre quien da contenido y forma al sueño. Del mismo modo, puede hacer que sea algo lleno de luz o de pesadilla.

Así que continuaré mi lucha solo a partir de ahora, hasta que caiga el telón. Sé que no he vivido una vida inútil, y por eso no tengo miedo a la muerte. Me siento lo suficientemente fuerte para enfrentarme al destino como lo habría hecho Milly si me hubiera adelantado a ella. […] Y añadiré, por último, que si aporté algo a Milly, ella abrió una puerta en mi corazón que me era desconocida y que, sin ella, quizá nunca se hubiera abierto. A través de esta puerta llegó la luz del sol, la vida feliz y la calma interior, todas las cosas sin las cuales la vida es una caricatura. […] Fue una parte de mi vida, y seguramente la mejor. La muerte me la ha arrebatado, pero no puede impedir que su figura y su rostro sigan viviendo en mí, como un precioso recuerdo de los años pasados, de una época que ya ha desaparecido y que nunca volverá.

Rudolf ROCKER

Notas:

[1] Milly Witkop nació el 1 de marzo de 1877 en Zlotopol (Slotopol, Slatopol), un shtetl de la Zona Residencial, actualmente situado en Ucrania, entre Kiev y Dnepropetrovsk. La comunidad judía de esta ciudad, que contaba con 6.373 personas en 1897, 3.863 en 1926 y 1.047 en 1939, fue destruida por los nazis, que masacraron a 1.200 judíos en la región ocupada de Zlotopol entre el verano de 1941 y el otoño de 1942 (W. Portmann/S. Wolf, «Ja, Ich kommt», p. 3). Wolf, «Ja, Ich kämpfte». Von Revolutionstraümen, ‘Luftmenschen’ und Kindern des Schtetls, Münster, Unrast, 2006, pp. 249-250).

🏴Resistencia libertaria y clandestinidad en Francia 🪖Why Washington wants war on Iran

🏴Lucía Sánchez Saornil, una anarquista y feminista en la Guerra civil española☮️

Art Lubna Initial Caps Font Capital Letter U vector design 35787040 ...na densa y completa biografía sobre Lucía Sánchez Saornil ha sido publicada por Michela Cimbalo, doctora por la Universidad Federico II de Nápoles, gracias a haber obtenido el premio Vinka Kitarovic de la Universidad degli Studi de Boloña2. Después de un primer trabajo realizado sobre la organización anarcofeminista Mujeres Libres3, como explica la autora en la introducción, se apasionó de la figura poliédrica y original de su fundadora y decidió ir adelante con su biografía a pesar de la escasa documentación existente. Su objetivo ha sido reseguir todos los trazos dispersos de la vida y de las múltiples actividades de Lucía Sánchez Saornil. Gracias a la diversificación de documentos utilizados, muchos de ellos inéditos, como los padrones municipales, las actas de nacimiento y de defunción del registro civil, los fascículos judiciales, las fuentes de policía de diversos países, los materiales de organizaciones políticas, la correspondencia con algunas personalidades anarquistas y finalmente los testimonios orales familiares ha podido ir reconstruyendo paso a paso las etapas de esta vida intensa y comprometida.

La historiografía ha profundizado más en la organización Mujeres Libres y en su revista homónima4. Sin embargo, se conoce menos la biografía de sus fundadoras, de la escritora Mercedes Comaposada y de la poeta y escritora Lucía Sánchez Saornil. De la primera todavía se tiene que escribir su biografía, de la segunda gracias a este espléndido trabajo se cubre el vacío historiográfico que todavía existía. Sin embargo, es necesario recordar la aproximación biográfica, realizada anteriormente por la militante y estudiosa del movimiento anarquista Antonia Fontanillas, basada fundamentalmente en testimonios orales, en dónde se añadía una selección de sus artículos publicados en los años treinta5.

El libro inicia con su origen y formación en la Madrid de final del siglo XIX, dónde Lucía nació en diciembre de 1895, en el seno de una familia de inmigrantes campesinos provenientes de un pequeño pueblo, Posal de Gallinas (Valladolid). Segunda de cuatro hermanos, de los que sobrevivieron ella y su hermana menor Concepción. También la madre murió cuando Lucía tenía doce años. Su instrucción fue escasa, como era habitual en las familias desfavorecidas económicamente y aunque pudo frecuentar algún año el instituto de beneficencia “Centro de Hijos de Madrid”, su afán de cultura la llevó a ser una autodidacta. Siguió lecciones de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, aunque la autora no ha encontrado su inscripción en los registros. A los 18 años empezó a escribir y a publicar sus poesías demostrando su sensibilidad y capacidad literaria. En estos años su tema principal era el amor, el deseo y la pasión, utilizando a menudo el pseudónimo masculino “Luciano de San Saor”. El hecho que alguna vez con la misma poesía publicada en otras revistas firmase con su nombre auténtico lleva a Michela Cimbalo a pensar que Lucía jugase con varias identidades, que usó de forma alternada a lo largo de los años diez y veinte. Una voz poética que deseaba escapar de los géneros definidos y que se presentaba voluntariamente de forma ambigua. Para la autora, la joven Lucía hubiera podido vivir con diversas contradicciones que explican sus dificultades en mostrarse con una identidad definida. Por un lado, era la única mujer en el grupo de artistas de vanguardia del inicio del siglo y la actividad literaria era considerada socialmente masculina. Por otro, vivía una atracción por su propio sexo, tema que tenía que esconder al ser castigado socialmente. Su conflicto con las normas sociales podía llevarla a la dificultad de definir claramente su pertenencia a un género.

La sociedad española después del conflicto de la I Guerra Mundial tenía necesidad de renovación y de cambio, también cultural. El movimiento ultraísta aspiraba a superar la tradición y los valores del pasado, uniendo elementos del futurismo, del dadaísmo, del cubismo y del creacionismo. La incorporación de Lucía a las vanguardias literarias fue activa y entusiasta. Su participación en el movimiento ultraísta ha sido profundizado en el estudio de Rosa Mª Martín Casamitjana6. La revista “Los Quijotes”, en donde colaboraba Lucía, se unió a esta nueva corriente. También la poesía de nuestra protagonista se transformó en este momento, participando en la revista “V-ltra” (1921), que representó una revolución en el panorama de las publicaciones literarias españolas. La extracción proletaria de Lucía la diferenciaba de la mayoría de los escritores, sin embargo no fue un impedimento para conquistar un espacio destacado entre ellos y ser plenamente integrada. En los años treinta, nuestra protagonista se alejó de los ambientes literarios, para dedicarse plenamente a la militancia política. Para ella, los vanguardistas hacían discursos de salón y abstractas elucubraciones intelectuales. Su compromiso con los periódicos anarquistas fue menos literaria y más política. Su pseudónimo masculino fue definitivamente abandonado, prefiriendo utilizar su nombre, aunque la mayoría de veces escribió de forma anónima.

En 1916, con veinte años, había empezado a trabajar en la Compañía Telefónica de Madrid, símbolo de la modernidad y de las nuevas tecnologías. Era una profesión abierta a las mujeres de la clase media, a las “señoritas” y las trabajadoras tenían que vestirse de forma presentable. Según la autora, la encargada le había llamado la atención por no llevar sombrero. El trabajo era duro, sin interrupciones, sin descanso dominical y realizado con una rígida disciplina. Para mejorar las condiciones de trabajo se realizó una reunión sindical en el año 1919, impulsada por los trabajadores telegrafistas varones. Fue la única mujer presente en una reunión de 500 asistentes. A diferencia de otras ciudades las telefonistas madrileñas no se sumaron a la huelga nacional. El dictador Primo de Rivera concedió en monopolio la Compañía Telefónica Nacional de España a la estadunidense International Telephone and Telegraphic (ITT) en 1924, lo que repercutió directamente en el trabajo de las telefonistas. Como explicaba el trabajo de Cristina Borderías7, se hicieron cursos para racionalizar el trabajo e imponer el taylorismo. Cada fase del trabajo –respuesta, diálogo con cliente, establecimiento de conexión- venía controlado por cronómetro, los tiempos venían predefinidos por los técnicos estadunidenses. El resultado repercutía en el salario y las posibilidades de hacer carrera. No se podía alzar la voz, no se podía llegar con retraso, estableciéndose castigos para la trabajadora que osara hacerlo. La sustitución del personal masculino por el femenino era un emblema de modernización y así se presentaba por la nueva compañía. Aunque el salario femenino era la mitad del masculino. A finales de 1926 la red telefónica pasó del sistema manual al automatizado. Se tuvo que preparar al personal con cursos especiales. El ritmo se intensificó y también los castigos. Llegar dos minutos tarde al trabajo significaba dos horas más de trabajo. Las trabajadoras con una edad avanzada no pudieron reciclarse y se produjeron muchos despidos. Se extendió el descontento entre el personal y empezaron las protestas. Las que se significaron fueron despedidas o transferidas a otra ciudad. Lucía fue enviada a trabajar a Valencia en 1927 y finalmente despedida en 1931. Con la proclamación de la República, la CNT promovió una importante huelga de la Telefónica a nivel nacional durante el verano de 1931. El conflicto se transformó en un enfrentamiento entre la CNT y el Gobierno republicano, que se situó abiertamente en defensa de la empresa y clausuró los locales del Sindicato deteniendo a sus militantes. Lucía participó en las protestas siendo detenida en Madrid. La huelga no tuvo el resultado positivo que se esperaba. Nuestra protagonista, como otros trabajadores huelguistas, no fue readmitida hasta 1936 con el inicio de la guerra civil.

Su significación como sindicalista en la Compañía Telefónica le llevó a un progresivo compromiso militante con el sindicato anarcosindicalista y con los periódicos anarquistas que surgieron bajo la legalidad de la República. Trabajó como secretaria administrativa con la Federación Nacional de la Industria Ferroviaria (CNT) en Madrid. También fue nombrada redactora del diario “CNT”, órgano nacional del sindicato en 1933, siendo la única mujer presente. Colaboraba en diversos periódicos anarquistas como “El Libertario” de Madrid, “Solidaridad Obrera” de Barcelona, “Avance marino”, órgano del Sindicato de Pescadores (CNT) del País Vasco. Al mismo tiempo, actuó como oradora y propagandista a cargo del sindicato. La Federación local de CNT de Madrid le encargó actividades de instrucción primaria para trabajadores y trabajadoras a partir de 1933, importante tarea que le marcó en su decisión de organizar formación específicamente femenina y posteriormente en crear la revista y la organización Mujeres Libres.

En las primeras semanas de la Guerra civil, el grupo fundador de la revista “Mujeres Libres”, que ya había publicado tres números, se planteó crear una organización nacional, uniéndose a los grupos femeninos específicos que ya existían en el movimiento anarquista. En Barcelona, el Grupo Cultural Femenino (CNT) existente desde 1935 se transformó en sección local de la organización Mujeres Libres a finales de setiembre de 1936. Pronto se crearon otras secciones en diversas partes del territorio español, hasta contar con 115 grupos y unas 20.000 afiliadas. El objetivo de Mujeres Libres era liberar a la mujer de la subordinación a la cual se veía sometida, como asalariada y como mujer. Esta doble lucha la distinguía de las otras organizaciones femeninas existentes durante la Guerra civil. Centrarse en la instrucción y en la superación del analfabetismo tan presente en las mujeres de aquella época era fundamental. Con este objetivo se crearán Institutos en Madrid, Barcelona y Valencia ofreciendo desde lecciones de educación elemental, científica y humanística hasta preparación profesional y técnica. Lucía multiplicó su actividad no sólo inspirando la nueva organización y la revista, que redactaba con editoriales y artículos casi siempre anónimos sino también continuó con la redacción del diario “CNT”, actuando como repórter de guerra, siguiendo en prima línea el desarrollo del conflicto bélico así como las realizaciones de la revolución, que surgieron paralelamente en la retaguardia transformando la organización social. Recuperó la poesía en este contexto, y con un lenguaje simple y directo dio expresión a los sentimientos y preocupaciones emergentes con la insurrección militar. Como por ejemplo, la poesía titulada “Madrid, Madrid, mi Madrid”, exaltación de la acción de la mujer en la defensa de la capital.

Sus escritos eran agudos y críticos, encarando la defensa del trabajo asalariado femenino en igualdad de condiciones con el masculino y tutelado por las organizaciones de clase. Rechazaba el discurso de la inferioridad de la mujer como explicación para mantener la subordinación femenina. También criticaba la teoría de la diferenciación sexual del médico Gregorio Marañón, en boga en los años treinta, como un determinismo biológico, que tenía como objetivo exaltar la maternidad. Lucía destacó por su manera original de defender la liberación femenina conjuntamente con el anarquismo. Para ella la emancipación de las mujeres sólo se podría hacer realidad a través un proceso de autodeterminación y de transformación social. Por ello defendió la total autonomía femenina, denunciando el sexismo de los compañeros varones. Impulsó, con la ayuda de Mercedes Comaposada, un órgano de prensa femenino independiente, la revista “Mujeres Libres”, escrita sólo por mujeres. La publicación, que vio luz el mes de mayo de 1936, estaba dirigida a aumentar la conciencia política y la instrucción de todas las mujeres españolas en general, no solamente anarquistas

En las primeras semanas de la Guerra civil, el grupo fundador de la revista “Mujeres Libres”, que ya había publicado tres números, se planteó crear una organización nacional, uniéndose a los grupos femeninos específicos que ya existían en el movimiento anarquista. En Barcelona, el Grupo Cultural Femenino (CNT) existente desde 1935 se transformó en sección local de la organización Mujeres Libres a finales de setiembre de 1936. Pronto se crearon otras secciones en diversas partes del territorio español, hasta contar con 115 grupos y unas 20.000 afiliadas. El objetivo de Mujeres Libres era liberar a la mujer de la subordinación a la cual se veía sometida, como asalariada y como mujer. Esta doble lucha la distinguía de las otras organizaciones femeninas existentes durante la Guerra civil. Centrarse en la instrucción y en la superación del analfabetismo tan presente en las mujeres de aquella época era fundamental. Con este objetivo se crearán Institutos en Madrid, Barcelona y Valencia ofreciendo desde lecciones de educación elemental, científica y humanística hasta preparación profesional y técnica. Lucía multiplicó su actividad no sólo inspirando la nueva organización y la revista, que redactaba con editoriales y artículos casi siempre anónimos sino también continuó con la redacción del diario “CNT”, actuando como repórter de guerra, siguiendo en prima línea el desarrollo del conflicto bélico así como las realizaciones de la revolución, que surgieron paralelamente en la retaguardia transformando la organización social. Recuperó la poesía en este contexto, y con un lenguaje simple y directo dio expresión a los sentimientos y preocupaciones emergentes con la insurrección militar. Como por ejemplo, la poesía titulada “Madrid, Madrid, mi Madrid”, exaltación de la acción de la mujer en la defensa de la capital.

A finales de abril de 1937, Lucía se trasladó a vivir a Valencia. Para la autora, este hecho fue un duro contraste con la realidad de Madrid asediada por los franquistas. En esta ciudad se ocupó de la vice dirección de la revista semanal “Umbral”, creada por la CNT nacional en julio de 1937. Era una revista vanguardista por sus ilustraciones, en la que contribuían artistas conocidos como Manuel Monleón, autor de originales fotomontajes. Aquí colaboró con reportajes sobre las colectivizaciones industriales y agrícolas, el trabajo cotidiano en el campo, la Casa de la maternidad de Vélez Rubio (Almería), así como la experiencia pedagógica del CENU en Cataluña con entrevistas a sus protagonistas y acompañado de un abundante aparato fotográfico. En esta ciudad, conoció la que sería la compañera de su vida, América Barroso, “Mery”, secretaria de dirección de la revista “Umbral”. Mery, como su hermana Irene, se dedicaba paralelamente al teatro, recitando obras en apoyo del frente republicano. A partir de este encuentro, Mery se dedicó más al compromiso militante al lado de Lucía colaborando con la organización Mujeres Libres y con Solidaridad Internacional Antifascista (SIA).

Esta última organización fue creada por la CNT a finales de mayo de 1937 para gestionar las ayudas provenientes del extranjero y crear una estructura dedicada a la actividad asistencial y de solidaridad en el territorio republicano. La historiografía no ha estudiado todavía de forma detallada la organización de SIA española a pesar de su importancia. La autora hace una buena aportación de esta etapa bastante desconocida de la biografiada, basada en fuentes originales de los archivos de CNT existentes en la Fundación Anselmo Lorenzo de Madrid. Gracias a ellos sabemos que fueron escogidos tres representantes encargados de llevar a cabo este proyecto. Lucía Sánchez Saornil era una de las elegidas junto a Pedro Herrera (militante de la FAI) y Rafael Monteagudo (de las Juventudes Libertarias). La nueva organización recibió el apoyo inmediato de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), encargándose de recoger ayudas económicas internacionales para la revolución española. SIA venía a ser una organización paralela al Socorro Rojo, influenciada por el Partido comunista, que desarrollaba desde hacía tiempo una importante labor asistencial, distribuyendo víveres, medicinas y otros bienes entre la población. SIA, como remarca la autora, dedicó una atención especial a la creación de colonias infantiles, agrupando los niños refugiados evacuados de zonas de combate o huérfanos de guerra. En enero de 1938, el consejo nacional de SIA se trasladó a Barcelona, en dónde se había instalado el gobierno republicano, por ello Lucía y Mery se establecieron en esta ciudad. Cuando meses más tarde Pedro Herrera dimitió de secretario del consejo general, la CNT propuso a Lucía de ocupar su lugar. Existieron tensiones entre CNT y SIA, cuando el gobierno republicano creó un Comité de Ayuda a España en julio de 1938 y la CNT entró a formar parte desautorizando las funciones de SIA. El conflicto se resolvió gracias a que el nuevo Comité tardó en ser organizado lo que permitió a SIA española continuar con sus contactos. Emma Goldman, uno de los apoyos decididos, creó la sección inglesa de SIA a partir de noviembre de 1937. Otras secciones muy activas fueron las de Suecia, Francia y Estados Unidos, especialmente.

Gracias a la intensa correspondencia que Lucía mantuvo con Emma Goldman y con John Andersson (secretario de la sección sueca y también de la AIT), consultada por la autora y conservada en el Internacional Institute of Social History de Amsterdam, podemos reseguir la actividad de Lucía y de SIA española en los difíciles momentos del final de la guerra. El papel que esta organización tuvo en este momento era un tema muy poco conocido, relevándose esencial al ofrecer un lugar para dormir y alimentación a los prófugos que llegaban en masa. También, en el momento de la caída de Cataluña en manos franquistas, SIA fue fundamental por el esfuerzo realizado ante los refugiados españoles, instalándose en Perpiñán y distribuyendo las ayudas internacionales que recibía entre los internados en los campos de concentración. También ayudó a planificar evasiones, facilitando documentación falsa y dinero para las fugas. Al mismo tiempo, actuó como red de solidaridad y apoyo a militantes perseguidos, que debían vivir en la clandestinidad. En París, Lucía desarrolló su papel de secretaria general, junto con Mateo Baruta y su compañera Cristina Kon, con la protección de la SIA francesa. También publicó en la revista “SIA” francesa, en la sección “España expatriada”, acusando a las democracias europeas de no haber sido más decididos en su ayuda a la República española y de haber contemporizado con el gobierno de Hitler. Con el estallido de la guerra y la invasión de los alemanes en Francia, la policía francesa, colaboracionista de Vichy, persiguió SIA y sus miembros destacados. Lucía y Mery dejaron París, para instalarse en Orleans. Desde esta ciudad continuaron con su trabajo de coordinar a los militantes dispersos y publicaron la revista “España expatriada”, con colaboraciones anónimas dada la difícil situación. Se denunciaban las persecuciones del franquismo y las condiciones extremas de las prisiones. También se daba noticia de las depuraciones realizadas por la administración y los fusilamientos de miles de republicanos. Ante el rápido avance de las tropas alemanas, escaparon de nuevo y se instalaron en Montauban, donde se instauró también una parte del régimen de Vichy.

En esta centro Lucía y Mery vivieron aproximadamente un año y medio. La documentación policial recogida por la autora, demuestra que fueron vigiladas por la policía de Vichy por actividades subversivas y finalmente detenidas. También lo fueron todos los militantes colaboradores de su entorno. En la primavera de 1942 las dos militantes decidieron volver a España, escapando de las investigaciones policiales. Pasaron la frontera con documentos falsos. Se instalaron en Madrid con la familia de Lucía, el padre y la hermana. Gracias a las fuentes usadas por Cimbalo, sabemos que sobrevivieron haciendo diversos trabajos a domicilio, como por ejemplo confeccionando redecillas para el pelo. Arriesgaban la vida en todo momento, ya que podían ser denunciadas por sus actividades anteriores. Sin embargo, no entraron en clandestinidad con documentos falsos. Lucía era la cabeza de la familia y se encontraba a cargo de sus familiares. Durante estos años, hizo una vida sin exponerse públicamente, aunque según testimonios orales volvió a conectar con personas de confianza para reprender la actividad política. Se planteó una reorganización de Mujeres Libres con fines asistenciales y de solidaridad, para ayudar a los detenidos, a sus familias y a los perseguidos. Alguna de las promotoras fue detenida por lo que los grupos se formaban y deshacían frecuentemente. Como señala Ángel Herrerín López el sindicato anarcosindicalista reorganizado, tuvo un notable crecimiento entre 1945 y 19478. A finales de 1947, la policía detuvo a los componentes del Comité nacional, a los de la tipografía clandestina en donde se publicaban los periódicos y se hizo con los archivos de la organización. La CNT decidió trasladar la sede de sus publicaciones a Valencia, estableciéndose en esta ciudad. También Lucía y Mery abandonaron Madrid a principios de 1948 con toda la familia Sánchez Saornil y se trasladaron a Valencia, dónde vivía la familia de Mery.

La situación no era fácil tampoco en esta ciudad. Dos hermanos de Mery Barroso habían sido detenidos y encarcelados. Para sobrevivir tuvieron que inventarse un trabajo de representantes de géneros de punto, que revendían a los negocios. También realizaron trabajos de colaboración doméstica. Hasta los años cincuenta no estabilizaron el sustento. Mery, que había nacido en Argentina, comenzó a trabajar como administrativa en el Consulado de este país y Lucía desarrolló su capacidad pictórica y empezó a pintar abanicos y baldosas de cerámica, así como cuadros por encargo. Gracias al testimonio oral de la familia Barroso, sabemos que Lucía fue aceptada por la familia de Mery como una más, aunque su relación sentimental se mantuvo en la clandestinidad. Cimbalo contextualiza cómo la homosexualidad era condenada socialmente, siendo además un delito penal perseguido por el franquismo.

En Valencia, Lucía retomó sus contactos con grupos de artistas e intelectuales que se reunían periódicamente en su casa. También con algunas compañeras de Mujeres Libres de esta ciudad, que había frecuentado durante la guerra. El estudio pormenorizado conducido por la autora, tiene que aceptar el hecho que no se conoce si tuvo actividad política clandestina en estos años. Volvió a escribir poesía como expresión intima de sus profundas reflexiones. En 1955 publicó en “Estrofa”, una revista de Burgos, la poesía “Quiero en mi ley cumplirme”, con una clara afirmación de libertad y rechazo a las imposiciones externas. También dejó inédito un libro de poesías titulado “Siempre puede volver la esperanza”, que recogían el estado de ánimo de sus últimos años. Era consciente de la derrota política pero al mismo tiempo demostraba una fe inquebrantable en sus propios ideales y sueños. Nos refiere Cimbalo que con cierta tristeza Lucía se daba cuenta de su aislamiento, mientras fuera de su entorno la vida continuaba y nuevas esperanzas nacían para otras generaciones. Lucía Sánchez Saornil murió en junio de 1970 en Valencia con 74 años. En su tumba Mery hizo escribir un fragmento de una de sus poesías: “pero… ¿es verdad que la esperanza ha muerto?”. En esta poesía ella misma daba una respuesta vital y positiva:

“Vuela, volamos,

¿Hacia donde?/

¡Oh! No importa, no importa./

El mundo es todavía hermoso.

¡Siempre puede volver la esperanza!”9.

En conclusión, nos encontramos ante un estudio detallado, en dónde Michela Cimbalo ha descrito con mucha atención las diversas etapas vitales de esta importante militante anarcofeminista, que unió el ideal político a la poesía, la instrucción a la solidaridad dentro y fuera del movimiento anarquista. Se puede afirmar con tranquilidad que este libro, que esperamos se traduzca pronto al castellano, representa un auténtico avance en la historiografía sobre la participación femenina en el movimiento anarquista y sobre el importante papel de una de sus más significativas militantes, que quiso estar siempre en la sombra rechazando el protagonismo personal a favor de una acción colectiva y paritaria.

☮️Alemania y el espejo USA del rechazo a la «mili»🏳️

☮️No a las bases militares de EEUU ni en Guantánamo ni en América Latina

🇻🇪Venezuela, tras Gaza🍉 y Ucrania🇺🇦: gansterismo político💩

Rafael Cid

¡Calamidad de este tiempo, cuando los locos guían a los ciegos!
(Shakespeare, El rey Lear)

Letter E Magazine Cut-Out Element 23204016 Vector Art at Vecteezyl pasado nos alcanza configurando la matriz del futuro. La extracción (en el ridículo argot de las «hazañas bélicas») de Nicolás Maduro por un comando de Estados Unidos busca facilitar la transición continuista en Venezuela, el paradigma del madurismo sin Maduro. Imita a la franquicia española de un franquismo sin Franco, hecha posible cuando el hombre fuerte del régimen, el almirante Luis Carrero Blanco, fue abducido por una fuerza explosiva e igualmente irremediable. Voladuras controladas. Lo confirma Marco Rubio, alter ego de Trump, y Delcy Rodríguez al anunciar una autoamnistía integral, para víctimas y verdugos, a la española de triste memoria.

Hoy, como en 1939, tras el criminal pacto entre Hitler-Stalin para repartirse Europa, las naciones hegemónicas se alían para dominar globalmente en su inapelable condición de superpotencias nucleares. Una estrategia cuyo último eslabón hasta ahora ha sido el atropello a la soberanía venezolana para extraditar por la fuerza al presidente fake de aquel país, Nicolás Maduro (la apoteosis puede ser la toma trumpista de Groenlandia y la recuperación de la Enmienda Platt contra Cuba). Pero la embestida es global, viene de más lejos y de otro continente y con diferente protagonista. De cuando en 2014, el antiguo oficial de la KGB (la Gestapo de la antigua URSS), Vladimir Putin, investido con los máximos poderes de aquella democracia de oligarcas, intervino militarmente Crimea. Entonces los que pusieron aquella península del Mar Negro al servicio de Moscú fueron los «hombrecillos de verde», la imagen eufemística utilizada por el zar del Kremlin para nombrar a las tropas ocupantes. Este 2026, los sicarios que han perpetrado el secuestro del dirigente chavista han sido los comandos Delta Force del Pentágono. Dos planos-secuencia para una misma violación flagrante del derecho internacional. La primera, en la frontera este de Europa apenas provocó la crítica de la opinión pública occidental y de su clase política, que miró para otro lado, sobre todo en el entorno de la izquierda. La segunda en discordia no ha tenido una respuesta menos indecente: sumisión pública de las autoridades de Caracas a la bota yanqui (el ¡vivan las caenas! de Delcy Rodríguez en su toma de posesión como regente del protectorado trumpista), mientras se producía la repulsa de las cancillerías de medio mundo y de parte de su ciudadanía informada, sobre todo entre la izquierda. «Operaciones militares especiales», distantes en el tiempo y en el espacio, pero no muy distintas, que tendrían réplicas cada vez más sangrientas y crueles con la invasión de Ucrania por parte del ejército de la Federación Rusa en 2022 y el ataque revanchista y genocida del Israel de Netanyahu a Gaza durante 2024. Siempre bajo el mismo principio de trágica memoria iniciado con la tesis nazi del Lebensraum, la conquista de un espacio considerado vital sin reparar en medios. Es lo que Putin calificaba de «riesgo existencial» cuando sostuvo que «la caída de la URSS había sido la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX», y el imaginario con el que Trump forjó su proyecto para «volver a hacer América otra vez grande» (MAGA). El terraplanismo coronado: aquellos vientos auspiciaron estos lodos.

El Corolario Trump, implícito en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de Estados Unidos, es una puesta al día en formato 4.0 (big data, robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas, dronosfera, etc.) de la doctrina Monroe (1823) a modo de columna de Hércules de la diplomacia de las cañoneras de Estados Unidos. Una prueba de fuerza para casus belli surgida para disuadir a las potencias europeas de intervenir en la política de las repúblicas recién independizadas de España. En síntesis: un imperceptible dogal que unce a
las naciones de aquel continente a los intereses del Tío Sam. América para los americanos. Y ello al margen de las ideologías de los regímenes o de la bondad o maldad de sus dirigentes, como recuerda expresamente la ESN publicada el pasado 4 de diciembre:

«Buscamos buenas relaciones y relaciones comerciales pacíficas con las naciones del mundo sin imponerles un cambio democrático u otro cambio social que difiera ampliamente de sus tradiciones e historias».

Se puede decir más alto, pero no más claro. La cosa no va de democracia ni de derechos humanos, ni siquiera del derecho a un gobierno libremente elegido. Rige la ley del más fuerte: «La gran influencia de las naciones más grandes, más ricas, más fuertes, es una verdad atemporal de las relaciones internacionales». «La justicia que agrada al Príncipe» en la era Trump se llama «democracia comercial» (la ESN dixit). Ese es ahora el «destino manifiesto» de las democracias de oligarcas del siglo XXI. No hay normas, ni reglas, ni límites, el que gana se lo lleva todo. Por áreas de influencia que determinan sus arsenales nucleares. Aunque todavía de cara a la opinión pública sus acciones depredadoras se vistan de excusas mal avenidas. El «desnazificar y desmilitarizar Ucrania» de Putin. Para juzgar a Maduro (y no a su nomenclatura del Helicoide) ante un tribunal por delitos de narcoterrorismo, según el pliego de cargos de Trump. O como derecho a la defensa en la genocida respuesta de Netanyahu frente a la sangrienta provocación de Hamás. En un lúcido ensayo del escritor alemán Carl Amery editado en 1968 ya se vislumbraba un futuro de estas características desde el momento en que «la salvación se define del mismo modo tanto en el capitalismo como en el marxismo: plenitud de bienes, liberación de las fuerzas de producción» (Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?, pág. 130). Una ambición que no conoce fronteras. En la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada por Putin en 2021, un año antes de la invasión militar de Ucrania, se abrazaba esta deriva en la estela MAGA: «El uso limitado de la fuerza se ha convertido en la forma predominante de la estrategia para devolver a Rusia al primer plano de la esfera internacional». Putin y Trump y sus respectivas estrategias de seguridad nacional son más que una anomalía histórica, hay un método en sus locuras. Posiblemente porque como afirma el sociólogo Serge Moscovici «nada une más a los hombres que un crimen perpetrado en común» (La era de las multitudes, pág. 380). Debido a esa voracidad imperialista, Estados Unidos y Rusia, junto a la China comunista-capitalista, son las  superpotencias más reticentes a introducir cambios estructurales en sus economías para reducir los efectos del cambio climático global. Durante la «era Trump», Estados Unidos ha abandonado ya casi 70 instituciones internaciones de las que en muchos casos era el principal contribuyente, como la UNESCO y la OMS.

Vladimir Putin Caricature: Over 231 Royalty-Free Licensable Stock ...El problema es que la reaccionaria «revolución desde arriba» se está perpetrando con la aquiescencia de los de abajo. Los dirigentes que lideran esta involución democrática, negacionista de las libertades y los derechos humanos como condición sine qua non, han sido elegidos en las urnas. Incluso, y dado que las mayorías están en las capas más desfavorecidas de la sociedad, han sido las clases bajas y trabajadoras quienes han aupado al poder a esta nueva autocracia iliberal al grito de «los nuestros, primero». El nuevo Leviatán es corporativo. Masas ignorantes con derechos, en la expresión del último Premio Nobel de Literatura, el húngaro László Krasznahorkai, son las responsables de esta distopía canonizada, con legalidad de origen y creciente ilegitimidad de ejercicio. Insólita cohabitación interclasista, osmótica y mimética, que viene a desnudar definitivamente al Estado de sus atributos altruistas, el ogro filantrópico. En acelerada fase de liquidación del Estado de Bienestar, ahora le llega el turno al Estado de Derecho, para cada vez parecerse más a ese consejo de administración del capital que decía Carlos Marx respecto del artefacto Estado. Con el primordial consentimiento de los gobernados, de su servidumbre voluntaria, circunstancia que da la vuelta como un calcetín a lo expresado por el autor de El Manifiesto Comunista. Pasamos del aparato de opresión y explotación al elemento gestor que hace posible esa osmótica comunidad de intereses de abajo-arriba y de arriba-abajo. A convertirse en su nexo aglutinador, su máximo común denominador identitario.

Carecemos aún de una explicación eficiente sobre cómo hemos caído tan bajo. Incluso podríamos decir aquello de que lo que nos pasa es que no sabemos qué nos pasa. A pesar de aportaciones como la del reputado pensador marxista David Harvey, quien en La
condición de la postmodernidad ensaya una atractiva «investigación sobre los orígenes del cambio cultural» que ha hecho posible esta mutación disruptiva. En su trabajo aventura que «desde 1972 aproximadamente se ha operado una metamorfosis en las prácticas culturales y económico-políticas […] ligada al surgimiento de nuevas formas dominantes de experimentar el espacio y el tiempo». Formulación que puede servir de piedra de toque para nuevas pesquisas intelectuales, pero que la realidad fáctica arrincona ante la implosión de abrasivas políticas esquilmadoras sin sombra de ética ni estética. Concluye Harvey que «toda edad logra la plenitud de su tiempo no a través del ser sino del devenir».

Lo que ocurre desborda análisis que antes cuadraban epistemológicamente echando mano de conceptos como alienación y cosificación. Hoy tenemos una izquierda que se ha hecho apodíctica e hipnótica en su pensamiento único, secuela de aquel milagrero socialismo científico. De ahí que, insistir en esa salida taumatúrgica, empiece a ser como dar coces en el aguijón. Lo acaba de reconocer en una entrevista el chileno Gabriel Boric con la sabiduría que proporciona la derrota: «La izquierda que solo culpa al adversario está condenada a
diluirse» (El País, 11/01/2026). Porque esta vez el secreto está en la masa, en la base, en el factor humano, en romper la cuarta pared.

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✊🏽Por la defensa del Escudo Social Básico🛡

Free L Letter Vector Art - Download 1,544+ L Letter Icons & Graphics ...a iniciativa de COESPE en todos los territorios, junto a otras organizaciones de pensionistas y afectadas por el escudo social básico, ha posibilitado que en gran parte de la sociedad y medios de comunicación , se esté dando un debate en torno a la necesidad que las medidas del llamado escudo social básico no decaigan, la presión sobre los poderes públicos debe ser mantenida, ya que la solución que se propone en los dos decretos llevados a votar al Congreso, por una parte no recoge la totalidad de las necesidades sociales de este momento, y por otra parte no está garantido en absoluto su aprobación, dado que los poderes fácticos representados por PP, VOX, UPN, y JUNTS mantienen una oposición frontal a cualquier tipo de medidas que permitan un modelo de protección básico a las personas más vulnerables, que están en la precariedad y en la desprotección social.

El decreto, que debe ser ratificado por el Congreso, en relación con el aumento de las pensiones públicas aún esta por aprobarse, y si esta decisión fuera ratificada, supondría una insuficiente subida ante el gran aumento del coste de la vida que no tiene control. Por ello, las organizaciones de pensionistas seguimos exigiendo la recuperación del poder adquisitivo de las pensiones públicas, a través de una cláusula de revisión anual (paguilla), que fue derogada unilateralmente, y que debe ser recuperada. Pero ni tan siquiera esa subida exigua de las pensiones públicas, esta ratificada y la posición de la derecha extrema y los poderes financieros interesados en su destrucción y privatización, no nos permite la desmovilización.

Además, la miserable posición política de la derecha extrema, y la debilidad del Gobierno, ha degradado las propuestas iniciales del llamado Escudo Social básico, empeorando las medidas de protección con respecto a los desahucios, disminuyendo la protección sobre las personas más vulnerables, dando más poder a las grandes rentistas, con el peligro de que un número aproximado a las 70.000 personas puedan ser expulsadas de sus viviendas, sin solución de realojo. Un proceso de exclusión que en muchas comunidades y ayuntamientos se esta abordando con total insensibilidad hacia las personas mas vulnerables, con casos dramáticos en ciudades como Badalona o comunidades como Madrid.

La posición de la derecha extrema de oposición a las medidas paliativas de la crisis de vivienda (segundo decreto), también afecta a miles de pensionistas y trabajadoras, que dependen de medidas como el bono eléctrico, la prohibición de cortar luz, gas agua, etc. Todo ello de no aprobarse, aumentará la vulnerabilidad y la desprotección.

Por ello, COESPE junto a las organizaciones de pensionistas en todo el estado, hacemos un llamamiento de solidaridad y movilización con las personas afectadas para enfrentar ese riesgo de involución, si se impone la posición de la derecha extrema, que ha conseguido con el apoyo de los medios privados y la crisis en que nos hallamos, llevar a una situación de gran debilidad al Gobierno, que puede desembocar en un aumento de la precariedad y la vulnerabilidad en nuestra sociedad. En este sentido, contando con todas

las organizaciones sociales en favor de los derechos democráticos, los servicios y las pensiones públicas, así como con las organizaciones sindicales y políticas, convocamos los días 21, 22, y 23 de febrero a impulsar movilizaciones territoriales en todo el Estado, en defensa de la vida y los derechos de la sociedad.

Es hora de la movilización y la denuncia contra aquellas fuerzas que representan lo más reaccionario de la sociedad, que quieren despojar del escudo social básico a las personas más vulnerables y desfavorecidasd.

Gobierne quien gobierne los derechos, los servicios y las pensiones públicas se defienden.

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📖Kropotkin,el dolor y la amargura de la literatura rusa🏴

Ana Muiña
Editora, diseñadora gráfica, escritora e investigadora de Historia social y movimientos feministas

«La vida de Verlaine y la del príncipe Kropotkin son las más perfectas que he encontrado en la esfera de mi experiencia. Los dos han pasado años en las prisiones; el primero, el único poeta cristiano desde Dante, y el segundo, un hombre con el alma de ese bello y límpido Cristo que Rusia parece habernos enviado»

Oscar Wilde, De profundis, la epístola que escribió a su amado Alfred Douglas en 1897 desde la prisión, encarcelado por su homosexualidad.

Floral letter S svg, Initial letter S with flower, Monogram alphabet ...in duda, la faceta más conocida de Piotr Kropotkin es la de pensador anarquista, con sus brillantes aportaciones en torno al comunismo libertario, considerado «el padre del anarquismo comunista», sus ideas federalistas y sus teorías sobre las revoluciones, incidiendo en la descentralización y «en las necesidades reales y las posibilidades locales». El escritor revolucionario lituano Alexander Berkman afirmaría: «Kropotkin enfatizó particularmente el lado constructivo de las revoluciones, y especialmente que la organización de la vida económica debe ser tratada como la primera y mayor necesidad de una revolución, como el fundamento de su existencia y desarrollo»1.

Kropotkin, una de las primeras celebridades del mundo en su época, fue admirado de igual modo, particularmente en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos, por su labor de sabio y científico. Geógrafo, topógrafo, naturalista, zoólogo, matemático, sociólogo, viajero, explorador… Su original método, derivado del estudio de las ciencias naturales y de la ética, que, a lo largo de su vida, fue concibiendo para interpretar el mundo le otorgó una herramienta de análisis de la realidad social, donde toda conclusión filosófica y científica debe ser verificada en la práctica. Su amor por la Naturaleza le hizo respetar e incorporar a sus investigaciones a todas las formas de vida. Consideró a la especie humana como parte integrante de la Naturaleza, y a las actividades que realizamos, como funciones naturales. Fundó una filosofía sintética que abarcara todos los hechos de la naturaleza, incluida la vida de las sociedades humanas y sus problemas económicos y morales. En opinión de Murray Bookchin, el historiador e investigador ecologista, la aportación pionera a la ecología social de Kropotkin «iba a enriquecer el anarquismo con un acervo de tradiciones históricas, una visión sorprendentemente pragmática de las alternativas tecnológicas y sociales que ofrece este ideal, y un enfoque creativo inspirado principalmente en los escritos de Robert Owen y de Charles Fourier».

La historia de los movimientos populares y literarios rusos.

Gran conocedor de la historia popular y literaria eslava, Kropotkin ha sido muy apreciado en Occidente como uno de los mejores especialistas en literatura rusa – hasta su muerte en 1921 – por su visión polifacética del vasto país donde nació. Tolstói le llamaba «el hombre erudito» y no le faltaba razón.

En marzo de 1901, fue invitado por el Instituto Lowell de Boston a dar una serie de conferencias sobre la literatura rusa. Era su segunda o tercera gira americana, antes había estado, según Alexander Berkman, en 1890, y también en 1897 viajó a América del Norte por medio de la Sociedad Inglesa para el Avance de la Ciencia, que celebraba una reunión en Toronto, Canadá. Para este nuevo viaje había una gran expectación, con miles de asistentes en sus encuentros, tanto del movimiento anarquista como de la cultura radical y liberal norteamericana. En Nueva York habló en la Liga de Educación Política, en el Cooper Union ante más de 5.000 personas, y dos veces en un local de la Quinta Avenida. También pronunció discursos en Harvard y en el Wellesley College. Visitó Chicago y dio conferencias en importantes universidades y en el Instituto Lowell de Boston. La gran escritora y teórica Emma Goldman, que le conoció en 1899 en su exilio londinense, escribió a Kropotkin antes de su viaje, comentándole que podía organizarle una serie de conferencias y logró obtener su consentimiento. Todas las lecturas pronunciadas fueron recogidas y publicadas en Nueva York cuatro años después (sospechamos que también con el apoyo de Emma) en un libro bellísimo, La literatura rusa. Los ideales y la realidad, inédito en el Estado español hasta 2014 que fue editado por La linterna sorda. La propia Emma impartía lecturas sobre la literatura rusa en 1916, como crítica literaria en esta materia, en Ann Arbor, ciudad de Michigan, según hemos podido averiguar.

«Las lecciones impartidas sobre el siglo XIX, siglo de potente floración literaria en Rusia, conservan toda su pertinencia, y… su tino. Ocho lecciones magistrales, en las que destacan la contextualización histórico-política que desvela las condiciones en que se movieron los escritores para poder llevar a cabo su labor, la presentación biográfica de cada uno de ellos y la lectura de sus obras más significativas». Iñaki Urdanibia, Lecciones de literatura de Kropotkin.

Los capítulos se presentan siguiendo la cronología y no se ciñe al siglo XIX, sino que toma impulso en tiempos anteriores, los siglos XVII y XVIII, de los que traza una muy interesante genealogía. Así pues, el repaso pormenorizado comienza hurgando en los orígenes e implantación de la lengua rusa, y los primeros textos que narraban y cantaban las leyendas fundadoras del «alma rusa», que eran recopiladas por folcloristas y otros investigadores; la presentación se detiene con detalle en la Edad Media. El peso del nacimiento de la Iglesia ortodoxa y su estrecha unión con el poder de los zares: Pedro I y Catalina II, supuso innumerables cortapisas literarias y culturales. Tras la creciente implantación de una oposición con tendencias liberales, los decembristas, se inicia el desfile de figuras literarias legendarias.

Pushkin y Lermontov son puestos en relación: poesía formal rozando la perfección y poesía ligada a la naturaleza. A Pushkin se compara con Schiller, y con un cierto byronismo; presentando su narración en verso Eugenio Oneguin, que ha servido para la formación de no pocas generaciones; las vanas cuestiones de honor, y de balas acabaron con su vida. Lermontov, que tampoco se libró de los proyectiles del honor, es presentado relacionándolo con Shelley y se subraya la huella que éste dejó en la posteridad con su Un héroe de nuestro tiempo y La hija del capitán.

El siguiente capítulo está dedicado al gran Gógol, que pese a sus avatares existenciales, se subraya su sentido del humor que se plasmó en obras tan destacadas como Almas muertas y otras obras que dejarían honda huella en la posteridad.

De los dos siguientes, los dos escritores más eminentes de Rusia: Turguénev y Tolstói, Kropotkin escribe con sagacidad. En sus descripciones de los diferentes tipos presentes en la sociedad rusa, destaca el retrato de Bazárov, protagonista Padre e hijos. En este libro
se abordaba el fenómeno nihilista, (¡Vnaród!) o naródnik, que significa para el pueblo o ir hacia el pueblo, de aquellos jóvenes que se desplazaban a zonas campesinas con el fin de que el pueblo tomara conciencia. Este gran movimiento, que Turguénev llamó nihilismo, se difundió rápidamente. Se crearon muchas escuelas y un gran número de gentes campesinas acudió a ellas. Los ancianos se sentaron en los bancos con sus nietos e hicieron todo lo posible por aprender. Estaban entusiasmados con aquella gran idea.

  • «Es un nihilista».
  • «¡Qué! », gritó su padre. En cuanto a Paul Petrovich, levantó su cuchillo, en cuyo extremo había un poco de mantequilla, y permaneció inmóvil.
  • «Es un nihilista», repitió Arcadi.
  • «Un nihilista», dijo Nicholas Petrovitch. «Esta palabra debe provenir del latín Nihil, nada, hasta donde puedo juzgar; y por lo tanto significa un hombre que … ¿quién no reconoce nada?».
  • «O más bien que no respeta nada», dijo Paul Petrovitch; y volvió a poner mantequilla en el pan.
  • «Un hombre que mira todo desde un punto de vista crítico», dijo Arcadi.
  • «¿No viene eso a ser lo mismo?», preguntó su tío.
  • «No, en absoluto; un nihilista es una persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio sin ser examinado, sin importar la reputación que tenga dicho principio». —Turguénev:  Fathers and Sons.

Del autor de Ana Karénina, se repasan sus escritos autobiográficos iniciales, sus experimentos pedagógicos en Yásnaya Polyana y su ideología de resistencia pasiva y su conversión religiosa a un cristianismo sui generis, y otras cuestiones relacionadas con su vida, y con su muerte. Kropotkin hace un repaso a sus obras magnas: Guerra y paz, Sonata a Kreutzer y Resurrección. El pensador diría en otro momento:

«Simpatizo con la mayor parte de la obra de Tolstói, aunque hay muchas de sus ideas con las que no estoy del todo de acuerdo: su ascetismo, por ejemplo, y su doctrina de la no resistencia. También me parece que se ha comprometido, sin razón ni juicio, a la letra del Nuevo Testamento».

En las siguientes páginas del libro, introduce a Goncharov, Dostoievski y Nekrásov. Goncharov originó una nueva palabra en el diccionario, oblomovismo, que se basaba en su personaje principal de su novela homónima: Oblómov. Dedica unas lúcidas reflexiones al gran, y discutido, poeta Nekrásov; alaba, al tiempo que es considerado como defecto por muchos, su poetizar llano que puede ser leído por cualquier aldeano que supiera leer. Esta comprensión era favorecida además por su temática y los retratos logrados que realizaba, en sus poemas, de gente del pueblo, muy en especial las mujeres. Se detiene en otros prosistas de la misma época, entre las que destacan algunas mujeres: Khvoshchinskaia y Marko Vovchok, seudónimo de Maria Markovich.

Aborda el drama, a los novelistas del pueblo, destacando a Maksim Gorki y sus retratos de gentes desarraigadas; para concluir con una atención especial al cuentista Chéjov, un verdadero adelantado a su época. Se detiene en lo estético y en lo político: TolstóiChernichevski  (autor del influyente ¿Qué hacer?), Belinski, Pisarev, Herzen, Bakunin

Kropotkin apunta sutilmente que Gorki es el último eslabón de esa cadena de genios del dolor y la amargura. El pesimismo eslavo y la angustia humana parecen concluir con Tolstói y Dostoievski. Ciertamente, Gorki era un apasionado de la naturaleza libre en el ser humano. Ese era su ideario y el de sus vagabundos, sus harapientos mendigos, los últimos rebeldes contra la civilización. Para Gorki, la belleza estaba lejos de las convenciones sociales, del vestir bien, de la moral burguesa, porque la auténtica belleza residía en las cualidades primarias humanas, en las no adquiridas. La dignidad estaba en esos seres que la sociedad consideraba innobles. Sus personajes sufrían dolor pero no lloraban. La plasticidad de las descripciones de Gorki sobre la naturaleza nos siguen conmoviendo: «Los libros caían sobre la tierra como copos de nieve, pero su efecto era como chispas de fuego» diría sobre la literatura de su país. Kropotkin también alude a este lirismo. Cita a Malva, cuento pionero feminista escrito en 1897, que produjo gran escándalo por la libertad que desprendía su personaje femenino. El relato arranca así: «El mar reía. Estremeciéndose al sentir el soplo ligero del viento cálido, y se cubría de leves arrugas que reflejaban el sol deslumbrante, riéndose con sus miles de risas plateadas al mirarse en el cielo azul». Y termina: «las olas sonaban alegres, el sol brillaba, el mar reía»… Fue Emma Goldman quien introdujo y tradujo del ruso los primeros cuentos de vagabundos de Gorki en Estados Unidos. Los publicó en su revista Mother Earth, a partir de 1906. En el libro de Gorki, Cuentos de rebeldes y vagabundos, se recoge un artículo de Pío Baroja, entusiasta de su obra y personajes.

«Cuando un lector occidental –afirma Kropotkin en el prefacio de su obra– entra en contacto con la literatura rusa, de ordinario se siente impresionado por su tristeza y por la ausencia de la alegría de la vida, de la felicidad de la existencia. Esta impresión es enteramente acertada. Las persecuciones que sufrieron tanto nuestra literatura como generaciones enteras de “intelectuales” en el siglo XIX, explicaría palmariamente la ausencia de una verdadera alegría de la vida en la literatura rusa».

«En La literatura rusa. Los ideales y la realidad» leemos sobre Lomonósov, cuya vida fue destrozada por la persecución política. Leemos sobre la moral Novikov, a quien Catalina II le condenó a 15 años en una celda secreta en Schusselburg. Leemos sobre Labzin, que escribió contra la corrupción y, en consecuencia, se vio obligado a terminar sus días en el exilio. Leemos sobre Radischeff, el primero en señalar los horrores de la servidumbre, que fue encarcelado, deportado y acabó suicidándose. Leemos sobre el Pushkin que marcó una época y que fue exiliado a Kishinev a los 20 años, y luego a Mikhailovskoye, y que accidentalmente escapó del exilio político permanente en Siberia. Byronic Lermontov fue desterrado al Cáucaso por escribir un poema sobre la muerte de Pushkin. Ryleev, Odoevsky, Shevchenko, Griboyedov, Pisarev, Chernishevsky, sufrieron martirios brutales. Leemos sobre el brillante y poético Polezhaev, que fue enviado al cuartel del Ejercito en el Caúcaso, cuando era menor y murió allí por tuberculosis y por los latigazos que sufrió. Leemos sobre el popular novelista Bestúzhev, que fue exiliado a Siberia y luego enviado al Cáucaso como soldado. Leemos sobre el gran Gógol que sufrió a manos de la censura. Leemos sobre Turguénev, quien fue arrestado y exiliado a sus lejanas propiedades por escribir una breve nota necrológica de Gógol. De no haber sido por sus influyentes amigos, habría ido a Siberia. Leemos sobre Tolstói, cuyo excelente experimento educativo fue abolido violentamente por el Gobierno, enfureciendo tanto a este hombre extraordinario que directamente advirtió a Alejandro II que él mismo dispararía al primer policía que se atreviera de nuevo a entrar en su casa. Leemos sobre el nervioso Dostoievski que sin ningún motivo fue condenado a muerte, llevado a la horca, indultado allí, condenado a trabajos forzados, encarcelado, exiliado, privado de su trabajo literario, golpeado con el gato de nueve colas [látigo], torturado de mil maneras, año tras año, hasta convertirse en un despojo físico y mental. En toda la historia de la raza humana, desde el día en que el hombre primitivo vagó por los bosques indómitos, y golpeándose con el dedo del pie desnudo contra una raíz, se postró para adorarla, para aplacarla, para apaciguarla, hasta el momento científico en que un biólogo como Haeckel negó absolutamente la existencia de Dios y del alma, no ha habido nada más horriblemente cruel que el tratamiento zarista que el Gobierno ruso le dio al joven talentoso que produjo una obra a los 20 años que hizo que Nekrasov gritara a Belinsky, “¡Nos ha nacido un nuevo Gógol!”. Leemos sobre Plescheev, que fue enviado como soldado a la región de Orenburg y soportó la persecución durante años. Mikhail Mikhailov, uno de los colaboradores más valiosos del Sovremennik (The Contemporary), una maravillosa publicación periódica que cuenta entre sus colaboradores, Chernishevsky, Dobrolubov, Tolstói, Nekrasov, fue condenado a trabajos forzados en Siberia, donde pronto murió. Leemos sobre Ostrovsky, el padre del drama ruso, que fue puesto bajo supervisión policial como sospechoso. Leemos sobre el amoroso Levitov, “una flor pura de las estepas rusas”, que, siendo estudiante, fue exiliado al lejano norte y luego trasladado a Vologda, donde se vio obligado a vivir en completo aislamiento de todo lo intelectual y en una pobreza espantosa al borde del hambre. Leemos sobre Petropavlovsky, quien pronto fue exiliado al gobierno siberiano de Tobolsk, donde estuvo retenido durante muchos años y del cual fue liberado sólo para morir poco después por tisis. Leemos sobre Saltykoff (Schedrin), el más grande de los satíricos, que estuvo exiliado durante varios años en la miserable ciudad provincial de Vyatka. Leemos acerca de Belinsky, el mayor de los críticos, que afortunadamente murió lo suficientemente joven para escapar de la fortaleza de las mazmorras. Cuando agonizaba, un agente de la policía estatal lo llamaba de vez en cuando para saber si seguía vivo. Si se hubiera recuperado, habría sido transferido a la fortaleza de Pedro y Pablo. Leemos sobre la persecución de Palm y Potyekhin; de los años que Melshin, Korolenko, Zasodimsky, Elpatievsky, etc., pasaron en el exilio. En la Rusia de los Románov, apenas un solo escritor de valor ha escapado del encarcelamiento o el destierro.

«Eran personas de gran cerebro cuya misión era elevar a una nación. Si los Catherine, Nicholas y Alexanders hubieran sido menos poderosos, Rusia no sería ahora la mancha más sucia en nuestra tierra sembrada de cráneos». Victor Robinson, Comrade Kropotkin, 1908.

Sofia Ananiev, el Museo Kropotkin y las reminiscencias de su memoria.

Es preciso rescatar del olvido a la compañera de toda la vida de Kropótkin, la bióloga, conferenciante y escritora Sofia Ananiev (Kiev, 1856-Moscú, 1938). Se sumó a las filas nihilistas siendo una adolescente. Sasha Kropotkin Ananiev, la hija de la pareja, así les recordaba en 1921:

«Sofia, mi madre, en realidad es ucraniana. Nació en Kiev en 1856. Es de ascendencia judía, si bien sus rasgos muestran un considerable porcentaje de sangre eslava. Su familia era rica. Ella tenía cinco años cuando se trasladaron a Tomsk, una ciudad siberiana, a 500 km. de la frontera con Mongolia, donde su padre pasó a explotar una mina de oro. A la edad de 17 años se rebeló contra la dura condición a que estaban sometidos los mineros. Se negó a vivir del dinero familiar, ganado con el trabajo de aquellos, y abandonó su casa para ganarse la vida por sí misma. Tras unos años de trabajo duro y privaciones, le falló la salud, y sus amigos la enviaron a Suiza. Poco después conocería a mi padre y se casarían».

Sofia Ananiev, de radicales convicciones políticas en su juventud –según apuntaba Emma Goldman– pasó a dedicarse por entero a colaborar en la obra de Kropotkin. De cultura sobresaliente, ejercía una severa crítica y revisión sobre lo que escribía su compañero. Son varios los estudios que afirman que la pulcritud estilística de Kropotkin se debe, en buena medida, a ella. Sofia, a partir de 1897 comenzó a reemplazarlo como conferenciante, cuando la salud de Piotr se deterioraba. Los temas de sus disertaciones abarcaban desde la situación de las mujeres en Rusia, a la química y la botánica; también escribía artículos para las más prestigiosas publicaciones: Nature, The Nineteenth Century, View Magazine, Liberty, Freedom, The Contemporary Review… Estas actividades ayudaron a la familia a superar los numerosos momentos de aguda dificultad económica.

A la muerte del escritor en 1921, Sofia pasó a vivir en el palacio natal de Kropotkin en Moscú que perteneció a su madre, Ekaterina Sulima, y fuera construido para su abuela paterna, la princesa Gagarina. Uno de este conjunto de edificios que ocupa toda una manzana, aunque se conserva parcialmente porque tenía una basta extensión desaparecida después de 1917, fue convertido en un museo. El 9 de diciembre de 1922 se inauguró el «Museo Kropotkin, para todas las ramas de la ciencia y la literatura» cuyo responsable fue Nikolai Lebedev (o Lébédeff) y la presidencia recayó sobre Sofia y sobre Vera Figner. Los fondos para fundarlo fueron enviados de todo el mundo. En Inglaterra, Bernard Shaw y H. G. Wells crearon un «Comité para la Promoción del Museo Kropotkin». Gracias a su ayuda,
lograron llevar de Londres a Moscú la gran biblioteca personal y el archivo de Kropotkin. En 1928, el museo ya poseía una gran exposición de 7 salas y varias bibliotecas. Una de las habitaciones reproducía su gabinete londinense. A la muerte de Sofia en 1938, Stalin clausuró el museo.

Revisando la correspondencia de Sofia hemos podido comprobar que dicho museo estaba situado en el camino o carretera Kropotkinskiy, 26, (Кропоткинский переулок) dirección que todavía hoy día se conserva en recuerdo de Kropotkin, y que en la actualidad alberga a
la embajada de Palestina, en uno de sus edificios, donde se aprecia la placa de bronce que el escultor S. Merkurov realizó retratando al revolucionario.

Las reminiscencias de la memoria de Kropotkin en su ciudad natal son escasas. Su implacable crítica a la deriva bolchevique ha tenido mucho que ver. «Ahora, la revolución no se ha realizado», afirmaba el pensador en 1920. Por mi parte, lo pude comprobar cuando visité esta ciudad en 1991, a los 70 años de su fallecimiento. Pocas alusiones y recuerdos a su figura, a excepción de algunas calles y de la espectacular estación de Metro Kropotkinskaya, con columnas de granito y mármol blanco que evocan los antiguos templos egipcios. Fue planeada en honor a Kropotkin y, originalmente, para servir de comunicación al enorme Palacio de los Soviets que iba a levantarse en el solar de la demolida Catedral de Cristo Salvador, proyecto más tarde abandonado. Kropotkinskaya está en la línea metropolitana más antigua, que pasa por el centro histórico de Moscú, cerca de la casa museo de Pushkin, de la plaza Roja, de la casa museo de Tolstói, la casa de dos torres cilíndricas de los arquitectos constructivistas Konstantin y Viktor Melnikov

Dicha estación está ubicada en los alrededores del barrio donde pasó los primeros años de su vida. En esta amplia y bellísima zona se sitúa también el Cementerio de Novodévichi, donde Kropotkin quiso ser enterrado junto a sus amigos escritores y artistas (Chéjov, Gógol, Ogariov, Isaak Levitán, y donde Gorki expresamente pidió estar, aunque Stalin contravino su última voluntad…) El cementerio está en el borde de un lago que se extiende hasta el recinto amurallado del monasterio y conventos de Novodévichi. Es el lago que inspiró a Tchaikovsky en su composición del ballet el Lago de los Cisnes.

Para recordar el centenario de su muerte, el cortejo fúnebre que acompañó al féretro de Kropotkin hasta Novodévichi, de más de 200.000 personas, estaba compuesto por sus viejas amistades, revolucionarios de todas las tendencias. El brillante sol de invierno, del
que hablaba Emma Goldman al describir ese día, iluminaba los estandartes escarlatas que portaban las gentes anarquistas, haciendo resplandecer la consigna que llevaban bordada, que Kropotkin defendió toda su vida y sigue tan vigente:

«¡Dónde hay autoridad, no hay libertad!».

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💚¡Hay que defender a Rojaba!♦️

2026 Una declaracción  Têkosina Anarsîst

h | h&m belgië - Pebble Mathsace diez años, el mundo miraba hacia Rojava para detener al Daesh (ISIS). Hoy, los sucesores de Al Qaeda avanzan hacia el noreste de Siria. Se recortaron la barba y siguieron los consejos y las instrucciones de Turquía. Tomar el control de la capital les permitió integrarse en el sistema de Estado-nación. Si tienes el traje adecuado, una lengua limpia y abres tus mercados al capital internacional, la BBC estará allí para concederte una entrevista en horario de máxima audiencia. Así, ahora hay un nuevo gobierno en Siria, acogido en el club llamado sistema estatal.

Los cementerios del norte de Siria están llenos de valientes combatientes que dieron su vida para defender a la humanidad, para detener la locura desatada por el ISIS. Los compañeros que sobrevivieron para ver su victoria sobre el califato hicieron enormes esfuerzos para encontrar un compromiso diplomático hacia la paz. Una vez más, en vano. Las potencias hegemónicas solo se suman a ese proceso si les conviene. Al fin y al cabo, siempre aprovechan cualquier oportunidad para obtener beneficios para su poder imperial.

En los tiempos que vivimos, las fuerzas dominantes se imponen descaradamente, sordas a cualquier queja sobre genocidios o violaciones de los derechos humanos. Ya no les importa ocultar cómo incumplen las normas que imponen a todos los demás. Envalentonado por este abrumador clima político de «di y haz lo que quieras», el autoproclamado Gobierno de Siria tiene vía libre para perseguir sus aspiraciones más crueles. Tras masacrar a los alauitas y los drusos, ahora vuelven a por los kurdos. Con armas turcas en mano y dinero de la UE en el bolsillo, ahora avanzan minuto a minuto, con el objetivo de aplastar al NES y la revolución de las mujeres en su totalidad.

Rojava no se ocultó al hablar el lenguaje del capitalismo y los Estados-nación. Luchó contra el ISIS con la cara descubierta, reivindicando con orgullo sus aspiraciones revolucionarias de democracia comunal y autogestión social, siempre encabezadas por las mujeres. Desde 2015, las SDF forman parte de una coalición internacional que lucha contra Daesh junto a muchos ejércitos estatales. Toleradas entre las filas de los Estados por su puro poderío militar. Bienvenidas, ya que las SDF siempre fueron las que hacían el trabajo sucio sobre el terreno para que las potencias imperiales pudieran dirigir los drones desde un lugar cómodo. Para la NES, siempre fue un compromiso pragmático debido a la amenaza existencial, que solo fue posible gracias al tamaño y la férrea determinación de la revolución.

Ahora, la nueva y pulida marca de Al Qaeda es capaz de dibujar la perspectiva de un «Estado-nación estable». Y todos los Estados que tienen algo que decir en los juegos de poder internacionales están encantados de abrir los brazos y dar la bienvenida a otro Estado adecuado, supuestamente estable. Incluso guiaron a los agresores para que diseñaran una propaganda demencial, fabricando el consentimiento para esta masacre. Estados Unidos hace todo lo posible por salir de NES. Para ellos, las SDF cumplieron su propósito, ahora pueden ser asesinadas. Otros Estados no se ven por ningún lado, excepto estrechando la mano del aspirante a presidente de Al Qaeda.

Quienes permanecen firmes son el pueblo de NES. Y no estamos solos. Las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y muchos otros en Kurdistán y en todo el mundo están dispuestos a defender la revolución. No nos equivoquemos, somos muy conscientes de que se nos retratará como «daños colaterales» de una guerra que conocemos íntimamente. Una guerra que se ha cobrado la vida de muchos hijos, hijas, hermanos, hermanas, madres, padres y amigos. Pero aquí estamos, traicionados una vez más y con solo nuestra determinación, nuestra desesperación, nuestro compromiso y nuestra enorme fuerza de voluntad.

Lo que está en juego es la práctica antipatriarcal de la vida cotidiana, en la que las mujeres luchan día a día, año tras año, por cada centímetro más de libertad mutua. También está en juego la humanidad lentamente construida de una sociedad en la que el deseo de libertad es la base para organizar la vida más allá de las fronteras étnicas y de género. Una sociedad que construye la autonomía comunitaria, basada en la autodeterminación y la autodefensa de las personas. Una sociedad en la que las personas recuerdan cómo resolver los conflictos con sus vecinos, defendiendo la cordura frente a la locura de este mundo. Está en juego que NES haga todo lo posible para evitar el genocidio de la población de su región, mientras que aquellas potencias deseosas de acabar con la revolución ya han demostrado ser capaces de cometer atrocidades brutales.

Así, nos encontramos de nuevo en una situación profundamente precaria, pero más clara: en el lado opuesto estamos nosotros, el pueblo. Ya sea en Irán, arriesgando nuestras vidas para acabar finalmente con el régimen patriarcal; en Gaza, resistiendo el genocidio en curso; en Turtle Island, protestando contra el ICE y un Estado imperial descontrolado; o en NES, donde actualmente cualquiera que tenga al menos una mano y un corazón está tomando las armas. Frente a unas probabilidades abrumadoras, nuestra respuesta sigue siendo la resistencia. Porque ante los mercaderes de la muerte, la única forma de no renunciar a la vida es luchar. Y todos luchamos y nos esforzamos por preservar, nutrir y revivir la vida en todas sus hermosas formas.

Necesitamos una gran cantidad de esfuerzos para repeler estos ataques, para luchar por la libertad, para luchar por la vida. ¡Únete a la resistencia! Ven a Rojava, organiza protestas y acciones contra estos ataques, conecta a personas de diferentes etnias y nacionalidades y traspasa las trincheras coloniales, desbarata los mecanismos de los imperios y las fuerzas de ocupación, abre caminos para que las personas puedan cruzar las fronteras, ocupa embajadas, consolida la comunidad que te rodea, conspira para derrocar a tu gobierno, cuenta a la gente lo que está pasando en Siria y otros lugares en conflicto, lucha contra el auge del fascismo, ofreced apoyo moral mutuo para contrarrestar la desesperación, organizad y elaborad estrategias con compañeros a nivel internacional para coordinar esfuerzos.

Rojava demostró que la liberación solo es posible a través de la comunidad y la resistencia del pueblo. El mito liberal del Estado como garante de la libertad es una ilusión que debe morir para que los sueños puedan surgir. No hay alternativa:

Libertad a través de la lucha o la muerte.

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🚺Para ellas: seriales radiofónicos,🎙

Los escritos de la IWW de Andrej Klemenčič

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😩TARAJAL 2026✊🏽

XIII Marcha por la Dignidad.

TARAJAL, Nunca Más. El Racismo Mata, LA MEMORIA RESISTE

CGT, apoya la XIII Marcha por la Dignidad – TARAJAL 2026, y como siempre se adhiere al manifiesto y anima a toda la afiliación y a toda la ciudadanía a participar en esta XIII Marcha por la Dignidad.

La manifestación, como cada año, se realizará en Ceuta y terminará en la playa del TARAJAL, la marcha empezará en cada localidad desde la que marchéis hacia Ceuta.

Un año más, nos reunimos para denunciar y exigir justicia por la muerte de 14 de nuestros hermanos el 6 de febrero de 2014: Yves, Samba, Daouda, Armand, Luc, Roger Chimie, Larios, Youssouf, Ousmane, Keita, Jeannot, Oumarou, Blaise y otro compañero cuyo nombre desconocemos. Un año más, nos reunimos para hacer memoria y seguir reivindicando que nadie merece morir en las fronteras buscando una vida mejor.

Vuestro apoyo es fundamental para alzar la voz por todas las personas que mueren en las fronteras, para pedir justicia y verdad para ellas y sus familias y para reclamar que migrar es un derecho: vías legales y seguras.

«TARAJAL, NUNCA MÁS. El racismo mata, la memoria resiste» es el lema elegido para la XIII Marcha de la Dignidad y el cual se desarrollará en el manifiesto.

El manifiesto, al que CGT se adhiere como hemos comentado, se distribuirá el día previo a la Marcha. En las próximas semanas compartiremos el programa de acciones que se están preparando en Ceuta.

Firma y comparte ✍🏼 para que podamos llegar a la mayor cantidad de personas y organizaciones posibles.

Gracias por vuestro compromiso. Sin él, esto no sería posible.

NO MÁS MUERTES EN LAS FRONTERAS

#TARAJALNOLVIDAMOS

⏳¿Cuál será el siguiente de la lista?📋

⛔️Campaña contra el retroceso de✂️ las normativas🇪🇺ambientales europeas

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🇲🇽Agresión a miembros del CIPOG-EZ👎🏼

30 DE ENERO DE 2026

¡ALERTA URGENTE!

10,000+ Free L Letter & Letter Images - Pixabaya mañana del día de hoy 30 de enero de 2026, nos reunimos con las Policías Ciudadanas, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores, la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero en calidad de observadores y defensores derechos humanos acompañados de autoridades comunitarias para atender las demandas de los desplazados y familiares de víctimas y nos dirigimos a la comunidad del Terrero comunidad atacada por los ardillos desde hace 6 años de donde fueron desplazadas más de 300 personas. Llegando a la comunidad de La Estrella Guerrero, municipio de Tecoanapa, fuimos agredidos con armas de alto poder, logramos repeler el ataque y avanzar, pero más adelante, en Rancho Viejo, fuimos emboscados por los ardillos y atacados con drones y armas de alto poder. En la movilización se encuentran 3 observadores de DDHH de la Misión Civil de Observación-Sexta y Promotores integrados al Mecanismo Federal de Protección. Los ataques se prolongaron desde las 11 de la mañana y hasta el momento continúan.

Dejamos muy claro que para esta acción de acompañamiento a los habitantes del Terrero, solicitamos el acompañamiento de la Guardia Nacional, así como de otros elementos de seguridad del Estado, pero no se presentaron, fue hasta hasta las 5 de la tarde que salimos de la zona de riesgo que nos encontramos con el ejército y la Marina, a pesar de tener conocimiento de los desplazados y del nivel de riesgo de la movilización. Por lo que responsabilizamos al Estado de cualquier situación que pueda suceder en contra de nuestras vidas.

Los últimos 10 años, hemos venido denunciando al grupo narco-paramilitar los ardillos, creado por la familia Ortega Jiménez, siendo Bernardo Ortega su máximo líder y parte de la clase política del estado de Guerrero que junto a sus hermanos Celso e Iván Ortega, controlan a este grupo delincuencial que opera con total impunidad por sus vínculos políticos que se se han extendido y enraizado en todos los cargos públicos de municipios completos del estado. Entre presidentes y presidentas municipales, fiscales, policías estatales y municipales, operan con toda libertad en el estado, asesinando, desplazando, descuartizando y cometiendo vilezas tales como la ocurrida aquel año de 2020 cuando le prendieron fuego a 10 músicos que como la mayor parte de la población, iban a trabajar para llevar el alimento a casa. Los asesinos son los ardillos, criminales relacionados con la clase política, que cobran derecho de piso, extorsionan, secuestran. A pesar de lo anterior, el Estado ha sido omiso, ha ignorado el dolor de los pueblos.

Su expansión no es sólo a nivel de influencias entre la clase política y las corporaciones de “justicia”, sino territorial. En los últimos años han desplazado a cientos de pueblos y comunidades y ocurre el mismo fenómeno hasta la fecha, no hay autoridad ni corporación del Estado que les ponga un alto. Es por lo anterior que nosotros como pueblos en Resistencia dijimos ¡YA BASTA! El pasado 22 de enero nos articulamos con las Policías Ciudadanas, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores, la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero y decidimos luchar en común con otras organizaciones y recuperar los territorios que los ardillos han ocupado ¿Tenemos el derecho a tomar la justicia en nuestras manos cuando la única salida que nos ofrece el Estado es la muerte?

Nos pide el mal gobierno prudencia y no violencia, cuando lo nuestro es solo una respuesta desesperada al desprecio con el que nos trata. Nosotros le hemos pedido justicia, le hemos pedido que haga su trabajo pero nuestra palabra solo se encuentra con oídos sordos.

Les pedimos hermanos y hermanas de México y del mundo que puedan estar atentos a la situación y que exijan en la medida de sus posibilidades y desde sus geografías al mal gobierno de México que pare la guerra en nuestros territorios. Nosotros aquí seguimos y no nos rendimos.

Atentamente:

Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata.

Resistencias civiles conocidas

El antifascismo en un mundo a la deriva

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