Matrimonio💍, familia👫 y amor libre☮️ (1912)

– Luisa Landová-Štychová

La autora fue una anarquista checa durante la década de 1910. También fue feminista, socialista, neomalthusiana y monista filosófica. En este artículo sostiene que la religión, el capitalismo, las tareas domésticas y el amor romántico alejan a las mujeres de sus intereses y de la búsqueda de la justicia. Esta obra fue escrita en 1912, cuando era anarquista. Fue un discurso en un acto anarquista y se publicó en una revista anarquista. Sin embargo, la autora se convirtió más tarde en diputada por los socialdemócratas y luego por los comunistas. Su activismo se centró en el «amor libre» y la crítica del matrimonio, así como en el control de la natalidad como aspecto de la liberación de la mujer de clase obrera. (Nota de Andrew McLaverty-Robinson; el artículo original contiene una introducción más larga). Traducción de Melinda Reidinger

Letter E Magazine Cut-Out Element 23204016 Vector Art at Vecteezyn las tinieblas del pasado encontramos vestigios de la libertad de la mujer hasta el período en que sus derechos maternales y cívicos fueron abolidos con la caída del comunismo.

La mujer, tomada por sorpresa por la naturaleza, que la había debilitado con una maternidad involuntaria y frecuente, fue convertida en presa del hombre. Es totalmente lógico que el ser humano masculino, que ya se había atrevido a delimitar para sí un pedazo de tierra, no dudara en ir más lejos y apropiarse también de la mujer humana para dar a luz a sus herederos de sangre.

Tal vez se rindió resignadamente, tal vez se defendió y perdió, no lo sabemos. Pero es cierto que todos nosotros, proletarios, sentimos el peso de la humillación de la mujer más amargamente hasta el día de hoy.

La conocida trinidad -capital, militarismo y clericalismo- tiene apoyos aparentemente insignificantes, pero en realidad los más poderosos en el matrimonio, incluso en su forma libre, y en la familia.

Un ser humano, como un padre o una madre, es más propenso a dejarse oprimir por el capital sólo cuando tiene cierto nivel de certeza de la existencia más miserable.

La pobreza y el alcohol tientan al hombre a buscar el placer en el abrazo de la mujer, y de ahí nace un excedente de forraje para cuarteles y burdeles. La vida humana pierde su valor.

Y el clérigo espera a su víctima. La mujer, agotada por el trabajo asalariado y doméstico, debilitada por los frecuentes partos y las noches de insomnio – el ser humano femenino sin derechos, sobrecargado de responsabilidades, busca apoyo y consuelo en el lugar donde hasta hace poco se tronaba contra ella como herramienta del diablo y seductora del miserable sexo «más fuerte». Y seguirían tronando hasta hoy si las mujeres no hubieran formado un fuerte baluarte para el clericalismo por su ignorancia o, entre las mujeres con más conciencia, por una incomprensible falta de carácter.

Y en las huellas de libertad del ser humano femenino de antaño, buscamos también una clave para descifrar el problema del matrimonio y la familia, que hemos hecho tan innecesariamente doloroso.

Nos vemos obligados a adivinar este enigma por nuestros temores por el destino de nuestros ideales de libertad, igualdad y fraternidad de la humanidad, pues ¿quién puede garantizar que al cabo de algún tiempo estos ideales no sean entendidos y aplicados de manera perversa y contraria y que no surja una nueva esclavitud, tal vez incluso peor, que sustituya a la forma actual de la misma?

Decimos – son intereses personales, y nos encogemos de hombros. Y estos intereses personales son más o menos los intereses de personas que quieren ser, o ya son, esposos y padres, y que no pueden ni deben ignorarlos, a pesar de su carácter puro. Esto no debe pasarse por alto.

El matrimonio en sí, ya sea legal o libre, no es otra cosa que la propiedad de un ser humano. O se originó en la delimitación de la tierra, o dio impulso a dicha delimitación. Esto es indiscutible.

El amor no es más que un atentado contra la libertad personal y contra la propia humanidad.

El amante exige al amado una devoción total, y esto a menudo significa ser despiadado con los demás. Esta exigencia de comprensión no tiene nada que ver con la comprensión concebida por el ser humano libre moderno.

Se trata de la llamada fusión de las almas, que es la renuncia al propio desarrollo mental independiente, y esta exigencia es el origen de muchísimos malentendidos, y de dolores y discusiones innecesarios. Una mujer de naturaleza débil suele entender a su marido tan perfectamente que se convierte en una caricatura completa de él.

Una mujer más fuerte, pero también del tipo que tiene sentido común, se vuelve hipocrítica, astuta. Está de acuerdo con el hombre en todo, pero maneja las cosas de modo que al final sigue haciendo lo que ella misma considera bueno. ¿Y una mujer orgullosa, con una fuerte individualidad?

Si le falta nobleza, dominará al hombre. Si no lo consigue, es pendenciera e intolerante. Tiene un vago presentimiento de la humillación sin sentido del ser humano femenino y se venga por ello.

Una mujer noble no quiere esclavizar a un hombre, pero tampoco quiere ser esclavizada.Aunque sigue esclava de las tradiciones del amor, interiormente, mentalmente, quiere vivir ella misma, libre, y estar atenta a su hombre como a toda alma humana, respetando su libertad de opiniones y expresiones, pero exigiendo lo mismo para sí misma.

Si el hombre es inteligente intelectual y emocionalmente, este tipo de personas viven más tranquilas que otras. Pero no más felices. Es sólo un compromiso, ya que la mujer en una relación que ha cristalizado de esta manera siempre permanece en segundo plano. Son pequeñas cosas que hay que tener en cuenta, pero no debemos pasarlas por alto. Constituyen un elemento importante en la educación de nuestros hijos, de los que nos gustaría criar a las personas liberadas del mañana.

La educación de los hombres se ha pervertido tanto, que el hombre en el hogar toma la posición de un niño grande. Si está buscando algo, causa estragos en el armario, la cómoda y quizás también en su propio escritorio y en los cajones destinados exclusivamente a sus cosas. La limpieza diaria del polvo, la limpieza general ocasional… le disgustan terriblemente. En estos casos está completamente en contra de la higiene del apartamento y la considera un esfuerzo inútil. Molesta a la mujer con cada botón. E incluso conozco a hombres que hablan muy seriamente de la igualdad de la mujer, pero dejan que sus esposas limpien no sólo su ropa, sino que también les lustren los zapatos, aunque ellos mismos podrían hacerlo muy fácilmente. Podría contar con los dedos de una mano los hombres que conozco que, en caso de enfermedad de su mujer, podrían ocuparse de los niños, cocinar, fregar los platos y barrer. No es una ineptitud masculina innata. Sólo su mezquino engreimiento masculino le hace tan torpe.

Me objetarás que el hombre, como sostén de la familia, tiene derecho a descansar cuando vuelve cansado del taller, la oficina, etc. Ciertamente, pero la mujer también tiene ese derecho. El hombre lo reconoce de buen grado, pero ¿cuál de ellos cedería algunos de sus derechos como «cabeza de familia» y permitiría a su mujer ejercer también ese derecho? Muchos de ellos se limitan a decir a la mujer que debería dividir mejor su tiempo de trabajo y su tiempo personal. Tal vez sea lo mismo que cuando un burgués reprocha a un obrero que no reparta mejor su insuficiente salario.

¡Tareas domésticas!

Limpieza constante, necesaria, absolutamente necesaria, ya sea desde un punto de vista médico, moral o económico.

¡Tareas domésticas!

Tal vez siempre y en todas partes infravaloradas, y al mismo tiempo absorben la frescura de los rostros, la alegría de vivir, rompen el orgullo y convierten a las mujeres en mulas.

Fíjate en el horario de las tareas y si hay alguna que la mujer pueda tachar. Todos los días es lo mismo. Cocinar, fregar los platos, ventilar las habitaciones, limpiar, dar de comer a los niños, vestirse… todo esto se repite tres veces al día. Cada semana a 14 días lavar la ropa, planchar. A veces una limpieza general.

¿Y el tiempo libre?

Es escaso, y aquí es necesario utilizarlo para coser y remendar.

Y por la noche, la mujer está a menudo mortalmente cansada, pero sigue cumpliendo con resignación el íntimo deber conyugal, sin alegría -más bien con el temor de que sus preocupaciones crezcan con una nueva carga de embarazo y de noches dormitando junto a la cuna-, pero con la secreta satisfacción de que el hombre sigue siendo fiel. Esta fidelidad casual es su recompensa por todos los sufrimientos -sufrimientos que son pequeños, pero constantes, que cansan del mismo modo que una lluvia ligera que dura varios días, durante la cual uno se entumece y olvida que en algún lugar brilla el sol.
¿De dónde sacará tiempo para formarse y criar a sus hijos?

Y ésta es una mujer feliz, porque los ingresos del hombre bastan para mantenerla a ella y a sus hijos. Pero, ¿qué pasa con la mujer de clase trabajadora? De día es, en el verdadero sentido de la palabra, absorbida por el capital, y de noche es literalmente golpeada por sus obligaciones como ama de casa, esposa y madre.

Me viene a la mente la pregunta: ¿para quién trabajamos en realidad, quién recibe el dulce fruto de nuestras dudas y nuestro martirio?

¿Serán nuestros hijos, hijos de proletarios que ya están malditos en el vientre de sus madres, mujeres a las que no se les permite vivir de manera que puedan dar a luz hijos fuertes y sanos?

Es el matrimonio – un estrecho y circunscrito círculo familiar.

La educación perversa a la que ya nos hemos sometido y que habituó al hombre a arruinar dentro de la mujer, justo en el período del amor, su anhelo tal vez subconsciente de independencia, y con la admiración fatua de un animal macho echó a perder su capacidad de autoconocimiento.

Él se ofrece dulcemente a ser la estaca alrededor de la cual ella, la bella y exquisita flor, se enroscará. La joven se deja convencer muy alegremente de que es una flor exquisita y de que es necesario que tenga a su lado esa especie de estaca para sostenerse. Me refiero al ser humano inteligente que ha avanzado lo suficiente en su desarrollo como para contraer matrimonio libremente. No es sólo la ilusión del amor y un perverso instinto maternal o paternal.

Creo que hay mucho más del pavor a la soledad en el anhelo de «unión».

¿Por qué aterroriza al ser humano la soledad?

Es un vestigio del miedo implantado en la infancia a la oscuridad. El ser humano está confundido, ve hombres del saco en la oscuridad de su interior porque es incapaz de iluminarse de verdad por dentro: la luz nítida y clara del autoconocimiento. Tiene miedo de sí mismo.

Ha creado dioses y les ha dado todos los bellos rasgos que a él le gustaría poseer y que no cree ser capaz de tener. Maldice sus defectos, los denuncia, los excusa, pero no toma ninguna medida seria para eliminarlos. ¿Qué tendría que hacer para ser su propio dios?

Tendría que ser capaz de acercarse a cada una de las almas humanas, grandes y pequeñas, con una preocupación y una comprensión tan profundas, tal vez del modo en que Dostoievski fue capaz de hacerlo, y tendría que abstenerse de estropear esas almas apuntalándolas, sino mostrarles el camino hacia la libertad tan penetrante y despiadadamente como Nietzsche. Y cada una de esas personas tendría que ir por la vida sana, fuerte, informada y sola, por su propio camino, enseñándose a sí misma y a los demás, pero sin apoyarse en nadie y sin sostener a nadie. ¿Estamos preparando a los niños para la vida de esta manera? ¿Vemos realmente en un niño al futuro ser humano, o simplemente a una linda marioneta o a una carga?

Por supuesto, nosotros y nuestros hijos somos víctimas no sólo del desorden social, sino también del amor maternal.El ser humano actual vive lejos de una verdadera comprensión de la naturaleza. Es incapaz de establecer relaciones más estrechas con ella. Se conforma con una sensación de ella, no conoce su aliento profundo y curativo.

La soledad le aterroriza. – No encuentra una alegría indestructible en la maravillosa belleza de la vida de la hierba, los árboles y los animales que viven en libertad. No sufre porque un pájaro le tema – ¡que dondequiera que iba, sólo llevaba miedo!

Es capaz de amontonar bellas palabras sobre la naturaleza, la llama diosa – pero en lugar de emborracharse de oxígeno, luz solar y conocimiento, prefiere emborracharse de alcohol.

El amor maternal, ¿no es más bien una mancha en la nobleza de la mujer? ¿No es lo único que hace imposible la cristalización de un sentido de justicia y humanidad? El ser humano que ama es injusto.

Hablo aquí sólo de lo que yo misma he experimentado internamente como mujer y madre, y de lo que también he observado en otras madres. Que el amor materno es un vástago de la propiedad privada – que el amor materno es lo que más obstaculiza la fraternización de la humanidad, el reconocimiento profundo de uno mismo y de los demás – que por su tolerancia inoportuna o su voluntarismo senil destruye los anhelos de vuelo libre de las almas jóvenes, y en lugar del aire fresco, fresco y claro, les enseña a amar el – calor malsano y apestoso. Les ofrece, en lugar de exquisitas experiencias artísticas para el cuerpo y el alma, vulgares y malsanas golosinas, indulgencia de los órganos excretores. Pues así es como entienden las personas criadas por amor materno el lema de Nietzsche de «vivir plenamente la propia vida» – perversamente, igual que todo lo bello que les ofrecían estas almas raras. Ciertamente, Nietzsche no imaginaba al superhombre como una criatura demacrada, anémica, con los pulmones podridos, el estómago estropeado, muriéndose de sífilis. Y ¿seremos capaces de esperar que las personas criadas por el amor materno, educadas de esta manera, sean capaces de soportar el ideal del socialismo y el ideal del ser humano libre? y algo más. La unidad familiar haría imposible la libertad de la mujer. El concepto de autodeterminación, no sólo para los hijos, sino también para la propia mujer, se ha vuelto ilusorio. Aquí aparecerían dos caminos. O bien ser libre, y con esta libertad me refiero a que la mujer aplique sus habilidades en cualquier campo de la ciencia, el trabajo o el arte -y renuncie a la maternidad, ya que sería un error que sus hijos quedaran excluidos de la vida familiar-, o bien puede ser madre y luego -porque, según las opiniones actuales, una madre es mejor como cuidadora de sus hijos y protectora de la familia- renunciar a sus demandas de desarrollo y aplicar sus otras habilidades.

Creo que este «o lo uno o lo otro» sería innecesario, cruel y humillante para la mujer.

Al fin y al cabo, todavía hay personas -hombres y mujeres- que son verdaderos artistas en esto de comprender el alma de un niño, que sienten la necesidad interna de vivir con niños y darles todo lo más hermoso que llevan dentro.

Para ellos, no existe el concepto de «niño ajeno». Simplemente ven a un niño, un pequeño ser humano preparado para recibir mucho de lo que se le da.

¿Por qué no habrían de educar estos educadores natos a los hijos de quienes carecen de estas capacidades educativas, pero tienen otras habilidades que esta disposición permitirá desarrollar sin perturbaciones?

¿Por qué no admitir la relación más natural -el libre desarrollo del niño entre otros niños-, una infancia sin regaños y verdaderamente dulce?

Muchos pronuncian con horror las palabras «cuarteles para niños – una educación de cuartel».

Si hay algo que pueda calificarse de educación de cuartel, es la educación actual, si es que puede llamarse educación.

El establecimiento totalmente natural, y en el futuro, necesario, de la maternidad libre y la infancia libre – no puede equipararse ni de lejos con la idea de los institutos actuales para niños – por ejemplo – los orfanatos. Allí, hacen autómatas – no personas – de los niños.

Para que los seres humanos no tengan miedo a la soledad, para que puedan encontrarse a sí mismos y comprender el aparente caos de miles de millones de mundos y soles, y para que dejen de ser los arrogantes amos de la naturaleza o sus humilladas víctimas, es necesario que ya de niños conozcan la alegría y el dolor de una vida amplia y comunitaria.

Y me gustaría ver a nuestros anémicos niños trasladados a estos temidos barracones.

Los dormitorios aireados -cunas siempre limpias, sin pesadas sábanas de plumón, sólo con fundas ligeras y suaves-, baños tibios por la mañana, comida selecta, nutritiva, libre de los jugos crudos de criaturas asesinadas -vida en los jardines- llena de movimiento, creando rusticidad pero también entretenimiento -de tal manera- que ya en la tierna infancia el trabajo se convierta en el más dulce amigo de la humanidad. Y entre medias, momentos de silencio y soledad de los educadores con los niños – el niño mismo elegirá y escuchará al que mejor entienda.

Creo que nuestro niño proletario volvería con el corazón encogido a una estrecha vida familiar, y me atrevo a decir que ni siquiera los niños mimados de la burguesía volverían con gusto a ella. Allí, sin duda, perderían el dolor de los estómagos repletos y el aburrimiento de su posición social.

Volvamos una vez más a la mujer-madre. Dicen que está candente la cuestión de hasta qué punto la maternidad es perjudicial o beneficiosa para la salud y la inteligencia de la mujer, y si es realmente necesario que la gente se multiplique en número ilimitado. El embarazo es, en cualquier caso, una enfermedad. Náuseas, mareos, depresión o irritación: son síntomas que incluso la mujer más sana debe soportar. La parturienta está siempre al borde de la tumba. Incluso las más valientes a menudo no pueden reprimir gritos de dolor casi animales. Conozco a mujeres que dan a luz casi todos los años y lo hacen con mucha facilidad, pero me han confesado que tienen un miedo atroz a los terribles dolores del momento crítico del nacimiento de un hijo, y sin embargo presumen de su valentía y destreza, porque se sienten muy halagadas por los elogios de médicos y abuelas.

El puerperio y el periodo de lactancia, es decir, la convalecencia. Las entrañas desgarradas de la madre se curan. Y durante este periodo nunca he oído a madres jóvenes o mayores decir que quieren tener otro hijo más adelante: cada una se consuela con que éste es el último. ¿Tiene alguien derecho a imponer a una mujer la experiencia de estos horrores del dolor corporal una y otra vez como un deber cívico, o a relegarla al ascetismo sexual si rechaza la maternidad?

Incluso en este caso, la maternidad debe ser libre. Esta revolución corporal, si se produce con más frecuencia, atenta contra la salud de la mujer. Si tiene lugar contra su voluntad, paraliza su desarrollo mental. Porque es el sufrimiento que asumimos voluntariamente el que cristaliza la naturaleza humana. El sufrimiento involuntario adormece a la persona y la vuelve unidimensional, prejuiciosa. Y es precisamente por estas razones por las que no tenemos que temer que la humanidad se extinga prematuramente. Sólo se limitará su número, pero, por otra parte, aumentará el valor interior del ser humano y, por tanto, la vida de cada unidad humana será más valiosa.

Revolucionario hasta ahora silencioso, violado por el capital, pero peligroso para él, el poder subversivo de la ciencia y de los inventos, acelerando la caída de la propiedad privada, abre perspectivas totalmente nuevas a la humanidad. Los médicos no se verán obligados a embrutecer sus nervios con operaciones difíciles, diseccionando cadáveres putrefactos. Serán simplemente profesores de ciencias de la salud. Rescatarán a los seres humanos Matrimonio, Familia y Amor Libre de las causas de las enfermedades. También rescatarán al ser humano femenino de la misma manera que se salvan las cosechas de los prados y campos mediante la regulación de los ríos.

La química liberará a los seres humanos de gratificaciones y esfuerzos vulgares en la preparación de los alimentos, hará imposible excluir de la cultura emocional a toda una clase de personas, a saber, los carniceros, que encuentran los nutrientes necesarios para el cuerpo humano en las legumbres y los productos de grano y es capaz de servirlos a los seres humanos en las preparaciones más agradables.

La tecnología libera al ser humano de un trabajo agotador y esclavizante: la astronomía, que ofrece al ser humano un disfrute vertiginoso y, sin embargo, mucho más sutil que sus sistemas digestivo y reproductor.

Nacerá la vida natural. Los seres humanos comerán y beberán para estar sanos y vivir, y tendrán relaciones sexuales para liberar su cuerpo del exceso de jugos y, si lo desean, para hacer que surjan nuevos seres.

Las sensaciones eróticas quedarán tan obsoletas como las sensaciones de los duelos o las corridas de toros.

Así, no sólo el amor libre, sino el ser humano libre, internamente inmensamente rico; libre de prejuicios, de hábitos; lleno de comprensión por cada dolor, por cada trabajo, por cada ef- ciencia y error; capaz de ir por la vida sin engaños morales, sin mentiras religiosas; sin el apoyo de leyes oficiales y aún yendo derecho, orgulloso; viviendo una vida [que es] artísticamente equilibrada y bella. Y aquí permítanme una pequeña mención más a Nietzsche, que tan cruelmente se había reído de los nacientes y tímidos deseos de las mujeres.La mujer nunca y jamás podrá perdonarle. Él es el único que tiene derecho a no ser perdonado, por el bien de su hermoso y audaz sueño del superhombre. Porque nunca podría hacerse realidad si la mujer siguiera siendo lo que es ahora. Su esclavitud sexual y maternal, aunque fuera liberada y elevada a divinidad, la excluiría siempre y para siempre de los derechos de autodeterminación -haría su alma oscura, odiosa, y sólo por venganza, aunque fuera subconsciente, anularía el concepto del ser humano libre, de la naturalidad de las necesidades humanas-, envenenaría la sangre del hombre y le chuparía toda su fuerza, y sería su enemiga más peligrosa, más pertinaz. Y es precisamente la mujer a la que Nietzsche pretendía curar, redimir: la mujer-madre, y junto a ella la víctima aún más desdichada del matrimonio y la familia, la mujer prostituta, brutalmente expulsada de la sociedad humana. – Ambas hasta ahora silenciosas, sufrientes, repugnantes hasta ahora sólo en su fuero interno – ambas tienen en sus manos el destino del superhombre de Nietzsche.

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🏴A Coruña 1901: Lucha obrera, sangre y plomo✊🏽

En coincidencia con las trágicas jornadas de 30 y 31 de mayo, se celebraron los actos centrales del 125 aniversario de los sucesos de mayo de 1901 en A Coruña.

Vintage typewriter alphabet Letter L 18796672 PNGas jornadas de 30 y 31 de mayo de 1901 quedaron grabadas a fuego en la memoria de la clase obrera coruñesa. El asesinato a tiros por la Guardia Civil de un huelguista, el consumeiro Mauro Sánchez, en el transcurso de una manifestación obrera en la tarde del día 30 provocó la convocatoria de una huelga general que paralizó la ciudad durante tres días.

La fuerza colectiva demostrada por las sociedades obreras, mayoritariamente libertarias, llevó a la declaración del estado de guerra y a la salida de las tropas de los cuarteles. La brutalidad de la represión militar y policial dejó las calles coruñesas teñidas de sangre obrera, con siete personas asesinadas y docenas de heridas. Con las cárceles atestadas de presas y presos, militantes condenados en consejos de guerra a penas de hasta 20 años de reclusión, las sociedades obreras suspendidas y sus locales clausurados, una inmensa ola de solidaridad de clase de dimensión internacional fue capaz de aportar apoyo a las víctimas y lograr la liberación de los presos y presas primero y el indulto delos condenados y el sobreseimiento de las causas después.

Ahora, cuando se cumplen 125 años de aquellos acontecimientos, una comisión de entidades culturales, sindicales, y políticas, entre las que se encuentran, junto al Ateneo Aurora y el colectivo Refuxios da Memoria, los sindicatos CGT y CNT, las organizaciones libertarias Xesta y Naide, y la editorial anarquista Bastiana, impulsa un programa de actos a los que llama a participar a que toda la ciudadanía.Después del acto en recuerdo de la huelga de misteiras de abril de 1901 que fue celebrado el pasado mes de abril, llegaron los actos centrales del aniversario.

El mediodía del sábado 30 de mayo, el Circulo de Artesanos de A Coruña (una institución singular que vió nacer el movimiento obrero coruñés y que acogió en sus salones muchas de las primeras reuniones obreras) fue el escenario de la presentación del libro Po las vítimas de onte, xustiza! Folga xeral, represión e estado de guerra na Coruña en 1901, publicado por la editorial Bastiana. Prologado por el conocido historiador Eliseo Fernández, este libro recoge la historia de lo acontecido y la permanencia de estos hechos en la memoria de la clase obrera coruñesa a lo largo del tiempo.

En la presentación participaron los autores, Daniel Palleiro y Francisco Ascón, junto con la docente Eva Loureiro. El acto finalizó con la actuación del grupo “Cantareiras Revolteiras”. Pese a intentarlo, los poderosos nunca consiguieron borrar la huella que estos hechos dejaron en la memoria de la clase obrera coruñesa. En1906, a iniciativa de las Sociedades obreras y por subscrición popular, se levantó un monolito en el cementerio de San Amaro en recuerdo de las víctimas de aquella represión. Ese monumento acogió en el mediodía del domingo 31 de mayo, un acto de homenaje a las obreras y obreros asesinados, con una ofrenda floral y el relato de los hechos, del mismo modo que se hacía hasta la sublevación fascista de 1936 y como se viene haciendo desde la década de los 80 del siglo pasado por el anarcosindicalismo local. Después del acto de homenaje, el grupo “Comadres” interpretó varias canciones incluyendo una cantiga compuesta especialmente para este 125 aniversario, de la que recogemos una estrofa traducida al castellano:

Luto viste A Coruña

Fuerte fue la represión

Brazaletes negros llevan

Lágrimas en el corazón

El programa de actos de este 125 aniversario continuará ya en otoño con nuevas actividades con objetivo de, no sólo recuperar un episodio de la memoria obrera, si no también tomar ejemplo de la capacidad de organización y lucha de aquellos hombres y mujeres que fueron capaces de llenar las calles con sus ansias de justicia y libertad, para incorporar su ejemplo a nuestras luchas del presente y del futuro.

🤔A propósito del criminal «científico» Vallejo-Nágera

🇬🇷Victoria de la comunidad okupa de Prosfygika (Atenas)

 

🤔Puntos de vistas anarquistas de la Revolución Iraní (y 3)🏴

Anarchistories

Libertad de Elección

L,letter,letter l,simple,alphabet - free image from needpix.coma opresión de la mujer en Irán sigue siendo una de las expresiones más claras del orden teocrático establecido en 1979. El levantamiento nacional «Mujer, Vida, Libertad» que siguió a la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial en septiembre de 2022 reveló no solo el coraje de las mujeres iraníes, sino también la lucha sin resolver por la autonomía corporal, la moralidad pública y el poder estatal que comenzó con la propia Revolución Islámica.

Más que cualquier otro grupo, las mujeres pueden sentir una sensación particularmente amarga de traición. A fines de la década de 1970, las mujeres de todas las clases y tendencias desempeñaron un papel importante en el movimiento para derrocar al Sha, a pesar de que la monarquía había introducido una modernización limitada de arriba hacia abajo. Los académicos a menudo se han centrado menos en lo que las mujeres contribuyeron a la revolución que en lo que el nuevo régimen les impuso más tarde. Los escritos anarquistas discutidos aquí también rara vez mencionan a mujeres manifestantes.

A lo largo de 1978 y principios de 1979, Jomeini alentó y celebró la participación de las mujeres en la lucha contra el Sha. Un gran número respondió a la llamada, se unió a las manifestaciones, alentó a los familiares varones a participar activamente o organizó reuniones antirrégimen en sus hogares. Jomeini y sus aliados necesitaban la coalición más amplia posible contra la monarquía, y las mujeres eran esenciales para esa movilización.

«¡Guau! Pensé que había visto un Jomeini! ¡Te adoro!! «¡Te chador yo!!«/Le Monde Libertaire, 22 de marzo de 1979.

Sin embargo, incluso durante esta incómoda alianza, Jomeini nunca ocultó su visión de una sociedad religiosamente ordenada basada en la jerarquía de género.

«Una nación cuyas respetadas mujeres se manifiestan con atuendos modestos [hijab] para expresar su disgusto con el régimen del Sha, tal nación saldrá victoriosa.»1

Jomeini dio la bienvenida a las mujeres a la revolución, pero no a la igualdad.

Escribiendo en Freedom el 10 de febrero de 1979, el día antes de que las fuerzas armadas iraníes se retiraran y permitieran que Jomeini asumiera el poder, Shahin fue uno de los primeros comentaristas en identificar los códigos de vestimenta como un «caso de prueba simbólico» para el futuro de Irán, especialmente para las mujeres. Predijo un acoso generalizado por parte de lo que llamó «policía del pensamiento autoproclamado«. Shahin también señaló que la poca «liberación» que experimentaron las mujeres bajo el Sha se refería en gran medida a la vestimenta y la apariencia pública en lugar de a cualquier transformación fundamental de la posición social de las mujeres . 2

La advertencia de Shahin apuntaba a una realidad histórica más amplia: las luchas por la apariencia personal pueden convertirse en conflictos más grandes por el poder y la conformidad. El derecho a elegir la apariencia de uno no es frívolo; toca la identidad, la dignidad y la humanidad misma. Los conflictos por el cabello y la vestimenta han servido repetidamente como focos de tensión contra las normas sociales coercitivas. Los afroamericanos en los Estados Unidos simbolizaban el orgullo y la resistencia negros; en el bloque soviético, la moda juvenil occidental fue tratada como una desviación ideológica; durante la Revolución Cultural de China, la apariencia externa se politizó intensamente. Sin embargo, en Irán posterior a 1979, tales normas no eran simplemente presiones sociales, sino mandatos legales aplicados mediante arrestos y violencia.

Uno de los primeros actos reaccionarios del nuevo régimen no fue la introducción de un nuevo decreto, sino la abolición de uno antiguo. En febrero de 1979, se desmanteló la Ley de Protección de la Familia, que había ampliado los derechos de las mujeres en el matrimonio y el divorcio. Una serie de nuevos decretos siguieron en marzo. Las mujeres ya no podían servir como jueces. El divorcio se convirtió en prerrogativa del esposo. Se esperaba que las mujeres que deseaban conservar sus trabajos aparecieran con velo.

Cuando llegó el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, más de cien mil mujeres y hombres se reunieron en Teherán para protestar por las nuevas restricciones, especialmente el velo obligatorio. Los manifestantes portaban carteles que decían «Lucharemos contra el velo obligatorio; abajo la dictadura» y » El Día de la Emancipación de la Mujer no es occidental ni oriental, es internacional.» Las manifestantes fueron agredidas repetidamente en las calles.

Protesta de las mujeres iraníes en el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo de 1979 / Hengameh Golestan

A pesar de la resistencia, la represión se profundizó. En junio de 1979, el Ministerio de Educación prohibió la escolarización mixta y cerró las guarderías en el lugar de trabajo, medidas que sacaron a muchas mujeres del empleo y las llevaron de regreso al hogar.

Para el verano, la coalición revolucionaria se había fracturado. Muchas mujeres que habían apoyado el derrocamiento del Sha ahora se enfrentaban a un nuevo orden autoritario.

La rápida marginación de las mujeres confirmó a muchos observadores anarquistas que la revolución había entrado en una fase contrarrevolucionaria. Sin embargo, los anarquistas no estaban completamente de acuerdo sobre lo que representaba el movimiento de mujeres, cuáles deberían ser sus objetivos o si la oposición a la autoridad religiosa por sí sola era suficiente para desafiar estructuras más amplias de dominación.

Para el escritor anarquista francés Maurice Joyeux, la lucha de las mujeres iraníes expuso el carácter fundamentalmente autoritario del Islam político. El título de su ensayo de marzo de 1979 declaraba: «¡En Irán, frente a la reacción religiosa, son las mujeres las que llevan la esperanza de los pueblos entorpecidos por el Islam!» Condenó lo que llamó el «imperialismo espiritual» de varios regímenes de Oriente Medio y argumentó que la posición más radical era:

«la voluntad de las mujeres de romper con el Corán y vivir libremente. Solo las mujeres llegan al meollo del problema, porque solo ellas se levantan contra lo esencial: la dictadura moral del imperialismo espiritual.

Sin embargo, esta interpretación simplificó la diversidad de opiniones de las mujeres iraníes. Muchas mujeres que se oponían al velo obligatorio seguían siendo religiosas y se oponían menos al Islam en sí mismo que a la monopolización estatal de la elección moral.3

A otros escritores anarquistas les preocupaba que centrarse exclusivamente en la opresión religiosa o la discriminación legal no fuera lo suficientemente lejos. Escribiendo en abril de 1979, Fausta Bizzozero, cofundadora de Rivista Anarchica, elogió el coraje de los manifestantes del Día de la Mujer, pero argumentó que muchas de sus demandas seguían limitadas a reformas civiles y legales. El derecho a trabajar, vestirse libremente y disfrutar de la autonomía sexual eran libertades esenciales, reconoció, pero demandas de este tipo «de ninguna manera cuestionan el poder o la estructura de clases.”

Bizzozero también rechazó las explicaciones que redujeron la crisis iraní solo a la dominación masculina. Sus comentarios fueron motivados por declaraciones hechas por la feminista estadounidense Kate Millett, quien asistió a la manifestación del Día de la Mujer antes de ser arrestada y deportada. Millett denunció tanto a Jomeini como al Papa Juan Pablo II como personificaciones de la autoridad machista. Bizzozero objetó que reemplazar a los gobernantes masculinos por mujeres no desmantelaría la jerarquía ni la coerción.

«Si, en lugar de Jomeini, fuera Indira Gandhi, y en lugar del Papa una papisa, ¿eso cambiaría algo?”4

Otros observadores anarquistas se sintieron más alentados por las formas organizativas que surgieron dentro del propio movimiento de mujeres iraníes. El periódico anarcofeminista canadiense Open Road informaba que las feministas iraníes habían organizado un Comité por los Derechos de las Mujeres y recaudado fondos para publicar un periódico. En Nueva York, activistas crearon un Círculo de Apoyo a las Mujeres Iraníes, mientras que en Londres un Grupo de Solidaridad de Mujeres Iraníes trabajó para desafiar las representaciones mediáticas de las mujeres iraníes.5

La exiliada anarquista iraní Rahespar, escribiendo en Le Monde Libertaire, argumentaba que el movimiento feminista iraní poseía un distintivo «carácter libertario» precisamente porque operaba fuera de las estructuras partidarias. Pequeños grupos autónomos coordinaron protestas y publicaciones sin liderazgo centralizado.6

La mayoría de los observadores anarquistas estuvieron de acuerdo en que la resistencia de las mujeres iraníes reveló tanto la dirección autoritaria de la revolución como la persistencia de las luchas autónomas contra los intentos estatales de regular la vida cotidiana y la autonomía corporal.

¿Una Alternativa Anarquista?

Los anarquistas no criticaban simplemente el régimen islámico emergente ni denunciaban el autoritarismo marxista. Durante 1978-79, varios escritores libertarios esbozaron una alternativa descentralizada basada en el federalismo, la autogestión y la abolición del Estado.7

Rahespar, sensible a la diversidad étnica de Irán, abogó por un «sistema federativo entre todas las minorías étnicas.» En su opinión, la creación de Estados nacionales separados, incluido un estado kurdo, simplemente reproduciría nuevas formas de dependencia e influencia extranjera. Criticó al Partido Democrático Kurdo por su orientación marxista-leninista y su rechazo a la descentralización. Los grupos étnicos deberían defender sus identidades, argumentó Rahespar, pero fuera del marco del Estado nación.8

Como hemos visto, muchos anarquistas temían que la Revolución Iraní simplemente reemplazara una jerarquía por otra. Escribiendo en noviembre de 1978, Hermet argumentó que una revolución genuina tenía que rechazar no solo a la monarquía, sino también al ejército, los partidos políticos y la autoridad clerical. «Si surge algún tipo de jerarquía«, advirtió, «la Revolución está condenada al fracaso.»9 Sauvage también vio a iraníes comunes atrapados en una lucha geopolítica mientras las organizaciones políticas y religiosas maniobraban para tomar el poder. La liberación, argumentaba, no podía llegar a través de «canales religiosos o políticos.«10 Shahin advirtió que el levantamiento carecía de una genuina «subestructura libertaria» y, por lo tanto, era probable que produjera otro régimen autoritario.11

Los acontecimientos durante 1979 parecieron confirmar estos temores anarquistas. Tras la toma de la embajada de Estados Unidos en Teherán en noviembre de 1979, Le Monde Libertaire argumentó que la crisis de los rehenes no fue simplemente una acción estudiantil espontánea, sino una maniobra política que involucró a grupos de izquierda que operaban bajo la protección del régimen de Jomeini. El periódico condenó una forma de «izquierdismo» que evitó la confrontación directa con el poder clerical y, en cambio, reforzó el nuevo estado islámico. Los estudiantes, argumentó, habían perdido una estrategia política más efectiva: usar los documentos de la embajada para organizar un simbólico «juicio al imperialismo estadounidense«.12

En términos más generales, el autor advirtió que las revoluciones a menudo destruyen sus objetivos emancipatorios a través del extremismo, la violencia y las nuevas formas de autoritarismo. A menos que los revolucionarios iraníes rechazaran tanto el fatalismo religioso como el secular, la revolución simplemente reproduciría otro orden opresivo.13

A pesar de la creciente represión, surgieron grupos libertarios dentro del Irán revolucionario. En mayo de 1979, los activistas formaron el Grupo Malatesta, llamado así por el anarquista italiano Errico Malatesta, para promover el socialismo libertario basado en la autogestión y el federalismo. El grupo rechazó el terrorismo y pidió cooperación entre las corrientes radicales.14 Casi al mismo tiempo, el boletín anarquista en persa Nafarman («Rebelde»), probablemente editado bajo seudónimo por Ahmad Reza Ravanbakhsh, comenzó a circular clandestinamente.15

Incluso durante la Guerra Irán-Irak, la actividad anarquista persistió. En octubre de 1980, aparecieron informes de un «Grupo Libertario de Teherán» en Nafarman y luego se reimprimieron en el extranjero en Le Monde Libertaire y Freedom16. La distribución se había vuelto peligrosa, pero las publicaciones libertarias del extranjero aún llegaban a lectores dentro de Irán.17

¡Ni mulás, ni Shah! ¡Mujer! ¡Vida! ¡Libertad!

  1. Quoted in Charles Kurzman, The Unthinkable Revolution in Iran (Harvard University Press, 2005), 151.
  2. Freedom, February 10, 1979.
  3. Joyeux. “En Iran, face à la réaction religieuse, ce sont les femmes qui portent l’espoir des peuples arabes abrutis par l’Islam!” Le Monde Libertaire (Paris), March 22, 1979.
  4. Fausta B[izzozero], “Se Komeini Fosse Una Donna,” Rivista Anarchica (Milan), April 1979.
  5. “Revolting Women in Iran,” Open Road, Summer 1979.
  6. Rahsepar, “Iran d’hier a aujourd’hui,” Le Monde Libertaire (Paris), November 22, 1979.
  7. “Es lebe der Tyrannenmord,” Schwarze Gockler, September 1978.
  8. Rahsepar, “Iran d’hier a aujourd’hui,” Le Monde Libertaire (Paris), November 22, 1979.
  9. Hermet, “Révolution, oui ! Croisade, non!” Le Monde Libertaire (Paris), November 16, 1978.
  10. Sauvage, “Un peuple en marche, mais vers quoi?” Le Monde Libertaire (Paris), January 4, 1979
  11. Freedom, February 10, 1979.
  12. “Iran: La Corde Raide,” Le Monde Libertaire (Paris), December 13, 1979.
  13. Ibid.
  14. “Naissance du groupe Malatesta,” Le Monde Libertaire (Paris), June 28, 1979
  15. “Communiqué,” Le Monde Libertaire (Paris), March 13, 1980.
  16. “Informations internationales,” Le Monde Libertaire (Paris), October 23, 1980.
  17. “From the Home Front Tehran,” Freedom, October 25, 1980.

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🏴Puntos de vistas anarquistas de la Revolución Iraní (2)🤔

Anarchistories

Hacia el Estado Divino

Initial Letters D.Alphabet. Graphic by tan_tan · Creative Fabricaesde el principio, los anarquistas sospecharon que la revolución de Irán podría terminar no en libertad, sino en gobierno clerical. Hoy, con la ventaja de la retrospectiva, el carácter religioso de la revolución resulta claro. Pero durante 1978 y principios de 1979, los acontecimientos en Irán siguieron siendo fluidos e inciertos. Sin embargo, los anarquistas percibieron pronto el peligro. Hostiles durante mucho tiempo a la autoridad clerical y a la absoluta tiranía de la piedad, veían la política teocrática como inherentemente hostil a la emancipación humana.

En medio de las protestas de finales de 1978, la anarquista francesa y ex misionera Marie-Madeleine Hermet notó que la energía revolucionaria entre las masas pobres y analfabetas se expresaba cada vez más en términos religiosos. Más preocupante aún fue lo que describió como el «culto a la personalidad en torno al Ayatolá Jomeini», que le dio al levantamiento contra el Sha un «aire de una cruzada.» (Hermet, “Les Troubles en Iran: Révolution, Islam et socialisme,Le Monde Libertaire (Paris), 14 sep, 1978.)

Fifth Estate (Detroit), 4 deciembre, 1979.

Incluso si los chiítas modernos colaboraran con intelectuales de tendencia marxista hacia algo parecido al «socialismo islámico», Hermet dudaba que tal síntesis fuera viable. Una alianza entre mulás y marxistas, creía, resultaría profundamente «inquietante.”(Ibid.)

Basándose en la historia, Hermet recordaba a los lectores que las revoluciones a menudo no terminan en liberación, sino en la restauración del orden. Ella agudizó el punto con una imagen impactante: «Los cruzados eran ‘soldados’ bien armados cuando entraron en Jerusalén. ¡Así que bien puede ser un ejército musulmán, con batallones rojos, el que restablezca el orden en Irán!»(Hermet, “Révolution, oui ! Croisade, non!Le Monde Libertaire (Paris), 16 nov, 1978.)

Otros escritores libertarios se preocuparon menos por Jomeini como individuo que por la maquinaria clerical que lo rodeaba. Shahin, en Freedom, advertía que el poder religioso fluía a través de una vasta red de mulás y mezquitas que daban forma a la vida cotidiana. «El problema sería la intolerancia de cientos de funcionarios menores«, escribió Shahin, «Pensar en los sacerdotes en Irlanda.”(Shahin en Freedom, 10 feb, 1979.)

No todos los observadores anarquistas estaban igualmente alarmados en los primeros meses de 1979. Alain Sauvage en enero argumentaba que aunque el Islam tendía a «embotar y regimentar a las masas», el chiísmo aún podría permitir una evolución política más positiva. Además, se preguntaba: «¿cómo se puede imaginar un régimen peor que el del Sha de Irán?”(Sauvage, “Un peuple en marche, mais vers quoi?Le Monde Libertaire (Paris), 4 ene, 1979.)

Sin embargo, después del 11 de febrero de 1979, la dirección de la revolución se volvió más difícil de ignorar. El régimen del Sha colapsó, Jomeini asumió el poder y los cimientos institucionales de la República Islámica tomaron forma rápidamente. La Guardia Revolucionaria Islámica se estableció en mayo, y en junio, Jomeini denunciaba a liberales e izquierdistas por igual como contrarrevolucionarios hostiles al Islam.

Para muchos comentaristas libertarios, la revolución parecía estar confirmando sus peores temores. La religión se había convertido en el mecanismo central de dominación. Hermet declaró que los acontecimientos en Irán eran una «revolución retrógrada», lo contrario de una genuina emancipación.(Hermet, “Une révolution rétrograde,” Le Monde Libertaire (Paris), 15 feb, 1979.) El periódico italiano Rivista Anarchica argumentaba que la autoridad islámica estaba aún más arraigada que la dictadura política porque llevaba «incrustada en la conciencia de la gente hacía siglos.”(Fausta B., “Se Komeini Fosse Una Donna,” Rivista Anarchica (Milan), abril 1979. #3)

En julio de 1979, el periódico anarquista alemán Freie Presse informó sobre la criminalización de la homosexualidad bajo el nuevo régimen y condenó a los tribunales revolucionarios que llevaban a cabo ejecuciones por delitos sexuales o morales. (Informe documentado por Iran Human Rights Documentation Center.) Una forma de dominación, argumentaba el artículo, simplemente había dado paso a otra. Haciendo comparaciones con la Alemania nazi y la Cuba de Castro, donde los «desviados» fueron enviados a campos de trabajos forzados, concluía amargamente: «En Persia, la plaga imperial ha sido expulsada por el cólera religioso.”(“Todesurteil gegen Homosexuelle,” Freie Presse (Wetzlar), 14 julio, 1979. #1,2.)

«La ‘revolución’ en pleno apogeo« en Le Monde Libertaire, 1 de abril de 1979.

A fines de 1979, el exiliado anarquista iraní y traductor Rahsepar confirmaba muchos de los temores libertarios anteriores. Escribiendo en Le Monde Libertaire, argumentaba que el levantamiento de 1978 había surgido no de los partidos políticos, sino del pueblo «bajo la influencia de la religión.» Estas fuerzas religiosas, escribió,»lograron canalizar la ira de las masas hacia sus propias estructuras. Tenían 3.000 círculos de estudio y 180.000 mulás.» Rahsepar también confirmó la severa represión contra homosexuales y disidentes. La organización religiosa se estaba fusionando completamente con la estructura del Estado, creando un sistema en el que las leyes no podían ser cuestionadas ni cambiadas.(Rahsepar, “Iran d’hier a aujourd’hui,Le Monde Libertaire (Paris), 22 nov, 1979; ver también “Crisis in IranFifth Estate, Dec 4, 1979.)

Las Ilusiones de la Izquierda

Si los anarquistas desconfiaban del gobierno clerical, no desconfiaban menos de una izquierda revolucionaria ansiosa por hacerse cargo del Estado. El levantamiento de 1978 y principios de 1979 reunió a intelectuales marxistas, organizaciones guerrilleras y, como se burló un periódico anarquista alemán, «comunistas dogmáticos de la escuela de Moscú.«(“Es lebe der Tyrannenmord,Schwarze Gockler, sep 1978). Para los anarquistas, estos grupos representaban la izquierda autoritaria: movimientos que afirmaban hablar por el pueblo mientras intentaban centralizar el poder en sus propias manos.

Este miedo atravesó gran parte de la respuesta libertaria a la Revolución Iraní. Escribiendo en noviembre de 1978, Marie-Madeleine Hermet temía que tanto la «espada como el incensario» cayeran en «manos febriles y sedientas de sangre», ya fueran las de «ayatolás, marxistas (leninistas o de otro tipo), estalinistas o trotskistas, de maoístas.» (“Révolution, oui ! Croisade, non!Le Monde Libertaire (Paris), 16 nov 16, 1978. #4,5.) El peligro, a sus ojos, no era simplemente que una ideología reemplazara a otra, sino el espectáculo recurrente de las élites revolucionarias reclamando el derecho a gobernar en nombre de la liberación.

Durante más de un siglo, los anarquistas se habían definido en contra de lo que consideraban la izquierda autoritaria. Les importaba menos la división tradicional entre izquierda y derecha que la división entre política libertaria y autoritaria: entre descentralización y poder centralizado. El anarquista alemán Rudolf Rocker advertía en 1947 que la «extrema izquierda» moderna había abrazado «un nuevo absolutismo» mucho más expansivo que las monarquías del pasado (Rocker, Zur Betrachtung der Lage in Deutschland : d. Möglichkeiten e. freiheitl. Bewegung (New York; London; Stockholm, 1947), 9).

Para muchos anarquistas, Irán era una revelación de lo mal que podía interpretar la izquierda una revolución. Maurice Joyeux no vio nada sorprendente en el ascenso al poder de Jomeini. En cambio, lo que lo desconcertó fue el impacto de la izquierda misma. «Lo que es menos comprensible», escribía, «es el asombro desaprobador de los hombres de izquierda y extrema izquierda» confrontados con un patrón que se había repetido durante dos siglos: una facción gobernante derrocando a otra con el apoyo de la gente común, solo para establecer una nueva forma de dominación.

En opinión de Joyeux, partes de la izquierda estaban ayudando a engañar a las masas mientras reproducían las mismas estructuras de poder a las que decían oponerse. Lo que él llamó un «izquierdismo marxista general» se había convertido en una ideología agotada y coercitiva que «empuja a los pueblos a luchas desesperadas donde solo encontrarán nuevos amos.” (Joyeux. “En Iran, face à la réaction religieuse, ce sont les femmes qui portent l’espoir des peuples arabes abrutis par l’Islam!Le Monde Libertaire (Paris), 22 marzo, 1979. #4).

Viendo el mismo patrón repetirse a lo largo del siglo XX. Escribiendo en Rivista Anarchica, Fausta B. señalaba la ilusión recurrente de «revolución» en Rusia, Cuba, China y Portugal. Haciéndose eco de Joyeux, se preguntaba cómo la izquierda podría perder repetidamente «¿su capacidad de comprensión, análisis y objetividad?” (Fausta B., “Se Komeini Fosse Una Donna,Rivista Anarchica (Milan), abril 1979. #1).

Para muchos anarquistas, los acontecimientos de 1979 encajan en un patrón visible desde la propia Revolución Francesa: la gente común derrocando un sistema de dominación solo para caer bajo otro. Ya sea revestido de nacionalismo, marxismo o religión, los movimientos que reclamaban la verdad absoluta y la autoridad centralizada tendían a producir nuevas clases dominantes. La tragedia de Irán, a sus ojos, no era simplemente que una revolución había fracasado, sino que tantos en la izquierda habían confundido una vez más el poder con la liberación. El problema no era solo quién tenía el poder, sino cómo se ejercía el poder mismo.

PD: Los temas que vendrán en la tercera y última parte incluyen los derechos de las mujeres y una visión anarquista. – Tom Goyens

🤔Puntos de vistas anarquistas de la Revolución Iraní (1)🏴

Anarchistories
🇮🇷A las diez semanas del comienzo de la guerra de Trump con Irán, vale la pena revisar los orígenes de la República Islámica. El régimen que ahora se enfrenta a Washington nació en la agitación de 1979, cuando la monarquía prooccidental del Sha colapsó y el Ayatolá Jomeini aprovechó el momento revolucionario. Pero la Revolución iraní no fue un levantamiento unificado. El movimiento anti-Shah reunió una mezcla volátil de facciones: nacionalistas seculares, comunistas prosoviéticos, guerrillas marxistas, militantes religiosos de izquierda y fundamentalistas islámicos. Para 1980, Jomeini había superado a sus rivales y consolidado un régimen que desde entonces perdura.

¿Cómo interpretaron los anarquistas estos dramáticos sucesos a medida que se desarrollaban en medio de la acción directa violenta y la represión, la propaganda y la despiadada política de poder? Estos no eran fenómenos nuevos. Los anarquistas habían estado analizando tales características de agitación radical desde la Revolución Francesa. ¿Pero Irán era diferente?

Para explorar esa pregunta, volví a los archivos y examiné una veintena de artículos publicados en la prensa anarquista europea en ese momento. Sus escritores reconstruyeron los hechos en gran parte a partir de informes de los medios occidentales y, en ocasiones, de corresponsales dentro del propio Irán. Lo que sigue no es un estudio exhaustivo, sino más bien una instantánea temática de la respuesta libertaria1 a una de las revoluciones definitorias de finales del siglo XX, un acontecimiento que, cuarenta y siete años después, ha vuelto una vez más a los titulares.

Lucha Compartida Contra la Dominación

Las manifestaciones contra el régimen del Sha se extendieron por Irán a lo largo de 1978 y se encontraron con una escalada de violencia. Uno de los instrumentos más temidos del régimen era la SAVAK, la policía secreta, notoria por la tortura y el asesinato. En enero, varios miles de personas protestaron en la ciudad religiosa de Qom, donde las fuerzas de seguridad mataron a varios manifestantes.

Para septiembre, el Sha había declarado la ley marcial. Poco después se produjo un nuevo derramamiento de sangre en la plaza Jaleh de Teherán. El hecho más impactante del año fue el incendio del Cine Rex en Abadan el 19 de agosto, que mató a entre 370 y 470 personas. Aunque en ese momento se culpó ampliamente a la SAVAK, el ataque se atribuyó más tarde a militantes islamistas que atacaban lo que consideraban decadencia occidental.

Interior del edificio Cine Rex tras el incendio / Wiki

La prensa anarquista condenó inequívocamente al Sha y dio la bienvenida a la amplia lucha contra la dominación. A raíz de la violencia del verano, el periódico anarquista de Alemania occidental Der Schwarze Gockler [El Gallo Negro] enfatizó la unidad temporal de la diversa oposición de Irán: grupos étnicos, religiosos y políticos se unieron en una resistencia común.

El periódico también interpretó el incendio del cine Abadan, erróneamente, como resultó—como una probable operación del régimen, insistiendo en que «los únicos capaces de tal barbarie son siempre los que están en el poder». La afirmación reflejaba una desconfianza anarquista familiar hacia las narrativas oficiales. En el mismo artículo, titulado «Viva el tiranicidio», se elogió la destrucción de bancos, oficinas del partido y edificios estatales como una respuesta racional a la opresión.2

El entusiasmo por la revuelta popular se vio atenuado por la ansiedad de que una forma de dominación simplemente reemplazara a otra, un tema al que volveremos. En septiembre de 1978, por ejemplo, la anarquista francesa Marie-Madeleine Hermet publicó la primera de varias reflexiones reflexivas en Le Monde Libertaire. Hermet, una ex misionera católica convertida en libertaria atea, abordó los sucesos de Irán con cautela en lugar de celebrarlos.

Marie-Madeleine Hermet : Les troubles en Iran. Révolution, Islam et ...

«¿Es un movimiento de masas?» se preguntaba, «¿o simplemente un estallido de fanatismo religioso?» Aunque reconoció el coraje de las multitudes y la legitimidad de sus agravios, dudaba de que la revuelta fuera verdaderamente emancipadora. El analfabetismo generalizado, argumentaba, haría que muchas personas «se dedicaran aún más incondicionalmente a los líderes religiosos que a los políticos». Lo que más le preocupaba era la posibilidad de «una revolución de tipo religioso»3.

En enero de 1979, el anarquista francés Alain Sauvage también se cuestionaba hacia dónde se dirigía la revuelta. La rebelión era amplia y poderosa, argumentaba, pero unida solo negativamente, contra el Sha. Tal unidad era táctica y temporal, y «no puede dejar de romperse tan pronto como un nuevo régimen asuma el poder en Teherán».4.

«Peste Religiosa o Cólera Militar» / portada Le Monde Libertaire, 4 de enero de 1979

Escribiendo en Freedom de Londres, Shahin también admiraba el levantamiento mientras temía su resultado. Sin embargo, insistía en que no se podía negar un logro: la «autoactividad» de la gente común que, «por su propia voluntad, había derribado un sistema.»5

Antiimperialismo

Para los comentaristas anarquistas, la Revolución Iraní no podía entenderse únicamente como una revuelta doméstica contra el Sha. Se desarrollaba dentro de un sistema más amplio de poder imperial, rivalidad de la Guerra Fría, dependencia capitalista y control estratégico. Sin embargo, estos escritores discrepaban sobre si la revolución podría romper este sistema o simplemente intercambiar una forma de dominación por otra. Lejos de ser meramente «antiyankee», la prensa libertaria ofrecía una crítica multicapa del imperio.

El Sha rara vez era visto como un gobernante autónomo, sino como un cliente sostenido por el poder occidental. Según Der schwarze Glockler, Estados Unidos era el verdadero «poder detrás del trono».6 Hermet, escribía en 1978 ofreciendo una lectura geopolítica más amplia . Hacía hincapié en la riqueza petrolera de Irán, la ubicación estratégica de la Guerra Fría y la participación no solo de los Estados Unidos, sino también de Gran Bretaña, la Unión Soviética, China y Alemania Occidental. «Por lo tanto, parece que la dictadura del Sha se basa en consideraciones económicas y estratégicas» concluía. El despotismo doméstico y la dominación extranjera están entrelazados.7

«Imperialismo contra el fanatismo religioso» / portada de Le Monde Libertaire, 29 de noviembre de 1979.

Si el Sha era un gobernante cliente, el propio Irán aparecía como un premio geopolítico. Varios comentaristas vieron a las superpotencias tratando a Irán menos como un pueblo que como un territorio estratégico. Alain Sauvage argumentaba que, para Washington, Irán servía como un bastión contra la influencia soviética en el Cercano Oriente. Una vez que el régimen del Sha comenzó a desmoronarse, la pregunta central fue cómo preservar esa alineación.

Sauvage sospechaba que Estados Unidos estaba menos interesado en salvar al monarca que en gestionar la sucesión. Jomeini, advirtió, podría resultar un reemplazo aceptable si seguía siendo capaz de interpretar el gobierno religioso de manera que no «obstaculizara el desarrollo del capitalismo y la sociedad de consumo».8

Sin embargo, el imperio no se entendía como exclusivamente angloamericano. Los anarquistas a menudo universalizaban la dominación en lugar de moralizar solo contra Occidente. En marzo de 1979, un mes después de que Jomeini consolidara el poder, el célebre escritor anarquista francés Maurice Joyeux (1910-1991) publicó un polémico ensayo argumentando que los «falsos revolucionarios» invocando el Islam estaban ayudando a fortalecer «el imperialismo espiritual del mundo musulmán». Lo que el mundo estaba presenciando, escribía, era la «interacción clásica de los imperialismos».9

Una crítica dual similar del imperialismo y la dominación religiosa apareció en la revista anarquista de Detroit Fifth Estate en diciembre de 1979. La actual crisis de rehenes, argumentó, estaba siendo utilizada para inflamar el nacionalismo y la xenofobia. «Escupimos en la bandera estadounidense y la bandera iraní, en todas las banderas». Sin embargo, la revista era igualmente hostil al nuevo régimen, describiendo que el Islam contenía los elementos psicológicos necesarios para movilizar a la población «en torno a un programa de autosacrificio y sumisión».10

Portada de Le Monde Libertaire, 13 de diciembre de 1979

No todo el antiimperialismo libertario tomó la misma forma. Mientras que Maurice Joyeux retrataba a Irán como un campo de batalla de imperialismos rivales—occidentales, marxistas e islámicos—que dejaban poco espacio para la esperanza revolucionaria, el periódico anarcosindicalista español Solidaridad Obrera abordaba los acontecimientos a través de la lente de la lucha por la autonomía social y económica. Contrastando el llamamiento de Henry Kissinger a una presencia militar estadounidense con el de Abolhassan Bani-Sadr a favor de una economía que «produzca por sí misma», el periódico consideraba brevemente la posibilidad de que el chiísmo pudiera apoyar formas descentralizadas de organización social. Incluso aquí, sin embargo, la pregunta central seguía siendo si la autogestión genuina podría surgir de un movimiento ya capturado por nuevas autoridades.11

Contra los Nuevos Amos

Si el antiimperialismo llevó a los anarquistas a examinar las fuerzas extranjeras que rodeaban a Irán, el antiautoritarismo moldeó la forma en que juzgaron la revolución misma. Para estos escritores, la pregunta central nunca fue simplemente si el Sha caería, sino qué tipo de poder lo reemplazaría. Su respuesta fue contundente: a menos que la jerarquía misma fuera desmantelada, la revolución simplemente cambiaría los uniformes. La dominación, no solo un régimen en particular, es el problema de raíz.

Escribiendo en noviembre de 1978, Marie-Madeleine Hermet agudizó esta crítica anarquista clásica al pasar del Estado a la ideología misma: no solo gobernantes, sino doctrinas. Temía que la Revolución Iraní se convirtiera en una cruzada en la que «las Nuevas Biblias que se están blandiendo son, junto a las judaica y cristiana, el Corán,el Capital, Mein Kampf y el Pequeño Libro Rojo».12 Textos sagrados y dogmas seculares por igual, sugirió, que exigían obediencia en lugar de libertad.

Unos meses más tarde, en febrero de 1979, con el ascenso de Jomeini, Hermet creía que los acontecimientos confirmaban sus temores. ¿Qué esperaban realmente los iraníes?, se preguntaba. Si buscaban autonomía individual, igualdad y libertad de pensamiento y acción, seguramente les esperaba una decepción. Con suerte, no deseaban «pasar de la condición de esclavos del Sha a la de esclavos de Alá y de un potentado religioso». Profundamente sensible a lo que ella veía como los efectos embrutecedores de la religión revelada, terminaba con una severa advertencia: «mientras un libro, incluso si es el Corán, decida por las personas, esas personas nunca podrán afirmar haber alcanzado la mayoría de edad».13

Para abril, después de que el gobierno revolucionario comenzara a ejecutar a partidarios del viejo orden, las advertencias anteriores sobre un nuevo autoritarismo parecían justificadas. «El caso de Irán no permitió esperanzas revolucionarias de ningún tipo desde el principio», escribió Fausta B. en el periódico anarquista italiano Rivista Anarchica. El movimiento de masas contra el Sha, argumentaba el autor, había extraído gran parte de su fuerza de la religión encarnada por Jomeini. «¿Pero no era todo esto previsible?» Fausta B. preguntaba: «¿No se sabía que la lucha serviría para reemplazar un poder por otro, uno aún más terrible porque ha estado arraigado en la conciencia de las personas durante milenios?»14

El 3 de diciembre de 1979, una nueva constitución que convertía a Jomeini en el Líder Supremo de Irán fue aprobada por un 98% oficial, aunque grandes sectores de la población boicotearon el referéndum. Un editorial de Le Monde Libertaire argumentaba que debajo del lenguaje de la fe se encontraba una lucha familiar por el poder entre las élites rivales, especialmente dentro del clero. Tanto en Oriente como en Occidente, observaba el periódico, «todos los clericalismos ocultan, debajo de los versículos de la fe, las ambiciones de una casta». Para entonces, la mística revolucionaria se había desvanecido, revelando la política ordinaria del poder debajo del lenguaje sagrado.15

A fines de 1979, muchos observadores libertarios concluyeron que Irán no había abolido la autoridad, sino que la había santificado. Desconfiaban de cualquier institución que reclamara autoridad sagrada o ideológica sobre los seres humanos. Argumentaron que el lenguaje de la fe ocultaba un viejo drama: élites rivales que competían por el mando mientras que la gente común seguía siendo súbdita.

PD: Esta es solo la 1 parte. Los temas que aún están por venir en publicaciones posteriores incluyen crítica de la religión, crítica de la izquierda, derechos de las mujeres y una visión anarquista. – Tom Goyens

  1. El término ‘libertario’ se refiere al significado común europeo del socialismo antiautoritario, no al significado estadounidense del libre mercado, la ideología gubernamental mínima.
  2. «Es lebe der Tr Rannenmord» » Der schwarze Gockler (Karlsruhe), Sep 1978.
  3. Hermet, «Les troubles en Iran: Revolution, Islam et socialisme«, Le Monde Libertaire (París), 14 de septiembre de 1978.
  4. Sauvage, “Un peuple en march, mais vers quoi?” Le Monde Libertaire (Paris), Jan 4, 1979.
  5. Freedom, Feb 10, 1979.
  6. «Es lebe der T der Tyrannenmord.”
  7. Hermet, » Les troubles en Iran.”
  8. Sauvage «Un peuple en march, mais vers quoi?”
  9. Joyeux, “En Iran, face à la réaction religieuse, ce sont les femmes qui portent l’espoir des peuples arabes abrutis par l’Islam!” Le Monde Libertaire (Paris), Mar 22, 1979.
  10. «Crisis en Irán, nada para Mí, Gracias» Fifth Estate, 4 de diciembre de 1979.
  11. «La cara oculta del Irán,” Solidaridad Obrera (Barcelona), Apr 20, 1979.
  12. Hermet, “Révolution, Oui! Croisade, Non!” Le Monde Libertaire (Paris), Nov 16, 1978.
  13. Hermet, “Une révolution rétrograde,” Le Monde Libertaire (Paris), Feb 15, 1979.
  14. Fausta B., “Se Komeini Fosse Una Donna,” Rivista Anarchica (Milan), April 1979.
  15. «Iran: La Corde Raide,” Le Monde Libertaire (Paris), Dec 13, 1979.

🇧🇷Libertarios negros: Los Hermanos Fettermann🏴

Por Carlos Ferreira de Araújo Junior

Letter L png 3D alphabets | Premium PNG - rawpixelos hermanos Valdomiro, Cristiano y Djalma Fettermann nacieron en Rio Grande do Sul a finales del siglo 19. Los tres eran hijos de un zapatero alemán y una negra brasileña hija de esclavos. A pesar de su origen humilde, los hermanos convivieron desde la infancia con los idiomas alemán y portugués.

Los tres fueron activos militantes libertarios de la capital Gaucha en las dos primeras décadas del siglo 20. Los hermanos Fettermann eran obreros que también se dedicaban al periodismo y la educación. Se convirtieron en anarquistas todavía en el siglo 19. La primera influencia de los hermanos fue el anarquista Proudhon. Hay muy poca información sobre Valdomiro Fettermann. Se Sabe que fue profesor o funcionario en la Escuela Moderna de Porto Alegre en la década de 1910.

Sobre Cristiano Fettermann se sabe que él fue profesor y Traductor de griego y de latín. Era el mayor de sus hermanos. Después de la muerte de su padre, Cristiano comenzó a mantener a sus hermanos con el dinero que ganaba de las traducciones que hacía. Fue profesor y fundador de la Escuela Eliseu Reclus, en 1906, en la capital Gaucha. En la escuela daba clases de francés, alemán y portugués. En la década de 1910 colaboró con textos anticlericales para el periódico o Example (1911). Se graduó en derecho a una edad avanzada, tres años antes de morir.

Sobre Djalma Fettermann hay un poco más de información. Se dice que nació en Porto Alegre el 17 de junio de 1873 y murió en Río de Janeiro el 15 de julio de 1973. Fue obrero orfebre y metalúrgico. Bastante culto, dominaba los idiomas francés, alemán, latín, español y griego. Se casó con Dulcina Martins. Al igual que su hermano Cristiano, Djalma Fettermann fue uno de los fundadores de la Escuela Eliseu Reclus en 1906, donde también fue profesor de francés, alemán y portugués entre 1909 y 1912. Formó parte del grupo Libertario Solidaridad y fue dirigente de la Unión Obrera Internacional entre 1911 y 1912.

Djalma Fettermann fue elegido como el representante de la unión Metalúrgica en el Cuarto Congreso Obrero brasileño celebrado en Río de Janeiro, en 1912. En 1915, fue uno de los fundadores y profesores de la escuela Moderna, ubicada en la antigua colonia Africana, bairroda capital Gaucha donde había dos grandes comunidades étnicas: negros y judíos. La escuela llegó a tener cerca de 400 alumnos matriculados. Al año siguiente, fundó con otros libertarios gauchos, la Sociedad Pro-enseñanza Racionalista, donde también fue uno de los dirigentes.

El profesor Djalma también fue experto en la acción directa y el sabotaje. En la huelga de 1917 en Porto Alegre, junto con Zenón de Almeida y otros libertarios, Djalma se enfrentó a la brigada policial y las acciones de los rompehuelgas. Con el auxilio de su cuñada, Inteligtirina Martins, Djalma Fettermann fue uno de los responsables de la fabricación y lanzamiento de bombas contra las brigadas policiales durante los conflictos en las vías de la capital en 1917. Fue redactor del periódico Sobre Djalma Fettermann hay un poco más de información. Se dice que nació en Porto Alegre el 17 de junio de 1873 y murió en Río de Janeiro el 15 de julio de 1973. Fue obrero orfebre y metalúrgico. Bastante culto, dominaba los idiomas francés, alemán, latín, español y griego. Se casó con Dulcina Martins. Al igual que su hermano Cristiano, Djalma Fettermann fue uno de los fundadores de la Escuela Eliseu Reclus en 1906, donde también fue profesor de francés, alemán y portugués entre 1909 y 1912. Formó parte del grupo Libertario Solidaridad y fue dirigente de la Unión Obrera Internacional entre 1911 y 1912.

Djalma Fettermann fue elegido como el representante de la unión Metalúrgica en el Cuarto Congreso Obrero brasileño celebrado en Río de Janeiro, en 1912. En 1915, fue uno de los fundadores y profesores de la escuela Moderna, ubicada en la antigua colonia Africana, bairroda capital Gaucha donde había dos grandes comunidades étnicas: negros y judíos. La escuela llegó a tener cerca de 400 alumnos matriculados. Al año siguiente, fundó con otros libertarios gauchos, la Sociedad Pro-enseñanza Racionalista, donde también fue uno de los dirigentes.

El profesor Djalma también fue experto en la acción directa y el sabotaje. En la huelga de 1917 en Porto Alegre, junto con Zenón de Almeida y otros libertarios, Djalma se enfrentó a la brigada policial y las acciones de los rompehuelgas. Con el auxilio de su cuñada, Inteligtirina Martins, Djalma Fettermann fue uno de los responsables por la fabricación y lanzamiento de bombas contra las brigadas policiales durante los conflictos en las vías de la capital en 1917. Fue redactor del periódico La lucha.

Años después Djalma Fettermann se trasladó a Río de Janeiro donde trabajó en la Empresa de Correos y Telégrafos. En la década de 1930, fue miembro de la Alianza Nacional Libertadora (ALN). Murió en 1973, en Río de Janeiro, fiel a los principios del anarquismo.

Referencias

  • Marzal, Juan Bautista. Os anarquistas no Rio Grande do Sul. Ed. Unidade Editorial. 1995. Porto Alegre-RS.
  • KARLLOS, Jr. Brasil Negro Insurgente:
  • Biografía del autor. CARLOS FERREIRA de ARAUJO JUNIOR-Historiador formado por la UEPB. Publicó dos libros: Renego – grito Punk (2021), sobre el punk en Paraíba, y Brasil Negro Insurgente (2025), sobre libertarios y socialistas negros en Brasil. Desde 2012, posee un canal acervo punk en youtube: OKO del MUNDO! El autor también escribió los siguientes cordeles y zines libertarios / decoloniales: obreros de BORBOREMA, grito BRUTO, EXU MOLOTOV, PLUMA NEGRA, ZINE autónomo temporal (ZAT).

🇧🇴Bolivia insurgente: la movilización popular sigue exigiendo transformaciones profundas

💶Casi nueve mil euros por protestar contra la industria militar
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📝Francisco Ferrer y la Escuela Moderna📚

Ferrer Guardia (1859-1909) ~ Ferrer i Guardia, La Escuela Moderna

Emma Goldman

Download S, Letter, Alphabet. Royalty-Free Vector Graphic - Pixabaye considera que la experiencia es la mejor escuela de la vida. El hombre o la mujer que no aprende alguna lección vital en esa escuela es mirado como un zote. Aun pareciendo extraño que digamos que las instituciones organizadas continúan perpetuando errores, ellos, sin embargo, no aprenden nada de la experiencia, a la que se someten como si fuera algo irremediable.

Francisco_Ferrer Emma_Goldman anarchie anarchie pédagogie école histoire franquismeVivía y trabajaba en Barcelona un hombre llamado Francisco Ferrer. Era un maestro de niños, conocido y amado por su pueblo. Fuera de España sólo una culta minoría conocía la obra de Francisco Ferrer. Para el mundo en general, este maestro no existía.

El primero de septiembre de 1909, el gobierno español -a requerimiento de la Iglesia Católica- arrestó a Francisco Ferrer. El trece de octubre, después de un proceso ridículo, fue llevado al foso de Montjuich, colocado contra el horrible muro, testigo de infinitos gemidos, y allí cayó muerto. Instantáneamente, Ferrer, el maestro obscuro, adquirió contornos universales inflamando de indignación a todo el mundo civilizado contra el espectacular asesinato.

La muerte de Francisco Ferrer no fue el primer crimen cometido por el gobierno hispano y la Iglesia Católica mancomunados. La historia de estas instituciones es una dilatada corriente de sangre y fuego. No sólo no aprendieron nada por la experiencia sino que ni siquiera dieron en pensar que cualquier ser, por frágil que sea, lapidado por la Iglesia y el Estado, crece y crece hasta tomar los contornos de poderoso gigante que libertará algún día a la humanidad de su peligroso poder.

Francisco Ferrer nació en 1859, de humildes padres. Estos eran católicos, y, por supuesto, quisieron educar a su hijo en la misma fe. No sabían que el muchacho se convertiría en el precursor de una gran verdad y rehusaría marchar por el viejo sendero. A temprana edad Ferrer comenzó a dudar de la fe de sus padres. Quiso saber por qué el Dios que le hablaba de bondad y de amor turbaba el sueño del inocente infante con espantos y pavores de torturas, de sufrimientos de infierno. Despierto y de mente vivaz e investigadora, no tuvo que andar mucho para descubrir el horror de ese monstruo negro, la Iglesia Católica. No haría ya buenas migas con ella.

Francisco Ferrer no fue solamente un incrédulo, un investigador de la verdad, sino también un rebelde. Su espíritu estallaba en justa indignación al considerar el férreo régimen de su país. Y cuando un puñado de rebeldes, dirigidos por el valiente patriota General Villacampa, bajo el estandarte del ideal republicano, se rebeló contra ese régimen, nadie fue combatiente más ardoroso que el joven Francisco Ferrer.

¡El ideal republicano! Espero que nadie le confundirá con el republicanismo de este país (los EEUU). Sea la que fuere, la objeción que yo, como anarquista, pueda hacer a los republicanos de los países latinos, sé que se elevaron mucho más alto que el corrompido y reaccionario partido que, en EEUU, está destruyendo todo vestigio de libertad y de justicia. Basta sólo con pensar en los Mazzini, en los Garibaldi, en otras veintenas, para descubrir que sus esfuerzos fueron dirigidos, no simplemente hacia la destrucción del despotismo, sino particularmente contra la Iglesia Católica, la que desde su aparición ha sido la enemiga de todo progreso y liberalismo.

En EEUU tenemos justamente el reverso. El republicanismo brega por derechos autoritarios, por el imperialismo, por la corrupción, por el aniquilamiento de toda apariencia de libertad. Su ideal es la untuosa respetabilidad de un Mc Kinley y la brutal arrogancia de un Roosevelt.

Los rebeldes republicanos españoles fueron sometidos. Se necesita más que un valiente esfuerzo para conmover la roca de las edades, para cortar la cabeza de esa hidra monstruo, la Iglesia Católica y el trono español. Arrestos, persecuciones y castigos siguieron a la heroica tentativa del pequeño grupo. Los que pudieron zafarse de los sabuesos volaron a buscar seguridad a playas extranjeras. Francisco Ferrer estuvo entre estos últimos. Fue a Francia.

¡Cómo debió ensancharse su alma en el nuevo país! Francia, la cuna de la libertad, de las ideas, de la acción. París, siempre joven, el intenso París, con su palpitante vida, después de la obscuridad de su propio país retardado, ¡cuánto debió haberle inspirado! ¡Qué oportunidades, qué ocasión gloriosa para un joven idealista!

Francisco Ferrer no perdió el tiempo. Se sumergió en los diversos movimientos liberales como un hombre hambriento, conoció a todo tipo de personas, aprendió, asimiló y maduró. Allí también vio en acción la Escuela Moderna que iba a desempeñar un papel tan importante y fatal en su vida.

La Escuela Moderna fue fundada en Francia mucho antes de la época de Ferrer. Su fundadora, aunque en menor escala, fue el dulce espíritu de Luisa Michel.

Ya sea consciente o inconscientemente, nuestra gran Luisa sentía, hacía tiempo, que el futuro pertenece a la joven generación; que si no se rescata al niño de esa institución que destruye mente y alma, la escuela burguesa, los males sociales continuarán existiendo. Tal vez pensaba con Ibsen que la atmósfera está poblada de espectros, que el hombre y la mujer tienen no pocas supersticiones que vencer. No bien podían salvar el mortal foso de un espectro, cuando he aquí que se encontraban de manos a boca esclavizados a otros tantos noventa y nueve espectros. En tal guisa, sólo muy pocos alcanzan la cima de una completa regeneración.

No obstante, el niño no tiene tradiciones que vencer. Su mente no está sobrecargada con ideas rancias, su corazón no ha crecido a frías con distinciones de casta y clase. El niño es para el maestro lo que la arcilla para el escultor. Que el mundo reciba una obra de arte o una lastimosa imitación depende en gran parte, del poder creador del maestro.

Reclus, Élisée - El Hombre y La Tierra (Tomo 4) (Escuela Moderna, 1906 ...Luisa Michel estaba superiormente dotada para interpretar el alma insaciable del infante. ¿No fue ella misma de naturaleza infantil, tan dulce y tierna, generosa y pura? El alma de Luisa ardía siempre, inflamada de indignación, ante toda injusticia social. Ella estaba invariablemente en las filas avanzadas, siempre que el pueblo de París se rebelaba contra cualquier desmán. Y como estaba hecha para sufrir encarcelamientos por su gran abnegación hacia los oprimidos, la pequeña escuela de Montmartre pronto dejó de existir. Pero la semilla se había sembrado y desde entonces ha producido frutos en muchas ciudades de Francia.

La tentativa más importante de una Escuela Moderna fue la del gran viejo -aunque de espíritu siempre joven- Paul Robin(1). Junto con unos pocos amigos estableció una amplia escuela en Cempuis, hermoso lugar en los aledaños de París. Paul Robin profesaba como elevado ideal algo más que simples ideas modernas en educación. Quería demostrar por medio de hechos actuales, que la concepción burguesa de la herencia no es sino un mero pretexto para eximir a la sociedad de sus terribles crímenes contra la infancia. El castigo que el niño debe sufrir por los pecados de sus padres, la idea de que debe debatirse en la pobreza y el fango, que está predestinado a convertirse en un ebrio o un criminal, justamente porque sus padres no le dejaron otro legado, era demasiado descabellada para el hermoso espíritu de Paul Robin. El creía que, fuere lo que fuere la parte que la herencia jugara, hay otros factores igualmente importantes, si no más importantes, que pueden y deben extirpar o disminuir la pseudo primera causa. Un medio social y económico adecuado, el aliento y la libertad de la naturaleza. gimnasia saludable, amor y simpatía, y, sobre todo, profunda comprensión de las necesidades del niño -todo esto destruiría el cruel, injusto y criminal estigma impuesto al inocente infante.

Paul Robin no seleccionaba a sus niños; él no acudía a los pseudo mejores padres: tomaba su material allí donde pudiera encontrarle. De la calle, de la cabaña, de las inclusas, de todos los grises y horribles lugares donde una sociedad malvada oculta sus víctimas para pacificar su conciencia culpable. Recogió todos los sucios, inmundos, temblorosos pequeños vagabundos que su establecimiento podía albergar y los trajo a Cempuis. Allí, rodeados por la gloria de la propia naturaleza, mantenidos aseados, profundamente amados y comprendidos, las jóvenes plantas humanas comenzaron a crecer, a florecer, a desarrollarse excediendo las esperanzas de su amigo y maestro Paul Robin. Los niños crecieron y se desarrollaron con la firmeza que da la confianza de sí mismo, varones y mujeres amantes de la libertad. ¿Qué peligro más grande para las instituciones que forjan pobres para perpetuar a los pobres? Cempuis fue clausurada por el gobierno francés bajo la acusación de co-educación, prohibida en Francia(2). Sin embargo, Cempuis había estado activa el tiempo suficiente para probar a todos los educadores avanzados sus formidables posibilidades y para servir como un empuje a los modernos métodos de educación, que son lentos pero minan inevitablemente el actual sistema.

Cempuis fue seguida de un gran número de otras tentativas educacionales -entre ellas la de Madelaine Vernet(3), poetisa y escritora talentosa, autora de L’Amour Libre, y la de Sebastián Faure, con su La Ruche(4), que yo visité cuando estuve en París, en 1907.

Algunos años antes el camarada Faure compró el terreno en el que construyó La Ruche. En un corto tiempo comparativamente logró transformar el antes agreste, incultivado campo en un terreno floreciente, teniendo todas las apariencias de una granja bien cuidada. Un patio cuadrado, amplio, limitado por tres edificios y un ancho camino que conduce al jardín y al huerto, saludan el ojo inquisidor del visitante. El huerto, cuidado como solamente un francés sabe hacerlo, suministra gran variedad de legumbres para La Ruche.

Sebastián Faure opina que si se somete al niño a influencias contradictorias, su desarrollo sufre en consecuencia. Solamente cuando las necesidades materiales, la higiene del hogar y el ambiente intelectual se armonizan puede el niño crecer como un ser sano, libre.

Refiriéndose a su escuela, Sebastián Faure emite la siguiente opinión:

«He tomado veinticuatro niños de ambos sexos, la mayoría huérfanos, o aquellos cuyos parientes son demasiado pobres para pagar. Son vestidos, alojados y educados a mis expensas. Hasta los doce años recibirán una elemental y perfecta educación. Entre la edad de doce y quince -continuando todavía sus estudios- se les enseña algo de comercio, teniendo en cuenta sus disposiciones y aptitudes individuales. Llega, por último, el día en que, libremente, dejan La Ruche para iniciar la vida en el mundo exterior con la seguridad que pueden, en cualquier momento, regresar a ella, donde serán recibidos con los brazos abiertos y se les dará la bienvenida, cual hacen los padres con sus amados hijos. Entonces, si desean trabajar en nuestro establecimiento, pueden hacerlo bajo estas condiciones: un tercio para cubrir sus gastos o sustento, otro tercio que se añade al capital general puesto aparte para acomodar nuevos niños, y el último tercio destinado a ser entregado para el uso personal del joven, como él o ella lo crean conveniente.

«La salud de los niños que están ahora a mi cuidado es excelente. El aire puro, la comida nutritiva, el ejercicio al aire libre, los largos paseos, la observancia de las reglas higiénicas, el breve e interesante método de instrucción, y, sobre todo, nuestra afectuosa comprensión y cuidado de los niños han producido admirables resultados físicos y mentales.

«Sería injusto afirmar que nuestros pupilos han realizado maravillas; pero, si tenemos en cuenta que pertenecen al término medio, no habiendo tenido oportunidades previas, los resultados son verdaderamente satisfactorios. La facultad más importante que han adquirido -un rasgo raro en los niños de la escuela ordinaria- es el amor al estudio, el deseo de conocer, de ser informado. Han aprendido un nuevo método de trabajo, uno que vivifica la memoria y estimula la imaginación. Hacemos un esfuerzo particular para despertar el interés del niño por lo que le rodea, con el propósito de hacerle descubrir la importancia de la observación, la investigación y la reflexión, de manera que cuando los niños alcancen la madurez no sean sordos y ciegos para las cosas que les circundan. Nuestros niños nunca aceptan nada con fe ciega, sin inquirir el por qué o el motivo; ni se sienten satisfechos hasta que sus preguntas son completamente contestadas. De este modo sus mentes están libres de dudas y temores resultantes de respuestas incompletas o carentes de verdad; esto último es lo que debilita el crecimiento del niño y crea una falta de confianza en sí mismo y en los que le rodean.

«Es sorprendente ver cuán francos y buenos y afectuosos son nuestros pequeños entre ellos mismos. La armonía que reina entre ellos y los adultos es en extremo animadora. Sentiríamos como una falta si los niños nos temieran u honraran simplemente porque somos sus mayores. No dejamos nada por hacer para ganar su confianza y amor; realizando esto, la comprensión reemplazará la duda; la confianza al temor, la afección a la severidad.

«Nadie ha descubierto plenamente todavía la riqueza de simpatía, bondad y generosidad oculta en el alma del niño. El esfuerzo de todo educador verdadero debería ser abrir ese tesoro -para estimular los impulsos del niño y hacer florecer sus mejores y más nobles tendencias-. ¿Qué premio más grande puede haber para un hombre cuya vida de trabajo es vigilar el crecimiento de la planta humana, ver cómo va desplegando sus pétalos y observar su desarrollo en una verdadera individualidad? Mis camaradas en La Ruche no desean premio más valioso, y es debido a ellos, a sus esfuerzos, más que al mío propio, que nuestro jardín humano promete producir hermosos frutos.»(5)

Refiriéndose al objeto de la historia y a la prevalencia de viejos métodos de instrucción, Sebastián Faure dice:

«Explicamos a nuestros niños que la verdadera historia está todavía por escribirse, la historia de los que han muerto, desconocidos, realizando esfuerzos para ayudar a la humanidad en la consecución de fines más grandes.»(6)

A Francisco Ferrer no podía escapar esta gran ola de tentativas por fundar la Escuela Moderna. Vislumbró sus posibilidades, no meramente bajo su aspecto teórico, sino en su aplicación práctica para las necesidades de todos los días. Debió caer en la cuenta que España, más que cualquier otro país, necesita precisamente de tales escuelas, si es que quiere deshacerse del doble yugo del hisopo y de la espada.

Cuando consideramos que el sistema entero de educación en España está en manos de la Iglesia Católica y cuando recordamos la fórmula católica: Inculcar el catolicismo en la mente del niño hasta la edad de nueve años; es arruinarlo inevitablemente para cualquier otra idea, comprendemos la enorme tarea de Ferrer al traer la nueva luz al pueblo. El destino le asistió pronto, proporcionándole lo que había menester para que pudiera llevar a buen término su gran sueño.

Mlle. Meunier, una pupila de Francisco Ferrer y dama de gran fortuna, interesóse por el proyecto de la Escuela Moderna. Cuando murió, legó a Ferrer algunas propiedades valiosas y doce mil francos anuales de renta para la Escuela.

Se ha dicho que almas levantadas no pueden concebir sino ideas elevadas. Si es así, los despreciables métodos de la Iglesia Católica para macular el carácter de Ferrer, con el fin de justificar su tenebroso crimen, puede explicarse sin muchos rodeos. De ahí que fuera difundida, en los periódicos católicos de América, la calumnia de que Ferrer usó de su intimidad con Mlle. Meunier para entrar en posesión de su peculio.

Personalmente, sostengo que la intimidad, sea ésta de cualquier naturaleza, entre un hombre y una mujer, es asunto exclusivo de ellos vedado a la intromisión ajena. No me extendería sobre este tópico, si no fuera por una de las numerosas y cobardes calumnias propaladas acerca de Ferrer. Por supuesto que los que conocen la pureza del clero católico comprenderán la insinuación. ¿Acaso han mirado los católicos alguna vez a la mujer como a algo que no sea una presa sexual? La crónica histórica referente a los descubrimientos en conventos y monasterios me llevaría muy lejos en esto. ¿Cómo, entonces, van a entender ellos la cooperación de un hombre y una mujer, excepto sobre una base sexual?

En puridad, Mlle. Meunier era considerablemente mayor que Ferrer. Habiendo transcurrido su infancia y adolescencia con un padre miserable y una madre sumisa, pudo apreciar fácilmente la necesidad del amor y la alegría en la vida del niño. Dióse cuenta que Ferrer era un maestro, que no era un producto deleznable de las instituciones docentes al uso, vale decir, una máquina con diploma, sino un hombre dotado de genio para esa vocación.

Con conocimientos vastos, con experiencia, con los medios necesarios y sobre todo ardiendo en la divina llama de su misión, nuestro camarada volvió a España y allí empezó el trabajo capital de su vida. El 19 de septiembre de 1901 fue abierta la primera Escuela Moderna. Fue recibida con estusiasmo por el pueblo de Barcelona que asumió la responsabilidad de sostenerla. En un breve discurso con ocasión de la apertura de la Escuela, Ferrer sometió su programa a sus amigos. Dijo:

«No soy un orador, ni un propagandista, ni un luchador. Soy un maestro; amo a los niños por sobre todas las cosas. Creo comprenderlos. Quiero contribuir a la causa de la libertad creando una joven generación que esté pronta a ponerse en contacto con una nueva era.»

Fue advertido por sus amigos que tuviera cuidado en su oposición a la Iglesia Católica. Sabían hasta dónde podía llegar ésta para abatir aun enemigo. Ferrer también lo sabía. Pero, a semejanza de Brand, creía en todo o en nada. No erigiría la Escuela Moderna sobre la misma antigua calumnia. Sería franco y honesto y abierto para con sus niños.

Francisco Ferrer llegó a ser un hombre notorio. Se le acechó desde el primer día de la apertura de la Escuela. El edificio de ésta fue vigilado; su pequeño hogar en Mangat, también. No se le perdía de vista un paso aun cuando fuera a Francia o Inglaterra para conferenciar con sus colegas. Estaba señalado y era sólo cuestión de tiempo para que el enemigo, acechador, le apretara el lazo corredizo.

Casi lo consiguen en 1906, cuando Ferrer fue envuelto en el atentado a la vida de Alfonso XIII(7). La evidencia que le eximía de culpa y cargo era demasiado patente, aun para los mismos cuervos negros; tuvieron que dejarle ir, no por buenos precisamente. Esperaban. ¡Oh!, pueden esperar cuando se han propuesto atrapar una víctima.

El momento llegó al fin, durante el levantamiento antimilitarista de España, en julio de 1909. Tendríamos que buscar en vano en los anales de la historia revolucionaria para encontrar una protesta más notable contra el militarismo. Habiendo vivido durante centurias oprimido por militares, el pueblo español no podía soportar ya más tiempo su yugo. No veían razón para ayudar a un gobierno despótico en someter y oprimir a un pueblo pequeño que luchaba por su independencia, como lo hacían los bravos rifeños. No, no emplearían las armas contra ellos.

Durante mil ochocientos años la Iglesia Católica ha predicado el evangelio de la paz. Y ahora, cuando el pueblo quería convertir actualmente el evangelio en realidad viviente, urgía a las autoridades para que lo forzara a levantarse en armas contra los marroquíes. Así, la dinastía española seguía los criminales métodos de la dinastía rusa, se forzaba al pueblo hacia el campo de batalla. Entonces, se colmó su capacidad de sufrimiento. Entonces, se revolvieron los trabajadores de España contra sus amos, contra los que, cual sanguijuelas, habían desangrado su fuerza, su preciosa sangre vital. Sí, atacaron las iglesias y los sacerdotes, pero si estos últimos tuvieran mil vidas, no podrían posiblemente pagar los terribles ultrajes y crímenes perpetrados contra el pueblo español.

Francisco Ferrer fue arrestado el primero de septiembre de 1909. Hasta el primero de octubre sus amigos y camaradas no supieron qué había sido de él. En este día se recibía una carta en l’Humanité, en la que se podía apreciar toda la ridiculez del proceso. Al día siguiente su compañera, Soledad Villafranca, recibía la siguiente carta:

No hay motivo para atormentarse; sabes que soy absolutamente inocente. Hoy estoy particularmente esperanzado y alegre. Es la primera vez que puedo escribirte y la primera que, desde mi arresto, puedo solazarme con los rayos del sol que entran a raudales por la ventanuca de mi celda. Tú también debes estar alegre.

Bien patético es que Ferrer, corriendo ya el 4 de octubre, no creyera que sería condenado a muerte. Pero más triste es aún que sus amigos y camaradas hubieran cometido hasta entonces el desatino de dar crédito al enemigo dotándolo de un sentido de justicia. Una y otra vez habían prestado fe a los poderes judiciales, sólo para ver a sus hermanos muertos ante sus propios ojos. No promovieron ninguna agitación para rescatar a Ferrer, ninguna protesta de cierta extensión, nada.

«Porque es imposible condenar a Ferrer; es inocente

Pero todo es posible tratándose de la Iglesia Católica. ¿No es un alma maldita experimentada, cuyas pruebas de sus enemigos son las peores parodias de la justicia?

El 4 de octubre Ferrer envió la siguiente carta a L’Humanité:

«Prisión Celular, 4 de octubre de 1909.

«Queridos amigos míos. No obstante la más absoluta inocencia, el fiscal exige la pena de muerte, basado en denuncias de la policía, que me presenta como el jefe de los anarquistas del mundo entero, dirigiendo los sindicatos de trabajadores de Francia y culpable de conspiraciones e insurrecciones en todas partes, declarando que mis viajes a Londres y París no fueron emprendidos con otro objeto.

«Con calumnias tan infames están tratando de enviarme al patíbulo.

«El mensajero está pronto para partir y yo no tengo tiempo para extenderme. Todas las evidencias presentadas al juez instructor por la policía no son más que un tejido de mentiras e insinuaciones calumniosas. Pero ninguna prueba en contra mía ha logrado éxito.

Ferrer».

El 13 de octubre de 1909, el corazón de Ferrer, tan valiente, tan firme, tan leal, fue acallado. ¡Míseros idiotas! La postrer palpitación agonizante de ese corazón acababa de morir cuando comenzó a latir en centenares de corazones del mundo civilizado hasta que creció en terrífico trueno, arrojando su maldición sobre los instigadores del tenebroso crimen. ¡Criminales de negra veste y devoto aire, en los estrados de la justicia! ¡Qué ironía!

¿Participó Francisco Ferrer en el levantamiento antimilitarista? Según la primera acusación que apareció en un periódico de Madrid, firmado por el Obispo y todos los prelados de Barcelona, no era acusado aún de participación. La acusación hacía hincapié en el hecho de que Francisco Ferrer era culpable de haber organizado escuelas ateas y haber difundido literatura atea. Pero en el siglo XX no se pueden quemar a los hombres simplemente por sus creencias ateas. Algo había que inventar, sin embargo; de ahí el cargo de instigar al levantamiento.

Por más que se hurgó para hallar en fuentes auténticas algún indicio que les permitiera fundar su participación en el levantamiento, nada encontraron. Pero entonces no se necesitaban las pruebas ni se aceptaban. Había setenta y cinco testigos -seguros- pero su testimonio fue tomado en forma manuscrita. Nunca fueron careados con Ferrer, ni él con ellos.

¿Es posible, psicológicamente, que Ferrer haya participado? Yo no lo creo, y aquí expongo mis razones: Francisco Ferrer no era solamente un gran maestro, sino también un maravilloso organizador. En ocho años, de 1901 a 1909, había organizado en España ciento nueve escuelas, amén de inducir al elemento liberal en su país a crear 308 más. En conexión con el trabajo de su propia escuela, Ferrer había establecido una imprenta moderna, organizado un cuerpo de traductores y esparcido a todos los vientos ciento cincuenta mil ejemplares de obras científicas y sociológicas modernas, sin olvidar la amplia cantidad de libros de texto racionalistas. Seguramente que nadie sino un organizador metódico y eficiente podía haber realizado tal hazaña.

La Gran Revolucion Francesa Kropotkin | MercadoLibrePor otra parte, se probó en absoluto que el levantamiento antimilitarista no fue preparado en modo alguno, que llegó como una sorpresa para el mismo pueblo, tal como un gran número de insurrecciones revolucionarias en anteriores ocasiones. El pueblo de Barcelona, por ejemplo, tuvo a la ciudad bajo su control durante cuatro días, y, según las declaraciones de los turistas, nunca reinó orden ni paz más perfectos. Por supuesto, el pueblo estaba tan poco preparado que cuando se presentó el momento no supo qué hacer. En este sentido se asemejaron al pueblo de París durante la Comuna de 1871. Estos, tampoco estaban preparados. Aunque moribundos, protegieron los almacenes rebosantes de prisioneros. Apostaron centinelas para cuidar el Banco de Francia, donde la burguesía guardaba el dinero robado. Los trabajadores de Barcelona -¡también ellos!- cuidaron el botín de sus amos.

¡Cuán triste es la estupidez de los miserables; cuán terriblemente trágica! Pero, entonces, ¿Se han introducido tan profundamente los grilletes en sus carnes que, aun pudíendo, no los rompieron?

El miedo a la autoridad, el respeto a la propiedad privada, cien veces maldecida para sus adentros, ¿cómo es que él no se decide a develarla e ir contra ellos? Tal vez no se haya preparado suficientemente para emprender esta acción.

¿Puede alguien afirmar por un momento que un hombre como Ferrer se afiliara a un esfuerzo tan espontáneo, tan desorganizado? ¿No hubiera sabido que se solucionaría con una derrota, una derrota desastrosa para el pueblo? ¿Y no es más evidente aún que si él hubiera participado, él, el experto organizador, habría planeado enteramente la tentativa? Si todas las otras pruebas fallaran, este solo factor sería suficiente para eximir a Francisco Ferrer. Pero hay otras igualmente convincentes.

Para el mismo día del levantamiento, julio 25, Ferrer había convocado a una conferencia a los maestros y miembros de la Liga de Educación Racionalista. Era necesario encarar el trabajo de otoño y particularmente la publicación del gran libro El Hombre y la Tierra, de Eliseo Reclus, y La Gran Revolución Francesa, de Pedro Kropotkin. ¿Es creíble, en modo alguno plausible que Ferrer, estando en antecedentes acerca del levantamiento, formando parte de él, invitara con sangre fría a sus amigos y colegas a Barcelona para el día en que él sabía que sus vidas estarían en peligro? Está claro, sólo la mente criminal y viciosa de un jesuita podía dar crédito a tal propósito deliberado.

Francisco Ferrer tenía su labor capital delineada; si se hubiese propuesto prestar auxilio a la insurrección, habría estado expuesto a perder todo y no ganar nada, salvo la ruina y el desastre. No es que dudara de la justicia de la ira del pueblo; pero su trabajo, su esperanza, la esencia toda de su vida se encaminaba hacia otra meta.

Caen en el vacío los frenéticos esfuerzos de la Iglesia Católica, sus imposturas, falsedades, calumnias. Ya es condenada por la conciencia humana despierta, de haber repetido una vez más los execrables crímenes del pasado.

Francisco Ferrer es acusado de enseñar a los niños las más estrafalarias ideas, de odiar a Dios, por ejemplo. ¡Qué horror! Ferrer no creía en la existencia de Dios. ¿Para qué enseñar a odiar al niño algo que no existe? ¿No es más creíble que llevara a los niños al aire libre, que les mostrara el esplendor del crepúsculo, la esplendidez del cielo tachonado de estrellas, la impresionante maravilla de las montañas y los mares; que les explicara de modo sencillo y directo la ley del crecimiento, del desarrollo, de la mutua relación de todas las cosas en la vida? Obrando así, hizo imposible para siempre que la semilla ponzoñosa de la Iglesia Católica se practicara un camino en la mente del infante.

Se había afirmado que Ferrer preparaba a los niños para destruir al rico. Historias fantásticas de viejas solteronas. ¿No es más presumible que los preparara para ayudar al pobre? ¿Que les enseñara que la humillación, la degradación, el temor de la pobreza, es un vicio y no una virtud; que sólo la dignidad y todo esfuerzo creador es lo que sostiene la vida y forma el carácter? ¿No es este el medio eficaz por excelencia de hacer la luz sobre la absoluta inutilidad y perjuicio del parasitismo?

Por último, se culpa a Ferrer de desmoralizar al ejército por la propaganda de ideas antimilitaristas. ¿Realmente? Debe haber creído, con Tolstoy, que la guerra es el asesinato legalizado que perpetúa el odio y la arrogancia, que roe el corazón de las naciones y las convierte en maniáticas frenéticas.

No obstante, poseemos las propias palabras de Ferrer referente a sus ideas sobre la educación moderna:

«Deseo fijar la atención de los que me leen sobre esta idea: todo el valor de la educación reside en el respeto de la voluntad física, intelectual y moral del niño. Así como en ciencia no hay demostración posible más que por los hechos, así también no es verdadera educación sino la que está exenta de todo dogmatismo, que deja al propio niño la dirección de su esfuerzo y que no se propone sino secundarle en su manifestación. Pero no hay nada más fácil que alterar esta significación, y nada más difícil que respetarla. El educador que impone, obliga, violenta siempre; el verdadero educador es el que, contra sus propias ideas y sus voluntades, puede defender al niño, apelando en mayor grado a las energías propias del mismo niño.

Por esta consideración puede juzgarse con qué facilidad se modela la educación y cuán fácil es la tarea de los que quieren dominar al individuo. Los mejores métodos que pueden revelárse, entre sus manos se convierten en otros tantos instrumentos más poderosos y perfectos de dominación. Nuestro ideal es el de la ciencia y a él recurriremos en demanda del poder de educar al niño favoreciendo su desarrollo por la satisfacción de todas sus necesidades a medida que se manifiesten y se desarrollen.

Estamos persuadidos de que la educación del porvenir será una educación en absoluto espontánea; claro está que no nos es posible realizarla todavía, pero la evolución de los métodos en el sentido de una comprensión más amplia de los fenómenos de la vida, y el hecho de que todo perfeccionamiento significa la supresión de una violencia, todo ello nos indica que estamos en terreno verdadero cuando esperamos de la ciencia la liberación del niño.

No temamos decirlo: queremos hombres capaces de evolucionar incesantemente; capaces de destruir, de renovar constantemente los medios y de renovarse ellos mismos; hombres cuya independencia intelectual sea la fuerza suprema, que no se sujeten jamás a nada; dispuestos siempre a aceptar lo mejor, dichosos por el triunfo de las ideas nuevas en una sola vida. La sociedad teme tales hombres: no puede, pues, esperarse que quiera jamás una educación capaz de producirlos.

Seguiremos atentamente los trabajos de los sabios que estudian al niño, y nos apresuraremos a buscar los medios de aplicar sus experiencias a la educación que queremos fundar, en el sentido de una liberación completa del individuo. Mas ¿cómo conseguiremos nuestro objeto? Poniendo directamente manos a la obra, favoreciendo la fundación de escuelas nuevas donde, en lo posible, se establezca este espíritu de libertad que presentimos ha de dominar toda la obra de la educación del porvenir.

Se ha hecho ya una demostración que por el momento puede dar excelentes resultados. Podemos destruir todo cuanto en la escuela actual responde a la organización de la violencia, los medios artificiales donde los niños se hallan alejados de la naturaleza y de la vida, la disciplina intelectual y moral de que se sirven para imponerle pensamientos hechos, creencias que aniquilan y depravan las voluntades. Sin temor de engañarnos podemos poner al niño en el medio que le solicita, el medio natural donde se ama y donde las impresiones vitales reemplazarán a las fastidiosas lecciones de palabras. Si no hiciéramos más que esto, habríamos preparado en gran parte la emancipación del niño.

Bien sé que no podríamos realizar así todas nuestras esperanzas; que frecuentemente nos veríamos obligados, por carencia de saber, a emplear medios reprobables; pero una certidumbre nos sostendría en nuestros empeños, a saber: que sin alcanzar aún completamente nuestro objeto, haríamos más y mejor, a pesar de la imperfección de nuestra obra, que lo que realiza la escuela actual. Prefiero la espontaneidad libre del niño que nada sabe, a la instrucción de palabras y la deformación intelectual de un niño que ha sufrido la educación que se da actualmente».

Si Ferrer hubiese organizado realmente a los rebeldes, si hubiera luchado en las barricadas, si hubiera arrojado un centenar de bombas no podría haber sido tan peligroso a la Iglesia Católica y al despotismo como con su oposición a la disciplina y a la coacción. La disciplina y la coacción ¿no son la esencia de todos los males del mundo? La esclavitud, la sumisión, la pobreza, toda la miseria, todas las iniquidades sociales resultan de la disciplina y la coacción. En efecto, Ferrer era peligroso. De ahí que fuera condenado a morir el 13 de octubre de 1909 en el foso de Montjuich. Ahora ¿quién osa afirmar que ha muerto en vano? En vista del inusitado movimiento de indignación universal: Italia nombrando calles en memoria de Francisco Ferrer; Bélgica iniciando un movimiento para erigirle un monumento; Francia movilizando a sus varones más ilustres para recibir y continuar la herencia del mártir; Inglaterra que se adelanta a las otras naciones y publica su biografía; todos los países uniéndose con el propósito de perpetuar la gran obra de Francisco Ferrer; los EEUU también, tardía siempre en ideas progresistas, fundando una Asociación Francisco Ferrer, que se propone como fin principal publicar la vida completa de Ferrer y organizar Escuelas Modernas a través de todo el país. Frente a esta ola revolucionaria internacional, ¿quién osaría decir que Francisco Ferrer murió en vano?

¡Qué maravillosa, qué dramática fue la muerte en Montjuich, y cómo estremece el alma humana! Altanero y firme, la mirada interior vuelta hacia la luz, Francisco Ferrer no necesitó sacerdotes que le dieran ánimo, ni hizo reproches a nadie porque le obligaban a dejar este mundo. La conciencia de que sus ejecutores representaban una era moribunda y que él era la verdad naciente, le sostuvo en los heroicos momentos finales.

Una era moribunda y una verdad viviente,

Los vivos enterrando a los muertos.

Notas:

[1] Paul Robin (1837 — 1912) Pedagogo libertario, pionero de la educación integral. Fue miembro de la Primera Internacional, cercano a Bakunin y activista neomalthusiano de la Liga de Regeneración Humana. Sobre Paul Robin, ver, entre otros, Paul Robin, educador. Un pedagogo desconocido, y Paul Robin y Regeneración. [NDT]

[2] Fue uno de los primeros experimentos de coeducación. Vere sobre este tema Un precursor de la coeducación: Paul Robin y la coeducación de los sexos (Christiane Demeulenaere-Douyère). [NDT]

[3] Madeleine Eugénie Cavelier, conocida como Madeleine Vernet (1878 — 1949), educadora, escritora y activista pacifista libertaria. En 1906, fundó, con Louis Tribier, el orfanato L’Avenir social en Neuilly-Plaisance. Colaboró con Libertaire y los Temps Nouveaux. Durante la guerra participó en la fundación de la Liga de Mujeres contra la guerra. Ver, por ejemplo, Feminismo francés a prueba de guerra, Madeleine Vernet: itinerario de una feminista pacifista (Anna Norris) y A las madres (Madeleine Vernet, 1916), así como el libro de Hugues Lenoir, Madeleine Vernet, en Libertarian World Editions. [NDT]

[4] Sobre este tema «La colmena» de Sébastien Faure en La Enciclopedia Anarquista. [NDT]

[5] Madre Tierra, 1907. [Nota de EG]

[6] ibíd. [Nota de EG]

[7] Alfonso XIII. [NDT]

[8] Podemos leer al respecto, 1909: El caso Ferrer levanta a las multitudes contra la Iglesia Católica. [NDT]

[9] Madre Tierra, diciembre de 1909. [Nota de EG]

Colonialismo travestido en movimiento de liberación nacional

El juego imperial

 

🤔¿Están borrando al anarquismo?🏴

  • En los últimos años, la irrupción de pensamiento alucinógeno de la intelectualidad de las izquierdas, están desnaturalizando a la filosofía clásica del anarquismo y su componente racionalista.

Xavier Diez

Un paseo por Manhattan

Metallic Weathered Letter A 3D Illustration Monogram - Playgroundgosto de 2019. Habiéndose enterado de que estaba en Nueva York, el periodista y buen amigo Andreu Barnils me llamó para quedar con él y pasar un día juntos. Barnils, que pasa todos los veranos en la ciudad con su familia americana, conoce bien mis investigaciones sobre el movimiento libertario y mi curiosidad por todo lo relacionado con la historia del anarquismo. Por ello, me propuso visitar una de las principales librerías del Lower East Side de Manhattan, especializada en todo lo relacionado con el anarquismo.

Sin embargo, al empezar a pasearnos por los estantes, al hojear algunos de los libros expuestos, empezó a emerger un cierto sentimiento de decepción. En muy poco tiempo, el establecimiento, sin cambiar de nombre ni de carácter agitador, había cambiado radicalmente de orientación. Apenas unos pocos clásicos reeditados, algún volumen de Noam Chomsky —no precisamente los más interesantes— y poca cosa más. El resto, diría que entre el 80 y el 90% de la oferta, eran libros sobre gordofobia, orgullo LGTBIQ+ (juraría que me dejo alguna letra), crianza trans, islamofeminismo (defensa del velo incluida), antirracismo (básicamente, racismo antiblanco), pensamiento decolonial (más de medio siglo después de la descolonización), mucha sexualidad poco convencional, exaltación de las virtudes del veganismo y toneladas de páginas que, básicamente, versaban sobre lo que podríamos definir como ombliguismo.

O, si me permiten una versión menos coloquial, una especie de teología del yo: visiones periféricas del mundo, exaltación del victimismo y criminalización de la discreción, así como de la vida y apariencia convencionales. No se podía hallar nada de Bakunin, de Kropotkin, poco de Proudhon, mientras que en las zonas privilegiadas abundaban textos de Judith Butler, Kimberlé Crenshaw, Frantz Fanon, Ibram X. Kendi y otros que, en los últimos años, he ido conociendo y analizando. También mucho Marx —el más periférico, el de los papeles de juventud que él mismo repudió— y algo de Freud.

El auge del wokismo y la interseccionalidad

Como soy una persona curiosa, fue quizá la primera vez que empecé a familiarizarme con las teorías de la nueva izquierda. Todo aquello que ha quedado bajo la denominación, con ansias denigratorias, de wokismo —término surgido entre activistas afroamericanos hace casi un siglo— y que hoy acaba designando toda esta inmensa fragmentación de luchas particulares que dominan los espacios académicos y el activismo de izquierdas.

Así, por ejemplo, empecé a introducirme en la teoría de la interseccionalidad, que básicamente consiste en establecer una interminable taxonomía de categorías a partir de la dialéctica discriminación/privilegio. Así, ser mujer puntúa más que ser hombre; ser racializada, todavía más; ser trans, musulmana, gorda o poseer cualquier otra característica da el “premio gordo” (sic). En cambio, apenas se habla de elementos como la cuestión de la clase social, la posición que ocupa un individuo en la producción o su acceso a los recursos materiales.

El espacio que cada uno ocupa en la dinámica discriminación/privilegio implica que a las víctimas se les debe compensar, mientras que a los privilegiados se les debe desposeer. Esto podría sonar bien, pero en cuanto miramos la letra pequeña, supone, en la práctica, que la persona trans, gorda, vegana y racializada puede ser, por ejemplo, la CEO de una empresa tecnológica al más puro estilo Elon Musk, mientras que el hombre blanco, de mediana edad y heterosexual, en realidad sea un precario dependiente del Walmart (una versión aún más cutre del Mercadona, donde los sindicatos están prohibidos).

¿Qué sucede, entonces? Nada: en una relación fundamentada en el resentimiento acumulado secularmente, a la víctima se le debe premiar, y al opresor blanco, se le debe castigar. No se tienen en cuenta ni méritos ni deméritos, ni pensamientos ni acciones. No se valora en función del hacer o tener, sino del “ser”. En otras palabras, el retorno a una especie de determinismo feudal donde la responsabilidad está asociada a la condición, nunca a la acción.

Cultura de la cancelación y resentimiento

Una vez, un colega norteamericano, profesor jubilado de universidad, me explicó que esta técnica “interseccional” ha servido para deshacerse de competidores en los departamentos académicos. Componentes de la burguesía afroamericana echando a colegas suyos blancos y maduros, a base de crear un clima de intimidación en lo que se conoce como “cultura de la cancelación”.

Graduadas en estudios de antropología cultural que, ocupando espacios estratégicos en las facultades, cierran departamentos de historia, de literatura, de filosofía, porque no son “suficientemente inclusivos”, o explican cosas (como la historia de la esclavitud, las obras de Shakespeare con la mentalidad del siglo XVII) que incomodan a algunos estudiantes. Se crea así una cultura del resentimiento y el miedo en la que la objetividad es siempre censurable, porque importan más los sentimientos que la realidad.

Decepción y desplazamiento del anarquismo

Como Barnils, salí algo decepcionado de la librería. Era el mismo espacio, probablemente una clientela similar, un ambiente contracultural equivalente, pero un concepto radicalmente diferente. Poco más tarde, empecé a preocuparme, puesto que esta tendencia de sustituir el anarquismo (u otras corrientes tradicionales de izquierda) por un conjunto de teorías… ¿cómo decirlo sin ofender a nadie?… ¿psicodélicas?, empezaba a trasladarse a Europa en menos tiempo del imaginado.

Los mismos libros, los mismos autores, las mismas ideas fueron apropiándose del catálogo de las editoriales militantes, de las ferias del libro anarquista y de las librerías de vocación social de nuestro país. Y el proceso empezaba a ser similar, con actores parecidos, objetivos semejantes y una misma hostilidad hacia el viejo mundo. No solamente contra los hombres blancos heterosexuales de mediana edad, como es mi caso, sino respecto a otros señores blancos, heterosexuales de mediana edad como Bakunin, Trotski, Tolstoi, Proudhon, Mella, Montseny padre, Seguí o tantos otros nombres que pusieron las bases al discurso, en términos de Gian Pietro Berti, más genuinamente liberal de las ideas filosóficas.

Aproximación intelectual y marginalidad

Confieso que me aproximé al anarquismo, ya hace más de treinta años, desde una perspectiva intelectual. Efectivamente, el movimiento libertario siempre me ha resultado muy atrayente, básicamente por buena parte de sus postulados filosóficos, y por cómo eran capaces de dar respuesta a los desafíos políticos y sociales derivados de su tiempo.

Pero, habiéndome educado de la manera más convencional posible, es decir, desde la universidad, a la salida de mi carrera de filosofía y letras era claramente consciente de mi más absoluta ignorancia sobre el tema. Normal, si tenemos en cuenta que las instituciones académicas en general, y unos profesores que tuve, de mayoritaria adscripción marxista en particular, no les interesaba explicar una de las más trascendentales escuelas filosóficas de la contemporaneidad, que generalmente rompía con el relato oficial y el oficioso.

Investigación y tesis doctoral

Así que no tuve más remedio que ponerme a estudiar por mi cuenta. Y, para ello, nada mejor que elaborar una tesis doctoral. Una tesis representa algo así como unos cuantos años de soledad. Estás con un tema complejo que debes desenredar, debes ser paciente, indagar, descubrir, impregnarte, no solamente de unas lecturas, sino de una atmósfera y una forma de pensar. Y, ciertamente, las teorías libertarias, a partir de sus continuidades filosóficas y propuestas políticas, son un marco necesario para poder analizar un tema en particular.

El anarquismo individualista y sus tensiones

Y curiosamente, me dediqué a investigar una corriente, en aquellos momentos poco conocida y coetáneamente considerada marginal, dentro del campo libertario. Se trataba del anarquismo individualista, un movimiento que precisamente abordaba cuestiones como las que podía hallar en aquella biblioteca del sur de Manhattan.

Así, cuestiones como la libertad sexual, los conceptos plurales de feminismo, el eclecticismo filosófico, el amor libre, el vegetarianismo, el naturismo, el eugenismo y tantas otras cosas que, visto en perspectiva, actúan como precedentes de las corrientes culturales que dominan hoy la mayoría de las izquierdas.

Era un discurso a contracorriente, fundamentado en la emancipación, no tanto de la sociedad en general como de los convencionalismos morales. Arrancando desde sociedades librepensadoras de finales del siglo XIX, el movimiento arraigó muy especialmente en Francia y en Estados Unidos durante el primer cuarto del siglo XX, y tuvo su reflejo especialmente en Cataluña y el País Valenciano.

De hecho, la Revista Blanca de la familia Montseny fue una de las que informaron y dieron voz a estas tendencias. Sin embargo, desde la corriente principal —un anarcosindicalismo hegemónico a partir de la creación de la CNT— se emitieron bastantes críticas y hubo numerosas tensiones entre individualistas y sindicalistas. Unos acusaban a otros de ensimismarse con cuestiones accesorias a las luchas del proletariado, y otros acusaban a los unos de resultar excesivamente conservadores, incluso carcas.

Max Nettlau y la dispersión de tendencias

Fue, sin embargo, la lectura de la obra de Max Nettlau, historiador austriaco del movimiento libertario, considerado “el Herodoto de la anarquía”, quien me ofreció una crítica más sólida y coherente contra este espacio filosófico.

Nettlau, precisamente un amigo muy querido de la familia Montseny, habitual invitado de la calle Escornalbou y colaborador habitual en La Revista Blanca, en su obra La anarquía a través de los tiempos, dedicó un interesante capítulo al anarquismo francés de principios del siglo XX en que advertía del peligro de esta corriente a partir del concepto “dispersión de tendencias”.

Para este historiador, buena parte del declive del anarquismo en Francia, probablemente el país con mayor peso del movimiento durante el siglo XX tenía que ver con el abrazo respecto a estas tendencias. Y fue así como, a pesar de sus inicios en París, el anarcosindicalismo acabó perdiendo la batalla con el marxismo, y finalmente el comunismo acabó apropiándose de la CGT.

Contracultura, revolución sexual y alienación

En mi tesis ya expliqué la fortaleza e influencia de este conjunto de ideas, especialmente hasta la década de los años 30, las cuales fundamentaron la eclosión de la contracultura y los movimientos emancipadores respecto a cuestiones relacionadas con la revolución sexual que enraizaron fuertemente en Occidente a partir de mayo de 1968.

En cierta manera, y no es una crítica, puesto que la liberación de las costumbres y la fuerza del individualismo consiguieron romper con determinadas rigideces morales tan opresivas como la sociedad de clases, todo este conjunto de ideas modeló claramente nuestra contemporaneidad, nuestra manera de pensar y actuar vigentes, en las que las libertades personales implicaban un mundo de menores ataduras personales y el dogmatismo reinante entre una parte substancial del movimiento obrero.

Todo progreso, sin embargo, suele poseer dos caras. La mayoría de la gente pudo tener un mayor control de sus vidas y vivirlas con mayor plenitud. Pero, a su vez, la plaga del individualismo, junto con una sociedad de consumo con gran capacidad de alienación, actuó como disolvente respecto a los lazos sociales y la comunidad.

Wokismo, alienación y pérdida de raíces

En esta era de wokismo, en la que la reivindicación de las minorías parece desplazar al interés común, estamos dando pasos hacia adelante, aunque no tenemos demasiado claro en qué dirección. O quizá sí: en dirección al ombligo de cada uno de nosotros.

El individualismo es emancipador cuando se libera de determinadas rigideces y homogeneidades, aunque también puede ser opresor cuando nos convertimos en siervos de nuestros propios caprichos u obsesiones. Y, sobre todo, puede generar una peligrosa alienación. La alienación del yo respecto al “nosotros”. Peor aún: nos aliena respecto a un pasado compartido y a una tradición que es la que nos permite disponer de raíces con lo que nos hermana.

Reflexión final: entre la estética y la ética

Tengo la sensación, cada vez que acudo —cada vez menos— a actos relacionados con el movimiento libertario, de quedar fuera de lugar, de ser contemplado como un anacronismo al observar a jóvenes militantes seducidos más por una estética que por una ética genuinamente anarquista.

Se ven muchas más banderas libertarias que hace tres décadas, cuando éramos media docena de historiadores dedicados a investigar el pasado anarquista. Me siento como un pulpo en un garaje al oír hablar a algunos militantes de la importancia de acabar con la opresión de las personas “de peso no normativo”, al denunciar la gordofobia como elemento fundamental de las opresiones contemporáneas, o considerar a los férreos partidarios del movimiento LGTBIQX+ como el elemento central de la existencia.

¡Como si tuviera alguna relevancia la condición física o las preferencias sexuales de cualquier persona!, cosa que, por lo menos para mí, no la tiene. Percibo, preocupado, cómo tantas personas enarbolan enfervorizadamente las banderas rojinegras, ante militantes que desconocen a Bakunin o Kropotkin, o que desautorizan a Proudhon por ser un heteropatriarcal opresor.

Me molesta profundamente esta época de eslóganes vacíos sin análisis ni pensamiento. Creo que esto fue lo que le pasó por la cabeza a Federica Montseny cuando fue invitada, como ponente, a las jornadas libertarias de Montjuïc en 1977, cuando, efectivamente, había muchos jóvenes con muchas ganas de revolución, aunque sin tener ideas claras y demasiada confusión sobre lo que representaban aquellas banderas que inundaban aquel espacio tan lleno de esperanzas, posteriormente defraudadas.

Epílogo: responsabilidad con el pasado

En cierta manera, estamos viviendo una especie de Revolución Cultural maoísta, con su punto de histeria e irracionalidad dispuesta a romper con el pasado. Y es justo lo que los adversarios del socialismo emancipador anhelaban: sin raíces, cualquier disidencia es frágil y voluble.

Los libertarios de hace un siglo eran capaces de construir un discurso sólido, de generar ideas fuertes a base de debates sustantivos. Creo que tenemos responsabilidad respecto al pasado, que es la mejor manera de ejercer responsabilidad ante el futuro.

No a las guerras, no con nuestro dinero 15/04/26

🖌Las vicisitudes de un texto de Max Nettlau🗞

Esbozo de una historia de las utopías (2025)

Marianne Enckell

Letter C Drawinguando revisé en París la biblioteca de Eduardo Colombo (1929-2018), tras su fallecimiento, me topé con una carpeta en muy mal estado, que había sufrido una inundación. El moho se extendía rápidamente a los documentos cercanos, por lo que saqué ese expediente, que, para mi gran sorpresa, contenía fotocopias de un manuscrito de Max Nettlau en francés, fechado en 1925. No fue fácil localizarlo.

El original se encuentra entre los papeles de Diego Abad de Santillán en el Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam [arch00004.360] y la correspondencia entre Nettlau y Santillán explica sus orígenes [arch01001.125]. El texto se publicó en español, primero por entregas en el semanario anarquista argentino La Protesta, y diez años más tarde en forma de libro; más recientemente, una editorial académica ha publicado una versión en inglés.

En enero de 1925, Max Nettlau [1] redacta a toda prisa unas sesenta páginas extensas sobre las utopías, con vistas a su traducción al español. Desde el final de la guerra, él, que siempre había vivido de la fortuna familiar, se encuentra prácticamente sin recursos, a raíz de la inflación y las penurias que asolan Austria. Algunos amigos le envían paquetes con alimentos y algo de dinero; pero, a sus 60 años, se ve obligado a escribir artículos y ensayos para editoriales anarquistas que le pagan por ello.

Los compañeros de La Protesta de Buenos Aires le envían una suma mensual a través de Diego Abad de Santillán (1897-1983), que por entonces reside en Berlín, donde estudia medicina. Este último mantiene una intensa correspondencia y traduce artículos del alemán o del francés al español, sin interrupción y no siempre con mucha atención. El 21 de enero, escribe a Max Nettlau [2]:

«Recibo en este momento la historia de las utopías ; yo no pensaba pedirle una cosa tan acabada, pero una vez que está casi terminado el trabajo, me alegré, pues tendremos un folleto mas para una oportunidad favorable. Yo creo que sobre esa materia no se ha escrito nada equivalente hasta ahora

Este primer lote de 35 páginas manuscritas está fechado en Viena, el 19 de enero; el correo tardó dos días en hacer llegar el envío a Berlín. Nettlau anuncia que la continuación será bastante extensa, pero «hay que verificar algunos detalles para ello, por lo que no puedo escribir esos capítulos de inmediato». Sin embargo, las páginas 36 a 61 se envían ya el 23 de enero. La traducción del texto aparecerá en el Suplemento semanal de La Protesta, desde el n.º 175, 1.6.1925, hasta el 184, 3.8.1925 [3]. No se pudo publicar una versión en libro hasta 1934 (Buenos Aires, Iman, 101 p.; reeditada idénticamente en el volumen Utopías libertarias, III, Madrid, Tuero, 1991). Dice «trad. del alemán por D. A. de Santillán», sin duda por costumbre: pero se sabe que el original está en francés. No figura explícitamente en el inventario de los papeles de Santillán, por lo que ha permanecido desconocido durante un siglo, salvo contadas excepciones.

En 1981, con motivo de una investigación sobre las utopías, Eduardo Colombo, que sin duda conocía el pequeño volumen publicado en Argentina, solicitó una fotocopia del manuscrito a Rudolf de Jong, nuestro compañero encargado de las colecciones anarquistas en el instituto de Ámsterdam. Rudolf le envió estas páginas, señalando que la editorial parisina Champ libre estaba interesada en la publicación. Eduardo le respondió [4]:

«Dado que estamos preparando un libro sobre la utopía —L’Imaginaire subversif. Interrogations sur l’Utopie [5]—, que incluirá una selección de los textos presentados en el coloquio de París, creo que tal vez sería interesante llegar a un acuerdo con Champ libre para coordinar la publicación o, eventualmente, proponerles nuestro material, dadas las mejores posibilidades de distribución con las que cuentan

No se ha dado ningún seguimiento a este proyecto. El texto de Nettlau habría requerido un trabajo de edición muy considerable. El francés de Nettlau es comprensible, pero poco conforme a las normas, por lo que difícilmente se puede publicar tal cual. Todas las referencias bibliográficas deben verificarse: sin embargo, en 1980, solo una búsqueda manual en los archivos de las bibliotecas habría permitido esta verificación, mientras que hoy en día todos los catálogos están en línea y la mayoría de las obras citadas son accesibles en formato digital. Solo la traducción al español de la Esquisse ha circulado desde su primera publicación.

Llegó a manos del escritor Régis Messac (1893-1945), especialista en literatura policíaca y de ciencia ficción, pacifista y libertario. Este la reseña brevemente en la pequeña revista mimeografiada Simplement («esta revistilla no se pone a la venta en ningún sitio»; Ivry-sur-Seine, 49 números, 1931-1939, accesible en línea en la página web gallica.bnf.fr), y considera que «merecería una edición en francés».

Messac, evidentemente, no tuvo acceso a ella; tradujo de nuevo al francés gran parte de la versión española, que publicó en Simplement, desde el n.º 29 (1936) hasta el n.º 46 (1938). No se molestó en verificar las fuentes, y los errores se han reproducido desafortunadamente hasta el día de hoy. Su nieto, que hoy dirige la Sociedad de Amigos de Régis Messac, pensó en publicarla antes de conocer la existencia del manuscrito original. Messac elaboró posteriormente su propio Esquisse d’une chrono-bibliographie des utopies, que permaneció inédito hasta 1962: se trata de una bibliografía organizada por fecha de publicación, completada y corregida por su editor Pierre Versins, en la que se encuentran muchos de los títulos citados por Nettlau.

Citados no sin algunos errores y imprecisiones. En 1925, Nettlau se encuentra confinado en Viena y no tiene acceso a las grandes bibliotecas que frecuentaba asiduamente antes de la guerra, el British Museum y la Bibliothèque nationale de France. Acumuló notas, no siempre legibles ni siquiera para él mismo; recuerda haber visto pasar tal libro cuyas páginas no estaban cortadas, por lo que no lo leyó; a veces cita títulos aproximados o que ha traducido por su cuenta. La versión impresa en español los ha enriquecido con errores de lectura y erratas.

En 2023 se publicó en Anthem Press, Londres, una obra con un título intrigante: Max Nettlau’s Utopian Vision. A Translation of Esbozo de historia de las utopias, editada y traducida por Toby Widdicombe. Se trata, de hecho, de la traducción del original francés, con frecuentes referencias a la edición española, precedida de una breve biografía y un análisis del concepto de utopía en Nettlau, seguida de notas, una amplia bibliografía y un índice parcial. A una obra complicada, una edición compleja: a menudo no se sabe en qué idioma se publicaron los títulos a los que se hace referencia. Para 1928, por ejemplo, Widdicombe indica (p. xxv): «Publica ‹Élisée Reclus, Anarchist und Gelehrter (1830-1905)» (Élisée Reclus, Anarchist and Scholar [1830-1905]), y «Bakunin and the International in Italy» en Il risveglio (The Awakening). » Esta última obra se publicó en italiano en Ginebra, en la editorial Réveil-Risveglio, y la biografía de Reclus, en alemán, en Berlín [6]. Para 1935: «Publica La anarquía a través de los tiempos (Anarchism through the Ages) en Barcelona. La edita la Guild of the Friends of the Book. » Y todo por el estilo. El propio Nettlau no siempre era coherente, pero escribía a mano en un rincón de la mesa, en hojas recuperadas de viejos impresos o en blocs de notas baratos, sin el más mínimo corrector ortotipográfico y sin estatus universitario.

¿Acaso la editorial Anthem Press, que se jacta de tener altos estándares académicos y un equipo de profesionales, no consideró oportuno someter a estos últimos este primer volumen de la colección «Anarchist Studies»? En una obra esencialmente bibliográfica (y con un precio abusivo, como ocurre con demasiada frecuencia en las editoriales denominadas científicas), la confusión entre paréntesis y corchetes, entre títulos entre comillas y en cursiva, es lamentable, y los errores tipográficos en los nombres propios y los títulos no facilitan su identificación. Widdicombe, que sin duda posee numerosas competencias, habría hecho bien en consultar a algunos conocidos de Nettlau y a algunos conocedores de la historia de las utopías.

He transcrito y revisado el manuscrito, y he comprobado y precisado la mayor parte de los títulos citados gracias a las referencias encontradas en la biblioteca o en Internet. He corregido lo esencial de la ortografía y las construcciones gramaticales erróneas, los términos no franceses, etc. Como Santillán seguramente no sabía inglés, Nettlau tradujo los títulos escritos en ese idioma, pero yo solo he dejado los títulos originales, al igual que con el alemán u otras lenguas, salvo cuando existen traducciones al francés.

Notas

[1] Max Nettlau (1865-1944), historiador del anarquismo y biógrafo de Bakunin. Ver al respecto «Max Nettlau fait de la rando», Boletín del CIRA 80 (2024), pp. 49-53, traducido y presentado por Marianne Enckell.

[2] «Acabo de recibir la historia de las utopías; no pensaba pedirle algo tan completo, pero ahora que el trabajo está prácticamente terminado, me alegro de ello, pues tendremos un folleto más para una ocasión más propicia. Creo que sobre este tema no se ha escrito nada equivalente hasta la fecha. » Todas las citas de Santillán proceden de los Nettlau Papers del IISG, arch01001.125.

[3] La Protesta y sus suplementos han sido digitalizados y pueden consultarse en la página web del CeDInCI: https://americalee.cedinci.org/.

[4] Borrador de carta, París, 26 de diciembre de 1981. Archivos CIRA A_067_COL.

[5] Lyon: ACL; Ginebra: Noir, 1982; el índice se publica en el catálogo en línea del CIRA, https://www.cira.ch/catalogue/index.php?lvl=notice_display&id=5841

[6] Unos años antes, Nettlau había escrito a su amigo Jacques Gross: «Escribí un librito sobre Reclus, de 100 a 105 páginas, como el de Malatesta: un trabajo lo más cuidado y documentado posible. Fue un placer escribirlo. Escribo en francés, se publicará en español; este invierno lo escribiré también en inglés para que lo traduzcan al yiddish en Nueva York (será más corto) y probablemente lo escribiré en alemán (será más largo)». Jacques Gross Papers, IISG Ámsterdam, arch00500.

Gaza y la disputa del relato

⛔️¡Hasta aquí! La PAH exige al Gobierno que acabe con los desahucios👇🏽

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🏴Anarquistas iraníes: «Seguimos organizándonos y resistiendo»🇮🇷

«No queremos ni rey ni líder (supremo); ni malo, ni peor». Radical Graffiti.

La última vez que hablaste con Freedom, las protestas en Irán se estaban extendiendo e intensificando rápidamente, pero la represión contra ellas iba en aumento. ¿Puedes resumir lo que ha sucedido desde entonces y lo que ha estado haciendo tu colectivo?

Initial Letters D.Alphabet. Graphic by tan_tan · Creative Fabricaesde nuestra última entrevista, la situación en Irán ha cambiado de forma violenta y sin precedentes. Las protestas generalizadas en muchas ciudades se enfrentaron a una severa represión. Las fuerzas de seguridad atacaron a los manifestantes con munición real; miles de personas murieron o resultaron heridas y decenas de miles fueron detenidas. Se extendió por todo el país un ambiente de fuerte seguridad. También hay informes y pruebas documentadas que indican que, en las actuales condiciones de guerra, algunos detenidos están recluidos en lugares expuestos a ataques aéreos y están siendo utilizados efectivamente como escudos humanos.

En medio de todo esto, antes de que el movimiento tuviera oportunidad de reorganizarse, se produjo otro acontecimiento: el 28 de febrero de 2026 comenzaron los ataques militares a gran escala de Estados Unidos e Israel contra Irán, que alcanzaron cientos de objetivos en todo el país. Varios altos mandos y figuras políticas de la República Islámica murieron en estos ataques, y el país se encuentra ahora en estado de guerra.La estructura de poder de la República Islámica se enfrenta a una grave crisis, pero el futuro político del país sigue siendo incierto y controvertido.

Las fuerzas estadounidenses e israelíes han atacado numerosos objetivos en Irán y, en estos ataques, además de objetivos militares, también han muerto civiles. Al mismo tiempo, la República Islámica ha utilizado su capacidad misilística para atacar objetivos en la región. Estos enfrentamientos amenazan la vida de millones de personas en toda la región y, hasta ahora, cientos de civiles han perdido la vida. La experiencia histórica de la región también demuestra que la intervención extranjera rara vez ha conducido a una libertad auténtica y, a menudo, ha dado lugar a nuevas formas de dominación, inestabilidad y competencia geopolítica.

En estas condiciones, nuestras actividades como anarquistas han continuado. Hemos intentado evitar que estas voces sean silenciadas en medio de la represión y la guerra documentando los acontecimientos, publicando declaraciones, manteniendo redes de solidaridad internacional y transmitiendo las voces de los trabajadores, las mujeres y diversos sectores de la sociedad al mundo exterior. Al mismo tiempo, hemos puesto un énfasis importante en ampliar los debates sobre la autoorganización y la organización horizontal en los barrios, los lugares de trabajo y las universidades, y en conectar estos núcleos con redes más amplias de solidaridad social. Creemos que sin esas bases sociales, cada ola de protestas seguirá siendo vulnerable a la represión estatal.

¿Ha podido la gente defenderse de la represión a la que se ha enfrentado?

En muchos casos, la gente ha intentado defenderse de diferentes maneras: desde la creación de redes de solidaridad para atender a los heridos y ayudar a las familias de los detenidos, hasta diversas formas de resistencia callejera. Sin embargo, debemos ser realistas: el aparato represivo de la República Islámica es extremadamente extenso y está muy bien organizado, lo que ha dificultado la defensa colectiva.

En tales condiciones, la gente ha desarrollado métodos como la rápida dispersión en las calles, la organización anónima y el apoyo mutuo dentro de los barrios. En algunas regiones, como Kurdistán y Baluchistán, donde hay una historia más larga de resistencia social, las comunidades locales han sido en algunos casos más capaces de protegerse. Pero en las grandes ciudades, la represión ha sido extremadamente severa.

El grupo más vulnerable sigue siendo el de los presos políticos, especialmente los detenidos durante las recientes protestas, que se encuentran en condiciones extremadamente peligrosas y siguen enfrentándose a la amenaza de duras condenas o incluso de la ejecución. La experiencia de este período demuestra que las redes locales de solidaridad social pueden desempeñar un papel importante en la defensa social y en el mantenimiento de la resistencia.

La última vez que entrevistamos a Anarchist Front, el Gobierno iraní acababa de bloquear totalmente el acceso a Internet. Desde entonces, ¿ha habido cambios significativos en vuestra capacidad para comunicaros y acceder a Internet? ¿Ha podido la gente eludir estas restricciones?

El Gobierno iraní sigue utilizando los cortes o restricciones de Internet como una de sus principales herramientas de represión. En los últimos años, cada vez que se ha cortado Internet de forma generalizada, ha coincidido con represiones violentas y disparos directos contra los manifestantes. Con el estallido de la guerra, se volvieron a aplicar cortes de Internet a gran escala, privando a millones de personas de la comunicación en línea. Incluso antes de la guerra, durante las recientes protestas, las restricciones de Internet se habían vuelto más severas y prolongadas que antes, lo que interrumpió la comunicación entre los activistas durante semanas.

No obstante, la población ha adquirido una experiencia y una destreza considerables para eludir estas restricciones. Se utilizan ampliamente herramientas como los protocolos V2Ray y aplicaciones como Psiphon y Lantern, y siempre que hay conexión disponible, Telegram sigue siendo una de las plataformas de comunicación más importantes. El Internet por satélite también ha cobrado importancia para algunos activistas, aunque el acceso a él sigue siendo limitado.

Al mismo tiempo, la experiencia de estos años ha demostrado que ningún movimiento social puede depender únicamente de Internet. La base real de cualquier movimiento social se construye a través de relaciones directas, confianza mutua y conexiones reales entre las personas.

Has advertido sobre la amenaza de los monárquicos (que eran una pequeña minoría en las protestas) que intentan utilizarlas como punto de partida para su propio movimiento político. ¿En qué medida crees que han tenido éxito en esto?

Las corrientes monárquicas han intentado presentarse como la única alternativa política utilizando las plataformas mediáticas bajo su control y con el apoyo de ciertos gobiernos extranjeros. Reza Pahlavi y sus seguidores han intentado activamente posicionarse como un gobierno de transición y han recibido el apoyo de los medios de comunicación en lengua persa y de algunos gobiernos occidentales.

Sin embargo, la base social real de esta corriente dentro de Irán es mucho más limitada de lo que sugiere su presencia en los medios de comunicación. Muchas de las personas que participaron en las protestas salieron a las calles esencialmente para manifestarse contra todas las formas de autoritarismo y no ven el retorno de la monarquía como una solución.

De hecho, gran parte de la sociedad iraní entiende muy bien que sustituir una forma de autoritarismo por otra no es la solución. Por esta razón, seguimos insistiendo en que el futuro de la libertad en Irán no reside ni en la restauración de la monarquía ni en la continuación de otras estructuras autoritarias, sino en el autogobierno social y en formas democráticas de organizar la sociedad.

Desde nuestra perspectiva, la liberación del pueblo iraní no puede ser el resultado de proyectos impuestos por potencias extranjeras. La libertad solo puede surgir de la lucha y la voluntad del propio pueblo, y convertir los movimientos sociales en instrumentos de rivalidades estatales acabará perjudicando a la sociedad.

¿Hay algo más que creas que nuestros lectores deberían saber sobre la situación en Irán? ¿Hay alguna forma en la que puedan prestar su apoyo?

Es importante comprender que el pueblo iraní no es una mera víctima pasiva de esta guerra. Dentro de la sociedad iraní hay muchos movimientos sociales: trabajadores, mujeres, estudiantes, comunidades étnicas y activistas anarquistas que siguen resistiendo y organizándose en condiciones extremadamente difíciles. La sociedad iraní es compleja, multiétnica y dinámica, y la lucha por la libertad continúa de muchas formas. Lo más importante es la solidaridad internacional entre los movimientos populares, no el apoyo a proyectos estatales o alternativas impuestas desde arriba.

Los lectores fuera de Irán pueden desempeñar un papel importante amplificando y traduciendo las voces independientes, organizando eventos solidarios y ayudando a que las luchas sociales en Irán sean más visibles. Cuanto más se escuchen estas voces, más difícil será silenciarlas.

Estamos aquí. Seguimos organizándonos y resistiendo.

¡Ni mulás, ni Shah! ¡Mujer! ¡Vida! ¡Libertad!

🇺🇸Estados unidos e 🇮🇱Israel cómplices del terror mundial⚠️

🎧Podcast | Desmantelando #6. Defender el Territorio: 10 años sin Berta.
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