🇸🇾Rojava y Siria en guerra😩: una evaluación política (2025) 🤔

Ali Cicek

Desde principios de año, los acontecimientos en Rojava y Siria se han intensificado de forma espectacular. A la vista de la rápida evolución de los acontecimientos, urge analizar en profundidad la situación actual y los objetivos e intereses de los actores implicados en esta compleja trama de relaciones políticas.

The Letter N - Free Clip Arto es la primera vez que la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES) se ve sometida a fuertes presiones. Desde el estallido de la guerra siria en 2011, la revolución de Rojava ha sido repetidamente objetivo de diversos actores, entre ellos el llamado Estado Islámico (EI), el régimen de Assad y -con mayor insistencia- el Estado turco.

La última escalada comenzó el 6 de enero de 2026, cuando tropas y milicias afiliadas al llamado gobierno de transición sirio lanzaron ataques contra los distritos de Sheikh Maqsood, Ashrafiye y Beni Zeyd en Alepo. Estos ataques no tardaron en extenderse por amplias zonas de Rojava, poniendo de hecho bajo asalto todo el norte de Siria. Pese al alto el fuego supuestamente anunciado por el régimen sirio el 18 de enero, la violencia no ha cesado y desde entonces se ha extendido a Haseke y a los alrededores de Kobane. Los informes indican que los civiles han sido objeto de masacres.

Como resultado de estos continuos ataques, la propia existencia de Rojava está ahora en juego.Los acontecimientos actuales reflejan un cambio en el equilibrio de poder en la región y señalan el inicio de una nueva fase política en Oriente Medio.

Para comprender las principales dinámicas de la situación actual, los antecedentes de los últimos acontecimientos en Siria y su impacto en Rojava, es necesario analizar con más detalle las convulsiones globales en Oriente Medio. Una comprensión históricamente fundamentada de estos procesos políticos es crucial para que las fuerzas democráticas se afirmen contra la apropiación de la modernidad capitalista y desarrollen una perspectiva independiente y emancipadora.

Una nueva etapa en la Tercera Guerra Mundial

El marco conceptual y teórico de la «Tercera Guerra Mundial» acuñado por Abdullah Öcalan en su obra «Manifiesto por una civilización democrática», proporciona una orientación central para una evaluación adecuada de los actuales acontecimientos en Siria.

Este término, utilizado por el Movimiento por la Libertad del Kurdistán desde hace más de dos décadas, describe el proceso global de realineación de las fuerzas hegemónicas y las zonas de influencia que comenzó con el colapso de la Unión Soviética. Los años 1989-90 marcaron el fin del orden mundial bipolar, que dividía el mundo entre el bloque soviético y el bloque capitalista, y provocaron la ruptura de los antiguos equilibrios de poder, especialmente en Oriente Próximo. En esta fase caótica, el objetivo de las fuerzas de la modernidad capitalista es la integración completa de la región en la hegemonía capitalista.

En este contexto, pueden distinguirse tres grupos centrales de actores en Oriente Medio, cada uno de los cuales actúa con intereses y objetivos diferentes;

  1. En primer lugar, los actores internacionales, encabezados por Estados Unidos, forman un bloque dominante. Desde principios de la década de 1990, Estados Unidos ha perseguido el objetivo de reestructurar la región en el marco del denominado «Proyecto del Gran Oriente Medio» (GME, por sus siglas en inglés) con el fin de dominar los recursos y las rutas comerciales de la región. El GME se desarrolló en respuesta al vacío de poder tras el colapso del socialismo real y pretende transformar Oriente Próximo de acuerdo con las ideas neoliberales. Una mirada a las sangrientas consecuencias de esta política en los últimos treinta años en países como Irak, Afganistán, Libia y Siria ilustra los efectos devastadores en las sociedades de la región. La estrategia estadounidense se basa principalmente en tres pilares: eliminar las amenazas potenciales para Estados Unidos y Occidente, controlar los recursos energéticos y los corredores de energía, y garantizar la seguridad de Israel y su capacidad para proyectar la guerra hacia la región. En este contexto, tanto el desmantelamiento del proyecto de media luna chiíta de Irán como el establecimiento de la llamada «OTAN árabe» desempeñan un papel central. Esto último se manifiesta, entre otras cosas, en los Acuerdos de Abraham, que pretenden unir estratégicamente a los Estados suníes -en particular Arabia Saudí y los Estados del Golfo- con Israel.
  2. El segundo grupo de actores está formado por los Estados nación existentes en la región, que intentan resistirse a los esfuerzos del Proyecto Gran Oriente Medio por remodelar la región e imponer sus políticas de dominación, desmantelando el orden de Sykes-Picot del siglo XX. En su lugar, insisten en el orden estatal establecido hace unos cien años por el Acuerdo Sykes-Picot.
  3. El tercer actor está representado por las fuerzas sociales. En la actualidad, éstas están representadas principalmente por el Movimiento por la Libertad del Kurdistán, que, con el desarrollo del modelo del Confederalismo Democrático y la nación democrática, está formulando una alternativa tanto al orden del Estado-nación como al Proyecto del Gran Oriente Próximo.

Del 7 de octubre de 2023 a la caída del régimen Baath de Siria

Con el genocidio palestino que comenzó el 7 de octubre de 2023, el proceso de remodelación de Oriente Próximo cobró un impulso considerable. El statu quo existente se consideró un obstáculo para la hegemonía occidental y, por tanto, se rompió deliberadamente para establecer nuevas relaciones de poder. En este contexto, se debilitó la influencia iraní en Palestina (Hamás) y Líbano (Hezbolá), mientras que el cambio de poder en Siria rompió otro pilar central de la hegemonía regional de Irán. Irán se enfrenta así a la alternativa de experimentar un cambio de régimen o someterse al orden hegemónico existente.

Dentro de esta reestructuración de Oriente Medio, Israel está asumiendo el papel de centro hegemónico. En torno a Israel se está construyendo una nueva arquitectura de seguridad regional. Los Acuerdos de Abraham marcan un proceso de integración gradual de los Estados nación árabes en este sistema, con Israel como actor central y representante de la hegemonía occidental. Al mismo tiempo, se está reformando el bloque suní, que se vio significativamente sacudido por la Primavera Árabe. En este contexto, aumentan los llamamientos en favor de un cerco estratégico a Irán. Más allá de la dimensión de la política de seguridad, la transformación de la región de Oriente Medio en consonancia con el nuevo orden mundial también tiene como objetivo controlar las reservas de energía y las nuevas rutas energéticas, garantizar la circulación sin trabas de capitales, dominar el Mediterráneo oriental y establecer regímenes políticos que limiten y contengan el ámbito de actuación de Rusia y China.

La caída del régimen del Baaz el 8 de diciembre de 2024, tras 62 años de gobierno, representa la continuación de esta política e inaugura una nueva fase de incertidumbre en Siria. Cuando Hayat Tahrir al-Sham (HTS), que tiene sus raíces en Al Qaeda, se desarrolló recientemente a partir de un emirato islamista anteriormente pequeño en la región de Idlib y estaba bajo el patrocinio y la supervisión del Estado turco, tomó el poder, quedó claro que la crisis siria no había terminado. El HTS, que ahora forma el gobierno de transición, marca el comienzo de una nueva fase de inestabilidad.

Siria de HTS como nueva fuerza sustituta de Occidente

Con la caída del régimen de Assad y la toma del poder por Hayat Tahrir al-Sham (HTS), la red de relaciones en Siria ha cambiado cualitativamente. Ha surgido un nuevo equilibrio de poder que debe comprenderse para evaluar correctamente la evolución actual. La evolución de la situación debe analizarse principalmente desde la perspectiva de Estados Unidos y del bloque occidental.

Desde el comienzo de la guerra civil siria en 2011, el objetivo de Estados Unidos y sus aliados ha sido derrocar al régimen de Assad e instalar un gobierno prooccidental, objetivo que se ha logrado efectivamente con el actual gobierno de transición. Esto coloca a Estados Unidos en oposición directa a Rusia e Irán, que fueron los pilares centrales de apoyo al régimen de Assad durante la guerra. Hasta la caída de Assad, la política rusa tenía como objetivo estabilizar el sistema de Estado-nación existente en Siria manteniéndolo en el poder.

Con la llegada de HTS al poder, este equilibrio de fuerzas ha entrado en una nueva fase.Con HTS, una fuerza que fue construida con una importante preparación por parte del Reino Unido1, existe ahora un gobierno en Damasco que está integrado en el proyecto de reorganización dirigido por Estados Unidos y Occidente. El HTS acepta las reglas de la modernidad capitalista, está integrado económicamente en el campo occidental, reconoce de facto la hegemonía israelí y guarda silencio sobre la ocupación israelí de partes del sur de Siria.

Para Estados Unidos, este cambio de alianzas no es nada nuevo. Cuando Estados Unidos se alió con los kurdos, éstos estaban siendo atacados por el EI, Assad estaba en el poder en Siria y Estados Unidos se oponía a Assad. Teniendo en cuenta el apoyo que dieron al YPG y más tarde al SDF, hubo un cambio serio en las relaciones con el SDF después del cambio de régimen en Siria, ya que EE.UU. comenzó a apoyar al nuevo régimen sirio. Anteriormente, Estados Unidos intentaba controlar sus relaciones predominantemente táctico-militares en Siria desde el este del Éufrates, pero ahora intenta aplicar su estrategia política y diplomática a través de Damasco.

Esta nueva estrategia se selló formalmente en la reunión celebrada en París los días 5 y 6 de enero de 2026, en la que Siria e Israel acordaron un mecanismo conjunto de comunicación bajo supervisión estadounidense. Sin embargo, esta reunión no se limitó a eso. Al mismo tiempo, se formó una alianza contra los DAANES. No es casualidad que el ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, también estuviera presente en París ese día. Esta alianza contra Rojava, apoyada por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Turquía, cuenta también con el respaldo de la UE. Esto quedó claramente demostrado durante la visita de la presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, a Damasco, quien prometió apoyo político al nuevo régimen, mientras se libraba una guerra de aniquilación contra los asentamientos kurdos. En este sentido, el ataque contra Rojava no es un hecho aislado, sino que forma parte de un enfoque coordinado entre el régimen de al-Sharaa y Occidente.

Para lograr intereses más concretos, las fuerzas victoriosas en Siria luchan ahora entre sí y el proyecto de una Siria democrática no tiene cabida en esto. Israel quiere realmente que Siria siga fragmentada. Turquía, por su parte, quiere una administración siria que le sea leal e implantar el neo-otomanismo en todo Oriente Medio y el Mediterráneo oriental. Los Estados del Golfo y Gran Bretaña quieren establecer una esfera de influencia en el Mediterráneo Oriental a través de HTS. La más influyente de todas estas potencias, Estados Unidos, quiere establecer un equilibrio entre estos países, todos ellos sus aliados, y lo más probable es que al final adopte una posición próxima a los argumentos de Israel. El proyecto de Turquía es, de hecho, revivir un período similar al régimen de Assad bajo diferentes nombres; en este punto, está antagonizando automáticamente a los pueblos de la región. Esto significa que están impulsando un poder centralista de Estado-nación sobre la base de la división y la opresión por motivos étnicos. Israel, por su parte, está adoptando un enfoque puramente táctico en la región. Tras haber obtenido todas las concesiones a corto plazo que quería de los dirigentes del HTS tras el acuerdo de París, el gobierno israelí parece dispuesto a blandir a los grupos del HTS como la espada de Damocles sobre el resto de Siria durante mucho tiempo. Obsérvese que Israel se limita a observar las masacres de HTS tras el acuerdo de París. Turquía, por su parte, provocará constantemente a HTS contra SDF, intentando minimizar las ganancias de los kurdos.

Pragmatismo estadounidense hacia los kurdos

La política pragmática de EE.UU. hacia los kurdos antes de la caída de Assad se debió principalmente a la lucha contra el Estado Islámico (ISIS). Desde la perspectiva estadounidense, esta alianza táctica de 12 años estuvo impulsada por tres motivos clave:

  1. En primer lugar, la cooperación con las YPG ofrecía la forma más eficaz de ganar prestigio militar en la lucha contra el ISIS.
  2. En segundo lugar, Estados Unidos perseguía el objetivo de controlar la revolución, limitando su orientación socialista o «apoísta» (término utilizado para los partidarios de la línea política de Öcalan) y orientándola hacia una dirección nacionalista, de Estado-nación.
  3. En tercer lugar, los kurdos sirvieron como medio para ejercer presión sobre el régimen de Assad y el bloque Rusia-Irán.

Con el nuevo equilibrio de poder en Siria y el establecimiento de un régimen prooccidental en Damasco, estos intereses tácticos han cambiado fundamentalmente. Los antiguos argumentos y limitaciones han perdido su importancia. En este contexto, Estados Unidos intenta ahora someter a los kurdos a una enorme presión política, militar y económica para obligarles a integrarse «voluntariamente» de facto en el Estado sirio. Al mismo tiempo, se está dando a Turquía un mayor margen de maniobra para limitar la influencia de los kurdos y empujarlos más hacia Damasco.

Estados Unidos no ha ocultado esta posición. El 20 de enero de 2026, el enviado especial de EE.UU. para Siria, Tom Barrack, expresó abiertamente este enfoque táctico a las FDS en su declaración:

«Hoy, la situación ha cambiado fundamentalmente. Siria tiene ahora un gobierno central reconocido que se ha unido a la Coalición Global para Derrotar al ISIS (como su miembro número 90 a finales de 2025), lo que indica un pivote hacia el oeste y la cooperación con los EE.UU. en la lucha contra el terrorismo. Esto cambia la razón de ser de la asociación entre EE.UU. y las Fuerzas de Autodefensa: el propósito original de las Fuerzas de Autodefensa como principal fuerza anti ISIS sobre el terreno ha caducado en gran medida, ya que Damasco está ahora dispuesto y en condiciones de asumir las responsabilidades de seguridad, incluido el control de los centros de detención y campamentos del ISIS.»

EE.UU. ha propiciado el nuevo régimen sirio bajo al-Sharaa junto con Israel (por primera vez en la historia de ambos países), y sigue intentando fortalecer este régimen y construir una nueva Siria a través de al-Sharaa. En este contexto, la relación entre al-Sharaa e Israel es de suma importancia para Estados Unidos. Esto incluye también que al-Sharaa establezca una relación con Israel en la que se someta a su hegemonía en la región, lo que finalmente hizo en la reunión de París. En un segundo paso, EEUU intenta ahora «integrar» de algún modo en el nuevo régimen a los kurdos, con quienes mantiene una alianza militar desde hace más de diez años.

Estados Unidos intenta unir a Damasco, Turquía e Israel

Desde la perspectiva estadounidense, la lógica subyacente en Siria es alinear a Israel y Turquía. Por un lado está Israel, el aliado más cercano de Occidente en la región; por otro está Turquía, un miembro de la OTAN cuya relación con Occidente ha estado marcada por las tensiones pero que sigue siendo estratégicamente indispensable. Washington pretende animar a Turquía e Israel a identificar intereses de seguridad compartidos, coordinar sus planteamientos y presentar un marco conjunto para Siria. En última instancia, esta estrategia apunta hacia la formación de un alineamiento más amplio que vincule a Damasco, Turquía e Israel.

Estratégicamente, Turquía e Israel persiguen objetivos divergentes en Siria. Turquía está decidida a impedir que los kurdos establezcan una autonomía política, administrativa o militar y se ha mostrado poco dispuesta a ceder en esta cuestión. En consecuencia, Ankara favorece el surgimiento de un liderazgo sirio fuerte y centralizado bajo al-Sharaa que consolidaría todos los resortes del poder. Israel, por el contrario, a pesar de haber impuesto ciertas exigencias a al-Sharaa, no confía ni en el régimen ni en el bloque de poder que le rodea. Desde la perspectiva de Israel, este liderazgo podría suponer un desafío para su seguridad a medio y largo plazo. Por tanto, a Israel no le interesa que Siria se haga excesivamente poderosa ni que amplíe significativamente sus capacidades militares. Por el contrario, Israel favorece una estructura política más fragmentada, descentralizada y flexible -en la que estén representados kurdos, drusos, alevíes y otros grupos sociales-, limitando así la capacidad de Damasco para proyectar poder y preservando el propio margen de influencia de Israel. El motivo no es el interés por la democracia, sino el deseo de mantener su propia hegemonía e influencia. Además, para Israel y las potencias occidentales es esencial poder utilizar al HTS contra Irán y las milicias chiíes, como Hezbolá en Líbano y las Fuerzas de Movilización Popular en Irak.A pesar de estas diferencias fundamentales, continúan los esfuerzos por identificar un punto intermedio compartido entre Turquía e Israel. Estados Unidos intenta activamente sentar a Damasco, Ankara y Tel Aviv a la mesa de negociaciones.

Cabe destacar que todos los actores estatales mencionados forman parte, en última instancia, de la modernidad capitalista. Aunque tienen diferentes estrategias para expandir su propia hegemonía, se unen a corto plazo para sofocar alternativas como las que representa Rojava como proyecto de socialismo democrático.

En esta ecuación, ahora se presiona a los kurdos para que se integren en el nuevo régimen disminuyéndolos, debilitándolos y diluyéndolos ideológicamente. Si esto tendrá éxito es una cuestión que ahora dependerá de la resistencia de Rojava.

La esencia ideológica del ataque

Los ataques contra Rojava no son sólo de naturaleza política y militar, sino que también tienen una profunda dimensión ideológica. Con la presión actual, EEUU intenta liberalizar los logros revolucionarios y fortalecer las fuerzas nacionalistas. Por un lado quieren impulsar agendas nacionalistas, por otro lado siguen intentando dividir a los kurdos en buenos (PDK, etc. )y malos (PKK, etc. ) para debilitar la unidad de los kurdos. En el fondo se trata de un ataque a la idea de la nación democrática, el núcleo de la revolución. Se quiere enfrentar a los kurdos con los árabes y socavar el proyecto de coexistencia. En consecuencia, los ataques se dirigieron al principio de la guerra especialmente contra regiones con mayoría de población árabe, como Raqqa, Tabqa y Deir ez-Zor. El objetivo es provocar una división basada en líneas étnicas y, a partir de ahí, forzar la capitulación de los kurdos o aplastar su voluntad política por la fuerza bruta, lo que abriría el camino a la limpieza étnica, las masacres y el cambio demográfico sistemático. Así pues, la situación actual no sólo pretende destruir los logros de la sociedad kurda en Siria, sino también alimentar las hostilidades entre los pueblos. Debilitar a los kurdos para dominar Oriente Próximo es una política de «divide y vencerás» de 200 años de antigüedad. Es una nueva versión de la política imperialista que ha mantenido la hegemonía de la modernidad capitalista en Oriente Próximo en los últimos 200 años.

Al mismo tiempo, las fuerzas nacionalistas kurdas como el ENKS y el PDK están siendo específicamente promovidas, como se puso de manifiesto recientemente en la reunión celebrada en Erbil el 17 de enero de 2026. Durante años, estas fuerzas han estado propagando un discurso que pretende reducir el autogobierno a una agenda puramente étnico-cultural. El decreto emitido por al-Sharaa el 17 de enero por el que se reconoce la lengua kurda y se hacen nuevas concesiones debe entenderse también en este contexto como una maniobra táctica destinada a dar impulso a esta línea nacionalista. El decreto no tiene fuerza vinculante constitucional, mientras que el propio régimen se basa en la negación, la división y las masacres de alevíes, drusos y kurdos. La continuación simultánea de los ataques militares de HTS deja claro que lo que se busca en última instancia es la sumisión total a Damasco.

En este punto, son evidentes dos estrategias diferentes hacia los kurdos. Por un lado, el Estado turco y el régimen sirio persiguen una política de aplastamiento de los logros revolucionarios, que se extiende a prácticas genocidas. Por otro lado, la estrategia de Estados Unidos apunta menos a la destrucción física que a la liberalización y despolitización de la revolución. El apoyo a este plan pretende distorsionar y canalizar el potencial revolucionario-democrático de los kurdos. La política de «divide y vencerás» se aplica principalmente mediante el apoyo a los elementos nacionalistas kurdos. En particular, se pretende neutralizar de este modo a las fuerzas revolucionarias, democráticas radicales y socialistas del Kurdistán. Uno de los principales objetivos en este contexto es aislar al PKK y a la línea de la libertad. El apoyo internacional a este plan pretende distorsionar y canalizar el potencial revolucionario-democrático de los kurdos y encuentra un amplio respaldo en el ámbito diplomático internacional. Esto promueve una línea de Estado-nación que se limita a determinados derechos y reivindicaciones kurdos, y que se subordina al proyecto estadounidense-israelí para Oriente Próximo. Al mismo tiempo, una minoría kurda debilitada sigue siendo un instrumento potencial para que las fuerzas de la modernidad capitalista vuelvan a utilizarlo como palanca en los conflictos con Damasco.

En este contexto, no se puede hablar de «traición» a los kurdos o a Rojava por parte de Estados Unidos o de la UE. La traición sólo puede existir cuando existe una asociación estratégica o un proyecto político conjunto para el futuro. A lo sumo, puede decirse que han sido traicionados aquellos actores que han vinculado conscientemente su futuro a EEUU y han apostado por una alianza estratégica.

Aquí es donde han surgido las rupturas y las dificultades. Las negociaciones llevan en marcha desde el 10 de marzo de 2025 y el régimen de Damasco ha hecho oídos sordos a las demandas de las Fuerzas de Autodefensa. Cada vez que un acuerdo con las FDS parecía al alcance de la mano, Turquía intervenía directamente. El 4 de enero, inmediatamente antes del ataque a Alepo, las negociaciones entre las Fuerzas de Autodefensa y la delegación de Damasco iban bien al principio, según los informes de prensa, y parecía que se firmaría un acuerdo. Pero entonces, el ministro de Asuntos Exteriores al-Sheibani, afín a Turquía, entró en la sala de negociaciones y dio por concluidas las negociaciones. Un día después comenzaron en París las negociaciones sobre un acuerdo de seguridad con Israel, y el 6 de enero se llegó a un acuerdo. Ese mismo día se produjo el ataque en Alepo. Turquía participó en el ataque a Alepo con todas sus fuerzas, y sigue haciéndolo ahora. Desde la planificación hasta la ejecución, Turquía ha participado militar y diplomáticamente, en términos de inteligencia y técnicamente. Se trata de una operación llevada a cabo conjuntamente con el gobierno de Damasco y los grupos armados que actúan por cuenta de Turquía. Los ataques tenían como objetivo esencial quebrar la voluntad de los kurdos en las negociaciones entre las FDS y Damasco, socavar sus demandas de reconocimiento, forzar la integración debilitando su fuerza militar y debilitar la posición negociadora de las FDS para lograr una capitulación completa.

Sin embargo, esto no es aplicable a Rojava. En ningún momento ha existido un proyecto ideológico o político común entre la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria y EEUU. Desde el principio, las relaciones han sido de naturaleza puramente táctica, dependientes de una constelación geopolítica específica y estrictamente limitadas a la lucha conjunta contra el llamado Estado Islámico.

Estados Unidos, como potencia imperialista y hegemónica del sistema mundial capitalista, persigue el objetivo de explotar para sus propios intereses los logros de la lucha de una sociedad por la libertad. En este contexto, los ataques actuales deben entenderse no sólo en términos políticos y militares, sino, sobre todo, en términos de su profundidad ideológica. Las fuerzas de la modernidad capitalista han coordinado sus esfuerzos para aumentar la presión sobre los kurdos, contenerlos e instrumentalizarlos y explotarlos de acuerdo con sus propios planes estratégicos. Estos ataques han demostrado una vez más que las fuerzas de la modernidad capitalista son capaces de pisotear todos los valores en pos de sus propios intereses.

Por el contrario, la línea estratégica del Movimiento por la Libertad del Kurdistán es clara: sus socios no son los Estados imperialistas, sino las fuerzas democráticas globales, los movimientos sociales y los actores antisistémicos que abogan por la autodeterminación, la igualdad y un orden social alternativo.

Caracterización de las políticas del HTS

En este contexto, merece la pena echar un vistazo más de cerca al gobierno sirio. El carácter del gobierno de transición sirio controlado por HTS sólo puede entenderse en el contexto de su orientación ideológica y su práctica política. Desde el principio, el líder de HTS, Ahmed al-Sharaa, ha seguido una línea reaccionaria y monista.Ha amenazado continuamente a los kurdos, ha hecho caso omiso de las iniciativas de reconciliación de la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria y, en su lugar, ha exigido su completa sumisión a su régimen represivo. Con el HTS, el Estado Islámico forma parte del gobierno sirio, y la liberación de terroristas del ISIS por las milicias del HTS, como el 19 de enero en la ciudad de al-Shaddadah y en Raqqa, demuestra claramente esta conexión. A través de la identidad de HTS, las fuerzas hegemónicas llevaron a ISIS a la categoría de Estado.

Esta política pretende destruir la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria, que fue construida por kurdos, árabes, asirios y otros grupos de población sobre la base del concepto de nación democrática. Se pretende sustituirla por un sistema autoritario basado en una sola nación y una sola fe. Este pensamiento representa un ataque directo a la convivencia fraternal de siglos de los pueblos y comunidades religiosas de Oriente Próximo. El objetivo es impedir la comprensión democrática de la nación que podría permitir la paz y la estabilidad en Siria y en la región.

Los atentados de HTS no son, por tanto, una medida aislada de política de seguridad, sino parte de un complot global contra el futuro de Siria. HTS actúa como actor central de una política que no persigue la unidad nacional, sino la división y la fragmentación. Mientras que la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria había creado una unidad kurdo-árabe, el HTS intenta deliberadamente avivar la hostilidad entre kurdos y árabes. En ese sentido, el HTS está librando una guerra por poderes bajo la influencia de potencias externas. Con esa estrategia, no es posible ni la unidad democrática de Siria ni un futuro estable para el Estado.

¿«Integración» o asimilación?

Desde el inicio de las negociaciones sobre la integración de las regiones autónomas del noreste de Siria en el nuevo orden sirio, ahora está claro que, para HTS, integración significa en realidad asimilación. El último decreto del 17 de enero del presidente del gobierno de transición, Ahmed al-Sharaa, que superficialmente parece reconocer los derechos kurdos, no representa una ruptura con la política anterior. Se trata más bien de un ejercicio táctico de poder dentro de una mentalidad estrictamente centrada en el Estado. Esto no resuelve la crisis, sino que la reorganiza y la hace controlable.

En el fondo, el decreto reconoce elementos de identidad cultural, pero se niega a reconocer la subjetividad política colectiva y la capacidad de autogobierno de la sociedad. Los mecanismos locales de toma de decisiones y las formas de autoorganización quedan excluidos de la esfera política legítima. Así pues, el reconocimiento tiene un efecto restrictivo más que liberador.

La cuestión central es a qué y a quién afecta este reconocimiento: ¿Se está reconociendo a una sociedad luchadora y organizada o simplemente a un grupo social fragmentado, individualizado y controlable? En realidad, el decreto pretende socavar el equilibrio político y militar en el norte de Siria, en particular las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Esta estrategia no se basa en la destrucción militar abierta, sino en medios más sutiles. El objetivo es separar a la sociedad de su voluntad política colectiva, aislar a las FDS y presentarlas como un «problema puramente militar». Aunque se conceden derechos culturales individuales, éstos se desvinculan deliberadamente de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria y de las FDS para privarlas de su legitimidad social. Términos como «unidad nacional», «un solo techo» y «sin privilegios» no sirven al pluralismo, sino a la imposición de un modelo de Estado centralizado como único orden legítimo.

La diversidad no se entiende como una fuerza política constituyente, sino como una condición que se debe controlar. La existencia de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria y de las Fuerzas de Autodefensa está marcada como una desviación de la norma. El objetivo no es comprender la cuestión kurda, sino aplastarla y remodelarla.

En cuanto a las relaciones entre los kurdos y Estados Unidos, en los últimos años ha surgido una cierta división entre los actores internacionales y regionales a lo largo del Éufrates occidental y oriental. Hasta el actual punto de inflexión, Estados Unidos había señalado a los kurdos que no interferiría en los asuntos al oeste del Éufrates. Sobre esta base, EEUU no se opuso a las operaciones militares turcas en Afrin (2018), Manbij (2024) y Till Rifaat. Sin embargo, retiraron sus tropas y guardaron silencio cuando el ejército turco atacó y ocupó Till Abyad y Ras Al-Ayn en 2019, ambas situadas al este del Éufrates.

Ahora, de nuevo, asistimos a una enorme ofensiva militar al este del Éufrates: ciudades como Tabqah, Raqqa y Ayn Issa están ahora bajo control del régimen sirio, mientras que Haseke y Kobane están sitiadas. La división entre oeste y este, antes considerada una «línea roja» imaginaria, ha perdido su validez en esta nueva fase. El silencio de Estados Unidos ante estos acontecimientos equivale en la práctica a apoyar la pretensión de Ahmed al-Sharaa de establecer la soberanía estatal sobre toda Siria. La situación actual demuestra que el concepto fundamental de Estados Unidos ya no es negociar la división en una región occidental y otra oriental del Éufrates, sino debilitar al máximo a las Fuerzas de Autodefensa.

División étnica e instrumentalización de las tribus árabes

Otro factor clave en los acontecimientos actuales es la deliberada división étnica entre kurdos y árabes. Paralelamente a las conversaciones diplomáticas entre Ankara y Damasco, se están llevando a cabo preparativos militares y políticos concretos.

Un componente central de estos preparativos fue el ejercicio deliberado de influencia sobre las tribus árabes de las zonas DAANES. Tanto el gobierno de al-Sharaa como Turquía han estado trabajando durante algún tiempo para disuadir a estas tribus de cooperar con la autoadministración. Estos esfuerzos se han intensificado especialmente en los últimos meses.

Según fuentes sirias, incluso antes de que comenzaran los combates, el gobierno de transición ya había conseguido ganarse a algunas fuerzas árabes de Alepo que habían estado cooperando con unidades kurdas. Este cambio de bando sirvió de ensayo para estrategias similares al este del Éufrates. Estas actividades fueron coordinadas por el asesor de al-Sharaa en asuntos tribales, Yihad Isa al-Sheikh (Abu Ahmed Zekkur), que actuaba tanto en Turquía como en el noreste de Siria.

A finales de 2025, una delegación viajó a Turquía y mantuvo reuniones con líderes tribales en Kilis, Urfa y Mardin. A continuación mantuvieron conversaciones en Ras Al-Ayn, Raqqa y Deir ez-Zor. El objetivo era restablecer la confianza con las tribus árabes y ganarlas para que cooperaran con HTS.

Oficialmente, esta iniciativa se presenta como una contribución a la «unidad social de Siria». De hecho, su objetivo es aumentar el malestar en las zonas controladas por las SDF, desvincular a las tribus árabes de la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria e instrumentalizarlas contra otros grupos sociales, como los drusos de Sweida. A corto plazo, esta estrategia puede fortalecer a HTS, pero a largo plazo exacerba las tensiones étnicas y allana el camino para una mayor división en Siria.

Plan internacional para destruir un modelo democrático para la región

Sobre esta base, el ataque contra Rojava no tiene como único objetivo destruir los logros de la sociedad kurda. Más bien, el objetivo de este plan internacional, que cuenta con el apoyo de actores regionales como Israel y Turquía, así como de fuerzas internacionales -sobre todo Estados Unidos y Europa-, es destruir el proyecto y la idea de una Siria y un Oriente Medio democráticos.

El ataque se dirige contra los principios de la democracia local, la liberación de la mujer, la igualdad de derechos para las comunidades étnicas y religiosas y la idea de una «tercera vía». Pretende demostrar que no son posibles alternativas más allá del Estado-nación, el nacionalismo y la política del poder. La Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria se ve obligada, por tanto, a la rendición total para volver al orden que existía antes de 2011 o a la aniquilación física completa.

Hoy, especialmente en condiciones de guerra, es esencial dejar claro al mundo quién defiende verdaderamente la libertad. Esta lucha no puede llevarse a cabo a través de Estados o gobiernos; debe arraigarse en la propia sociedad, en las calles. La legitimidad genuina y el poder duradero sólo surgen a través de la solidaridad de masas. Cuando existe esa fuerza colectiva, a los Estados les resulta mucho más difícil mantener la violencia y la represión. De lo contrario, las decisiones se toman desde arriba y la gente queda reducida a espectadores pasivos. No hay razón para confiar en los gobiernos. Cambian de posición de la noche a la mañana cuando cambian sus intereses. La historia está llena de ejemplos de esto, y seguimos siendo testigos hoy en día. Por esta razón, la forma de compromiso que necesitamos no es la diplomacia oficial, sino la diplomacia de los pueblos. La gente debe ser capaz de entenderse directamente, más allá de las fronteras. Lo que está ocurriendo debe explicarse abiertamente y sin mediaciones a las propias sociedades. No se trata sólo de una necesidad moral, sino también de una poderosa fuerza geopolítica. La responsabilidad de comunicar la realidad del mundo no puede dejarse sólo en manos de los Estados. Todo Estado está dispuesto a abandonar sus principios en el momento en que sus intereses se vean amenazados. Por eso, la única fuente sostenible de presión reside en la conciencia compartida y la solidaridad de los pueblos. Explicar las realidades del mundo a las sociedades de todo el mundo es la base de una diplomacia de los pueblos duradera y eficaz. Si esto no ocurre, los planes seguirán haciéndose desde arriba y, una vez más, la gente se quedará mirando desde la barrera.

La Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria y el Movimiento por la Libertad del Kurdistán han llamado ahora a ampliar la resistencia contra los ataques y apuesta por la resistencia total. El punto de referencia para ello es la resistencia en Kobanê en 2014-2015. No fueron sólo los combatientes de las YPG y YPJ los que derrotaron al ISIS, sino también el amplio apoyo, el respaldo moral y la solidaridad de las sociedades, las fuerzas democráticas y socialistas de todo el mundo. En este sentido, ahora es el momento de proporcionar una vez más ese apoyo a los combatientes de la resistencia en Rojava-Kurdistán. Contra las fuerzas unidas de la modernidad capitalista, las fuerzas de la modernidad democrática deben unirse para crear un segundo Kobanê y demostrar que la resistencia de los pueblos sigue inquebrantable y que la idea del socialismo democrático sigue viva como alternativa al sistema de explotación y opresión existente.

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💩Día internacional de las protección de datos.

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📖Entre el sol y la tormenta de Sara Berenguer☮️

Memoria de la Guerra Civil española

HELENA LÓPEZ
University of Bath

En este artículo pretendo analizar dos cuestiones en relación con las memorias de guerra de la militante anarquista Sara Berenguer. En primer lugar, quiero atender a las estrategias discursivas (clase, género, sexualidad) de construcción de la subjetividad en este texto. Además, me interesa indagar cómo estos discursos se interseccionan con la posición espacio-temporal (tiempo de la memoria y tiempo-espacio del exilio) del sujeto autobiográfico. Mi objetivo principal es proponer una problematización de los conceptos de «memoria colectiva» y de «experiencia femenina» y reivindicar, por lo tanto, la relevancia tanto teórica como política de análisis críticos basados en narrativas personales.

Download M, Letter, Font. Royalty-Free Stock Illustration Image - Pixabaye interesa explorar, en las páginas que siguen, dos cuestiones fundamentales en relación con las memorias de guerra de la militante anarquista catalana Sara Berenguer (Este artículo es una revisión del trabajo que presenté en Valencia, en abril de 2005, en el Congreso de la Association of Hispanists of Great Britain and Ireland). En primer lugar, cómo este relato en primera persona se construye a partir de la intersección de diferentes discursos de género, sexualidad y clase. Además, creo que es productivo indagar cómo la articulación de estos ejes identitarios se ve a su vez afectada por una doble posición del sujeto: temporal –el tiempo de la memoria– y espacio-temporal –el lugar y el tiempo del exilio, que Mari Paz Balibrea ha teorizado como «un cronotopo de crisis» (2005: 6).
De manera que mi intención principal es identificar cómo la combinatoria de diferentes variables produce una posición-sujeto específica y no otra, en la medida en que una alteración en la situación de esas variables produciría otro tipo de efectos. Creo que este punto de vista tiene consecuencias teóricas y políticas relevantes que intentaré resumir brevemente al final de mi trabajo.

Sara Berenguer se exilia en Francia a finales de enero de 1939 con tan sólo veinte años, y es en ese país donde ha vivido hasta la fecha. Redacta sus memorias de la guerra civil en 1976, 37 años después del fin del conflicto bélico, y aparecen publicadas en España en 1988.

Berenguer sitúa su texto, desde la introducción, en una tradición autobiográfica cuyas convenciones revisita en función de su género y de su clase: «Mi léxico será restringido y, a buen seguro, carente de estilo. Sólo fui a la escuela hasta los doce años» (2004: 13). Y continúa disculpando tanto la falta de precisión histórica como de sofisticación argumentativa de su escritura. Es muy interesante notar cómo este ejercicio de modestia intelectual aparece también en la primera página de Memoria de la melancolía de María Teresa León: «Lo cierto es que todo lo que estoy escribiendo no tiene deseo ni de perfección ni de verdad» (1998: 69). Sin embargo, el sentido de la declaración de Berenguer y de León es muy distinto precisamente porque la articulación de género y clase en cada una de ellas las coloca en dos lugares de enunciación diferentes. De hecho, se trata de dos autobiografías muy distintas. León, al contrario que Berenguer, provenía de una familia burguesa. En los años treinta era ya una intelectual comunista muy activa en la vida pública española que, al narrar mucho tiempo después su trayectoria personal y política, sí presenta sus memorias como un ejercicio de estilo. La diferente textualización de estas dos narrativas supone, por lo tanto, la adscripción a campos culturales distintos. Esta divergencia pone seriamente en cuestión el recurso a la categoría «mujer» en un sentido simple que, además, corre el riesgo de esencializar la experiencia de género.

Berenguer, a pesar de las condiciones identitarias que acabo de señalar, accede a ese espacio de expresión que es la autobiografía. Una de las razones de esto, que Berenguer no señala y en la que no me voy a detener, tiene que ver con políticas culturales en España durante la transición y desde mediados de los años 90 a raíz de cierto boom de la memoria republicana y el exilio (López, 2004; Naharro Calderón, 2005). Pero hay dos razones de tipo interno que hacen posible la autorrepresentación y que, ahora sí, Berenguer hace centrales de sus memorias. En primer lugar, una visión de los procesos revolucionarios como oportunidades para una transformación simbólica radical, y en segundo lugar, una concepción del exilio como un espacio ambiguo de privación, pero también de continuidad del proyecto de cambio social iniciado en los años 30 en España. Es muy productivo pensar en la relación que la exiliada establece con un nuevo estado-nación. En el caso de Berenguer, esta relación evidencia muchas tensiones entre aspectos muy problemáticos de la historia política y social de Francia (actitudes durante y después de la guerra civil, la II guerra mundial y la resistencia o la cuestión colonial) y fantasías de la propia autora en torno a Francia como antagonista democrático de la dictadura en España.

A continuación voy a detenerme en algunas cuestiones relativas al papel de la revolución en el recuerdo de Berenguer. Hay que subrayar que en estas memorias el período del 36 al 39 es referido recurrentemente como «revolución» y no como «guerra». Es cierto
que al menos desde la primera guerra mundial y hasta hoy existe una abundante evidencia del papel «liberador» para las mujeres de las guerras (Gilbert, 1983). Para el caso español había un componente esencial, añadido a las condiciones propicias al cambio social que promueve todo conflicto violento, y que Berenguer enfatiza insistentemente. Este componente tiene que ver con dos visiones antagónicas del combate a la insurrección militar de julio de 1936: la revolucionaria y la contrarevolucionaria. Para anarquistas, comunistas disidentes y cierto sector socialista, la resistencia antifascista no era un fin en sí mismo. Se trataba en realidad de la última fase de la lucha de clases que debería conducir, a través de un proceso revolucionario, a la liquidación definitiva del poder burgués.

A lo largo de sus memorias, Sara Berenguer, militante desde julio de 1936 en la CNT, suscribe plenamente la visión revolucionaria de la guerra civil. En julio de 1936, Berenguer tiene 17 años, y es su padre, militante anarquista, quien la lleva al comité revolucionario del barrio barcelonés de Les Corts. Durante tres años va a estar muy activamente involucrada en diferentes actividades en la retaguardia vinculadas al movimiento libertario: enfermera, costurera, mecanógrafa, maestra en el ateneo de la Plaza de la Concordia, secretaria del comité regional del Sindicato de la Edificación, miembro de Solidaridad Internacional Antifascista y secretaria de propaganda del comité regional de Cataluña del grupo anarquista Mujeres Libres.

Creo que la simple enumeración de todas estas actividades da cuenta de cómo la excepcionalidad de una situación de guerra por un lado, y por el otro el propio proyecto revolucionario, establecieron una serie de condiciones que acentuaban la problematización, iniciada desigualmente con anterioridad a 1936, de la estricta división entre esferas pública y privada del paradigma de género impuesto por la modernidad. Para Berenguer, entonces, la revolución es un catalizador del cambio social en un contexto de antagonismos fundamentalmente de clase y de género, y sólo posible porque además y en primer lugar contiene una cierta cualidad de revelación. En numerosas ocasiones Berenguer alude a cómo el proceso revolucionario creó en sentido estricto la conciencia de una doble opresión:
como mujer y como trabajadora. El acceso a la educación y la propia dinámica de la revolución visibilizaban, según Berenguer, los mecanismos de dominación de la ideología patriarcal y burguesa:

«Para la mayoría de las mujeres, sumisas e ignorantes, la revolución fue como un estallido de luz que vino a nosotras y nos abrió un camino, que hasta entonces habíamos tenido vedado» (2004: 13). «No éramos cucarachas. Habíamos adquirido un
sentimiento y un sentido racional de lo que éramos, de lo que representábamos y de lo que teníamos que hacer, uniendo nuestros esfuerzos para vencer a los sublevados» (130).

Sin embargo, en esta rememoración del papel de la revolución confluyen conflictivamente distintos discursos. Mary Nash ha trabajado extensamente sobre las limitaciones y contradicciones del discurso de género de la izquierda en los años treinta y sobre cómo a pesar de un realineamiento de la conducta de género durante la guerra civil, éste no amenazaba radicalmente la hegemonía masculina. En este sentido existe en la autobiografía de Berenguer una contradicción entre, por un lado, lo que ella percibe como mujer adulta desde el exilio que ha sido el papel de Mujeres Libres, y su propio relato de actividades en la retaguardia que reproducían roles de género completamente tradicionales. Es obvio que Berenguer, quien en los años 60 de hecho reorganiza con otras compañeras en el exilio Mujeres Libres, es consciente en los años de redacción de su texto de la excepcionalidad de este grupo anarquista que, frente a la postura de todas las fuerzas de izquierda (comunismo libertario incluido), había asumido que la dominación de género era independiente de la lucha de clases. El artículo 1 de los Estatutos de la Federación Nacional de Mujeres Libres declaraba que a la mujer hay que

«emanciparla de la triple esclavitud a que ha estado y sigue estando sometida: esclavitud de ignorancia, esclavitud de mujer y esclavitud de productora» (Berenguer, 2004: 201).

Sin embargo, Berenguer explicita la intervención de las mujeres como una tarea de complementariedad, que no propone una redistribución radical del poder simbólico:

«Si ellos luchaban en primera línea, nosotras, las mujeres, en la retaguardia colaborábamos y participábamos en todos los trabajos que el hombre, nuestro compañero de lucha, tenía que abandonar para incorporarse a filas, donde había que defender nuestra libertad y la República burlada y, en lo que a nosotras concernía, la Revolución» (174).

Creo que además en el relato de Berenguer hay dos cuestiones que ponen de relieve hasta qué punto la crisis de los modelos de género activada por la guerra y la revolución estaba sujeta a las tensiones entre lo que Luisa Passerini denomina «las condiciones del sistema de poder existente y, al mismo tiempo, indicios de novedad y cambio» (1992: 162): La masculinización de la revolución y la reivindicación de la maternidad como un elemento central en la definición de feminidad.

La revolución para Berenguer está fundamentalmente definida por un elemento de valor masculino en oposición a un componente conservador femenino. El papel de la mujer revolucionaria estaría, por lo tanto, determinado por la reapropiación de esa dimensión masculina que, como ya hemos visto, no deja de reproducir el patrón de la diferencia sexual y su asimétrico reparto de poder. La mímesis de aspectos externos de la acción del hombre, y no su cuestionamiento o su subversión simbólica, aparece recurrentemente en estas memorias como evidencia de agencia femenina. De hecho, con frecuencia la actividad revolucionaria se hace equivalente a la figura de su propio padre en contraposición a la actitud conservadora de su madre. En los años 20 y 30 el discurso médico dominante estableció un
esencialismo biológico que, coincidiendo con el discurso de la domesticidad central al sistema de género desde el siglo XIX , convertía la diferencia sexual en la legitimación de la estricta separación entre esfera pública (masculina) y privada (femenina). De hecho ambos discursos, el biosocial y el de la domesticidad, fueron cruciales en la renegociación de espacios impulsada por la progresiva participación de las mujeres en el ámbito público. La polémica sobre el voto de las mujeres durante la II República es un ejemplo de esta situación. Otro de los efectos de esta internalización de la falta de subjetividad política de las mujeres tiene que ver con una casi irreconciliable tensión entre género y generación, en tanto que las madres son vistas por las hijas como reproductoras de valores tradicionales. Ese era
el dictamen de la líder anarquista Federica Montseny en la segunda entrega de su artículo «La mujer, problema del hombre», publicado en la Revista Blanca en febrero de 1927:

«Y, como es natural, esclava ha esclavizado; embrutecedora, ha embrutecido» (Nash, 1975: 76).

La narrativa de Berenguer explica, de una manera muy interesante, las dificultades de compromiso simbólico entre los discursos de género dominantes que acabo de exponer y aquellos sobre sexualidad y género que eran habituales en los círculos libertarios y que, como Mujeres Libres se encargó de señalar, acusaban también muchísimas contradicciones. Por una parte, Berenguer hacía frente a actividades y situaciones que suponían una auténtica redefinición de los roles de género. Por otra, y precisamente por la radical amenaza que esta redefinición suponía para un modelo de género hasta entonces dominante, es comprensible el asomo de preocupaciones en torno a la aceptabilidad social resueltas, a menudo, por el discurso de la decencia y por el de la maternidad.

Voy a detenerme muy brevemente en este último. La cuestión de la aceptabilidad revela, fundamentalmente, ansiedades sobre una disolución excesiva de la identidad de género hegemónica. La reivindicación de la maternidad por Berenguer manifiesta, precisamente, una estrategia de afirmación esencialista frente al riesgo simbólico que representa el cuestionamiento de los patrones de género:

«Ser mujer cautivada por la cultura y adquirir una conciencia libre, no es ni renunciar a la maternidad ni despojarse de su feminidad, ni mucho menos ir contra los intereses morales del hombre. […] El hombre y la mujer deben complementarse. […] Somos diferentes, por eso precisamente debemos complementarnos» (2004: 219-220, 221).

La justificación biológica de la diferencia sexual, que hace de la maternidad el rasgo esencial de su identidad como mujer, convive en el relato de Berenguer, sin embargo, con el derecho al control de natalidad:

Esta hermosa frase [referida a la concepción] tendría todo su sentido poético y amoroso, si esta maternidad fuera en todas circunstancias consciente. El ser humano, hombre o mujer, debe conocer el funcionamiento de su cuerpo y todas las consecuencias
que de sus actos puedan dimanar. La libertad individual no se llega a conseguir si uno no trata de conocer sus reacciones e instintos, controlándose a sí mismo. (220-221).

Berenguer coincide en su visión con el reformismo sexual anarquista y con el movimiento eugénico. Desde luego, la regulación de la maternidad suponía un desafío importantísimo a los valores tradicionales de la Iglesia católica. Hay que señalar, sin embargo, y como se deja sentir en el fragmento de Berenguer que acabo decir, que para los anarquistas el control de la natalidad era una medida sanitaria de prevención de problemas sociales (control de enfermedades hereditarias o infecciosas, de mortalidad) y no un modo de transgredir las convenciones de la sexualidad femenina. Es importante subrayar que, frente a la reformulación esencialista de la sexualidad femenina del reformismo anarquista, Lucía Sánchez Saornil, una de las fundadoras de Mujeres Libres, expresa una de las pocas contestaciones radicales a la teoría de la diferenciación sexual que, a pesar de la revisitación del discurso científico y social, no hacía sino perpetuar un paradigma de identidad de género basado en una desigual distribución de poder. Sánchez Saornil publica su artículo «La cuestión femenina en nuestros medios» en una serie de entregas aparecidas en 1937 en Solidaridad Obrera:

«Por la teoría de la diferenciación, toda la vida psíquica de la mujer está supeditada a un proceso biológico, y tal proceso biológico no es otro que el de la gestación. ‘Nacer, morir, sufrir’, dijimos en un artículo anterior. La ciencia ha venido a modificar los términos sin alterar la esenciade este axioma: ‘nacer, gestar, morir’. Y ahí todo el horizonte femenino». (Nash, 1975: 89).

Como he intentado argumentar, el contexto de conflicto civil iniciado en julio de 1936 y el proceso revolucionario, predominantemente anarquista, que seguiría supusieron, según recuerda Sara Berenguer en sus memorias de esos años, el acceso a espacios que hasta entonces habían sido negados a las mujeres. Esta reapropiación no podía estar exenta, sin embargo, de una compleja negociación discursiva. La memoria de esa pugna simbólica implica, en el relato de Sara Berenguer, una romantización del conflicto que obedece, en mi opinión, a la convergencia de dos tiempos distintos: el espacio-tiempo del exilio, que reconstruye la lucha antifascista según la tipología de «la causa perdida» (Ucelay-da Cal, 2004) y el tiempo de la memoria, en el que una mujer muy joven se ve involucrada en lo que ella
misma denomina «una revolución excitante» (Berenguer, 2004: 19), comprometida con la lucha antifascista y también con un proyecto, y retomo una expresión de Richard Cleminson, más allá de la modernidad de la República de 1931:

«Antes de la guerra jamás había oído hablar o exponer ideas tan claras y que penetraran tan hondamente en mí, por lo que veía un mundo idealizado al que quería fundirme y olvidar los malos ratos pasados» (Berenguer, 2004: 161).

La precisión de Cleminson sobre la propuesta de contra-modernidad burguesa contenida en el anarquismo y que, con todas las contradicciones que he señalado, Berenguer recoge como críticas abiertas a la II República, creo que apunta hacia la necesidad de un análisis de narrativas personales como el que acabo de proponer en este artículo. Y esto en la medida en que la perspectiva microanalítica, al problematizar la misma noción de «memoria colectiva» (Hodgkin y Radstone, 2003: 10-11) y de «experiencia» (Scott, 1999), pone en evidencia las importantes limitaciones teóricas, y muy significativamente políticas, de un vocabulario totalizador y esencializante que no tiene en cuenta la proliferación de los discursos sobre el pasado.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fuentes primarias

  • Berenguer, Sara (2004), Entre el sol y la tormenta. Revolución, guerra y exilio de una mujer libre, Valencia, L’Eixam Edicions y Fundación Salvador Seguí. [Primera edición de 1988 publicada por Seuba (Barcelona) con el título de Entre el sol y la tormenta. Treinta y dos meses de guerra (1936-1939)].
  • León, María Teresa (1998), Memoria de la melancolía, Madrid, Castalia. [Primera edición de 1970 publicada por Losada (Buenos Aires)].
  • Montseny, Federica (1927), «La mujer, problema del hombre», II. La Revista Blanca, 89. Citado en Nash (1975: 76).
  • Sánchez Saornil, Lucía (1935), «La cuestión femenina en nuestros medios», IV. Solidaridad Obrera. Citado en Nash (1975: 89).

Fuentes secundarias

  • Balibrea, Mari Paz (2005), “Rethinking Spanish Republican Exile. An Introduction”, Journal of Spanish Cultural Studies, 6, 1 (marzo) Special issue on “Rethinking Spanish Republican Exile”, Helena López y Mari Paz Balibrea (eds.): 3-24.
  • Cleminson, Richard (1995), “Beyond Tradition and ‘Modernity’: The Cultural and Sexual Politics of Spanish Anarchism”, Spanish Cultural Studies: An Introduction. The Struggle for Modernity, Helen Graham y Jo Labanyi (eds.), Oxford, Oxford University Press: 116-123.
  • Gilbert, Sandra (1983), “Soldier’s Heart: Literary Men, Literary Women, and the Great War”, Signs: Journal of Women in Culture and Society, 8, 3: 422- 450.
  • Hodgkin, Katharine y Susannah Radstone (eds.) (2003), Contested Pasts. The Politics of Memory, Londres, Routledge.
  • López, Helena (2004), “Exilio, memoria e industrias culturales: esbozo para un debate”. Migraciones y exilios, 5: 25-36.
  • Naharro-Calderón, José María (2005), “Los trenes de la memoria”, Journal of Spanish Cultural Studies, 6, 1 (marzo) Special issue on “Rethinking Spanish Republican Exile”, Helena López y Mari Paz Balibrea (eds.): 101-122.
  • Nash, Mary (1975), «Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucía Sánchez Saornil», Convivium, 44, 5: 71-99.
  • — (1999a), Rojas. Las mujeres republicanas en la Guerra Civil, Madrid, Taurus.
    — (1999b), “Un/Contested Identities: Motherhood, Sex Reform and the Modernization of Gender Identity in Early Twentieth-Century Spain”, Constructing Spanish Womanhood. Female Identity in Modern Spain, Victoria L. Enders y Pamela B. Radcliff (eds.), Nueva York, SUNY Press: 25-49.
  • Passerini, Luisa (1992), «Lacerations in the Memory: Women in the Italian Underground Organizations». International Social Movement Research, 4: 161-212.
  • Scott, Joan (1999), “La experiencia como prueba”, Feminismos literarios, Neus Carbonell y Meri Torras (eds.), Madrid, Arco Libros: 77-112.
  • Ucelay-da Cal, Enric (2004), «Lost Causes as a Historical Typology of Reaction: A Spanish Perspective, from Jacobites to Neofascists and Spanish Republicans», Journal of Spanish Cultural Studies , 5, 2: 145-164.

🏴La Agrupación Mujeres Libres☮️

📗libros-libros-libros-8 Lucía Sánchez Saornil: Poeta, periodista y fundadora de Mujeres Libres🏴

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🫂El regreso de los Panteras Negras en la era de las redadas📚

El 8 de enero de 2026, las calles de Philadelphia presenciaron una imagen que parecía extraída de los archivos de la historia estadounidense. Hombres y mujeres vestidos con chaquetas bomber negras, boinas ladeadas y el inconfundible logotipo del pantera blanco y negro en sus espaldas se apostaron frente al Ayuntamiento portando rifles de asalto legales. Habían venido a proteger a quienes participaban en las protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, conocido como ICE por sus siglas en inglés. La escena respondía a un asesinato que había incendiado la indignación colectiva un día antes y a cientos de kilómetros de distancia.

Tania Castro – Historiadora – Santander (España)

Imagen - (R).png | Méxicoteca | FANDOM powered by Wikiaenee Nicole Good, una escritora y poeta de 37 años, madre de tres hijos y ciudadana estadounidense, fue tiroteada por el agente de ICE Jonathan Ross en Minneapolis la mañana del 7 de enero. Good se encontraba en su vecindario, cerca de su casa, actuando como observadora legal durante los operativos de deportación que el Departamento de Seguridad Nacional había calificado como la mayor operación de aplicación de la ley migratoria jamás realizada en territorio estadounidense. El video del incidente, grabado por testigos y analizado posteriormente por varios medios, muestra a Good girando el volante de su todoterreno Honda Pilot hacia la derecha, alejándose del agente, apenas un segundo antes de que este abriera fuego. Tres disparos en menos de 700 milisegundos. La administración Trump defendió al agente, con el vicepresidente JD Vance afirmando que Ross gozaba de «inmunidad absoluta» y que simplemente «estaba haciendo su trabajo». El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, respondió con otras palabras tras revisar las grabaciones, según recoge The Intercept, afirmando que la versión gubernamental era mentira y exigiendo que ICE abandonara la ciudad.

La muerte de Good se convirtió en el noveno tiroteo perpetrado por agentes de ICE desde septiembre de 2025 en cinco estados y Washington D.C. Cuatro personas más habían sido asesinadas durante operaciones de deportación en ese mismo periodo. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, proclamó el 9 de enero como «Día de Renee Good». En New Jersey, Bruce Springsteen le dedicó «The Promised Land» durante un concierto, denunciando lo que calificó como «tácticas de la Gestapo contra nuestros conciudadanos». Las protestas se multiplicaron desde Oakland hasta Seattle, desde Chicago hasta la propia Philadelphia.

En ese contexto de tensión y luto colectivo, Paul Birdsong, presidente del capítulo de Philadelphia del Partido Pantera Negra para la Autodefensa, declaró a The Philadelphia Inquirer lo que muchos interpretaron como una promesa y otros como una advertencia. Si ellos hubieran estado presentes en Minneapolis, dijo, no habría muerto nadie. «Somos el mismo Partido Pantera de antes», explicó en una entrevista posterior, «pero ahora somos un poco más agresivos». Birdsong, de 39 años y residente en West Philadelphia, comenzó a reclutar miembros tras el asesinato de George Floyd en 2020. Afirma mantener contacto con supervivientes del partido original, quienes le habrían proporcionado asesoramiento y mentoría.

Para comprender la magnitud de esta reaparición hay que retroceder casi seis décadas. En octubre de 1966, dos estudiantes del Merritt College en Oakland, California, fundaron una organización que cambiaría el curso del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Huey P. Newton y Bobby Seale crearon el Partido Pantera Negra para la Autodefensa como respuesta directa a la brutalidad policial contra las comunidades afroamericanas. Influenciados por el legado de Malcolm X, las enseñanzas de Mao Zedong y el pensamiento anticolonial de Frantz Fanon, desarrollaron un programa de diez puntos que exigía pleno empleo, vivienda digna, educación que contara la verdadera historia de las personas negras, el fin de la brutalidad policial y, como resumen de todo lo anterior, tierra, pan, vivienda, educación, vestido, justicia y paz.

Los Panteras organizaron patrullas armadas que seguían a la policía por los barrios negros de Oakland, aprovechando las leyes californianas que permitían portar armas cargadas en público. Estudiaban minuciosamente la legislación para proteger a su comunidad dentro del marco legal. Newton recaudó fondos vendiendo ejemplares del Libro Rojo de Mao a estudiantes de izquierdas en Berkeley a tres veces su precio original. Con ese dinero compraron escopetas. Según relataba Seale, la estrategia era sencilla. Vender libros, conseguir dinero, comprar armas y salir a las calles a proteger a madres, hermanos y a toda la comunidad de los policías racistas.

Los programas comunitarios de los Panteras trascendieron la autodefensa armada. Sus «programas de supervivencia» incluían desayunos gratuitos que alimentaban a 20.000 niños cada día, clínicas de salud, pruebas de detección de anemia falciforme, escuelas propias, asistencia legal y distribución de ropa. El Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana documenta cómo estos programas proporcionaban ayuda concreta a comunidades de bajos ingresos y generaban apoyo popular para el partido. La ironía histórica resultaría brutal. El programa de desayunos escolares gratuitos de los Panteras inspiró la expansión del programa federal de desayunos escolares autorizado en 1975, según recoge la Enciclopedia Britannica. El mismo gobierno que intentó destruirlos terminó copiando sus iniciativas.

J. Edgar Hoover, director del FBI, declaró a los Panteras Negras como «la mayor amenaza para la seguridad interna del país». Bajo el programa de contrainteligencia conocido como COINTELPRO, la agencia federal infiltró, desacreditó y destruyó sistemáticamente al partido. Enviaron cartas falsas para sembrar desconfianza entre los miembros, intentaron desbaratar su defensa legal y reclutaron informantes. El FBI temía especialmente el surgimiento de un «mesías negro» capaz de unificar y electrificar el movimiento nacionalista negro militante. Malcolm X, Martin Luther King Jr., Stokely Carmichael y el propio Huey Newton figuraban en esa lista de objetivos.

El 4 de diciembre de 1969, la policía de Chicago ejecutó una redada antes del amanecer en el apartamento de Fred Hampton, presidente del capítulo de Illinois y vicepresidente nacional del partido con apenas 21 años. Hampton había fundado la Coalición Arcoíris original, una alianza sin precedentes entre los Panteras, los Young Patriots, un grupo de blancos pobres, y los Young Lords, una organización política puertorriqueña. Dispararon entre 90 y 99 balas contra el apartamento. Los Panteras respondieron con una sola. Hampton nunca despertó. Mark Clark, de 22 años, también fue asesinado. Documentos desclasificados posteriormente revelaron que el FBI había proporcionado un plano del apartamento a través de un informante infiltrado, William O’Neal, quien además había drogado a Hampton la noche anterior. Tras la redada, el FBI pagó a O’Neal una bonificación especial por sus servicios.

El legado de aquella represión sistemática nos trae a las calles de Philadelphia medio siglo después. El grupo liderado por Birdsong lleva años distribuyendo alimentos gratuitos en North Philadelphia, en un local que afirman fue sede del capítulo original de los Panteras en la ciudad. Organizan clases de educación política, entrenamientos de autodefensa y seguridad con armas de fuego, y círculos de discusión sobre historia e identidad negra. Residentes mayores del vecindario han comparado estos esfuerzos con los programas de supervivencia que los Panteras históricos implementaron a finales de los años sesenta y setenta.

Birdsong ha querido desvincularse de otras organizaciones que utilizan el nombre Pantera. «El Partido Pantera Negra no es una organización nacionalista negra», declaró en un video publicado en su Instagram tras la atención viral que recibió el grupo.

«El Nuevo Partido Pantera Negra puede serlo, el Partido Pantera Negra Revolucionario puede serlo. Pero el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, el que fundó Huey Newton con Bobby Seale, es una organización internacionalista que se posiciona como aliada de los pueblos oprimidos, sin importar su origen étnico o cultural».

Sus palabras finales en el video recuperaban la consigna histórica del partido.

«Todo el poder para el pueblo, ningún poder para los cerdos».

El contexto en el que reaparecen los Panteras resulta estremecedoramente familiar. Según el American Immigration Council, el número de personas detenidas por ICE aumentó un 75% durante 2025, pasando de aproximadamente 40.000 a principios de año a 66.000 en diciembre, el nivel más alto jamás registrado. Las detenciones de personas sin antecedentes penales se dispararon un 2.450% en el primer año de la segunda administración Trump, impulsadas por tácticas como redadas a domicilio, patrullas itinerantes, operativos en lugares de trabajo y re-arrestos de personas que acudían a sus citas migratorias o a audiencias judiciales. Más personas murieron bajo custodia de ICE en 2025 que en los cuatro años anteriores combinados.

La administración Trump eliminó las restricciones que impedían a los agentes de ICE realizar detenciones cerca de escuelas, hospitales e iglesias. En mayo de 2025, agentes esperaban fuera de los tribunales de inmigración en varias ciudades importantes para detener a migrantes que acababan de salir de sus audiencias obligatorias. Perderse esas audiencias garantiza una orden de deportación automática. Acudir a ellas, como demostró Minneapolis, puede costar la vida.

El fiscal de distrito de Philadelphia, Larry Krasner, emitió advertencias directas a los agentes federales tras el asesinato de Good. «Ni lo intenten en Philadelphia», declaró públicamente. «¿Me escuchan, agentes de ICE? Irán a la cárcel si cometen delitos en esta ciudad». La combinación de derechos constitucionales, resistencia comunitaria y vigilancia ciudadana está configurando a Philadelphia como un bastión contra lo que muchos califican de exceso federal.

La historia de los Panteras Negras demuestra que el Estado estadounidense ha respondido históricamente a la organización negra con una violencia desproporcionada y una persecución sistemática. Fred Hampton fue asesinado a los 21 años porque organizaba desayunos para niños y construía coaliciones multirraciales. Renee Good fue tiroteada a los 37 porque protegía a sus vecinos de agentes federales. Entre ambas muertes median 57 años, pero el patrón de violencia institucional contra quienes defienden a comunidades vulnerables permanece intacto.

Los miembros del capítulo de Philadelphia portan armas legales, como lo hicieron Newton y Seale en Oakland. Organizan programas de alimentación comunitaria, como lo hicieron Hampton y Clark en Chicago. Se posicionan como internacionalistas solidarios con todos los pueblos oprimidos, como establecía el programa original de diez puntos. La diferencia, según Birdsong, es que ahora son más agresivos. La pregunta que flota sobre las calles de Philadelphia es si el Estado responderá con la misma agresividad que desplegó hace medio siglo, o si esta vez la historia tomará un curso diferente.

De tradiciones y xenofobia

🇮🇩Bolivia: el Gobierno de Paz se enfrenta a su primer conflicto ambiental tras el ingreso de Petrobras en la reserva de Tariquía👎🏼

🇸🇾Kobane asediada

 

 

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🌎No, no es el hemisferio de Estados Unidos👎🏼

Donald Trump habla de una ampliación de la Doctrina Monroe que afirma la dominación estadounidense sobre todo el continente americano. El ex diplomático chileno Jorge Heine habló con Jacobin sobre la necesidad de un nuevo movimiento no alineado que pueda resistir las pretensiones imperialistas.

Por Phineas Rueckert, traducción: Natalia López

Letter - Letter En octubre de 2023, el presidente de Chile, Gabriel Boric, realizó su primera visita a China. Durante sus tres días en Pekín, asistió al tercer Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, se reunió con el presidente chino Xi Jinping y firmó acuerdos comerciales bilaterales. Dos semanas después, Boric estuvo en la Casa Blanca. Allí participó en la conferencia de la Asociación de las Américas para la Prosperidad Económica (APEP) y se reunió con el entonces presidente Joe Biden. Al final de su mandato, Chile se negó a alinearse plenamente con cualquiera de las dos grandes potencias, que hoy protagonizan lo que muchos consideran como una Guerra Fría del siglo XXI. Hoy Chile realiza cerca del 40 por ciento de su comercio con China y el 15 por ciento con Estados Unidos.

«No muchos líderes de países en desarrollo pueden decir que visitaron el Gran Palacio del Pueblo y fueron recibidos por el presidente Xi, y diez días después visitaron la Casa Blanca y fueron recibidos por el presidente de Estados Unidos, en muchos sentidos, así es como entendemos que se ve el no alineamiento activo en la práctica».

me dice Jorge Heine, ex embajador chileno, desde la capital de su país, Santiago.

Heine es autor, junto con el ex ministro de Estado Carlos Ominami y el politólogo Carlos Fortin, de The Non-Aligned World: Striking Out in an Era of Great Power Competition (El mundo no alineado: abrirse camino en una era de competencia entre grandes potencias). Allí definen el no alineamiento activo como «una política exterior que está en permanente búsqueda de nuevas oportunidades, evaluando cada una según sus propios términos». La postura no es partidaria, advierte Heine: «El no alineamiento activo no es una política exterior de izquierda, de centro o de derecha. No es ideológica. Proporciona una guía para la acción».

Chile, según Heine, no es el único país que traza un camino entre China y Estados Unidos (y en menor medida Rusia) sin necesariamente tomar partido. Sin embargo, ha estado a la vanguardia de esta tendencia emergente a nivel internacional. Los autores presentan este concepto como un nuevo giro del Movimiento de Países No Alineados (MPNA), desarrollado originalmente en las décadas de 1950 y 1960: «Ante la reaparición de una confrontación entre las grandes potencias, un Sur Global emergente retoma las tradiciones del movimiento post Segunda Guerra Mundial y poscolonial, adaptándolas a los desafíos del nuevo siglo».

Con la reciente elección del dirigente de derecha chileno José Antonio Kast como nuevo presidente de Chile, lo que dio nuevo impulso a la derecha reaccionaria en América Latina, y con el secuestro ilegal del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte del presidente estadounidense Donald Trump, la estrategia enfrenta una prueba decisiva.

En 2026, Trump ya avanzó con su corolario de la Doctrina Monroe, que reclama un mayor control estadounidense sobre el comercio y las acciones militares en todo el continente. Heine y sus coautores consideran que es particularmente importante que los países latinoamericanos actúen con agilidad en el plano diplomático.

«Si este ataque a Venezuela sirve para algo, es para es reforzar la noción de no alineamiento activo, la alternativa, que es subordinarse por completo a Estados Unidos, es obviamente inviable. La situación actual, especialmente en América Latina, es muy difícil, y esto también es cierto en otros lugares (se me viene a la mente Irán). Pero eso no significa que no existan formas de manejarla».

le dijo Heine a Jacobin.

Basada en las concepciones del MPNA original, que surgió como una tercera vía entre el mundo capitalista y el liderado por el comunismo durante la Guerra Fría, la estrategia del no alineamiento activo cobró nuevo impulso con la pandemia de COVID-19, la reelección de Trump y las guerras en Ucrania y Palestina. Lejos de alinearse de manera uniforme con Occidente en estos conflictos, muchos líderes de países en vías de desarrollo evaluaron cuidadosamente sus intereses: en algunos casos se negaron a tomar partido y, en otros, se alinearon en la oposición a Estados Unidos.

Las crisis recientes llevaron a Heine, Ominami y Fortin a actualizar y revisar un libro anterior en el que habían desarrollado algunas de estas ideas. Ese libro, Políticas exteriores latinoamericanas en el nuevo orden mundial: la opción del no alineamiento activo, se publicó originalmente en español en noviembre de 2021, apenas unos meses antes de la invasión rusa a Ucrania. En ese momento, recordó Heine, apelar al MPNA era visto por algunos colegas como «anacrónico». Pero tras el estallido de la guerra, «de repente el no alineamiento volvió con fuerza, con posiciones adoptadas por India, Sudáfrica, Brasil, Pakistán y otros países que no siguieron a Occidente. En lugar de ser un concepto anacrónico, resultó ser profético».

América Latina a la vanguardia

En muchos sentidos, el no alineamiento activo comenzó primero en América Latina, y también es allí donde más se consolidó.

El 9 y 10 de noviembre, cuando Colombia fue sede del Foro UE-CELAC en Santa Marta, esta filosofía volvió a emerger con fuerza. En el escenario, durante el discurso de cierre, el presidente Gustavo Petro llamó a que América Latina vuelva al «centro del mundo», en lugar de permanecer en la periferia. Mientras firmaba acuerdos con China y Europa, Petro también criticó la campaña de bombardeos de Estados Unidos contra pequeñas embarcaciones, supuestamente dedicadas al narcotráfico, en aguas frente a la costa de Venezuela, en lo que constituyó el preludio del secuestro de Maduro ocurrido este pasado fin de semana.

Hay varias razones, explican los autores, por las que una región que Washington considera como su «patio trasero» se haya convertido en la cuna del no alineamiento activo. Heine —investigador no residente del Quincy Institute for Responsible Statecraft y profesor (recientemente retirado) de relaciones internacionales en la Universidad de Boston— le habla a Jacobin de un «triple impacto» de factores.

La pandemia de COVID-19, que golpeó con especial dureza a los países latinoamericanos; la crisis económica global que le siguió y la reelección de Trump reforzaron de manera decisiva la necesidad de que los líderes de la región miraran más allá de Estados Unidos en busca de asistencia y comercio. Esa diversificación económica, a su vez, les permitió desplegar una política exterior más activa, que incluyó algunas de las condenas más firmes y amplias del mundo al genocidio de Israel en Gaza.

Para América Latina, abrirse a China responde ante todo a una lógica económica. Pese a su abundancia de recursos naturales, el crecimiento de la región quedó rezagado respecto del resto del Sur Global, en parte debido a su dependencia histórica de Estados Unidos. Ese subdesarrollo llevó a los líderes regionales a buscar inversiones adicionales —y no solo en infraestructura— en otros lugares. En China encontraron un socio dispuesto. Entre 2000 y 2023, señalan los autores, el comercio entre América Latina y China se multiplicó por cuarenta.

China, explicó Heine, es un tipo de superpotencia diferente a la que representó la Unión Soviética durante la Guerra Fría. A diferencia de la URSS, que estaba en el centro de un bloque en gran medida autosuficiente (solo alrededor del 4 por ciento del PBI soviético correspondía a importaciones y exportaciones), China:

«ofrece oportunidades económicas a los países de África, Asia y América Latina en términos de comercio, inversión y cooperación financiera, abre la posibilidad de lo que llamamos jugar en varios frentes. Los países del Sur Global pueden jugar con Pekín frente a Washington y viceversa, de una manera que no era posible en el pasado»,

detalló.

Los países latinoamericanos tampoco cayeron necesariamente por completo en la órbita china. Brasil, por ejemplo, incrementó su comercio con China sin alejarse demasiado de Estados Unidos. Cuando Washington arremetió contra Brasil —por ejemplo, mediante la imposición de altos aranceles o los intentos de injerencia en asuntos internos—, el país se sintió con mayor margen para responder de una manera que quizás no hubiera sido posible antes, probablemente como resultado de su diversificación fuera de Estados Unidos. Según Heine:

«Brasil se plantó frente a Trump; no se dejó presionar para hacer lo que Washington quería, a mismo tiempo, sigue dialogando con Washington y con la administración Trump».

Esto también se expresó en términos de política exterior. En febrero de 2023, por ejemplo, al cumplirse un año de la invasión rusa a Ucrania, Brasil propuso que un grupo de países del Sur Global —entre ellos India, China, Indonesia y Turquía— se uniera para presentar un plan de paz para Ucrania, en lugar de depender de Estados Unidos, que intentó imponer un enfoque unipolar. Poco después, el principal asesor de política exterior de Brasil, Celso Amorim, fue enviado a Moscú, donde se reunió con Vladimir Putin. Más tarde, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva presentó su plan de paz al presidente chino Xi en una reunión bilateral. La multiplicación de enfoques de Brasil, señaló Heine, fue:

«un ejemplo de vanguardia de la aplicación del no alineamiento activo. Se puede defender lo que tu país necesita y quiere, y al mismo tiempo seguir dialogando y buscando maneras de resolver esas diferencias».

El no alineamiento activo más allá de América Latina

Angola, en la costa occidental del África austral, ofrece uno de los ejemplos más interesantes de no alineamiento activo. Angola es el mayor receptor de préstamos chinos de todo el continente africano, por un monto de 24.000 millones de dólares en 2024.

Sin embargo, en los últimos años fue a Estados Unidos a quien Angola recurrió para obtener asistencia en un ambicioso proyecto de infraestructura. Denominado Corredor de Lobito, el ferrocarril proyectado conectaría a la República Democrática del Congo y Zambia, ricas en minerales, con la costa de Angola para su exportación. El proyecto ya recibió más de 4.000 millones de dólares en inversiones estadounidenses, con más fondos en camino. La asociación, escriben los autores, «refleja la negativa de los países africanos a alinearse con una u otra de las grandes potencias, así como su disposición a cubrirse y jugar con ambos lados».

Esto se ilustra claramente en la negativa de muchos Estados africanos a defender el apoyo militar occidental a Ucrania y las sanciones contra Rusia. Diecisiete países africanos, incluyendo a Sudáfrica, se abstuvieron en una votación de la Asamblea General de la ONU para condenar la invasión. Algunos países asiáticos siguieron el mismo camino.

India, en particular, incrementó drásticamente sus importaciones de petróleo ruso en los años posteriores a 2022. «Paradójicamente, la guerra en Ucrania disminuyó la confianza en las potencias occidentales y enfocó las mentes en cómo cubrir sus apuestas», escribió el politólogo indio Pratap Bhanu Mehta en una columna en el Indian Express.

Este enfoque continuó durante la segunda administración Trump. Aunque algunos observadores sugirieron que los países en desarrollo podrían alinearse rápidamente con los caprichos de Trump, en gran medida eso no ocurrió.

«La noción de no alineamiento activo surgió durante la primera administración Trump, y yo sostendría con mucha firmeza que, tal vez, haya recibido un impulso mayor durante la segunda administración Trump»,

afirmó Heine.

Como escribe Steve Ellner en Jacobin, las políticas internas de Trump podrían estar impulsando una mayor unidad latinoamericana frente al esquema de deportaciones de Estados Unidos, y algo similar podría decirse de sus ataques contra Venezuela. Más allá de sus valoraciones sobre el gobierno de Maduro, los líderes latinoamericanos parecen coincidir casi de manera unánime en que las campañas militares estadounidenses en el Caribe son ilegales según el derecho internacional y conllevan el riesgo de una escalada mayor.

Incluso si América Latina continúa girando hacia la derecha, advirtió Heine, el no alineamiento activo sigue siendo una propuesta valiosa. En ese sentido, señaló los ejemplos de Ecuador y Uruguay que, aun cuando estuvieron gobernados por partidos tradicionales de derecha, mantuvieron vínculos tanto con Estados Unidos como con China en materia de comercio y cooperación financiera.

«Una idea que se volvió bastante extendida es la de que, al final, América Latina va a tener que tomar partido y alinearse con Washington, yo discrepo totalmente con esa noción. En el mundo actual, ¿qué vas a hacer? La estructura de la economía mundial hoy es tal que no se puede simplemente decir: “No vamos a hacer negocios con China, no vamos a interactuar con China”».

Para Heine, la respuesta a los desafíos geopolíticos actuales es evidente: seguir jugando en varios frentes.

☮️La política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para 2026

🤔¿Quién gobierna el mundo?

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🇮🇷Irán: una perspectiva anarcosindicalista🏴

#Iran ha entrado ahora en su séptimo día de un apagón de comunicaciones casi total, con el incidente ahora con más de 145 horas de duración; la interrupción es una de las más largas registradas y continúa aislando a más de 90 millones de iraníes del mundo exterior.

Letter - Letter El movimiento revolucionario del pueblo de Irán, que se reinició el 28 de diciembre de 2025, se ha encontrado con la increíble violencia del estado islámico-fascista que gobierna la geografía de Irán. Se dice que este horrible crimen ha dejado hasta ahora al menos 12.000 adultos y niños muertos, y es probable que el número de muertos sea mucho mayor.

La realidad es que, por un lado, las personas indefensas con las manos desnudas no pueden enfrentarse a un régimen armado hasta los dientes, y por otro lado, las fuerzas políticas de izquierda, debido al ritmo extremadamente rápido y acelerado del actual movimiento revolucionario, se han quedado muy atrás en la organización radical y práctica de la clase trabajadora y otras capas sociales oprimidas, y lamentablemente hasta ahora no han podido llevar a cabo ninguna acción efectiva.

Las fuerzas políticas de derecha, especialmente los monárquicos y los seguidores violentos y abiertamente fascistas de «Reza Pahlavi», se han vuelto muy activos, y con el fin de tomar el poder, existe la posibilidad de que, por un lado, a través de una alianza con partes del ejército – los Guardias Revolucionarios – los reformistas, y por otro lado, a través de la asistencia político-militar de las fuerzas occidentales, incluyendo los Estados Unidos, Israel y algunos gobiernos europeos, puedan tener éxito en «derrocar» la República Islámica.

Por supuesto, sabemos que prevalecen condiciones extremadamente complejas en el Medio Oriente, incluyendo Irán, y que predecir el futuro cercano es casi imposible o extremadamente difícil. Sin embargo, basándonos en los datos disponibles hasta el momento, podemos preguntarnos:

¿Ocurrirá una guerra de los Estados Unidos e Israel contra el gobierno islámico?

¿Es posible una perspectiva política para Irán y el Medio Oriente?

En cuanto al movimiento de protesta a nivel nacional en Irán, se han publicado numerosos informes y análisis que proporcionan una imagen más clara de la situación actual y posibles desarrollos futuros, aunque la predicción precisa del futuro de Irán y el Medio Oriente en este momento es casi imposible.

La realidad de las protestas y la represión

Desde finales de diciembre de 2025, han comenzado protestas a nivel nacional y hasta ahora se han extendido por las 31 provincias, en algunas áreas enfrentando una violencia de seguridad-militar extremadamente severa.

Los medios internacionales y las redes sociales informan de varios miles de muertes, entre 3.000 y 15.000 personas (adultos y niños), y decenas de miles de detenidos. Sin embargo, las cifras exactas siguen siendo desconocidas e imposibles de verificar debido a un cierre total de internet, una censura severa y información contradictoria, aunque se están realizando intentos de difundir información a través de comunicaciones vía satélite.

El gobierno iraní ha continuado hasta ahora una brutal represión acusando a los manifestantes de ser «terroristas» y alegando interferencia extranjera, incluyendo disparos directos, el uso de munición real y planes para juicios y ejecuciones aceleradas.

Además de las protestas económicas y políticas generalizadas, los informes indican lesiones graves, incluyendo heridas en los ojos y la cabeza por balas y perdigones vivos.

La posibilidad de una intervención militar de EE.UU. e Israel

Hasta la fecha, no se ha producido ningún ataque militar a gran escala de EE.UU. o Israel contra los gobernantes de Irán. Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump ha advertido que se podrían tomar «acciones más fuertes» si continúan los asesinatos/ejecuciones o la represión severa.

Algunos analistas sugieren que se están discutiendo opciones militares, operaciones cibernéticas, presión económica o herramientas indirectas, pero aún no se ha anunciado ninguna decisión definitiva para un ataque directo.

Los países europeos y los aliados de EE.UU. han rechazado generalmente o abordado con cautela el militarismo directo, confiando más en las sanciones y la presión política.

En respuesta, el gobierno iraní ha amenazado con tomar represalias contra las fuerzas y los intereses de EE.UU. e Israel si les atacan.

  • Colapso total de la legitimidad moral de la «República Islámica».
  • Expansión de la solidaridad horizontal dentro de las familias, vecindarios, entornos educativos y laborales, sin que se hayan formado aún redes autogobernadas a nivel nacional o consejos estables.

Político – Medio Plazo – Tres posibles caminos:

Camino 1:

• Colapso/derrocamiento de arriba hacia abajo a través de una alianza de monárquicos con partes de la Guardia Revolucionaria, el ejército y apoyo occidental.

• Formación de un gobierno autoritario de transición.

• Reproducción del capitalismo: estado, parlamento, nacionalismo, seguridad-policía militar.

• Represión severa de los anarquistas y toda oposición de izquierda bajo la bandera de «restaurar el orden».

Camino 2:

  • Estancamiento de la «Sirianización»:
    • Fragmentación de facto por milicias.
    • Intervención regional.
    • Catástrofe humanitaria.

Camino 3:

• Expansión de la autoorganización y autogestión masivas (poco probable pero históricamente posible), creación de redes federalistas horizontales con consejos democráticos en vecindarios, fábricas y centros educativos.

Económico – Medio Plazo

• Privatización neoliberal con mano de hierro, o economía de guerra-rentista.

• En un escenario emancipador: expropiación del capital importante, economía cooperativa y gestión de la producción basada en consejos.

Social – Medio Plazo

• Crisis de identidad nacional.

• Federalismo y cuestiones étnicas.

• Papel de las mujeres y la juventud en la redefinición de las relaciones de poder.

• Posible ascenso de milicias de derecha o formación de consejos populares.

Desde una perspectiva anarquista, la lucha principal no es solo contra el régimen gobernante, sino contra la lógica misma del estado-nación, las fronteras, los ejércitos, los líderes y todo lo que se considera sagrado.

Escenarios regionales a largo plazo (Oriente Medio)

Tres horizontes:

a) Nuevo orden imperial

  • Hegemonía militar israelí.
  • Estados de seguridad árabes.
  • Irán post-islámico pero militar-nacionalista.
  • Victimización de la clase trabajadora, minorías étnicas y de género/sexuales, refugiados.

b) Caos crónico

  • Guerras civiles recurrentes.
  • Estados fallidos.
  • Mafias militares-religiosas.

c) Horizonte emancipador (anarquista-confederalista) Inspirado por:

  • Comunas de Rojava (Norte y Este de Siria).
  • Federalismo libertario popular.
  • Consejos obreros.
  • Economía cooperativa y solidaria.
  • Abolición del estado-nación.
  • Abolición de los ejércitos permanentes.
  • Igualdad de género.
  • Autogestión ecológica.

Por lo tanto:

  • Irán sin un estado centralizado, con una red de comunas, consejos democráticos y confederaciones libres.
  • Fronteras suavizadas.
  • Reemplazo de los ejércitos permanentes por autodefensa popular.
  • Socialización del capital importante.
  • Separación completa de la religión y el estado del poder político-social.

Conclusión anarcosindicalista

El problema no es simplemente la «caída de la República Islámica», sino si se romperá el ciclo histórico de:

nueva represión → nuevo estado → revolución → nuevo estado

Porque si no se forman consejos reales, si no hay autodefensa popular organizada, si la economía no se autogestiona, si la política no es horizontal — entonces incluso si cae la «República Islámica», solo cambiará la forma de dominación y explotación.

Pero si crecen y se desarrollan redes de solidaridad horizontal, federaciones de consejos, autogestión de la producción y una cultura antiautoritaria, entonces dentro de esta misma catástrofe puede nacer un Irán sin estado, sin líderes, sin ejército y sin capitalismo, libre de patriarcado.

En conclusión: recordemos que en tiempos tan dolorosos y turbulentos, el pensamiento colectivo y la crítica radical de la autoridad misma constituyen una forma de resistencia anarquista.

¡MUJER-VIDA-LIBERTAD!

 

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🇸🇾De Alepo a Europa🇪🇺:

llamamiento urgente a la solidaridad contra el ataque al futuro de las mujeres y los pueblos

Women Defend Rojava, 9 de enero

Download L, Letter, Font. Royalty-Free Stock Illustration Image - Pixabaya guerra que se libra en Alepo desde hace dos días nos lo demuestra una vez más: ningún ataque en Oriente Próximo es fortuito y ningún conflicto es meramente «local». Lo que hoy se ataca en Alepo —con bombas, armas y asedio— no es solo una ciudad. Lo que se ataca es la voluntad de los pueblos de convivir, la experiencia de autogobierno y, en particular, la nueva vida que las mujeres han construido sobre la base de la libertad.

Nos dirigimos abiertamente a las gentes de Europa:

Considerar estos ataques simplemente como una «crisis de seguridad» o un «conflicto regional» es ocultar la realidad. Lo que está sucediendo en Alepo es un ataque político deliberado al derecho de los pueblos a la autodeterminación. El objetivo es destruir el modelo de vida democrático y confederal y someter a las sociedades a sistemas centralizados, patriarcales y autoritarios.

Un ataque al autogobierno y a la convivencia confederal

El autogobierno establecido en Alepo y sus alrededores es una expresión concreta del buen hacer  de los pueblos para organizar sus propias vidas en medio de la guerra. Este sistema se opone al Estado nación y al pensamiento único. Se basa en la participación igualitaria de todos los pueblos, credos e identidades: un modelo confederal de convivencia.

Precisamente por eso se ha convertido en un objetivo.

Este modelo representa una alternativa seria a las formas opresivas de gobierno, no solo en Oriente Próximo, sino en todo el mundo. Los ataques contra Alepo son un intento de sofocar este potencial y eliminar un ejemplo de autoorganización democrática.

Los dos últimos días: el rostro femenino de la guerra

Los acontecimientos de los últimos dos días demuestran una vez más que las mujeres pagan el precio más alto en la guerra.

 

En varios distritos de Alepo, las mujeres se han visto obligadas a buscar refugio con sus hijos en sótanos y casas parcialmente destruidas a medida que se intensificaban los combates. Una madre contó que tapó la boca de sus hijos durante los bombardeos para que no se oyera su llanto: «Teníamos miedo de que nos descubrieran». Este miedo ilustra los múltiples niveles en los que las mujeres son blanco de la guerra.

En otro barrio, se evacuó un edificio del consejo local utilizado conjuntamente por mujeres y se tuvieron que ocultar apresuradamente documentos importantes. Las mujeres intentan proteger no solo sus vidas, sino también las estructuras que han construido a lo largo de muchos años con gran esfuerzo. Saben que si estos ataques tienen éxito, la presencia política y social de las mujeres será la primera en desaparecer.

Otro informe indica que una joven involucrada en las estructuras de autodefensa de las mujeres se vio obligada a abandonar su lugar de residencia con su familia. Sin embargo, afirmó que volvería y que no renunciaría a la lucha. Esto muestra claramente que las mujeres no solo son víctimas, sino también protagonistas de la resistencia.

El intento de destruir los logros de las mujeres

Los ataques en Alepo están directamente dirigidos a la realidad de la liberación de las mujeres. La participación política de las mujeres —a través del sistema de copresidencia, los consejos de mujeres, las cooperativas y las estructuras de autodefensa— supone una amenaza directa para el sistema patriarcal.

Por esta razón, los ataques se dirigen deliberadamente contra la visibilidad, la organización y los logros de las mujeres. El desplazamiento de las mujeres de la esfera pública significa la subyugación de toda la sociedad.

Llamamiento al público europeo

Preguntamos a los ciudadanos, las instituciones y las fuerzas democráticas de Europa:

  • ¿Cómo se pueden conciliar los valores europeos con el silencio mientras se destruyen sistemáticamente los logros de las mujeres, los pueblos y las comunidades oprimidas?

Si Europa permanece hoy en silencio ante los ataques contra el autogobierno y la coexistencia confederal en Alepo, ¿con qué argumentos morales defenderá mañana los derechos democráticos dentro de su propio territorio? Este silencio anima a los atacantes y aísla aún más a las poblaciones afectadas.

El silencio de la opinión pública europea no es neutral, sino que se convierte en parte de estos ataques.

Un llamamiento especial a las mujeres: es hora de la solidaridad transfronteriza

Desde aquí nos dirigimos en particular a las mujeres y a las organizaciones de mujeres de Europa:

Las mujeres de Alepo que hoy están siendo atacadas forman parte de vuestra lucha. La libertad de las mujeres que hoy están siendo atacadas allí podría estar siendo atacada mañana en cualquier lugar. Los logros de las mujeres se defenderán juntas o se destruirán individualmente.

Las madres que protegen a sus hijos en los sótanos de Alepo, las mujeres que defienden sus consejos, las jóvenes obligadas a huir …, no esperan salvadores, sino solidaridad. Esperan que vosotras hagáis oír vuestras voces, las hagáis visibles y ejerzáis presión política.

La solidaridad internacionalista es una necesidad

Hoy en día, la solidaridad internacionalista no es una opción, es una necesidad. Nuestros logros están en peligro. La liberación de las mujeres, el autogobierno de los pueblos y el modelo de vida democrático están siendo objeto de un ataque masivo.

  • La voz que se alza desde Alepo debe llegar a Europa.
  • No es solo un grito de ayuda, sino un llamamiento conjunto a la resistencia.
  • El silencio es complicidad.
  • La solidaridad es vida.

¡Viva la solidaridad internacionalista de los pueblos!
¡Viva la libertad de las mujeres!
¡Viva la lucha por una vida confederal!

Kongra Star & Women Defend Rojava

Actualización al 15 del mes:

Se informa que al menos 278 residentes de Sheikh Maqsoud están desaparecidos, incluidos tres trabajadores de la salud de la Media Luna Roja kurda, y se espera que el número aumente. Más de 45 civiles han sido asesinados y cientos heridos tras cinco días de combates. En todo el norte y el este de Siria, las tiendas cerraron y se llevaron a cabo protestas mientras la gente lloraba a los muertos y apoyaba a los heridos.

Los residentes que regresan a Sheikh Maqsoud y Ashrafiyeh informan de saqueos generalizados de casas y cuerpos abandonados en las calles. A los medios de comunicación independientes se les ha negado hasta ahora el acceso a los barrios. Mientras tanto, las fuerzas yihadistas islamistas que operan bajo la bandera del llamado Gobierno de Transición Sirio declararon una vasta zona entre Deir Hafer y Maksana como «zona militar cerrada», ordenando a las fuerzas de las Fuerzas Democráticas Sirias que se retiraran al este del Éufrates, un ultimátum que también apunta a ciudades fuera de la zona, incluyendo Tabqa.

Se han impuesto toques de queda en Tabqa y Raqqa en medio de semanas de acumulación militar, bombardeos y ataques con drones por parte de grupos armados islamistas. Las posiciones de las Fuerzas Democráticas Sirias en Deir ez-Zor, alrededor de la Presa Tishreen, a lo largo del Éufrates y cerca de Tel Temir han sido atacadas en las últimas 24 horas. Las Fuerzas Democráticas Sirias informan de haber repelido ataques terrestres de facciones islamistas, incluidas unidades vinculadas a la llamada 86ª División, mientras responden a ataques continuados.

La doctrina monroe contra América Latina y el Caribe 1823/2023 Por qué los anarquistas son internacionalistas
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🏴Carmen Rodríguez Parra. Símbolo del anarquismo granadino🗻

La memorialista Silvia González, con José Peña y Agustín Linares, amplía con esta excelente investigación la biografía de Carmen Rodríguez Parra, conocida como ‘Madre Carmela’, una de las víctimas exhumadas de las fosas de Víznar que ha sido identificada y cuyos restos han sido entregados a sus familiares.

Download C, Letter, Font. Royalty-Free Stock Illustration Image - Pixabayarmen tenía 52 años en 1936, y era madre de dos niñas: Nieves y Carmen. Regentaba, junto a su marido, Antonio López Capel, el local la Taberna Carmela, centro de la vida del anarcosindicalismo granadino. En ella se da refugio y cobijo. Sirve de centro de reunión y se alimenta a quienes lo necesitan.

Los orígenes. La familia Rodríguez Parra

Isabel de la Parra y José Rodríguez se casaron en el año 1883 en la céntrica iglesia del Sagrario de Granada. Tuvieron muchos hijos, a quienes mantenían con la venta de hortalizas del padre y los churros de la madre. Carmen era la mayor de los hermanos de los que sobrevivieron, Angustias, Miguel, Antonio, Trinidad, Rafael, José y María, ya que tres de los niños fallecieron.

Se sabe que Isabel, tras enviudar a finales de siglo, regentaba un pequeño quiosco de buñuelos y churros, a cincuenta metros de la calle Acera del Triunfo. Isabel y su hija Angustias se levantaban a las dos de la mañana para encender el hornillo con el que hacían buñuelos para los soldados del cercano cuartel de la Merced.

Las dos vidas de Carmen

El matrimonio con Francisco Remacho de la Torre

Carmen contrajo matrimonio en la iglesia del Sagrario con Francisco Remacho de la Torre el 31 de diciembre de 1900. Ella tenía dieciséis años y él, treinta. En 1904 vivía con ellos la hermana de Carmen, Trinidad, que tenía ocho años[1]. Tras la muerte de su padre y la difícil situación de su madre, Carmen se hizo cargo de la niña.

Francisco Remacho de la Torre era vocal de la Sociedad de Obreros Ganaderos de Cabreros y Vaqueros «La Opinión». En ella también participaban otros miembros de su familia, como su hermano José, que era vicepresidente[2].

Además, es un convencido republicano que formaba parte de los comités radicales en 1911, siendo vocal del constituido en el distrito del Salvador. Los radicales, reunidos en su sede de Plaza Mariana Pineda, habían decidido apoyar a los diputados provinciales presentados por la conjunción socialista republicana[3].

Entre 1908 y 1909, Francisco Remacho sufre un proceso judicial por el que es procesado tras negarse al recuento de sus cabras por personal de consumos. Estos, junto a la policía local, llegan a perseguirle para quitarle las cabras que conduce por las mañanas[4].

La vida en la taberna Carmela junto a Antonio López Capel

En 1921, vivían en la calle Elvira, número 42. Antonio se había casado en 1904 con Vicenta Guirado Cobos, de Otívar, de la que se había separado. Carmen era viuda de Francisco Remacho. Era un matrimonio de hecho.

En 1922, nació la primera hija del matrimonio, Nieves. Luego, llegó en 1927, Carmen, la segunda hija.

Antonio se queda, en el año 1923, con el servicio de conducción de Granada a sus vías férreas. Los negocios de la familia no se circunscribían solo a la taberna.

A lo largo de los años, la Taberna de Carmela, situada en los números 40-42 de la calle Elvira, fue convirtiéndose en uno de los centros neurálgicos del anarquismo granadino. Es imprescindible el trabajo de Francisco J. Fernández Andújar para conocer la historia de este lugar y sus protagonistas. Andújar ha publicado la única biografía política de Carmen hasta la fecha: “Carmen Rodríguez Parra. Madre Carmela”, aparecida en El Independiente de Granada.

Francisco J. Fernández Andújar recoge en su tesis las palabras que Federica Montseny dedicó a la Taberna de Carmela en su viaje por Andalucía en 1932:

“Después de corretear por Granada, nos dirigimos a casa de Carmela. Es ésta ‘La Tranquilidad’ de Granada. Allí van a tomar café todos los compañeros y allí se encuentran todos, los días festivos normales. En casa de Carmela -excelente mujer que, junto con su marido, es el refugio y el amparo de todos los compañeros que caen en Granada sin recursos- encontramos a la compañera de Donato, aún como embrutecida por el bárbaro golpe sufrido.”

En 1935, el matrimonio decide enviar a Nieves, de 14 años, a Cataluña con José Rodríguez Parra, primo hermano de Carmen, y su hermana Dolores López Guirao. José había vivido en casa de Carmen y Antonio varios años. Posiblemente la situación política a raíz de lo acontecido a finales de 1934, con encarcelamientos masivos y el temor a una posible escalada o acoso policial, que ya sufrieron anteriormente, hicieron decidir a sus padres ponerla a salvo.

El final de Carmela

La situación en la que discurren las elecciones de febrero de 1936 hace que la CNT decida participar en favor del Frente Popular, siendo una de las oficinas electorales del Partido Socialista situada en la calle Elvira, 42. Carmen Rodríguez ejercerá de interventora en la repetición de las elecciones en Granada el 3 de mayo de 1936, siendo una de las primeras interventoras en Granada, y de las poquísimas mujeres que ejercen como tal.

Cuando estalla el golpe de Estado, Carmen fue detenida y trasladada al Convento de San Gregorio. Lo único que salió de aquella prisión fue un pequeño y coqueto bolsito monedero. Su hija Nieves lo guardó con una nota: ”Monedero de mi madre devuelto de la cárcel cuando la iban a matar”.

En «Los últimos días de García Lorca», de Eduardo Molina Fajardo, se dice que:

“También en los primeros momentos hubo un grupo de mujeres, entre las que se encontraban la Zapatera, Agustina González, Carmela de los Pajaritos y dos jóvenes que tenían una pensión en la calle Mesones”.[5]

Su asesinato será narrado por el último secretario general de la CNT, Antonio Morales Guzmán, como un apuñalamiento, según recoge Francisco J. Fernández Andújar.

«¡GRANADINOS, ESPAÑOLES!, NUESTRA MADRE CARMELA, SU CUERPO APUÑALADO, ¡EXIGE JUSTICIA EJEMPLAR!»

Carmen Rodríguez aparece en el Bando del Gobierno Militar de Granada sobre intervención de bienes, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia el 23 de octubre de 1936. En él se incluyen a otras mujeres asesinadas en Víznar como Gretel Alder, Milagros Almenara y las hermanas Teresa y Elena Gómez Juárez.

Ese verano, Carmen y Antonio habían enviado a Málaga a su hija Carmen con la familia Rosúa Daza. La familia cree que pudo salir de Málaga y perderse en la Desbandá. Será posteriormente localizada y recogida en Valencia por José Rodríguez Parra y su hijo.

Mientras Nieves, que sigue en Barcelona con José Rodríguez, sufre las consecuencias de uno de los bombardeos y en 1938, se queda parcialmente sorda.

La nueva vida de la familia en Cataluña

Antonio López Capel vivió en Granada hasta el año cuarenta en que solicita un salvoconducto y emigra a Cataluña con sus tres hijas.

El aglutinador de la familia es José Rodríguez Parra, que estaba casado con la primera hija de Antonio López Capel, Dolores. Masón, tiene un expediente de Comunismo y Masonería y sufre los rigores de la represión. Es condenado a una pena de veinte años, pasando varios años en la cárcel.

Nieves López Rodríguez fue la que recibió la cartera de su madre, el último lazo con Carmen. Nunca habló con sus hijos de lo ocurrido, y fue Ángel, tras su muerte, el que descubrió la cartera y los libros de Molina Fajardo y Gibson, en los que hablaba del asesinato de su abuela.

Carmen López Rodríguez transmitió la historia a su hijo, una vez establecida la democracia y volvió a Granada a tratar de encontrar a su madre.

Allí, en la tierra que le acogió, Cataluña, moriría el 27 de diciembre de 1954 Antonio López Capel. Lejos de Granada y sin su Carmela.

[1] Padrón de habitantes de 1904. Fuente Familysearch

[2] La Publicidad, 28 de marzo de 1907

[3] El Noticiero Granadino, 9 de marzo de 1911

[4] La Publicidad, 8 de septiembre de 1908

[5] El testimonio de Joaquín Espigares, recogido en este mismo libro, reduce a tres este grupo, no incluyendo a Carmen Rodríguez. Julián Fernández Bailón dice en su entrevista que las dos jóvenes tenían una pensión en Zacatín, no en Mesones. Se sabe, por el expediente judicial fuera de plazo, que Agustina González fue ejecutada el 15 de agosto de 1936. Lo cierto es que Carmen estaba allí, en el Barranco de Viznar.

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⛏️🏴El anarquista que se convirtió en el primer fusilado🇦🇷🪏

– desaparecido por la dictadura de Uriburu💩

Felipe Pigna

La vida de Joaquín Penina es el relato de un relámpago que cruzó el cielo gris de la injusticia para terminar fundiéndose en el barro de las barrancas del Paraná.

F Letter PNG Transparent Imagesue un hombre de ideas encendidas y manos callosas, cuya existencia se convirtió en el primer capítulo trágico de la represión sistemática en suelo argentino durante el siglo XX.
Penina nació en 1901 en Gironella, un pueblo de la Cataluña profunda donde el murmullo de las fábricas textiles se mezclaba con el eco de las luchas obreras. Desde joven, su espíritu se forjó en el fuego del anarquismo español.
En 1924, huyendo de la dictadura de Primo de Rivera y buscando un horizonte donde sus manos pudieran construir el mundo que soñaba, desembarcó en Buenos Aires.

Entre muros de ladrillos y literatura libertaria

Sin embargo, fue en Rosario, la «Chicago argentina», donde su figura encontraría su destino final. Allí no solo levantaba muros de ladrillo; también construía conciencias. Era un albañil de oficio y un bibliotecario de alma.

Se convirtió en un pilar de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) y se encargaba de distribuir literatura libertaria.

Vivía en una modesta habitación en Salta 1500, rodeado de libros y panfletos. No era un hombre de armas, sino de ideas. Su «artillería» eran los volúmenes de la Editorial Claridad y los periódicos que repartía en las obras en construcción.

El 6 de septiembre de 1930, el general José Félix Uriburu derrocó al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen, instaurando la «Década Infame». La represión no tardó en descender como una mortaja sobre los movimientos obreros.

En 1930 la dictadura encabezada por Uriburu comenzó a perseguir a los movimientos obreros. / Archivo

El 9 de septiembre, la Policía allanó la casa de Penina. Lo acusaron de distribuir un panfleto que llamaba a la resistencia contra la dictadura. Era el chivo expiatorio ideal: extranjero, anarquista y culto, y su voz podía despertar a los dormidos.
En la madrugada del 11 de septiembre de 1930, Rosario dormía bajo el peso del estado de sitio. Sin juicio previo, sin defensa y bajo el amparo de la ley marcial Penina fue sacado de su celda en la Jefatura de Policía y trasladado en un camión hacia el sur de la ciudad, a las barrancas del arroyo Saladillo.
El entorno era desolador: el río Paraná servía de único testigo. El frío de septiembre calaba los huesos, pero los relatos coinciden en que Joaquín caminó hacia su destino con una serenidad que heló la sangre de sus ejecutores.

Fusilado y desaparecido

El capitán al mando del pelotón, siguiendo el protocolo de las ejecuciones, intentó vendarle los ojos. Penina rechazó el pañuelo: «No necesito vendas. Quiero ver de frente a los que me matan por pedir pan y libertad para mis hermanos».

Mantuvo la mirada fija en los soldados, jóvenes conscriptos que temblaban al sostener sus fusiles ante un hombre cuya arma había sido una biblioteca ambulante.

«¡Viva la Anarquía!», se cuenta que fueron sus últimas palabras.
El cuerpo de Penina fue enterrado clandestinamente como “N.N.” en el Cementerio La Piedad de Rosario, en un intento de borrar su huella. La dictadura quería que el miedo fuera su único epitafio. Sin embargo, los obreros rosarinos, en susurros en las fábricas y obras, empezaron a llamar a ese tramo del río donde lo fusilaron «las barrancas de Joaquín».
Su figura fue rescatada del olvido décadas después, gracias a la investigación de historiadores como Osvaldo Bayer, quien escribió:

«A Penina lo mataron tres veces: con las balas, con el entierro clandestino y con el olvido oficial.

Pero se olvidaron que los mártires tienen la mala costumbre de resucitar en la memoria de los pueblos (…) fue el primer desaparecido-fusilado de la historia argentina contemporánea. Su sacrificio marcó el inicio de una metodología del horror que el país conocería con mayor crueldad décadas más tarde.»

Hoy, un parque en Rosario lleva su nombre, no muy lejos de donde su voz fue silenciada.

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🇺🇸Denunciamos la Ofensiva Imperialista contra Venezuela🇻🇪

Esta declaración ha sido redactada y firmada por las organizaciones miembros de la Coordinadora Anarquista Latinoamericana (CALA). Black Rose / Rosa Negra (BRRN) fue invitada a firmar la declaración como organización hermana.

Download L, Letter, Font. Royalty-Free Stock Illustration Image - Pixabaya Coordinadora Anarquista Latinoamericana y sus organizaciones hermanas condenan las amenazas de intervención directa en Venezuela por parte del gobierno de los Estados Unidos, impulsadas por la administración Trump.

Estos intentos y amenazas de intervención no son incidentes aislados, ni son una respuesta temporal a supuestos problemas de «seguridad», «narcotráfico» o «terrorismo». Por el contrario, son parte de una larga historia de injerencia imperial en América Latina y el Caribe, cuyos efectos han caído sistemáticamente sobre los pueblos y clases oprimidos de la región.

La historia es bien conocido: cada vez que los Estados unidos invocan estos pretextos, el resultado ha sido la devastación social, la pérdida de la soberanía y la violencia. Panamá en 1989, el Iraq en 2003, y múltiples intervenciones en nuestra región muestran que no se trata de «defender la democracia», sino más bien es sobre la política, militar, económica y de control. En el caso de Venezuela, estas amenazas se suman a más de una década de bloqueo económico que ha golpeado duramente la vida cotidiana de la gente, profundizando la escasez, la precariedad y el deterioro de las condiciones materiales de existencia.

En este sentido, es fundamental resaltar que la agresión imperialista no castiga a las élites gobernantes, sino que recae directamente sobre los sectores populares. Los bloqueos, las sanciones, la intimidación militar y la asfixia financiera no son herramientas «quirúrgicas»: son mecanismos de guerra económica que buscan romper la resistencia de todo un pueblo, disciplinarlo y obligarlo a aceptar un orden subordinador.

Un ejemplo reciente y llamativo de esta lógica es el acto de piratería y robo descarado de un petrolero venezolano por parte de militares armados estadounidenses, que fue detenido y apropiado bajo la protección de sanciones unilaterales. Más allá de los tecnicismos legales con los que Washington intenta justificar estas acciones, lo que se evidencia es un ejercicio de piratería moderna: el uso del poder militar, judicial y financiero para apropiarse de recursos. Esto no es solo un ataque al Estado venezolano, sino también una agresión directa al pueblo, porque cada cargamento incautado, cada activo retenido y cada propiedad confiscada profundiza las condiciones de vida impuestas por el bloqueo.

Además, su desprecio por la vida de la gente es evidente en la absoluta facilidad con la que lanzaron explosivos contra barcos de pesca frente a las costas venezolanas, quitando no solo el sustento de esas personas, sino también sus vidas y su derecho a defenderse de acusaciones no probadas. La masacre fue televisada y celebrada por los de arriba.

Este tipo de acciones revelan claramente lo que significa hoy el «orden internacional» defendido por los Estados Unidos: un sistema en el que las grandes potencias se arrogan el derecho a decidir quién puede comerciar, quién puede producir y quién merece ser castigado. El derecho internacional es selectivo, flexible para los aliados y brutalmente rígido para quienes no se someten. En este contexto, la incautación de buques, la congelación de activos y las sanciones económicas funcionan como armas de guerra, aunque se presenten como medidas administrativas.

La reciente concesión del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado sigue la misma lógica de cinismo y doble moral. Este tipo de premios no expresan valores universales, sino alineamientos geopolíticos. Lejos de representar una genuina defensa de los derechos del pueblo venezolano, este reconocimiento opera como un gesto político de los poderes imperiales hacia una líder que ha respaldado abiertamente sanciones, bloqueos económicos y amenazas de intervención. La derecha venezolana, lejos de ofrecer una salida a las clases trabajadoras, se presenta así como un socio necesario en una estrategia que profundiza el sufrimiento y la dependencia social.

La reaparición explícita de la Doctrina Monroe en recientes documentos y declaraciones del gobierno de los EE.UU. solo confirma este curso de acción. El viejo eslogan «América para los estadounidenses», es decir, para los intereses de Washington, se afirma una vez más sin eufemismos, restableciendo la idea de América Latina como una zona natural de dominación. Esto amenaza no solo a Venezuela, sino a todos los pueblos del continente, al legitimar intervenciones, presiones económicas, golpes de Estado y alineamiento forzado de gobiernos que se desvían de los intereses imperiales. Un buen ejemplo de esto ha sido la intervención sin precedentes de la administración Trump en Argentina en los últimos meses, específicamente en la política económica interna, el mercado cambiario e incluso el proceso electoral, dando un impulso repentino al gobierno de Milei.

En el contexto actual, Estados Unidos ya no es una potencia indiscutible, pero sigue siendo un actor central en un orden mundial basado en la violencia, el saqueo y la imposición. Su creciente agresividad refleja también sus propias crisis internas y su necesidad de reafirmar su control sobre territorios estratégicos ricos en petróleo, minerales, agua y biodiversidad. América Latina, una vez más, aparece como botín y retaguardia de un proyecto imperial que sigue siendo profundamente peligroso.

Defender la autodeterminación de los pueblos-clases dominadas, explotadas y oprimidas dentro de los llamados contextos «nacionales» – no implica idealizar gobiernos ni negar contradicciones internas inherentes al proceso venezolano, del cual somos críticos, sino rechazar de plano la intervención extranjera y afirmar el derecho de toda clase dominada, explotada y oprimida a luchar por el mejoramiento de su destino sin amenazas, bloqueos u ocupaciones. En este sentido, afirmamos que la organización ante esta situación no puede venir de arriba ni delegarse en estructuras estatales, sino que solo puede construirse desde abajo, a través de la organización popular y la participación directa de quienes sostienen la vida cotidiana en condiciones de asedio.

El caso del barco saqueado, como el bloqueo económico en su conjunto, demuestra que el imperialismo no busca «corregir» gobiernos, sino subyugar a pueblos enteros a través del hambre, el aislamiento y el castigo colectivo.

En Venezuela, como en el resto de América Latina, aún en medio de las dificultades provocadas por la burocratización, las limitaciones y las tensiones con el Estado que tienden a debilitar la organización de base; las comunas, los espacios territoriales y las formas de organización popular sostienen diariamente la resistencia material y social frente al bloqueo, la escasez y la agresión imperialista.

Nuestra lucha va más allá de las fronteras impuestas por los Estados y nos une a todas las clases oprimidas. El gobierno imperialista del Norte ha adoptado una postura xenófoba, racista y persecutoria hacia las comunidades migrantes dentro de su territorio. El ataque a Venezuela se basa ideológicamente en el racismo que es inherente al Estado estadounidense-como en otros estados – y que irradia interna y externamente a favor de las clases dominantes de ese país.

Ante esta ofensiva, como anarquistas denunciamos al gobierno estadounidense y sostenemos que la solución no vendrá de Estados más fuertes o disputas entre poderes, ni de los llamados organismos internacionales creados por y para los Estados, sino de la construcción de un pueblo fuerte, organizado desde abajo, con independencia política y una capacidad real de disputar el poder.

La historia de América Latina muestra que todo avance del imperialismo ha encontrado resistencia incluso en condiciones adversas. Esto sostiene la dignidad y la capacidad de respuesta colectiva. Es la base material del poder popular desde abajo.

Ante el imperialismo la neutralidad no es posible. O estás del lado de la dominación, el saqueo y la guerra, o estás del lado de los oprimidos.

Nuestro compromiso es a largo plazo pero claro: fortalecer la organización popular, profundizar la resistencia y construir desde abajo un horizonte emancipatorio para las clases oprimidas del mundo.

Coordinación Anarquista Latinoamerica (CALA)

  • Federación Anarquista Uruguaya (FAU) – Uruguay
  • Federación Anarquista Santiago (FAS) – Chile
  • Coordenação Anarquista Brasileira (CAB) – Brazil
  • Federación Anarquista Rosario (FAR) – Argentina
  • Organización Anarquista Resistencia (OAR) – Argentina
  • Organización Anarquista Tucumán (OAT) – Argentina
  • Organización Anarquista Cordoba (OAC) – Argentina
  • Organización Anarquista Santa Cruz (OASC) – Argentina
  • La Tordo Negro – Organización Anarquista Enterriana – Argentina
  • Organización Anarquista Impulso – Argentina

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