🏴Lucía Sánchez Saornil, una anarquista y feminista en la Guerra civil española☮️

Art Lubna Initial Caps Font Capital Letter U vector design 35787040 ...na densa y completa biografía sobre Lucía Sánchez Saornil ha sido publicada por Michela Cimbalo, doctora por la Universidad Federico II de Nápoles, gracias a haber obtenido el premio Vinka Kitarovic de la Universidad degli Studi de Boloña2. Después de un primer trabajo realizado sobre la organización anarcofeminista Mujeres Libres3, como explica la autora en la introducción, se apasionó de la figura poliédrica y original de su fundadora y decidió ir adelante con su biografía a pesar de la escasa documentación existente. Su objetivo ha sido reseguir todos los trazos dispersos de la vida y de las múltiples actividades de Lucía Sánchez Saornil. Gracias a la diversificación de documentos utilizados, muchos de ellos inéditos, como los padrones municipales, las actas de nacimiento y de defunción del registro civil, los fascículos judiciales, las fuentes de policía de diversos países, los materiales de organizaciones políticas, la correspondencia con algunas personalidades anarquistas y finalmente los testimonios orales familiares ha podido ir reconstruyendo paso a paso las etapas de esta vida intensa y comprometida.

La historiografía ha profundizado más en la organización Mujeres Libres y en su revista homónima4. Sin embargo, se conoce menos la biografía de sus fundadoras, de la escritora Mercedes Comaposada y de la poeta y escritora Lucía Sánchez Saornil. De la primera todavía se tiene que escribir su biografía, de la segunda gracias a este espléndido trabajo se cubre el vacío historiográfico que todavía existía. Sin embargo, es necesario recordar la aproximación biográfica, realizada anteriormente por la militante y estudiosa del movimiento anarquista Antonia Fontanillas, basada fundamentalmente en testimonios orales, en dónde se añadía una selección de sus artículos publicados en los años treinta5.

El libro inicia con su origen y formación en la Madrid de final del siglo XIX, dónde Lucía nació en diciembre de 1895, en el seno de una familia de inmigrantes campesinos provenientes de un pequeño pueblo, Posal de Gallinas (Valladolid). Segunda de cuatro hermanos, de los que sobrevivieron ella y su hermana menor Concepción. También la madre murió cuando Lucía tenía doce años. Su instrucción fue escasa, como era habitual en las familias desfavorecidas económicamente y aunque pudo frecuentar algún año el instituto de beneficencia “Centro de Hijos de Madrid”, su afán de cultura la llevó a ser una autodidacta. Siguió lecciones de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, aunque la autora no ha encontrado su inscripción en los registros. A los 18 años empezó a escribir y a publicar sus poesías demostrando su sensibilidad y capacidad literaria. En estos años su tema principal era el amor, el deseo y la pasión, utilizando a menudo el pseudónimo masculino “Luciano de San Saor”. El hecho que alguna vez con la misma poesía publicada en otras revistas firmase con su nombre auténtico lleva a Michela Cimbalo a pensar que Lucía jugase con varias identidades, que usó de forma alternada a lo largo de los años diez y veinte. Una voz poética que deseaba escapar de los géneros definidos y que se presentaba voluntariamente de forma ambigua. Para la autora, la joven Lucía hubiera podido vivir con diversas contradicciones que explican sus dificultades en mostrarse con una identidad definida. Por un lado, era la única mujer en el grupo de artistas de vanguardia del inicio del siglo y la actividad literaria era considerada socialmente masculina. Por otro, vivía una atracción por su propio sexo, tema que tenía que esconder al ser castigado socialmente. Su conflicto con las normas sociales podía llevarla a la dificultad de definir claramente su pertenencia a un género.

La sociedad española después del conflicto de la I Guerra Mundial tenía necesidad de renovación y de cambio, también cultural. El movimiento ultraísta aspiraba a superar la tradición y los valores del pasado, uniendo elementos del futurismo, del dadaísmo, del cubismo y del creacionismo. La incorporación de Lucía a las vanguardias literarias fue activa y entusiasta. Su participación en el movimiento ultraísta ha sido profundizado en el estudio de Rosa Mª Martín Casamitjana6. La revista “Los Quijotes”, en donde colaboraba Lucía, se unió a esta nueva corriente. También la poesía de nuestra protagonista se transformó en este momento, participando en la revista “V-ltra” (1921), que representó una revolución en el panorama de las publicaciones literarias españolas. La extracción proletaria de Lucía la diferenciaba de la mayoría de los escritores, sin embargo no fue un impedimento para conquistar un espacio destacado entre ellos y ser plenamente integrada. En los años treinta, nuestra protagonista se alejó de los ambientes literarios, para dedicarse plenamente a la militancia política. Para ella, los vanguardistas hacían discursos de salón y abstractas elucubraciones intelectuales. Su compromiso con los periódicos anarquistas fue menos literaria y más política. Su pseudónimo masculino fue definitivamente abandonado, prefiriendo utilizar su nombre, aunque la mayoría de veces escribió de forma anónima.

En 1916, con veinte años, había empezado a trabajar en la Compañía Telefónica de Madrid, símbolo de la modernidad y de las nuevas tecnologías. Era una profesión abierta a las mujeres de la clase media, a las “señoritas” y las trabajadoras tenían que vestirse de forma presentable. Según la autora, la encargada le había llamado la atención por no llevar sombrero. El trabajo era duro, sin interrupciones, sin descanso dominical y realizado con una rígida disciplina. Para mejorar las condiciones de trabajo se realizó una reunión sindical en el año 1919, impulsada por los trabajadores telegrafistas varones. Fue la única mujer presente en una reunión de 500 asistentes. A diferencia de otras ciudades las telefonistas madrileñas no se sumaron a la huelga nacional. El dictador Primo de Rivera concedió en monopolio la Compañía Telefónica Nacional de España a la estadunidense International Telephone and Telegraphic (ITT) en 1924, lo que repercutió directamente en el trabajo de las telefonistas. Como explicaba el trabajo de Cristina Borderías7, se hicieron cursos para racionalizar el trabajo e imponer el taylorismo. Cada fase del trabajo –respuesta, diálogo con cliente, establecimiento de conexión- venía controlado por cronómetro, los tiempos venían predefinidos por los técnicos estadunidenses. El resultado repercutía en el salario y las posibilidades de hacer carrera. No se podía alzar la voz, no se podía llegar con retraso, estableciéndose castigos para la trabajadora que osara hacerlo. La sustitución del personal masculino por el femenino era un emblema de modernización y así se presentaba por la nueva compañía. Aunque el salario femenino era la mitad del masculino. A finales de 1926 la red telefónica pasó del sistema manual al automatizado. Se tuvo que preparar al personal con cursos especiales. El ritmo se intensificó y también los castigos. Llegar dos minutos tarde al trabajo significaba dos horas más de trabajo. Las trabajadoras con una edad avanzada no pudieron reciclarse y se produjeron muchos despidos. Se extendió el descontento entre el personal y empezaron las protestas. Las que se significaron fueron despedidas o transferidas a otra ciudad. Lucía fue enviada a trabajar a Valencia en 1927 y finalmente despedida en 1931. Con la proclamación de la República, la CNT promovió una importante huelga de la Telefónica a nivel nacional durante el verano de 1931. El conflicto se transformó en un enfrentamiento entre la CNT y el Gobierno republicano, que se situó abiertamente en defensa de la empresa y clausuró los locales del Sindicato deteniendo a sus militantes. Lucía participó en las protestas siendo detenida en Madrid. La huelga no tuvo el resultado positivo que se esperaba. Nuestra protagonista, como otros trabajadores huelguistas, no fue readmitida hasta 1936 con el inicio de la guerra civil.

Su significación como sindicalista en la Compañía Telefónica le llevó a un progresivo compromiso militante con el sindicato anarcosindicalista y con los periódicos anarquistas que surgieron bajo la legalidad de la República. Trabajó como secretaria administrativa con la Federación Nacional de la Industria Ferroviaria (CNT) en Madrid. También fue nombrada redactora del diario “CNT”, órgano nacional del sindicato en 1933, siendo la única mujer presente. Colaboraba en diversos periódicos anarquistas como “El Libertario” de Madrid, “Solidaridad Obrera” de Barcelona, “Avance marino”, órgano del Sindicato de Pescadores (CNT) del País Vasco. Al mismo tiempo, actuó como oradora y propagandista a cargo del sindicato. La Federación local de CNT de Madrid le encargó actividades de instrucción primaria para trabajadores y trabajadoras a partir de 1933, importante tarea que le marcó en su decisión de organizar formación específicamente femenina y posteriormente en crear la revista y la organización Mujeres Libres.

En las primeras semanas de la Guerra civil, el grupo fundador de la revista “Mujeres Libres”, que ya había publicado tres números, se planteó crear una organización nacional, uniéndose a los grupos femeninos específicos que ya existían en el movimiento anarquista. En Barcelona, el Grupo Cultural Femenino (CNT) existente desde 1935 se transformó en sección local de la organización Mujeres Libres a finales de setiembre de 1936. Pronto se crearon otras secciones en diversas partes del territorio español, hasta contar con 115 grupos y unas 20.000 afiliadas. El objetivo de Mujeres Libres era liberar a la mujer de la subordinación a la cual se veía sometida, como asalariada y como mujer. Esta doble lucha la distinguía de las otras organizaciones femeninas existentes durante la Guerra civil. Centrarse en la instrucción y en la superación del analfabetismo tan presente en las mujeres de aquella época era fundamental. Con este objetivo se crearán Institutos en Madrid, Barcelona y Valencia ofreciendo desde lecciones de educación elemental, científica y humanística hasta preparación profesional y técnica. Lucía multiplicó su actividad no sólo inspirando la nueva organización y la revista, que redactaba con editoriales y artículos casi siempre anónimos sino también continuó con la redacción del diario “CNT”, actuando como repórter de guerra, siguiendo en prima línea el desarrollo del conflicto bélico así como las realizaciones de la revolución, que surgieron paralelamente en la retaguardia transformando la organización social. Recuperó la poesía en este contexto, y con un lenguaje simple y directo dio expresión a los sentimientos y preocupaciones emergentes con la insurrección militar. Como por ejemplo, la poesía titulada “Madrid, Madrid, mi Madrid”, exaltación de la acción de la mujer en la defensa de la capital.

Sus escritos eran agudos y críticos, encarando la defensa del trabajo asalariado femenino en igualdad de condiciones con el masculino y tutelado por las organizaciones de clase. Rechazaba el discurso de la inferioridad de la mujer como explicación para mantener la subordinación femenina. También criticaba la teoría de la diferenciación sexual del médico Gregorio Marañón, en boga en los años treinta, como un determinismo biológico, que tenía como objetivo exaltar la maternidad. Lucía destacó por su manera original de defender la liberación femenina conjuntamente con el anarquismo. Para ella la emancipación de las mujeres sólo se podría hacer realidad a través un proceso de autodeterminación y de transformación social. Por ello defendió la total autonomía femenina, denunciando el sexismo de los compañeros varones. Impulsó, con la ayuda de Mercedes Comaposada, un órgano de prensa femenino independiente, la revista “Mujeres Libres”, escrita sólo por mujeres. La publicación, que vio luz el mes de mayo de 1936, estaba dirigida a aumentar la conciencia política y la instrucción de todas las mujeres españolas en general, no solamente anarquistas

En las primeras semanas de la Guerra civil, el grupo fundador de la revista “Mujeres Libres”, que ya había publicado tres números, se planteó crear una organización nacional, uniéndose a los grupos femeninos específicos que ya existían en el movimiento anarquista. En Barcelona, el Grupo Cultural Femenino (CNT) existente desde 1935 se transformó en sección local de la organización Mujeres Libres a finales de setiembre de 1936. Pronto se crearon otras secciones en diversas partes del territorio español, hasta contar con 115 grupos y unas 20.000 afiliadas. El objetivo de Mujeres Libres era liberar a la mujer de la subordinación a la cual se veía sometida, como asalariada y como mujer. Esta doble lucha la distinguía de las otras organizaciones femeninas existentes durante la Guerra civil. Centrarse en la instrucción y en la superación del analfabetismo tan presente en las mujeres de aquella época era fundamental. Con este objetivo se crearán Institutos en Madrid, Barcelona y Valencia ofreciendo desde lecciones de educación elemental, científica y humanística hasta preparación profesional y técnica. Lucía multiplicó su actividad no sólo inspirando la nueva organización y la revista, que redactaba con editoriales y artículos casi siempre anónimos sino también continuó con la redacción del diario “CNT”, actuando como repórter de guerra, siguiendo en prima línea el desarrollo del conflicto bélico así como las realizaciones de la revolución, que surgieron paralelamente en la retaguardia transformando la organización social. Recuperó la poesía en este contexto, y con un lenguaje simple y directo dio expresión a los sentimientos y preocupaciones emergentes con la insurrección militar. Como por ejemplo, la poesía titulada “Madrid, Madrid, mi Madrid”, exaltación de la acción de la mujer en la defensa de la capital.

A finales de abril de 1937, Lucía se trasladó a vivir a Valencia. Para la autora, este hecho fue un duro contraste con la realidad de Madrid asediada por los franquistas. En esta ciudad se ocupó de la vice dirección de la revista semanal “Umbral”, creada por la CNT nacional en julio de 1937. Era una revista vanguardista por sus ilustraciones, en la que contribuían artistas conocidos como Manuel Monleón, autor de originales fotomontajes. Aquí colaboró con reportajes sobre las colectivizaciones industriales y agrícolas, el trabajo cotidiano en el campo, la Casa de la maternidad de Vélez Rubio (Almería), así como la experiencia pedagógica del CENU en Cataluña con entrevistas a sus protagonistas y acompañado de un abundante aparato fotográfico. En esta ciudad, conoció la que sería la compañera de su vida, América Barroso, “Mery”, secretaria de dirección de la revista “Umbral”. Mery, como su hermana Irene, se dedicaba paralelamente al teatro, recitando obras en apoyo del frente republicano. A partir de este encuentro, Mery se dedicó más al compromiso militante al lado de Lucía colaborando con la organización Mujeres Libres y con Solidaridad Internacional Antifascista (SIA).

Esta última organización fue creada por la CNT a finales de mayo de 1937 para gestionar las ayudas provenientes del extranjero y crear una estructura dedicada a la actividad asistencial y de solidaridad en el territorio republicano. La historiografía no ha estudiado todavía de forma detallada la organización de SIA española a pesar de su importancia. La autora hace una buena aportación de esta etapa bastante desconocida de la biografiada, basada en fuentes originales de los archivos de CNT existentes en la Fundación Anselmo Lorenzo de Madrid. Gracias a ellos sabemos que fueron escogidos tres representantes encargados de llevar a cabo este proyecto. Lucía Sánchez Saornil era una de las elegidas junto a Pedro Herrera (militante de la FAI) y Rafael Monteagudo (de las Juventudes Libertarias). La nueva organización recibió el apoyo inmediato de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), encargándose de recoger ayudas económicas internacionales para la revolución española. SIA venía a ser una organización paralela al Socorro Rojo, influenciada por el Partido comunista, que desarrollaba desde hacía tiempo una importante labor asistencial, distribuyendo víveres, medicinas y otros bienes entre la población. SIA, como remarca la autora, dedicó una atención especial a la creación de colonias infantiles, agrupando los niños refugiados evacuados de zonas de combate o huérfanos de guerra. En enero de 1938, el consejo nacional de SIA se trasladó a Barcelona, en dónde se había instalado el gobierno republicano, por ello Lucía y Mery se establecieron en esta ciudad. Cuando meses más tarde Pedro Herrera dimitió de secretario del consejo general, la CNT propuso a Lucía de ocupar su lugar. Existieron tensiones entre CNT y SIA, cuando el gobierno republicano creó un Comité de Ayuda a España en julio de 1938 y la CNT entró a formar parte desautorizando las funciones de SIA. El conflicto se resolvió gracias a que el nuevo Comité tardó en ser organizado lo que permitió a SIA española continuar con sus contactos. Emma Goldman, uno de los apoyos decididos, creó la sección inglesa de SIA a partir de noviembre de 1937. Otras secciones muy activas fueron las de Suecia, Francia y Estados Unidos, especialmente.

Gracias a la intensa correspondencia que Lucía mantuvo con Emma Goldman y con John Andersson (secretario de la sección sueca y también de la AIT), consultada por la autora y conservada en el Internacional Institute of Social History de Amsterdam, podemos reseguir la actividad de Lucía y de SIA española en los difíciles momentos del final de la guerra. El papel que esta organización tuvo en este momento era un tema muy poco conocido, relevándose esencial al ofrecer un lugar para dormir y alimentación a los prófugos que llegaban en masa. También, en el momento de la caída de Cataluña en manos franquistas, SIA fue fundamental por el esfuerzo realizado ante los refugiados españoles, instalándose en Perpiñán y distribuyendo las ayudas internacionales que recibía entre los internados en los campos de concentración. También ayudó a planificar evasiones, facilitando documentación falsa y dinero para las fugas. Al mismo tiempo, actuó como red de solidaridad y apoyo a militantes perseguidos, que debían vivir en la clandestinidad. En París, Lucía desarrolló su papel de secretaria general, junto con Mateo Baruta y su compañera Cristina Kon, con la protección de la SIA francesa. También publicó en la revista “SIA” francesa, en la sección “España expatriada”, acusando a las democracias europeas de no haber sido más decididos en su ayuda a la República española y de haber contemporizado con el gobierno de Hitler. Con el estallido de la guerra y la invasión de los alemanes en Francia, la policía francesa, colaboracionista de Vichy, persiguió SIA y sus miembros destacados. Lucía y Mery dejaron París, para instalarse en Orleans. Desde esta ciudad continuaron con su trabajo de coordinar a los militantes dispersos y publicaron la revista “España expatriada”, con colaboraciones anónimas dada la difícil situación. Se denunciaban las persecuciones del franquismo y las condiciones extremas de las prisiones. También se daba noticia de las depuraciones realizadas por la administración y los fusilamientos de miles de republicanos. Ante el rápido avance de las tropas alemanas, escaparon de nuevo y se instalaron en Montauban, donde se instauró también una parte del régimen de Vichy.

En esta centro Lucía y Mery vivieron aproximadamente un año y medio. La documentación policial recogida por la autora, demuestra que fueron vigiladas por la policía de Vichy por actividades subversivas y finalmente detenidas. También lo fueron todos los militantes colaboradores de su entorno. En la primavera de 1942 las dos militantes decidieron volver a España, escapando de las investigaciones policiales. Pasaron la frontera con documentos falsos. Se instalaron en Madrid con la familia de Lucía, el padre y la hermana. Gracias a las fuentes usadas por Cimbalo, sabemos que sobrevivieron haciendo diversos trabajos a domicilio, como por ejemplo confeccionando redecillas para el pelo. Arriesgaban la vida en todo momento, ya que podían ser denunciadas por sus actividades anteriores. Sin embargo, no entraron en clandestinidad con documentos falsos. Lucía era la cabeza de la familia y se encontraba a cargo de sus familiares. Durante estos años, hizo una vida sin exponerse públicamente, aunque según testimonios orales volvió a conectar con personas de confianza para reprender la actividad política. Se planteó una reorganización de Mujeres Libres con fines asistenciales y de solidaridad, para ayudar a los detenidos, a sus familias y a los perseguidos. Alguna de las promotoras fue detenida por lo que los grupos se formaban y deshacían frecuentemente. Como señala Ángel Herrerín López el sindicato anarcosindicalista reorganizado, tuvo un notable crecimiento entre 1945 y 19478. A finales de 1947, la policía detuvo a los componentes del Comité nacional, a los de la tipografía clandestina en donde se publicaban los periódicos y se hizo con los archivos de la organización. La CNT decidió trasladar la sede de sus publicaciones a Valencia, estableciéndose en esta ciudad. También Lucía y Mery abandonaron Madrid a principios de 1948 con toda la familia Sánchez Saornil y se trasladaron a Valencia, dónde vivía la familia de Mery.

La situación no era fácil tampoco en esta ciudad. Dos hermanos de Mery Barroso habían sido detenidos y encarcelados. Para sobrevivir tuvieron que inventarse un trabajo de representantes de géneros de punto, que revendían a los negocios. También realizaron trabajos de colaboración doméstica. Hasta los años cincuenta no estabilizaron el sustento. Mery, que había nacido en Argentina, comenzó a trabajar como administrativa en el Consulado de este país y Lucía desarrolló su capacidad pictórica y empezó a pintar abanicos y baldosas de cerámica, así como cuadros por encargo. Gracias al testimonio oral de la familia Barroso, sabemos que Lucía fue aceptada por la familia de Mery como una más, aunque su relación sentimental se mantuvo en la clandestinidad. Cimbalo contextualiza cómo la homosexualidad era condenada socialmente, siendo además un delito penal perseguido por el franquismo.

En Valencia, Lucía retomó sus contactos con grupos de artistas e intelectuales que se reunían periódicamente en su casa. También con algunas compañeras de Mujeres Libres de esta ciudad, que había frecuentado durante la guerra. El estudio pormenorizado conducido por la autora, tiene que aceptar el hecho que no se conoce si tuvo actividad política clandestina en estos años. Volvió a escribir poesía como expresión intima de sus profundas reflexiones. En 1955 publicó en “Estrofa”, una revista de Burgos, la poesía “Quiero en mi ley cumplirme”, con una clara afirmación de libertad y rechazo a las imposiciones externas. También dejó inédito un libro de poesías titulado “Siempre puede volver la esperanza”, que recogían el estado de ánimo de sus últimos años. Era consciente de la derrota política pero al mismo tiempo demostraba una fe inquebrantable en sus propios ideales y sueños. Nos refiere Cimbalo que con cierta tristeza Lucía se daba cuenta de su aislamiento, mientras fuera de su entorno la vida continuaba y nuevas esperanzas nacían para otras generaciones. Lucía Sánchez Saornil murió en junio de 1970 en Valencia con 74 años. En su tumba Mery hizo escribir un fragmento de una de sus poesías: “pero… ¿es verdad que la esperanza ha muerto?”. En esta poesía ella misma daba una respuesta vital y positiva:

“Vuela, volamos,

¿Hacia donde?/

¡Oh! No importa, no importa./

El mundo es todavía hermoso.

¡Siempre puede volver la esperanza!”9.

En conclusión, nos encontramos ante un estudio detallado, en dónde Michela Cimbalo ha descrito con mucha atención las diversas etapas vitales de esta importante militante anarcofeminista, que unió el ideal político a la poesía, la instrucción a la solidaridad dentro y fuera del movimiento anarquista. Se puede afirmar con tranquilidad que este libro, que esperamos se traduzca pronto al castellano, representa un auténtico avance en la historiografía sobre la participación femenina en el movimiento anarquista y sobre el importante papel de una de sus más significativas militantes, que quiso estar siempre en la sombra rechazando el protagonismo personal a favor de una acción colectiva y paritaria.

☮️Alemania y el espejo USA del rechazo a la «mili»🏳️

☮️No a las bases militares de EEUU ni en Guantánamo ni en América Latina

🇻🇪Venezuela, tras Gaza🍉 y Ucrania🇺🇦: gansterismo político💩

Rafael Cid

¡Calamidad de este tiempo, cuando los locos guían a los ciegos!
(Shakespeare, El rey Lear)

Letter E Magazine Cut-Out Element 23204016 Vector Art at Vecteezyl pasado nos alcanza configurando la matriz del futuro. La extracción (en el ridículo argot de las «hazañas bélicas») de Nicolás Maduro por un comando de Estados Unidos busca facilitar la transición continuista en Venezuela, el paradigma del madurismo sin Maduro. Imita a la franquicia española de un franquismo sin Franco, hecha posible cuando el hombre fuerte del régimen, el almirante Luis Carrero Blanco, fue abducido por una fuerza explosiva e igualmente irremediable. Voladuras controladas. Lo confirma Marco Rubio, alter ego de Trump, y Delcy Rodríguez al anunciar una autoamnistía integral, para víctimas y verdugos, a la española de triste memoria.

Hoy, como en 1939, tras el criminal pacto entre Hitler-Stalin para repartirse Europa, las naciones hegemónicas se alían para dominar globalmente en su inapelable condición de superpotencias nucleares. Una estrategia cuyo último eslabón hasta ahora ha sido el atropello a la soberanía venezolana para extraditar por la fuerza al presidente fake de aquel país, Nicolás Maduro (la apoteosis puede ser la toma trumpista de Groenlandia y la recuperación de la Enmienda Platt contra Cuba). Pero la embestida es global, viene de más lejos y de otro continente y con diferente protagonista. De cuando en 2014, el antiguo oficial de la KGB (la Gestapo de la antigua URSS), Vladimir Putin, investido con los máximos poderes de aquella democracia de oligarcas, intervino militarmente Crimea. Entonces los que pusieron aquella península del Mar Negro al servicio de Moscú fueron los «hombrecillos de verde», la imagen eufemística utilizada por el zar del Kremlin para nombrar a las tropas ocupantes. Este 2026, los sicarios que han perpetrado el secuestro del dirigente chavista han sido los comandos Delta Force del Pentágono. Dos planos-secuencia para una misma violación flagrante del derecho internacional. La primera, en la frontera este de Europa apenas provocó la crítica de la opinión pública occidental y de su clase política, que miró para otro lado, sobre todo en el entorno de la izquierda. La segunda en discordia no ha tenido una respuesta menos indecente: sumisión pública de las autoridades de Caracas a la bota yanqui (el ¡vivan las caenas! de Delcy Rodríguez en su toma de posesión como regente del protectorado trumpista), mientras se producía la repulsa de las cancillerías de medio mundo y de parte de su ciudadanía informada, sobre todo entre la izquierda. «Operaciones militares especiales», distantes en el tiempo y en el espacio, pero no muy distintas, que tendrían réplicas cada vez más sangrientas y crueles con la invasión de Ucrania por parte del ejército de la Federación Rusa en 2022 y el ataque revanchista y genocida del Israel de Netanyahu a Gaza durante 2024. Siempre bajo el mismo principio de trágica memoria iniciado con la tesis nazi del Lebensraum, la conquista de un espacio considerado vital sin reparar en medios. Es lo que Putin calificaba de «riesgo existencial» cuando sostuvo que «la caída de la URSS había sido la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX», y el imaginario con el que Trump forjó su proyecto para «volver a hacer América otra vez grande» (MAGA). El terraplanismo coronado: aquellos vientos auspiciaron estos lodos.

El Corolario Trump, implícito en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de Estados Unidos, es una puesta al día en formato 4.0 (big data, robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas, dronosfera, etc.) de la doctrina Monroe (1823) a modo de columna de Hércules de la diplomacia de las cañoneras de Estados Unidos. Una prueba de fuerza para casus belli surgida para disuadir a las potencias europeas de intervenir en la política de las repúblicas recién independizadas de España. En síntesis: un imperceptible dogal que unce a
las naciones de aquel continente a los intereses del Tío Sam. América para los americanos. Y ello al margen de las ideologías de los regímenes o de la bondad o maldad de sus dirigentes, como recuerda expresamente la ESN publicada el pasado 4 de diciembre:

«Buscamos buenas relaciones y relaciones comerciales pacíficas con las naciones del mundo sin imponerles un cambio democrático u otro cambio social que difiera ampliamente de sus tradiciones e historias».

Se puede decir más alto, pero no más claro. La cosa no va de democracia ni de derechos humanos, ni siquiera del derecho a un gobierno libremente elegido. Rige la ley del más fuerte: «La gran influencia de las naciones más grandes, más ricas, más fuertes, es una verdad atemporal de las relaciones internacionales». «La justicia que agrada al Príncipe» en la era Trump se llama «democracia comercial» (la ESN dixit). Ese es ahora el «destino manifiesto» de las democracias de oligarcas del siglo XXI. No hay normas, ni reglas, ni límites, el que gana se lo lleva todo. Por áreas de influencia que determinan sus arsenales nucleares. Aunque todavía de cara a la opinión pública sus acciones depredadoras se vistan de excusas mal avenidas. El «desnazificar y desmilitarizar Ucrania» de Putin. Para juzgar a Maduro (y no a su nomenclatura del Helicoide) ante un tribunal por delitos de narcoterrorismo, según el pliego de cargos de Trump. O como derecho a la defensa en la genocida respuesta de Netanyahu frente a la sangrienta provocación de Hamás. En un lúcido ensayo del escritor alemán Carl Amery editado en 1968 ya se vislumbraba un futuro de estas características desde el momento en que «la salvación se define del mismo modo tanto en el capitalismo como en el marxismo: plenitud de bienes, liberación de las fuerzas de producción» (Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?, pág. 130). Una ambición que no conoce fronteras. En la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada por Putin en 2021, un año antes de la invasión militar de Ucrania, se abrazaba esta deriva en la estela MAGA: «El uso limitado de la fuerza se ha convertido en la forma predominante de la estrategia para devolver a Rusia al primer plano de la esfera internacional». Putin y Trump y sus respectivas estrategias de seguridad nacional son más que una anomalía histórica, hay un método en sus locuras. Posiblemente porque como afirma el sociólogo Serge Moscovici «nada une más a los hombres que un crimen perpetrado en común» (La era de las multitudes, pág. 380). Debido a esa voracidad imperialista, Estados Unidos y Rusia, junto a la China comunista-capitalista, son las  superpotencias más reticentes a introducir cambios estructurales en sus economías para reducir los efectos del cambio climático global. Durante la «era Trump», Estados Unidos ha abandonado ya casi 70 instituciones internaciones de las que en muchos casos era el principal contribuyente, como la UNESCO y la OMS.

Vladimir Putin Caricature: Over 231 Royalty-Free Licensable Stock ...El problema es que la reaccionaria «revolución desde arriba» se está perpetrando con la aquiescencia de los de abajo. Los dirigentes que lideran esta involución democrática, negacionista de las libertades y los derechos humanos como condición sine qua non, han sido elegidos en las urnas. Incluso, y dado que las mayorías están en las capas más desfavorecidas de la sociedad, han sido las clases bajas y trabajadoras quienes han aupado al poder a esta nueva autocracia iliberal al grito de «los nuestros, primero». El nuevo Leviatán es corporativo. Masas ignorantes con derechos, en la expresión del último Premio Nobel de Literatura, el húngaro László Krasznahorkai, son las responsables de esta distopía canonizada, con legalidad de origen y creciente ilegitimidad de ejercicio. Insólita cohabitación interclasista, osmótica y mimética, que viene a desnudar definitivamente al Estado de sus atributos altruistas, el ogro filantrópico. En acelerada fase de liquidación del Estado de Bienestar, ahora le llega el turno al Estado de Derecho, para cada vez parecerse más a ese consejo de administración del capital que decía Carlos Marx respecto del artefacto Estado. Con el primordial consentimiento de los gobernados, de su servidumbre voluntaria, circunstancia que da la vuelta como un calcetín a lo expresado por el autor de El Manifiesto Comunista. Pasamos del aparato de opresión y explotación al elemento gestor que hace posible esa osmótica comunidad de intereses de abajo-arriba y de arriba-abajo. A convertirse en su nexo aglutinador, su máximo común denominador identitario.

Carecemos aún de una explicación eficiente sobre cómo hemos caído tan bajo. Incluso podríamos decir aquello de que lo que nos pasa es que no sabemos qué nos pasa. A pesar de aportaciones como la del reputado pensador marxista David Harvey, quien en La
condición de la postmodernidad ensaya una atractiva «investigación sobre los orígenes del cambio cultural» que ha hecho posible esta mutación disruptiva. En su trabajo aventura que «desde 1972 aproximadamente se ha operado una metamorfosis en las prácticas culturales y económico-políticas […] ligada al surgimiento de nuevas formas dominantes de experimentar el espacio y el tiempo». Formulación que puede servir de piedra de toque para nuevas pesquisas intelectuales, pero que la realidad fáctica arrincona ante la implosión de abrasivas políticas esquilmadoras sin sombra de ética ni estética. Concluye Harvey que «toda edad logra la plenitud de su tiempo no a través del ser sino del devenir».

Lo que ocurre desborda análisis que antes cuadraban epistemológicamente echando mano de conceptos como alienación y cosificación. Hoy tenemos una izquierda que se ha hecho apodíctica e hipnótica en su pensamiento único, secuela de aquel milagrero socialismo científico. De ahí que, insistir en esa salida taumatúrgica, empiece a ser como dar coces en el aguijón. Lo acaba de reconocer en una entrevista el chileno Gabriel Boric con la sabiduría que proporciona la derrota: «La izquierda que solo culpa al adversario está condenada a
diluirse» (El País, 11/01/2026). Porque esta vez el secreto está en la masa, en la base, en el factor humano, en romper la cuarta pared.

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✊🏽Por la defensa del Escudo Social Básico🛡

Free L Letter Vector Art - Download 1,544+ L Letter Icons & Graphics ...a iniciativa de COESPE en todos los territorios, junto a otras organizaciones de pensionistas y afectadas por el escudo social básico, ha posibilitado que en gran parte de la sociedad y medios de comunicación , se esté dando un debate en torno a la necesidad que las medidas del llamado escudo social básico no decaigan, la presión sobre los poderes públicos debe ser mantenida, ya que la solución que se propone en los dos decretos llevados a votar al Congreso, por una parte no recoge la totalidad de las necesidades sociales de este momento, y por otra parte no está garantido en absoluto su aprobación, dado que los poderes fácticos representados por PP, VOX, UPN, y JUNTS mantienen una oposición frontal a cualquier tipo de medidas que permitan un modelo de protección básico a las personas más vulnerables, que están en la precariedad y en la desprotección social.

El decreto, que debe ser ratificado por el Congreso, en relación con el aumento de las pensiones públicas aún esta por aprobarse, y si esta decisión fuera ratificada, supondría una insuficiente subida ante el gran aumento del coste de la vida que no tiene control. Por ello, las organizaciones de pensionistas seguimos exigiendo la recuperación del poder adquisitivo de las pensiones públicas, a través de una cláusula de revisión anual (paguilla), que fue derogada unilateralmente, y que debe ser recuperada. Pero ni tan siquiera esa subida exigua de las pensiones públicas, esta ratificada y la posición de la derecha extrema y los poderes financieros interesados en su destrucción y privatización, no nos permite la desmovilización.

Además, la miserable posición política de la derecha extrema, y la debilidad del Gobierno, ha degradado las propuestas iniciales del llamado Escudo Social básico, empeorando las medidas de protección con respecto a los desahucios, disminuyendo la protección sobre las personas más vulnerables, dando más poder a las grandes rentistas, con el peligro de que un número aproximado a las 70.000 personas puedan ser expulsadas de sus viviendas, sin solución de realojo. Un proceso de exclusión que en muchas comunidades y ayuntamientos se esta abordando con total insensibilidad hacia las personas mas vulnerables, con casos dramáticos en ciudades como Badalona o comunidades como Madrid.

La posición de la derecha extrema de oposición a las medidas paliativas de la crisis de vivienda (segundo decreto), también afecta a miles de pensionistas y trabajadoras, que dependen de medidas como el bono eléctrico, la prohibición de cortar luz, gas agua, etc. Todo ello de no aprobarse, aumentará la vulnerabilidad y la desprotección.

Por ello, COESPE junto a las organizaciones de pensionistas en todo el estado, hacemos un llamamiento de solidaridad y movilización con las personas afectadas para enfrentar ese riesgo de involución, si se impone la posición de la derecha extrema, que ha conseguido con el apoyo de los medios privados y la crisis en que nos hallamos, llevar a una situación de gran debilidad al Gobierno, que puede desembocar en un aumento de la precariedad y la vulnerabilidad en nuestra sociedad. En este sentido, contando con todas

las organizaciones sociales en favor de los derechos democráticos, los servicios y las pensiones públicas, así como con las organizaciones sindicales y políticas, convocamos los días 21, 22, y 23 de febrero a impulsar movilizaciones territoriales en todo el Estado, en defensa de la vida y los derechos de la sociedad.

Es hora de la movilización y la denuncia contra aquellas fuerzas que representan lo más reaccionario de la sociedad, que quieren despojar del escudo social básico a las personas más vulnerables y desfavorecidasd.

Gobierne quien gobierne los derechos, los servicios y las pensiones públicas se defienden.

Posted in Derechos, Economía | Comentarios desactivados en ✊🏽Por la defensa del Escudo Social Básico🛡

📖Kropotkin,el dolor y la amargura de la literatura rusa🏴

Ana Muiña
Editora, diseñadora gráfica, escritora e investigadora de Historia social y movimientos feministas

«La vida de Verlaine y la del príncipe Kropotkin son las más perfectas que he encontrado en la esfera de mi experiencia. Los dos han pasado años en las prisiones; el primero, el único poeta cristiano desde Dante, y el segundo, un hombre con el alma de ese bello y límpido Cristo que Rusia parece habernos enviado»

Oscar Wilde, De profundis, la epístola que escribió a su amado Alfred Douglas en 1897 desde la prisión, encarcelado por su homosexualidad.

Floral letter S svg, Initial letter S with flower, Monogram alphabet ...in duda, la faceta más conocida de Piotr Kropotkin es la de pensador anarquista, con sus brillantes aportaciones en torno al comunismo libertario, considerado «el padre del anarquismo comunista», sus ideas federalistas y sus teorías sobre las revoluciones, incidiendo en la descentralización y «en las necesidades reales y las posibilidades locales». El escritor revolucionario lituano Alexander Berkman afirmaría: «Kropotkin enfatizó particularmente el lado constructivo de las revoluciones, y especialmente que la organización de la vida económica debe ser tratada como la primera y mayor necesidad de una revolución, como el fundamento de su existencia y desarrollo»1.

Kropotkin, una de las primeras celebridades del mundo en su época, fue admirado de igual modo, particularmente en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos, por su labor de sabio y científico. Geógrafo, topógrafo, naturalista, zoólogo, matemático, sociólogo, viajero, explorador… Su original método, derivado del estudio de las ciencias naturales y de la ética, que, a lo largo de su vida, fue concibiendo para interpretar el mundo le otorgó una herramienta de análisis de la realidad social, donde toda conclusión filosófica y científica debe ser verificada en la práctica. Su amor por la Naturaleza le hizo respetar e incorporar a sus investigaciones a todas las formas de vida. Consideró a la especie humana como parte integrante de la Naturaleza, y a las actividades que realizamos, como funciones naturales. Fundó una filosofía sintética que abarcara todos los hechos de la naturaleza, incluida la vida de las sociedades humanas y sus problemas económicos y morales. En opinión de Murray Bookchin, el historiador e investigador ecologista, la aportación pionera a la ecología social de Kropotkin «iba a enriquecer el anarquismo con un acervo de tradiciones históricas, una visión sorprendentemente pragmática de las alternativas tecnológicas y sociales que ofrece este ideal, y un enfoque creativo inspirado principalmente en los escritos de Robert Owen y de Charles Fourier».

La historia de los movimientos populares y literarios rusos.

Gran conocedor de la historia popular y literaria eslava, Kropotkin ha sido muy apreciado en Occidente como uno de los mejores especialistas en literatura rusa – hasta su muerte en 1921 – por su visión polifacética del vasto país donde nació. Tolstói le llamaba «el hombre erudito» y no le faltaba razón.

En marzo de 1901, fue invitado por el Instituto Lowell de Boston a dar una serie de conferencias sobre la literatura rusa. Era su segunda o tercera gira americana, antes había estado, según Alexander Berkman, en 1890, y también en 1897 viajó a América del Norte por medio de la Sociedad Inglesa para el Avance de la Ciencia, que celebraba una reunión en Toronto, Canadá. Para este nuevo viaje había una gran expectación, con miles de asistentes en sus encuentros, tanto del movimiento anarquista como de la cultura radical y liberal norteamericana. En Nueva York habló en la Liga de Educación Política, en el Cooper Union ante más de 5.000 personas, y dos veces en un local de la Quinta Avenida. También pronunció discursos en Harvard y en el Wellesley College. Visitó Chicago y dio conferencias en importantes universidades y en el Instituto Lowell de Boston. La gran escritora y teórica Emma Goldman, que le conoció en 1899 en su exilio londinense, escribió a Kropotkin antes de su viaje, comentándole que podía organizarle una serie de conferencias y logró obtener su consentimiento. Todas las lecturas pronunciadas fueron recogidas y publicadas en Nueva York cuatro años después (sospechamos que también con el apoyo de Emma) en un libro bellísimo, La literatura rusa. Los ideales y la realidad, inédito en el Estado español hasta 2014 que fue editado por La linterna sorda. La propia Emma impartía lecturas sobre la literatura rusa en 1916, como crítica literaria en esta materia, en Ann Arbor, ciudad de Michigan, según hemos podido averiguar.

«Las lecciones impartidas sobre el siglo XIX, siglo de potente floración literaria en Rusia, conservan toda su pertinencia, y… su tino. Ocho lecciones magistrales, en las que destacan la contextualización histórico-política que desvela las condiciones en que se movieron los escritores para poder llevar a cabo su labor, la presentación biográfica de cada uno de ellos y la lectura de sus obras más significativas». Iñaki Urdanibia, Lecciones de literatura de Kropotkin.

Los capítulos se presentan siguiendo la cronología y no se ciñe al siglo XIX, sino que toma impulso en tiempos anteriores, los siglos XVII y XVIII, de los que traza una muy interesante genealogía. Así pues, el repaso pormenorizado comienza hurgando en los orígenes e implantación de la lengua rusa, y los primeros textos que narraban y cantaban las leyendas fundadoras del «alma rusa», que eran recopiladas por folcloristas y otros investigadores; la presentación se detiene con detalle en la Edad Media. El peso del nacimiento de la Iglesia ortodoxa y su estrecha unión con el poder de los zares: Pedro I y Catalina II, supuso innumerables cortapisas literarias y culturales. Tras la creciente implantación de una oposición con tendencias liberales, los decembristas, se inicia el desfile de figuras literarias legendarias.

Pushkin y Lermontov son puestos en relación: poesía formal rozando la perfección y poesía ligada a la naturaleza. A Pushkin se compara con Schiller, y con un cierto byronismo; presentando su narración en verso Eugenio Oneguin, que ha servido para la formación de no pocas generaciones; las vanas cuestiones de honor, y de balas acabaron con su vida. Lermontov, que tampoco se libró de los proyectiles del honor, es presentado relacionándolo con Shelley y se subraya la huella que éste dejó en la posteridad con su Un héroe de nuestro tiempo y La hija del capitán.

El siguiente capítulo está dedicado al gran Gógol, que pese a sus avatares existenciales, se subraya su sentido del humor que se plasmó en obras tan destacadas como Almas muertas y otras obras que dejarían honda huella en la posteridad.

De los dos siguientes, los dos escritores más eminentes de Rusia: Turguénev y Tolstói, Kropotkin escribe con sagacidad. En sus descripciones de los diferentes tipos presentes en la sociedad rusa, destaca el retrato de Bazárov, protagonista Padre e hijos. En este libro
se abordaba el fenómeno nihilista, (¡Vnaród!) o naródnik, que significa para el pueblo o ir hacia el pueblo, de aquellos jóvenes que se desplazaban a zonas campesinas con el fin de que el pueblo tomara conciencia. Este gran movimiento, que Turguénev llamó nihilismo, se difundió rápidamente. Se crearon muchas escuelas y un gran número de gentes campesinas acudió a ellas. Los ancianos se sentaron en los bancos con sus nietos e hicieron todo lo posible por aprender. Estaban entusiasmados con aquella gran idea.

  • «Es un nihilista».
  • «¡Qué! », gritó su padre. En cuanto a Paul Petrovich, levantó su cuchillo, en cuyo extremo había un poco de mantequilla, y permaneció inmóvil.
  • «Es un nihilista», repitió Arcadi.
  • «Un nihilista», dijo Nicholas Petrovitch. «Esta palabra debe provenir del latín Nihil, nada, hasta donde puedo juzgar; y por lo tanto significa un hombre que … ¿quién no reconoce nada?».
  • «O más bien que no respeta nada», dijo Paul Petrovitch; y volvió a poner mantequilla en el pan.
  • «Un hombre que mira todo desde un punto de vista crítico», dijo Arcadi.
  • «¿No viene eso a ser lo mismo?», preguntó su tío.
  • «No, en absoluto; un nihilista es una persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio sin ser examinado, sin importar la reputación que tenga dicho principio». —Turguénev:  Fathers and Sons.

Del autor de Ana Karénina, se repasan sus escritos autobiográficos iniciales, sus experimentos pedagógicos en Yásnaya Polyana y su ideología de resistencia pasiva y su conversión religiosa a un cristianismo sui generis, y otras cuestiones relacionadas con su vida, y con su muerte. Kropotkin hace un repaso a sus obras magnas: Guerra y paz, Sonata a Kreutzer y Resurrección. El pensador diría en otro momento:

«Simpatizo con la mayor parte de la obra de Tolstói, aunque hay muchas de sus ideas con las que no estoy del todo de acuerdo: su ascetismo, por ejemplo, y su doctrina de la no resistencia. También me parece que se ha comprometido, sin razón ni juicio, a la letra del Nuevo Testamento».

En las siguientes páginas del libro, introduce a Goncharov, Dostoievski y Nekrásov. Goncharov originó una nueva palabra en el diccionario, oblomovismo, que se basaba en su personaje principal de su novela homónima: Oblómov. Dedica unas lúcidas reflexiones al gran, y discutido, poeta Nekrásov; alaba, al tiempo que es considerado como defecto por muchos, su poetizar llano que puede ser leído por cualquier aldeano que supiera leer. Esta comprensión era favorecida además por su temática y los retratos logrados que realizaba, en sus poemas, de gente del pueblo, muy en especial las mujeres. Se detiene en otros prosistas de la misma época, entre las que destacan algunas mujeres: Khvoshchinskaia y Marko Vovchok, seudónimo de Maria Markovich.

Aborda el drama, a los novelistas del pueblo, destacando a Maksim Gorki y sus retratos de gentes desarraigadas; para concluir con una atención especial al cuentista Chéjov, un verdadero adelantado a su época. Se detiene en lo estético y en lo político: TolstóiChernichevski  (autor del influyente ¿Qué hacer?), Belinski, Pisarev, Herzen, Bakunin

Kropotkin apunta sutilmente que Gorki es el último eslabón de esa cadena de genios del dolor y la amargura. El pesimismo eslavo y la angustia humana parecen concluir con Tolstói y Dostoievski. Ciertamente, Gorki era un apasionado de la naturaleza libre en el ser humano. Ese era su ideario y el de sus vagabundos, sus harapientos mendigos, los últimos rebeldes contra la civilización. Para Gorki, la belleza estaba lejos de las convenciones sociales, del vestir bien, de la moral burguesa, porque la auténtica belleza residía en las cualidades primarias humanas, en las no adquiridas. La dignidad estaba en esos seres que la sociedad consideraba innobles. Sus personajes sufrían dolor pero no lloraban. La plasticidad de las descripciones de Gorki sobre la naturaleza nos siguen conmoviendo: «Los libros caían sobre la tierra como copos de nieve, pero su efecto era como chispas de fuego» diría sobre la literatura de su país. Kropotkin también alude a este lirismo. Cita a Malva, cuento pionero feminista escrito en 1897, que produjo gran escándalo por la libertad que desprendía su personaje femenino. El relato arranca así: «El mar reía. Estremeciéndose al sentir el soplo ligero del viento cálido, y se cubría de leves arrugas que reflejaban el sol deslumbrante, riéndose con sus miles de risas plateadas al mirarse en el cielo azul». Y termina: «las olas sonaban alegres, el sol brillaba, el mar reía»… Fue Emma Goldman quien introdujo y tradujo del ruso los primeros cuentos de vagabundos de Gorki en Estados Unidos. Los publicó en su revista Mother Earth, a partir de 1906. En el libro de Gorki, Cuentos de rebeldes y vagabundos, se recoge un artículo de Pío Baroja, entusiasta de su obra y personajes.

«Cuando un lector occidental –afirma Kropotkin en el prefacio de su obra– entra en contacto con la literatura rusa, de ordinario se siente impresionado por su tristeza y por la ausencia de la alegría de la vida, de la felicidad de la existencia. Esta impresión es enteramente acertada. Las persecuciones que sufrieron tanto nuestra literatura como generaciones enteras de “intelectuales” en el siglo XIX, explicaría palmariamente la ausencia de una verdadera alegría de la vida en la literatura rusa».

«En La literatura rusa. Los ideales y la realidad» leemos sobre Lomonósov, cuya vida fue destrozada por la persecución política. Leemos sobre la moral Novikov, a quien Catalina II le condenó a 15 años en una celda secreta en Schusselburg. Leemos sobre Labzin, que escribió contra la corrupción y, en consecuencia, se vio obligado a terminar sus días en el exilio. Leemos sobre Radischeff, el primero en señalar los horrores de la servidumbre, que fue encarcelado, deportado y acabó suicidándose. Leemos sobre el Pushkin que marcó una época y que fue exiliado a Kishinev a los 20 años, y luego a Mikhailovskoye, y que accidentalmente escapó del exilio político permanente en Siberia. Byronic Lermontov fue desterrado al Cáucaso por escribir un poema sobre la muerte de Pushkin. Ryleev, Odoevsky, Shevchenko, Griboyedov, Pisarev, Chernishevsky, sufrieron martirios brutales. Leemos sobre el brillante y poético Polezhaev, que fue enviado al cuartel del Ejercito en el Caúcaso, cuando era menor y murió allí por tuberculosis y por los latigazos que sufrió. Leemos sobre el popular novelista Bestúzhev, que fue exiliado a Siberia y luego enviado al Cáucaso como soldado. Leemos sobre el gran Gógol que sufrió a manos de la censura. Leemos sobre Turguénev, quien fue arrestado y exiliado a sus lejanas propiedades por escribir una breve nota necrológica de Gógol. De no haber sido por sus influyentes amigos, habría ido a Siberia. Leemos sobre Tolstói, cuyo excelente experimento educativo fue abolido violentamente por el Gobierno, enfureciendo tanto a este hombre extraordinario que directamente advirtió a Alejandro II que él mismo dispararía al primer policía que se atreviera de nuevo a entrar en su casa. Leemos sobre el nervioso Dostoievski que sin ningún motivo fue condenado a muerte, llevado a la horca, indultado allí, condenado a trabajos forzados, encarcelado, exiliado, privado de su trabajo literario, golpeado con el gato de nueve colas [látigo], torturado de mil maneras, año tras año, hasta convertirse en un despojo físico y mental. En toda la historia de la raza humana, desde el día en que el hombre primitivo vagó por los bosques indómitos, y golpeándose con el dedo del pie desnudo contra una raíz, se postró para adorarla, para aplacarla, para apaciguarla, hasta el momento científico en que un biólogo como Haeckel negó absolutamente la existencia de Dios y del alma, no ha habido nada más horriblemente cruel que el tratamiento zarista que el Gobierno ruso le dio al joven talentoso que produjo una obra a los 20 años que hizo que Nekrasov gritara a Belinsky, “¡Nos ha nacido un nuevo Gógol!”. Leemos sobre Plescheev, que fue enviado como soldado a la región de Orenburg y soportó la persecución durante años. Mikhail Mikhailov, uno de los colaboradores más valiosos del Sovremennik (The Contemporary), una maravillosa publicación periódica que cuenta entre sus colaboradores, Chernishevsky, Dobrolubov, Tolstói, Nekrasov, fue condenado a trabajos forzados en Siberia, donde pronto murió. Leemos sobre Ostrovsky, el padre del drama ruso, que fue puesto bajo supervisión policial como sospechoso. Leemos sobre el amoroso Levitov, “una flor pura de las estepas rusas”, que, siendo estudiante, fue exiliado al lejano norte y luego trasladado a Vologda, donde se vio obligado a vivir en completo aislamiento de todo lo intelectual y en una pobreza espantosa al borde del hambre. Leemos sobre Petropavlovsky, quien pronto fue exiliado al gobierno siberiano de Tobolsk, donde estuvo retenido durante muchos años y del cual fue liberado sólo para morir poco después por tisis. Leemos sobre Saltykoff (Schedrin), el más grande de los satíricos, que estuvo exiliado durante varios años en la miserable ciudad provincial de Vyatka. Leemos acerca de Belinsky, el mayor de los críticos, que afortunadamente murió lo suficientemente joven para escapar de la fortaleza de las mazmorras. Cuando agonizaba, un agente de la policía estatal lo llamaba de vez en cuando para saber si seguía vivo. Si se hubiera recuperado, habría sido transferido a la fortaleza de Pedro y Pablo. Leemos sobre la persecución de Palm y Potyekhin; de los años que Melshin, Korolenko, Zasodimsky, Elpatievsky, etc., pasaron en el exilio. En la Rusia de los Románov, apenas un solo escritor de valor ha escapado del encarcelamiento o el destierro.

«Eran personas de gran cerebro cuya misión era elevar a una nación. Si los Catherine, Nicholas y Alexanders hubieran sido menos poderosos, Rusia no sería ahora la mancha más sucia en nuestra tierra sembrada de cráneos». Victor Robinson, Comrade Kropotkin, 1908.

Sofia Ananiev, el Museo Kropotkin y las reminiscencias de su memoria.

Es preciso rescatar del olvido a la compañera de toda la vida de Kropótkin, la bióloga, conferenciante y escritora Sofia Ananiev (Kiev, 1856-Moscú, 1938). Se sumó a las filas nihilistas siendo una adolescente. Sasha Kropotkin Ananiev, la hija de la pareja, así les recordaba en 1921:

«Sofia, mi madre, en realidad es ucraniana. Nació en Kiev en 1856. Es de ascendencia judía, si bien sus rasgos muestran un considerable porcentaje de sangre eslava. Su familia era rica. Ella tenía cinco años cuando se trasladaron a Tomsk, una ciudad siberiana, a 500 km. de la frontera con Mongolia, donde su padre pasó a explotar una mina de oro. A la edad de 17 años se rebeló contra la dura condición a que estaban sometidos los mineros. Se negó a vivir del dinero familiar, ganado con el trabajo de aquellos, y abandonó su casa para ganarse la vida por sí misma. Tras unos años de trabajo duro y privaciones, le falló la salud, y sus amigos la enviaron a Suiza. Poco después conocería a mi padre y se casarían».

Sofia Ananiev, de radicales convicciones políticas en su juventud –según apuntaba Emma Goldman– pasó a dedicarse por entero a colaborar en la obra de Kropotkin. De cultura sobresaliente, ejercía una severa crítica y revisión sobre lo que escribía su compañero. Son varios los estudios que afirman que la pulcritud estilística de Kropotkin se debe, en buena medida, a ella. Sofia, a partir de 1897 comenzó a reemplazarlo como conferenciante, cuando la salud de Piotr se deterioraba. Los temas de sus disertaciones abarcaban desde la situación de las mujeres en Rusia, a la química y la botánica; también escribía artículos para las más prestigiosas publicaciones: Nature, The Nineteenth Century, View Magazine, Liberty, Freedom, The Contemporary Review… Estas actividades ayudaron a la familia a superar los numerosos momentos de aguda dificultad económica.

A la muerte del escritor en 1921, Sofia pasó a vivir en el palacio natal de Kropotkin en Moscú que perteneció a su madre, Ekaterina Sulima, y fuera construido para su abuela paterna, la princesa Gagarina. Uno de este conjunto de edificios que ocupa toda una manzana, aunque se conserva parcialmente porque tenía una basta extensión desaparecida después de 1917, fue convertido en un museo. El 9 de diciembre de 1922 se inauguró el «Museo Kropotkin, para todas las ramas de la ciencia y la literatura» cuyo responsable fue Nikolai Lebedev (o Lébédeff) y la presidencia recayó sobre Sofia y sobre Vera Figner. Los fondos para fundarlo fueron enviados de todo el mundo. En Inglaterra, Bernard Shaw y H. G. Wells crearon un «Comité para la Promoción del Museo Kropotkin». Gracias a su ayuda,
lograron llevar de Londres a Moscú la gran biblioteca personal y el archivo de Kropotkin. En 1928, el museo ya poseía una gran exposición de 7 salas y varias bibliotecas. Una de las habitaciones reproducía su gabinete londinense. A la muerte de Sofia en 1938, Stalin clausuró el museo.

Revisando la correspondencia de Sofia hemos podido comprobar que dicho museo estaba situado en el camino o carretera Kropotkinskiy, 26, (Кропоткинский переулок) dirección que todavía hoy día se conserva en recuerdo de Kropotkin, y que en la actualidad alberga a
la embajada de Palestina, en uno de sus edificios, donde se aprecia la placa de bronce que el escultor S. Merkurov realizó retratando al revolucionario.

Las reminiscencias de la memoria de Kropotkin en su ciudad natal son escasas. Su implacable crítica a la deriva bolchevique ha tenido mucho que ver. «Ahora, la revolución no se ha realizado», afirmaba el pensador en 1920. Por mi parte, lo pude comprobar cuando visité esta ciudad en 1991, a los 70 años de su fallecimiento. Pocas alusiones y recuerdos a su figura, a excepción de algunas calles y de la espectacular estación de Metro Kropotkinskaya, con columnas de granito y mármol blanco que evocan los antiguos templos egipcios. Fue planeada en honor a Kropotkin y, originalmente, para servir de comunicación al enorme Palacio de los Soviets que iba a levantarse en el solar de la demolida Catedral de Cristo Salvador, proyecto más tarde abandonado. Kropotkinskaya está en la línea metropolitana más antigua, que pasa por el centro histórico de Moscú, cerca de la casa museo de Pushkin, de la plaza Roja, de la casa museo de Tolstói, la casa de dos torres cilíndricas de los arquitectos constructivistas Konstantin y Viktor Melnikov

Dicha estación está ubicada en los alrededores del barrio donde pasó los primeros años de su vida. En esta amplia y bellísima zona se sitúa también el Cementerio de Novodévichi, donde Kropotkin quiso ser enterrado junto a sus amigos escritores y artistas (Chéjov, Gógol, Ogariov, Isaak Levitán, y donde Gorki expresamente pidió estar, aunque Stalin contravino su última voluntad…) El cementerio está en el borde de un lago que se extiende hasta el recinto amurallado del monasterio y conventos de Novodévichi. Es el lago que inspiró a Tchaikovsky en su composición del ballet el Lago de los Cisnes.

Para recordar el centenario de su muerte, el cortejo fúnebre que acompañó al féretro de Kropotkin hasta Novodévichi, de más de 200.000 personas, estaba compuesto por sus viejas amistades, revolucionarios de todas las tendencias. El brillante sol de invierno, del
que hablaba Emma Goldman al describir ese día, iluminaba los estandartes escarlatas que portaban las gentes anarquistas, haciendo resplandecer la consigna que llevaban bordada, que Kropotkin defendió toda su vida y sigue tan vigente:

«¡Dónde hay autoridad, no hay libertad!».

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💚¡Hay que defender a Rojaba!♦️

2026 Una declaracción  Têkosina Anarsîst

h | h&m belgië - Pebble Mathsace diez años, el mundo miraba hacia Rojava para detener al Daesh (ISIS). Hoy, los sucesores de Al Qaeda avanzan hacia el noreste de Siria. Se recortaron la barba y siguieron los consejos y las instrucciones de Turquía. Tomar el control de la capital les permitió integrarse en el sistema de Estado-nación. Si tienes el traje adecuado, una lengua limpia y abres tus mercados al capital internacional, la BBC estará allí para concederte una entrevista en horario de máxima audiencia. Así, ahora hay un nuevo gobierno en Siria, acogido en el club llamado sistema estatal.

Los cementerios del norte de Siria están llenos de valientes combatientes que dieron su vida para defender a la humanidad, para detener la locura desatada por el ISIS. Los compañeros que sobrevivieron para ver su victoria sobre el califato hicieron enormes esfuerzos para encontrar un compromiso diplomático hacia la paz. Una vez más, en vano. Las potencias hegemónicas solo se suman a ese proceso si les conviene. Al fin y al cabo, siempre aprovechan cualquier oportunidad para obtener beneficios para su poder imperial.

En los tiempos que vivimos, las fuerzas dominantes se imponen descaradamente, sordas a cualquier queja sobre genocidios o violaciones de los derechos humanos. Ya no les importa ocultar cómo incumplen las normas que imponen a todos los demás. Envalentonado por este abrumador clima político de «di y haz lo que quieras», el autoproclamado Gobierno de Siria tiene vía libre para perseguir sus aspiraciones más crueles. Tras masacrar a los alauitas y los drusos, ahora vuelven a por los kurdos. Con armas turcas en mano y dinero de la UE en el bolsillo, ahora avanzan minuto a minuto, con el objetivo de aplastar al NES y la revolución de las mujeres en su totalidad.

Rojava no se ocultó al hablar el lenguaje del capitalismo y los Estados-nación. Luchó contra el ISIS con la cara descubierta, reivindicando con orgullo sus aspiraciones revolucionarias de democracia comunal y autogestión social, siempre encabezadas por las mujeres. Desde 2015, las SDF forman parte de una coalición internacional que lucha contra Daesh junto a muchos ejércitos estatales. Toleradas entre las filas de los Estados por su puro poderío militar. Bienvenidas, ya que las SDF siempre fueron las que hacían el trabajo sucio sobre el terreno para que las potencias imperiales pudieran dirigir los drones desde un lugar cómodo. Para la NES, siempre fue un compromiso pragmático debido a la amenaza existencial, que solo fue posible gracias al tamaño y la férrea determinación de la revolución.

Ahora, la nueva y pulida marca de Al Qaeda es capaz de dibujar la perspectiva de un «Estado-nación estable». Y todos los Estados que tienen algo que decir en los juegos de poder internacionales están encantados de abrir los brazos y dar la bienvenida a otro Estado adecuado, supuestamente estable. Incluso guiaron a los agresores para que diseñaran una propaganda demencial, fabricando el consentimiento para esta masacre. Estados Unidos hace todo lo posible por salir de NES. Para ellos, las SDF cumplieron su propósito, ahora pueden ser asesinadas. Otros Estados no se ven por ningún lado, excepto estrechando la mano del aspirante a presidente de Al Qaeda.

Quienes permanecen firmes son el pueblo de NES. Y no estamos solos. Las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y muchos otros en Kurdistán y en todo el mundo están dispuestos a defender la revolución. No nos equivoquemos, somos muy conscientes de que se nos retratará como «daños colaterales» de una guerra que conocemos íntimamente. Una guerra que se ha cobrado la vida de muchos hijos, hijas, hermanos, hermanas, madres, padres y amigos. Pero aquí estamos, traicionados una vez más y con solo nuestra determinación, nuestra desesperación, nuestro compromiso y nuestra enorme fuerza de voluntad.

Lo que está en juego es la práctica antipatriarcal de la vida cotidiana, en la que las mujeres luchan día a día, año tras año, por cada centímetro más de libertad mutua. También está en juego la humanidad lentamente construida de una sociedad en la que el deseo de libertad es la base para organizar la vida más allá de las fronteras étnicas y de género. Una sociedad que construye la autonomía comunitaria, basada en la autodeterminación y la autodefensa de las personas. Una sociedad en la que las personas recuerdan cómo resolver los conflictos con sus vecinos, defendiendo la cordura frente a la locura de este mundo. Está en juego que NES haga todo lo posible para evitar el genocidio de la población de su región, mientras que aquellas potencias deseosas de acabar con la revolución ya han demostrado ser capaces de cometer atrocidades brutales.

Así, nos encontramos de nuevo en una situación profundamente precaria, pero más clara: en el lado opuesto estamos nosotros, el pueblo. Ya sea en Irán, arriesgando nuestras vidas para acabar finalmente con el régimen patriarcal; en Gaza, resistiendo el genocidio en curso; en Turtle Island, protestando contra el ICE y un Estado imperial descontrolado; o en NES, donde actualmente cualquiera que tenga al menos una mano y un corazón está tomando las armas. Frente a unas probabilidades abrumadoras, nuestra respuesta sigue siendo la resistencia. Porque ante los mercaderes de la muerte, la única forma de no renunciar a la vida es luchar. Y todos luchamos y nos esforzamos por preservar, nutrir y revivir la vida en todas sus hermosas formas.

Necesitamos una gran cantidad de esfuerzos para repeler estos ataques, para luchar por la libertad, para luchar por la vida. ¡Únete a la resistencia! Ven a Rojava, organiza protestas y acciones contra estos ataques, conecta a personas de diferentes etnias y nacionalidades y traspasa las trincheras coloniales, desbarata los mecanismos de los imperios y las fuerzas de ocupación, abre caminos para que las personas puedan cruzar las fronteras, ocupa embajadas, consolida la comunidad que te rodea, conspira para derrocar a tu gobierno, cuenta a la gente lo que está pasando en Siria y otros lugares en conflicto, lucha contra el auge del fascismo, ofreced apoyo moral mutuo para contrarrestar la desesperación, organizad y elaborad estrategias con compañeros a nivel internacional para coordinar esfuerzos.

Rojava demostró que la liberación solo es posible a través de la comunidad y la resistencia del pueblo. El mito liberal del Estado como garante de la libertad es una ilusión que debe morir para que los sueños puedan surgir. No hay alternativa:

Libertad a través de la lucha o la muerte.

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🚺Para ellas: seriales radiofónicos,🎙

Los escritos de la IWW de Andrej Klemenčič

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😩TARAJAL 2026✊🏽

XIII Marcha por la Dignidad.

TARAJAL, Nunca Más. El Racismo Mata, LA MEMORIA RESISTE

CGT, apoya la XIII Marcha por la Dignidad – TARAJAL 2026, y como siempre se adhiere al manifiesto y anima a toda la afiliación y a toda la ciudadanía a participar en esta XIII Marcha por la Dignidad.

La manifestación, como cada año, se realizará en Ceuta y terminará en la playa del TARAJAL, la marcha empezará en cada localidad desde la que marchéis hacia Ceuta.

Un año más, nos reunimos para denunciar y exigir justicia por la muerte de 14 de nuestros hermanos el 6 de febrero de 2014: Yves, Samba, Daouda, Armand, Luc, Roger Chimie, Larios, Youssouf, Ousmane, Keita, Jeannot, Oumarou, Blaise y otro compañero cuyo nombre desconocemos. Un año más, nos reunimos para hacer memoria y seguir reivindicando que nadie merece morir en las fronteras buscando una vida mejor.

Vuestro apoyo es fundamental para alzar la voz por todas las personas que mueren en las fronteras, para pedir justicia y verdad para ellas y sus familias y para reclamar que migrar es un derecho: vías legales y seguras.

«TARAJAL, NUNCA MÁS. El racismo mata, la memoria resiste» es el lema elegido para la XIII Marcha de la Dignidad y el cual se desarrollará en el manifiesto.

El manifiesto, al que CGT se adhiere como hemos comentado, se distribuirá el día previo a la Marcha. En las próximas semanas compartiremos el programa de acciones que se están preparando en Ceuta.

Firma y comparte ✍🏼 para que podamos llegar a la mayor cantidad de personas y organizaciones posibles.

Gracias por vuestro compromiso. Sin él, esto no sería posible.

NO MÁS MUERTES EN LAS FRONTERAS

#TARAJALNOLVIDAMOS

⏳¿Cuál será el siguiente de la lista?📋

⛔️Campaña contra el retroceso de✂️ las normativas🇪🇺ambientales europeas

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🇲🇽Agresión a miembros del CIPOG-EZ👎🏼

30 DE ENERO DE 2026

¡ALERTA URGENTE!

10,000+ Free L Letter & Letter Images - Pixabaya mañana del día de hoy 30 de enero de 2026, nos reunimos con las Policías Ciudadanas, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores, la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero en calidad de observadores y defensores derechos humanos acompañados de autoridades comunitarias para atender las demandas de los desplazados y familiares de víctimas y nos dirigimos a la comunidad del Terrero comunidad atacada por los ardillos desde hace 6 años de donde fueron desplazadas más de 300 personas. Llegando a la comunidad de La Estrella Guerrero, municipio de Tecoanapa, fuimos agredidos con armas de alto poder, logramos repeler el ataque y avanzar, pero más adelante, en Rancho Viejo, fuimos emboscados por los ardillos y atacados con drones y armas de alto poder. En la movilización se encuentran 3 observadores de DDHH de la Misión Civil de Observación-Sexta y Promotores integrados al Mecanismo Federal de Protección. Los ataques se prolongaron desde las 11 de la mañana y hasta el momento continúan.

Dejamos muy claro que para esta acción de acompañamiento a los habitantes del Terrero, solicitamos el acompañamiento de la Guardia Nacional, así como de otros elementos de seguridad del Estado, pero no se presentaron, fue hasta hasta las 5 de la tarde que salimos de la zona de riesgo que nos encontramos con el ejército y la Marina, a pesar de tener conocimiento de los desplazados y del nivel de riesgo de la movilización. Por lo que responsabilizamos al Estado de cualquier situación que pueda suceder en contra de nuestras vidas.

Los últimos 10 años, hemos venido denunciando al grupo narco-paramilitar los ardillos, creado por la familia Ortega Jiménez, siendo Bernardo Ortega su máximo líder y parte de la clase política del estado de Guerrero que junto a sus hermanos Celso e Iván Ortega, controlan a este grupo delincuencial que opera con total impunidad por sus vínculos políticos que se se han extendido y enraizado en todos los cargos públicos de municipios completos del estado. Entre presidentes y presidentas municipales, fiscales, policías estatales y municipales, operan con toda libertad en el estado, asesinando, desplazando, descuartizando y cometiendo vilezas tales como la ocurrida aquel año de 2020 cuando le prendieron fuego a 10 músicos que como la mayor parte de la población, iban a trabajar para llevar el alimento a casa. Los asesinos son los ardillos, criminales relacionados con la clase política, que cobran derecho de piso, extorsionan, secuestran. A pesar de lo anterior, el Estado ha sido omiso, ha ignorado el dolor de los pueblos.

Su expansión no es sólo a nivel de influencias entre la clase política y las corporaciones de “justicia”, sino territorial. En los últimos años han desplazado a cientos de pueblos y comunidades y ocurre el mismo fenómeno hasta la fecha, no hay autoridad ni corporación del Estado que les ponga un alto. Es por lo anterior que nosotros como pueblos en Resistencia dijimos ¡YA BASTA! El pasado 22 de enero nos articulamos con las Policías Ciudadanas, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores, la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero y decidimos luchar en común con otras organizaciones y recuperar los territorios que los ardillos han ocupado ¿Tenemos el derecho a tomar la justicia en nuestras manos cuando la única salida que nos ofrece el Estado es la muerte?

Nos pide el mal gobierno prudencia y no violencia, cuando lo nuestro es solo una respuesta desesperada al desprecio con el que nos trata. Nosotros le hemos pedido justicia, le hemos pedido que haga su trabajo pero nuestra palabra solo se encuentra con oídos sordos.

Les pedimos hermanos y hermanas de México y del mundo que puedan estar atentos a la situación y que exijan en la medida de sus posibilidades y desde sus geografías al mal gobierno de México que pare la guerra en nuestros territorios. Nosotros aquí seguimos y no nos rendimos.

Atentamente:

Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata.

Resistencias civiles conocidas

El antifascismo en un mundo a la deriva

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🇸🇾Rojava y Siria en guerra😩: una evaluación política (2025) 🤔

Ali Cicek

Desde principios de año, los acontecimientos en Rojava y Siria se han intensificado de forma espectacular. A la vista de la rápida evolución de los acontecimientos, urge analizar en profundidad la situación actual y los objetivos e intereses de los actores implicados en esta compleja trama de relaciones políticas.

The Letter N - Free Clip Arto es la primera vez que la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES) se ve sometida a fuertes presiones. Desde el estallido de la guerra siria en 2011, la revolución de Rojava ha sido repetidamente objetivo de diversos actores, entre ellos el llamado Estado Islámico (EI), el régimen de Assad y -con mayor insistencia- el Estado turco.

La última escalada comenzó el 6 de enero de 2026, cuando tropas y milicias afiliadas al llamado gobierno de transición sirio lanzaron ataques contra los distritos de Sheikh Maqsood, Ashrafiye y Beni Zeyd en Alepo. Estos ataques no tardaron en extenderse por amplias zonas de Rojava, poniendo de hecho bajo asalto todo el norte de Siria. Pese al alto el fuego supuestamente anunciado por el régimen sirio el 18 de enero, la violencia no ha cesado y desde entonces se ha extendido a Haseke y a los alrededores de Kobane. Los informes indican que los civiles han sido objeto de masacres.

Como resultado de estos continuos ataques, la propia existencia de Rojava está ahora en juego.Los acontecimientos actuales reflejan un cambio en el equilibrio de poder en la región y señalan el inicio de una nueva fase política en Oriente Medio.

Para comprender las principales dinámicas de la situación actual, los antecedentes de los últimos acontecimientos en Siria y su impacto en Rojava, es necesario analizar con más detalle las convulsiones globales en Oriente Medio. Una comprensión históricamente fundamentada de estos procesos políticos es crucial para que las fuerzas democráticas se afirmen contra la apropiación de la modernidad capitalista y desarrollen una perspectiva independiente y emancipadora.

Una nueva etapa en la Tercera Guerra Mundial

El marco conceptual y teórico de la «Tercera Guerra Mundial» acuñado por Abdullah Öcalan en su obra «Manifiesto por una civilización democrática», proporciona una orientación central para una evaluación adecuada de los actuales acontecimientos en Siria.

Este término, utilizado por el Movimiento por la Libertad del Kurdistán desde hace más de dos décadas, describe el proceso global de realineación de las fuerzas hegemónicas y las zonas de influencia que comenzó con el colapso de la Unión Soviética. Los años 1989-90 marcaron el fin del orden mundial bipolar, que dividía el mundo entre el bloque soviético y el bloque capitalista, y provocaron la ruptura de los antiguos equilibrios de poder, especialmente en Oriente Próximo. En esta fase caótica, el objetivo de las fuerzas de la modernidad capitalista es la integración completa de la región en la hegemonía capitalista.

En este contexto, pueden distinguirse tres grupos centrales de actores en Oriente Medio, cada uno de los cuales actúa con intereses y objetivos diferentes;

  1. En primer lugar, los actores internacionales, encabezados por Estados Unidos, forman un bloque dominante. Desde principios de la década de 1990, Estados Unidos ha perseguido el objetivo de reestructurar la región en el marco del denominado «Proyecto del Gran Oriente Medio» (GME, por sus siglas en inglés) con el fin de dominar los recursos y las rutas comerciales de la región. El GME se desarrolló en respuesta al vacío de poder tras el colapso del socialismo real y pretende transformar Oriente Próximo de acuerdo con las ideas neoliberales. Una mirada a las sangrientas consecuencias de esta política en los últimos treinta años en países como Irak, Afganistán, Libia y Siria ilustra los efectos devastadores en las sociedades de la región. La estrategia estadounidense se basa principalmente en tres pilares: eliminar las amenazas potenciales para Estados Unidos y Occidente, controlar los recursos energéticos y los corredores de energía, y garantizar la seguridad de Israel y su capacidad para proyectar la guerra hacia la región. En este contexto, tanto el desmantelamiento del proyecto de media luna chiíta de Irán como el establecimiento de la llamada «OTAN árabe» desempeñan un papel central. Esto último se manifiesta, entre otras cosas, en los Acuerdos de Abraham, que pretenden unir estratégicamente a los Estados suníes -en particular Arabia Saudí y los Estados del Golfo- con Israel.
  2. El segundo grupo de actores está formado por los Estados nación existentes en la región, que intentan resistirse a los esfuerzos del Proyecto Gran Oriente Medio por remodelar la región e imponer sus políticas de dominación, desmantelando el orden de Sykes-Picot del siglo XX. En su lugar, insisten en el orden estatal establecido hace unos cien años por el Acuerdo Sykes-Picot.
  3. El tercer actor está representado por las fuerzas sociales. En la actualidad, éstas están representadas principalmente por el Movimiento por la Libertad del Kurdistán, que, con el desarrollo del modelo del Confederalismo Democrático y la nación democrática, está formulando una alternativa tanto al orden del Estado-nación como al Proyecto del Gran Oriente Próximo.

Del 7 de octubre de 2023 a la caída del régimen Baath de Siria

Con el genocidio palestino que comenzó el 7 de octubre de 2023, el proceso de remodelación de Oriente Próximo cobró un impulso considerable. El statu quo existente se consideró un obstáculo para la hegemonía occidental y, por tanto, se rompió deliberadamente para establecer nuevas relaciones de poder. En este contexto, se debilitó la influencia iraní en Palestina (Hamás) y Líbano (Hezbolá), mientras que el cambio de poder en Siria rompió otro pilar central de la hegemonía regional de Irán. Irán se enfrenta así a la alternativa de experimentar un cambio de régimen o someterse al orden hegemónico existente.

Dentro de esta reestructuración de Oriente Medio, Israel está asumiendo el papel de centro hegemónico. En torno a Israel se está construyendo una nueva arquitectura de seguridad regional. Los Acuerdos de Abraham marcan un proceso de integración gradual de los Estados nación árabes en este sistema, con Israel como actor central y representante de la hegemonía occidental. Al mismo tiempo, se está reformando el bloque suní, que se vio significativamente sacudido por la Primavera Árabe. En este contexto, aumentan los llamamientos en favor de un cerco estratégico a Irán. Más allá de la dimensión de la política de seguridad, la transformación de la región de Oriente Medio en consonancia con el nuevo orden mundial también tiene como objetivo controlar las reservas de energía y las nuevas rutas energéticas, garantizar la circulación sin trabas de capitales, dominar el Mediterráneo oriental y establecer regímenes políticos que limiten y contengan el ámbito de actuación de Rusia y China.

La caída del régimen del Baaz el 8 de diciembre de 2024, tras 62 años de gobierno, representa la continuación de esta política e inaugura una nueva fase de incertidumbre en Siria. Cuando Hayat Tahrir al-Sham (HTS), que tiene sus raíces en Al Qaeda, se desarrolló recientemente a partir de un emirato islamista anteriormente pequeño en la región de Idlib y estaba bajo el patrocinio y la supervisión del Estado turco, tomó el poder, quedó claro que la crisis siria no había terminado. El HTS, que ahora forma el gobierno de transición, marca el comienzo de una nueva fase de inestabilidad.

Siria de HTS como nueva fuerza sustituta de Occidente

Con la caída del régimen de Assad y la toma del poder por Hayat Tahrir al-Sham (HTS), la red de relaciones en Siria ha cambiado cualitativamente. Ha surgido un nuevo equilibrio de poder que debe comprenderse para evaluar correctamente la evolución actual. La evolución de la situación debe analizarse principalmente desde la perspectiva de Estados Unidos y del bloque occidental.

Desde el comienzo de la guerra civil siria en 2011, el objetivo de Estados Unidos y sus aliados ha sido derrocar al régimen de Assad e instalar un gobierno prooccidental, objetivo que se ha logrado efectivamente con el actual gobierno de transición. Esto coloca a Estados Unidos en oposición directa a Rusia e Irán, que fueron los pilares centrales de apoyo al régimen de Assad durante la guerra. Hasta la caída de Assad, la política rusa tenía como objetivo estabilizar el sistema de Estado-nación existente en Siria manteniéndolo en el poder.

Con la llegada de HTS al poder, este equilibrio de fuerzas ha entrado en una nueva fase.Con HTS, una fuerza que fue construida con una importante preparación por parte del Reino Unido1, existe ahora un gobierno en Damasco que está integrado en el proyecto de reorganización dirigido por Estados Unidos y Occidente. El HTS acepta las reglas de la modernidad capitalista, está integrado económicamente en el campo occidental, reconoce de facto la hegemonía israelí y guarda silencio sobre la ocupación israelí de partes del sur de Siria.

Para Estados Unidos, este cambio de alianzas no es nada nuevo. Cuando Estados Unidos se alió con los kurdos, éstos estaban siendo atacados por el EI, Assad estaba en el poder en Siria y Estados Unidos se oponía a Assad. Teniendo en cuenta el apoyo que dieron al YPG y más tarde al SDF, hubo un cambio serio en las relaciones con el SDF después del cambio de régimen en Siria, ya que EE.UU. comenzó a apoyar al nuevo régimen sirio. Anteriormente, Estados Unidos intentaba controlar sus relaciones predominantemente táctico-militares en Siria desde el este del Éufrates, pero ahora intenta aplicar su estrategia política y diplomática a través de Damasco.

Esta nueva estrategia se selló formalmente en la reunión celebrada en París los días 5 y 6 de enero de 2026, en la que Siria e Israel acordaron un mecanismo conjunto de comunicación bajo supervisión estadounidense. Sin embargo, esta reunión no se limitó a eso. Al mismo tiempo, se formó una alianza contra los DAANES. No es casualidad que el ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, también estuviera presente en París ese día. Esta alianza contra Rojava, apoyada por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Turquía, cuenta también con el respaldo de la UE. Esto quedó claramente demostrado durante la visita de la presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, a Damasco, quien prometió apoyo político al nuevo régimen, mientras se libraba una guerra de aniquilación contra los asentamientos kurdos. En este sentido, el ataque contra Rojava no es un hecho aislado, sino que forma parte de un enfoque coordinado entre el régimen de al-Sharaa y Occidente.

Para lograr intereses más concretos, las fuerzas victoriosas en Siria luchan ahora entre sí y el proyecto de una Siria democrática no tiene cabida en esto. Israel quiere realmente que Siria siga fragmentada. Turquía, por su parte, quiere una administración siria que le sea leal e implantar el neo-otomanismo en todo Oriente Medio y el Mediterráneo oriental. Los Estados del Golfo y Gran Bretaña quieren establecer una esfera de influencia en el Mediterráneo Oriental a través de HTS. La más influyente de todas estas potencias, Estados Unidos, quiere establecer un equilibrio entre estos países, todos ellos sus aliados, y lo más probable es que al final adopte una posición próxima a los argumentos de Israel. El proyecto de Turquía es, de hecho, revivir un período similar al régimen de Assad bajo diferentes nombres; en este punto, está antagonizando automáticamente a los pueblos de la región. Esto significa que están impulsando un poder centralista de Estado-nación sobre la base de la división y la opresión por motivos étnicos. Israel, por su parte, está adoptando un enfoque puramente táctico en la región. Tras haber obtenido todas las concesiones a corto plazo que quería de los dirigentes del HTS tras el acuerdo de París, el gobierno israelí parece dispuesto a blandir a los grupos del HTS como la espada de Damocles sobre el resto de Siria durante mucho tiempo. Obsérvese que Israel se limita a observar las masacres de HTS tras el acuerdo de París. Turquía, por su parte, provocará constantemente a HTS contra SDF, intentando minimizar las ganancias de los kurdos.

Pragmatismo estadounidense hacia los kurdos

La política pragmática de EE.UU. hacia los kurdos antes de la caída de Assad se debió principalmente a la lucha contra el Estado Islámico (ISIS). Desde la perspectiva estadounidense, esta alianza táctica de 12 años estuvo impulsada por tres motivos clave:

  1. En primer lugar, la cooperación con las YPG ofrecía la forma más eficaz de ganar prestigio militar en la lucha contra el ISIS.
  2. En segundo lugar, Estados Unidos perseguía el objetivo de controlar la revolución, limitando su orientación socialista o «apoísta» (término utilizado para los partidarios de la línea política de Öcalan) y orientándola hacia una dirección nacionalista, de Estado-nación.
  3. En tercer lugar, los kurdos sirvieron como medio para ejercer presión sobre el régimen de Assad y el bloque Rusia-Irán.

Con el nuevo equilibrio de poder en Siria y el establecimiento de un régimen prooccidental en Damasco, estos intereses tácticos han cambiado fundamentalmente. Los antiguos argumentos y limitaciones han perdido su importancia. En este contexto, Estados Unidos intenta ahora someter a los kurdos a una enorme presión política, militar y económica para obligarles a integrarse «voluntariamente» de facto en el Estado sirio. Al mismo tiempo, se está dando a Turquía un mayor margen de maniobra para limitar la influencia de los kurdos y empujarlos más hacia Damasco.

Estados Unidos no ha ocultado esta posición. El 20 de enero de 2026, el enviado especial de EE.UU. para Siria, Tom Barrack, expresó abiertamente este enfoque táctico a las FDS en su declaración:

«Hoy, la situación ha cambiado fundamentalmente. Siria tiene ahora un gobierno central reconocido que se ha unido a la Coalición Global para Derrotar al ISIS (como su miembro número 90 a finales de 2025), lo que indica un pivote hacia el oeste y la cooperación con los EE.UU. en la lucha contra el terrorismo. Esto cambia la razón de ser de la asociación entre EE.UU. y las Fuerzas de Autodefensa: el propósito original de las Fuerzas de Autodefensa como principal fuerza anti ISIS sobre el terreno ha caducado en gran medida, ya que Damasco está ahora dispuesto y en condiciones de asumir las responsabilidades de seguridad, incluido el control de los centros de detención y campamentos del ISIS.»

EE.UU. ha propiciado el nuevo régimen sirio bajo al-Sharaa junto con Israel (por primera vez en la historia de ambos países), y sigue intentando fortalecer este régimen y construir una nueva Siria a través de al-Sharaa. En este contexto, la relación entre al-Sharaa e Israel es de suma importancia para Estados Unidos. Esto incluye también que al-Sharaa establezca una relación con Israel en la que se someta a su hegemonía en la región, lo que finalmente hizo en la reunión de París. En un segundo paso, EEUU intenta ahora «integrar» de algún modo en el nuevo régimen a los kurdos, con quienes mantiene una alianza militar desde hace más de diez años.

Estados Unidos intenta unir a Damasco, Turquía e Israel

Desde la perspectiva estadounidense, la lógica subyacente en Siria es alinear a Israel y Turquía. Por un lado está Israel, el aliado más cercano de Occidente en la región; por otro está Turquía, un miembro de la OTAN cuya relación con Occidente ha estado marcada por las tensiones pero que sigue siendo estratégicamente indispensable. Washington pretende animar a Turquía e Israel a identificar intereses de seguridad compartidos, coordinar sus planteamientos y presentar un marco conjunto para Siria. En última instancia, esta estrategia apunta hacia la formación de un alineamiento más amplio que vincule a Damasco, Turquía e Israel.

Estratégicamente, Turquía e Israel persiguen objetivos divergentes en Siria. Turquía está decidida a impedir que los kurdos establezcan una autonomía política, administrativa o militar y se ha mostrado poco dispuesta a ceder en esta cuestión. En consecuencia, Ankara favorece el surgimiento de un liderazgo sirio fuerte y centralizado bajo al-Sharaa que consolidaría todos los resortes del poder. Israel, por el contrario, a pesar de haber impuesto ciertas exigencias a al-Sharaa, no confía ni en el régimen ni en el bloque de poder que le rodea. Desde la perspectiva de Israel, este liderazgo podría suponer un desafío para su seguridad a medio y largo plazo. Por tanto, a Israel no le interesa que Siria se haga excesivamente poderosa ni que amplíe significativamente sus capacidades militares. Por el contrario, Israel favorece una estructura política más fragmentada, descentralizada y flexible -en la que estén representados kurdos, drusos, alevíes y otros grupos sociales-, limitando así la capacidad de Damasco para proyectar poder y preservando el propio margen de influencia de Israel. El motivo no es el interés por la democracia, sino el deseo de mantener su propia hegemonía e influencia. Además, para Israel y las potencias occidentales es esencial poder utilizar al HTS contra Irán y las milicias chiíes, como Hezbolá en Líbano y las Fuerzas de Movilización Popular en Irak.A pesar de estas diferencias fundamentales, continúan los esfuerzos por identificar un punto intermedio compartido entre Turquía e Israel. Estados Unidos intenta activamente sentar a Damasco, Ankara y Tel Aviv a la mesa de negociaciones.

Cabe destacar que todos los actores estatales mencionados forman parte, en última instancia, de la modernidad capitalista. Aunque tienen diferentes estrategias para expandir su propia hegemonía, se unen a corto plazo para sofocar alternativas como las que representa Rojava como proyecto de socialismo democrático.

En esta ecuación, ahora se presiona a los kurdos para que se integren en el nuevo régimen disminuyéndolos, debilitándolos y diluyéndolos ideológicamente. Si esto tendrá éxito es una cuestión que ahora dependerá de la resistencia de Rojava.

La esencia ideológica del ataque

Los ataques contra Rojava no son sólo de naturaleza política y militar, sino que también tienen una profunda dimensión ideológica. Con la presión actual, EEUU intenta liberalizar los logros revolucionarios y fortalecer las fuerzas nacionalistas. Por un lado quieren impulsar agendas nacionalistas, por otro lado siguen intentando dividir a los kurdos en buenos (PDK, etc. )y malos (PKK, etc. ) para debilitar la unidad de los kurdos. En el fondo se trata de un ataque a la idea de la nación democrática, el núcleo de la revolución. Se quiere enfrentar a los kurdos con los árabes y socavar el proyecto de coexistencia. En consecuencia, los ataques se dirigieron al principio de la guerra especialmente contra regiones con mayoría de población árabe, como Raqqa, Tabqa y Deir ez-Zor. El objetivo es provocar una división basada en líneas étnicas y, a partir de ahí, forzar la capitulación de los kurdos o aplastar su voluntad política por la fuerza bruta, lo que abriría el camino a la limpieza étnica, las masacres y el cambio demográfico sistemático. Así pues, la situación actual no sólo pretende destruir los logros de la sociedad kurda en Siria, sino también alimentar las hostilidades entre los pueblos. Debilitar a los kurdos para dominar Oriente Próximo es una política de «divide y vencerás» de 200 años de antigüedad. Es una nueva versión de la política imperialista que ha mantenido la hegemonía de la modernidad capitalista en Oriente Próximo en los últimos 200 años.

Al mismo tiempo, las fuerzas nacionalistas kurdas como el ENKS y el PDK están siendo específicamente promovidas, como se puso de manifiesto recientemente en la reunión celebrada en Erbil el 17 de enero de 2026. Durante años, estas fuerzas han estado propagando un discurso que pretende reducir el autogobierno a una agenda puramente étnico-cultural. El decreto emitido por al-Sharaa el 17 de enero por el que se reconoce la lengua kurda y se hacen nuevas concesiones debe entenderse también en este contexto como una maniobra táctica destinada a dar impulso a esta línea nacionalista. El decreto no tiene fuerza vinculante constitucional, mientras que el propio régimen se basa en la negación, la división y las masacres de alevíes, drusos y kurdos. La continuación simultánea de los ataques militares de HTS deja claro que lo que se busca en última instancia es la sumisión total a Damasco.

En este punto, son evidentes dos estrategias diferentes hacia los kurdos. Por un lado, el Estado turco y el régimen sirio persiguen una política de aplastamiento de los logros revolucionarios, que se extiende a prácticas genocidas. Por otro lado, la estrategia de Estados Unidos apunta menos a la destrucción física que a la liberalización y despolitización de la revolución. El apoyo a este plan pretende distorsionar y canalizar el potencial revolucionario-democrático de los kurdos. La política de «divide y vencerás» se aplica principalmente mediante el apoyo a los elementos nacionalistas kurdos. En particular, se pretende neutralizar de este modo a las fuerzas revolucionarias, democráticas radicales y socialistas del Kurdistán. Uno de los principales objetivos en este contexto es aislar al PKK y a la línea de la libertad. El apoyo internacional a este plan pretende distorsionar y canalizar el potencial revolucionario-democrático de los kurdos y encuentra un amplio respaldo en el ámbito diplomático internacional. Esto promueve una línea de Estado-nación que se limita a determinados derechos y reivindicaciones kurdos, y que se subordina al proyecto estadounidense-israelí para Oriente Próximo. Al mismo tiempo, una minoría kurda debilitada sigue siendo un instrumento potencial para que las fuerzas de la modernidad capitalista vuelvan a utilizarlo como palanca en los conflictos con Damasco.

En este contexto, no se puede hablar de «traición» a los kurdos o a Rojava por parte de Estados Unidos o de la UE. La traición sólo puede existir cuando existe una asociación estratégica o un proyecto político conjunto para el futuro. A lo sumo, puede decirse que han sido traicionados aquellos actores que han vinculado conscientemente su futuro a EEUU y han apostado por una alianza estratégica.

Aquí es donde han surgido las rupturas y las dificultades. Las negociaciones llevan en marcha desde el 10 de marzo de 2025 y el régimen de Damasco ha hecho oídos sordos a las demandas de las Fuerzas de Autodefensa. Cada vez que un acuerdo con las FDS parecía al alcance de la mano, Turquía intervenía directamente. El 4 de enero, inmediatamente antes del ataque a Alepo, las negociaciones entre las Fuerzas de Autodefensa y la delegación de Damasco iban bien al principio, según los informes de prensa, y parecía que se firmaría un acuerdo. Pero entonces, el ministro de Asuntos Exteriores al-Sheibani, afín a Turquía, entró en la sala de negociaciones y dio por concluidas las negociaciones. Un día después comenzaron en París las negociaciones sobre un acuerdo de seguridad con Israel, y el 6 de enero se llegó a un acuerdo. Ese mismo día se produjo el ataque en Alepo. Turquía participó en el ataque a Alepo con todas sus fuerzas, y sigue haciéndolo ahora. Desde la planificación hasta la ejecución, Turquía ha participado militar y diplomáticamente, en términos de inteligencia y técnicamente. Se trata de una operación llevada a cabo conjuntamente con el gobierno de Damasco y los grupos armados que actúan por cuenta de Turquía. Los ataques tenían como objetivo esencial quebrar la voluntad de los kurdos en las negociaciones entre las FDS y Damasco, socavar sus demandas de reconocimiento, forzar la integración debilitando su fuerza militar y debilitar la posición negociadora de las FDS para lograr una capitulación completa.

Sin embargo, esto no es aplicable a Rojava. En ningún momento ha existido un proyecto ideológico o político común entre la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria y EEUU. Desde el principio, las relaciones han sido de naturaleza puramente táctica, dependientes de una constelación geopolítica específica y estrictamente limitadas a la lucha conjunta contra el llamado Estado Islámico.

Estados Unidos, como potencia imperialista y hegemónica del sistema mundial capitalista, persigue el objetivo de explotar para sus propios intereses los logros de la lucha de una sociedad por la libertad. En este contexto, los ataques actuales deben entenderse no sólo en términos políticos y militares, sino, sobre todo, en términos de su profundidad ideológica. Las fuerzas de la modernidad capitalista han coordinado sus esfuerzos para aumentar la presión sobre los kurdos, contenerlos e instrumentalizarlos y explotarlos de acuerdo con sus propios planes estratégicos. Estos ataques han demostrado una vez más que las fuerzas de la modernidad capitalista son capaces de pisotear todos los valores en pos de sus propios intereses.

Por el contrario, la línea estratégica del Movimiento por la Libertad del Kurdistán es clara: sus socios no son los Estados imperialistas, sino las fuerzas democráticas globales, los movimientos sociales y los actores antisistémicos que abogan por la autodeterminación, la igualdad y un orden social alternativo.

Caracterización de las políticas del HTS

En este contexto, merece la pena echar un vistazo más de cerca al gobierno sirio. El carácter del gobierno de transición sirio controlado por HTS sólo puede entenderse en el contexto de su orientación ideológica y su práctica política. Desde el principio, el líder de HTS, Ahmed al-Sharaa, ha seguido una línea reaccionaria y monista.Ha amenazado continuamente a los kurdos, ha hecho caso omiso de las iniciativas de reconciliación de la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria y, en su lugar, ha exigido su completa sumisión a su régimen represivo. Con el HTS, el Estado Islámico forma parte del gobierno sirio, y la liberación de terroristas del ISIS por las milicias del HTS, como el 19 de enero en la ciudad de al-Shaddadah y en Raqqa, demuestra claramente esta conexión. A través de la identidad de HTS, las fuerzas hegemónicas llevaron a ISIS a la categoría de Estado.

Esta política pretende destruir la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria, que fue construida por kurdos, árabes, asirios y otros grupos de población sobre la base del concepto de nación democrática. Se pretende sustituirla por un sistema autoritario basado en una sola nación y una sola fe. Este pensamiento representa un ataque directo a la convivencia fraternal de siglos de los pueblos y comunidades religiosas de Oriente Próximo. El objetivo es impedir la comprensión democrática de la nación que podría permitir la paz y la estabilidad en Siria y en la región.

Los atentados de HTS no son, por tanto, una medida aislada de política de seguridad, sino parte de un complot global contra el futuro de Siria. HTS actúa como actor central de una política que no persigue la unidad nacional, sino la división y la fragmentación. Mientras que la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria había creado una unidad kurdo-árabe, el HTS intenta deliberadamente avivar la hostilidad entre kurdos y árabes. En ese sentido, el HTS está librando una guerra por poderes bajo la influencia de potencias externas. Con esa estrategia, no es posible ni la unidad democrática de Siria ni un futuro estable para el Estado.

¿«Integración» o asimilación?

Desde el inicio de las negociaciones sobre la integración de las regiones autónomas del noreste de Siria en el nuevo orden sirio, ahora está claro que, para HTS, integración significa en realidad asimilación. El último decreto del 17 de enero del presidente del gobierno de transición, Ahmed al-Sharaa, que superficialmente parece reconocer los derechos kurdos, no representa una ruptura con la política anterior. Se trata más bien de un ejercicio táctico de poder dentro de una mentalidad estrictamente centrada en el Estado. Esto no resuelve la crisis, sino que la reorganiza y la hace controlable.

En el fondo, el decreto reconoce elementos de identidad cultural, pero se niega a reconocer la subjetividad política colectiva y la capacidad de autogobierno de la sociedad. Los mecanismos locales de toma de decisiones y las formas de autoorganización quedan excluidos de la esfera política legítima. Así pues, el reconocimiento tiene un efecto restrictivo más que liberador.

La cuestión central es a qué y a quién afecta este reconocimiento: ¿Se está reconociendo a una sociedad luchadora y organizada o simplemente a un grupo social fragmentado, individualizado y controlable? En realidad, el decreto pretende socavar el equilibrio político y militar en el norte de Siria, en particular las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Esta estrategia no se basa en la destrucción militar abierta, sino en medios más sutiles. El objetivo es separar a la sociedad de su voluntad política colectiva, aislar a las FDS y presentarlas como un «problema puramente militar». Aunque se conceden derechos culturales individuales, éstos se desvinculan deliberadamente de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria y de las FDS para privarlas de su legitimidad social. Términos como «unidad nacional», «un solo techo» y «sin privilegios» no sirven al pluralismo, sino a la imposición de un modelo de Estado centralizado como único orden legítimo.

La diversidad no se entiende como una fuerza política constituyente, sino como una condición que se debe controlar. La existencia de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria y de las Fuerzas de Autodefensa está marcada como una desviación de la norma. El objetivo no es comprender la cuestión kurda, sino aplastarla y remodelarla.

En cuanto a las relaciones entre los kurdos y Estados Unidos, en los últimos años ha surgido una cierta división entre los actores internacionales y regionales a lo largo del Éufrates occidental y oriental. Hasta el actual punto de inflexión, Estados Unidos había señalado a los kurdos que no interferiría en los asuntos al oeste del Éufrates. Sobre esta base, EEUU no se opuso a las operaciones militares turcas en Afrin (2018), Manbij (2024) y Till Rifaat. Sin embargo, retiraron sus tropas y guardaron silencio cuando el ejército turco atacó y ocupó Till Abyad y Ras Al-Ayn en 2019, ambas situadas al este del Éufrates.

Ahora, de nuevo, asistimos a una enorme ofensiva militar al este del Éufrates: ciudades como Tabqah, Raqqa y Ayn Issa están ahora bajo control del régimen sirio, mientras que Haseke y Kobane están sitiadas. La división entre oeste y este, antes considerada una «línea roja» imaginaria, ha perdido su validez en esta nueva fase. El silencio de Estados Unidos ante estos acontecimientos equivale en la práctica a apoyar la pretensión de Ahmed al-Sharaa de establecer la soberanía estatal sobre toda Siria. La situación actual demuestra que el concepto fundamental de Estados Unidos ya no es negociar la división en una región occidental y otra oriental del Éufrates, sino debilitar al máximo a las Fuerzas de Autodefensa.

División étnica e instrumentalización de las tribus árabes

Otro factor clave en los acontecimientos actuales es la deliberada división étnica entre kurdos y árabes. Paralelamente a las conversaciones diplomáticas entre Ankara y Damasco, se están llevando a cabo preparativos militares y políticos concretos.

Un componente central de estos preparativos fue el ejercicio deliberado de influencia sobre las tribus árabes de las zonas DAANES. Tanto el gobierno de al-Sharaa como Turquía han estado trabajando durante algún tiempo para disuadir a estas tribus de cooperar con la autoadministración. Estos esfuerzos se han intensificado especialmente en los últimos meses.

Según fuentes sirias, incluso antes de que comenzaran los combates, el gobierno de transición ya había conseguido ganarse a algunas fuerzas árabes de Alepo que habían estado cooperando con unidades kurdas. Este cambio de bando sirvió de ensayo para estrategias similares al este del Éufrates. Estas actividades fueron coordinadas por el asesor de al-Sharaa en asuntos tribales, Yihad Isa al-Sheikh (Abu Ahmed Zekkur), que actuaba tanto en Turquía como en el noreste de Siria.

A finales de 2025, una delegación viajó a Turquía y mantuvo reuniones con líderes tribales en Kilis, Urfa y Mardin. A continuación mantuvieron conversaciones en Ras Al-Ayn, Raqqa y Deir ez-Zor. El objetivo era restablecer la confianza con las tribus árabes y ganarlas para que cooperaran con HTS.

Oficialmente, esta iniciativa se presenta como una contribución a la «unidad social de Siria». De hecho, su objetivo es aumentar el malestar en las zonas controladas por las SDF, desvincular a las tribus árabes de la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria e instrumentalizarlas contra otros grupos sociales, como los drusos de Sweida. A corto plazo, esta estrategia puede fortalecer a HTS, pero a largo plazo exacerba las tensiones étnicas y allana el camino para una mayor división en Siria.

Plan internacional para destruir un modelo democrático para la región

Sobre esta base, el ataque contra Rojava no tiene como único objetivo destruir los logros de la sociedad kurda. Más bien, el objetivo de este plan internacional, que cuenta con el apoyo de actores regionales como Israel y Turquía, así como de fuerzas internacionales -sobre todo Estados Unidos y Europa-, es destruir el proyecto y la idea de una Siria y un Oriente Medio democráticos.

El ataque se dirige contra los principios de la democracia local, la liberación de la mujer, la igualdad de derechos para las comunidades étnicas y religiosas y la idea de una «tercera vía». Pretende demostrar que no son posibles alternativas más allá del Estado-nación, el nacionalismo y la política del poder. La Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria se ve obligada, por tanto, a la rendición total para volver al orden que existía antes de 2011 o a la aniquilación física completa.

Hoy, especialmente en condiciones de guerra, es esencial dejar claro al mundo quién defiende verdaderamente la libertad. Esta lucha no puede llevarse a cabo a través de Estados o gobiernos; debe arraigarse en la propia sociedad, en las calles. La legitimidad genuina y el poder duradero sólo surgen a través de la solidaridad de masas. Cuando existe esa fuerza colectiva, a los Estados les resulta mucho más difícil mantener la violencia y la represión. De lo contrario, las decisiones se toman desde arriba y la gente queda reducida a espectadores pasivos. No hay razón para confiar en los gobiernos. Cambian de posición de la noche a la mañana cuando cambian sus intereses. La historia está llena de ejemplos de esto, y seguimos siendo testigos hoy en día. Por esta razón, la forma de compromiso que necesitamos no es la diplomacia oficial, sino la diplomacia de los pueblos. La gente debe ser capaz de entenderse directamente, más allá de las fronteras. Lo que está ocurriendo debe explicarse abiertamente y sin mediaciones a las propias sociedades. No se trata sólo de una necesidad moral, sino también de una poderosa fuerza geopolítica. La responsabilidad de comunicar la realidad del mundo no puede dejarse sólo en manos de los Estados. Todo Estado está dispuesto a abandonar sus principios en el momento en que sus intereses se vean amenazados. Por eso, la única fuente sostenible de presión reside en la conciencia compartida y la solidaridad de los pueblos. Explicar las realidades del mundo a las sociedades de todo el mundo es la base de una diplomacia de los pueblos duradera y eficaz. Si esto no ocurre, los planes seguirán haciéndose desde arriba y, una vez más, la gente se quedará mirando desde la barrera.

La Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria y el Movimiento por la Libertad del Kurdistán han llamado ahora a ampliar la resistencia contra los ataques y apuesta por la resistencia total. El punto de referencia para ello es la resistencia en Kobanê en 2014-2015. No fueron sólo los combatientes de las YPG y YPJ los que derrotaron al ISIS, sino también el amplio apoyo, el respaldo moral y la solidaridad de las sociedades, las fuerzas democráticas y socialistas de todo el mundo. En este sentido, ahora es el momento de proporcionar una vez más ese apoyo a los combatientes de la resistencia en Rojava-Kurdistán. Contra las fuerzas unidas de la modernidad capitalista, las fuerzas de la modernidad democrática deben unirse para crear un segundo Kobanê y demostrar que la resistencia de los pueblos sigue inquebrantable y que la idea del socialismo democrático sigue viva como alternativa al sistema de explotación y opresión existente.

🫂Formas de Solidarizarse con Rojava🫶🏽

💩Día internacional de las protección de datos.

Posted in Oriente Medio | Comentarios desactivados en 🇸🇾Rojava y Siria en guerra😩: una evaluación política (2025) 🤔

📖Entre el sol y la tormenta de Sara Berenguer☮️

Memoria de la Guerra Civil española

HELENA LÓPEZ
University of Bath

En este artículo pretendo analizar dos cuestiones en relación con las memorias de guerra de la militante anarquista Sara Berenguer. En primer lugar, quiero atender a las estrategias discursivas (clase, género, sexualidad) de construcción de la subjetividad en este texto. Además, me interesa indagar cómo estos discursos se interseccionan con la posición espacio-temporal (tiempo de la memoria y tiempo-espacio del exilio) del sujeto autobiográfico. Mi objetivo principal es proponer una problematización de los conceptos de «memoria colectiva» y de «experiencia femenina» y reivindicar, por lo tanto, la relevancia tanto teórica como política de análisis críticos basados en narrativas personales.

Download M, Letter, Font. Royalty-Free Stock Illustration Image - Pixabaye interesa explorar, en las páginas que siguen, dos cuestiones fundamentales en relación con las memorias de guerra de la militante anarquista catalana Sara Berenguer (Este artículo es una revisión del trabajo que presenté en Valencia, en abril de 2005, en el Congreso de la Association of Hispanists of Great Britain and Ireland). En primer lugar, cómo este relato en primera persona se construye a partir de la intersección de diferentes discursos de género, sexualidad y clase. Además, creo que es productivo indagar cómo la articulación de estos ejes identitarios se ve a su vez afectada por una doble posición del sujeto: temporal –el tiempo de la memoria– y espacio-temporal –el lugar y el tiempo del exilio, que Mari Paz Balibrea ha teorizado como «un cronotopo de crisis» (2005: 6).
De manera que mi intención principal es identificar cómo la combinatoria de diferentes variables produce una posición-sujeto específica y no otra, en la medida en que una alteración en la situación de esas variables produciría otro tipo de efectos. Creo que este punto de vista tiene consecuencias teóricas y políticas relevantes que intentaré resumir brevemente al final de mi trabajo.

Sara Berenguer se exilia en Francia a finales de enero de 1939 con tan sólo veinte años, y es en ese país donde ha vivido hasta la fecha. Redacta sus memorias de la guerra civil en 1976, 37 años después del fin del conflicto bélico, y aparecen publicadas en España en 1988.

Berenguer sitúa su texto, desde la introducción, en una tradición autobiográfica cuyas convenciones revisita en función de su género y de su clase: «Mi léxico será restringido y, a buen seguro, carente de estilo. Sólo fui a la escuela hasta los doce años» (2004: 13). Y continúa disculpando tanto la falta de precisión histórica como de sofisticación argumentativa de su escritura. Es muy interesante notar cómo este ejercicio de modestia intelectual aparece también en la primera página de Memoria de la melancolía de María Teresa León: «Lo cierto es que todo lo que estoy escribiendo no tiene deseo ni de perfección ni de verdad» (1998: 69). Sin embargo, el sentido de la declaración de Berenguer y de León es muy distinto precisamente porque la articulación de género y clase en cada una de ellas las coloca en dos lugares de enunciación diferentes. De hecho, se trata de dos autobiografías muy distintas. León, al contrario que Berenguer, provenía de una familia burguesa. En los años treinta era ya una intelectual comunista muy activa en la vida pública española que, al narrar mucho tiempo después su trayectoria personal y política, sí presenta sus memorias como un ejercicio de estilo. La diferente textualización de estas dos narrativas supone, por lo tanto, la adscripción a campos culturales distintos. Esta divergencia pone seriamente en cuestión el recurso a la categoría «mujer» en un sentido simple que, además, corre el riesgo de esencializar la experiencia de género.

Berenguer, a pesar de las condiciones identitarias que acabo de señalar, accede a ese espacio de expresión que es la autobiografía. Una de las razones de esto, que Berenguer no señala y en la que no me voy a detener, tiene que ver con políticas culturales en España durante la transición y desde mediados de los años 90 a raíz de cierto boom de la memoria republicana y el exilio (López, 2004; Naharro Calderón, 2005). Pero hay dos razones de tipo interno que hacen posible la autorrepresentación y que, ahora sí, Berenguer hace centrales de sus memorias. En primer lugar, una visión de los procesos revolucionarios como oportunidades para una transformación simbólica radical, y en segundo lugar, una concepción del exilio como un espacio ambiguo de privación, pero también de continuidad del proyecto de cambio social iniciado en los años 30 en España. Es muy productivo pensar en la relación que la exiliada establece con un nuevo estado-nación. En el caso de Berenguer, esta relación evidencia muchas tensiones entre aspectos muy problemáticos de la historia política y social de Francia (actitudes durante y después de la guerra civil, la II guerra mundial y la resistencia o la cuestión colonial) y fantasías de la propia autora en torno a Francia como antagonista democrático de la dictadura en España.

A continuación voy a detenerme en algunas cuestiones relativas al papel de la revolución en el recuerdo de Berenguer. Hay que subrayar que en estas memorias el período del 36 al 39 es referido recurrentemente como «revolución» y no como «guerra». Es cierto
que al menos desde la primera guerra mundial y hasta hoy existe una abundante evidencia del papel «liberador» para las mujeres de las guerras (Gilbert, 1983). Para el caso español había un componente esencial, añadido a las condiciones propicias al cambio social que promueve todo conflicto violento, y que Berenguer enfatiza insistentemente. Este componente tiene que ver con dos visiones antagónicas del combate a la insurrección militar de julio de 1936: la revolucionaria y la contrarevolucionaria. Para anarquistas, comunistas disidentes y cierto sector socialista, la resistencia antifascista no era un fin en sí mismo. Se trataba en realidad de la última fase de la lucha de clases que debería conducir, a través de un proceso revolucionario, a la liquidación definitiva del poder burgués.

A lo largo de sus memorias, Sara Berenguer, militante desde julio de 1936 en la CNT, suscribe plenamente la visión revolucionaria de la guerra civil. En julio de 1936, Berenguer tiene 17 años, y es su padre, militante anarquista, quien la lleva al comité revolucionario del barrio barcelonés de Les Corts. Durante tres años va a estar muy activamente involucrada en diferentes actividades en la retaguardia vinculadas al movimiento libertario: enfermera, costurera, mecanógrafa, maestra en el ateneo de la Plaza de la Concordia, secretaria del comité regional del Sindicato de la Edificación, miembro de Solidaridad Internacional Antifascista y secretaria de propaganda del comité regional de Cataluña del grupo anarquista Mujeres Libres.

Creo que la simple enumeración de todas estas actividades da cuenta de cómo la excepcionalidad de una situación de guerra por un lado, y por el otro el propio proyecto revolucionario, establecieron una serie de condiciones que acentuaban la problematización, iniciada desigualmente con anterioridad a 1936, de la estricta división entre esferas pública y privada del paradigma de género impuesto por la modernidad. Para Berenguer, entonces, la revolución es un catalizador del cambio social en un contexto de antagonismos fundamentalmente de clase y de género, y sólo posible porque además y en primer lugar contiene una cierta cualidad de revelación. En numerosas ocasiones Berenguer alude a cómo el proceso revolucionario creó en sentido estricto la conciencia de una doble opresión:
como mujer y como trabajadora. El acceso a la educación y la propia dinámica de la revolución visibilizaban, según Berenguer, los mecanismos de dominación de la ideología patriarcal y burguesa:

«Para la mayoría de las mujeres, sumisas e ignorantes, la revolución fue como un estallido de luz que vino a nosotras y nos abrió un camino, que hasta entonces habíamos tenido vedado» (2004: 13). «No éramos cucarachas. Habíamos adquirido un
sentimiento y un sentido racional de lo que éramos, de lo que representábamos y de lo que teníamos que hacer, uniendo nuestros esfuerzos para vencer a los sublevados» (130).

Sin embargo, en esta rememoración del papel de la revolución confluyen conflictivamente distintos discursos. Mary Nash ha trabajado extensamente sobre las limitaciones y contradicciones del discurso de género de la izquierda en los años treinta y sobre cómo a pesar de un realineamiento de la conducta de género durante la guerra civil, éste no amenazaba radicalmente la hegemonía masculina. En este sentido existe en la autobiografía de Berenguer una contradicción entre, por un lado, lo que ella percibe como mujer adulta desde el exilio que ha sido el papel de Mujeres Libres, y su propio relato de actividades en la retaguardia que reproducían roles de género completamente tradicionales. Es obvio que Berenguer, quien en los años 60 de hecho reorganiza con otras compañeras en el exilio Mujeres Libres, es consciente en los años de redacción de su texto de la excepcionalidad de este grupo anarquista que, frente a la postura de todas las fuerzas de izquierda (comunismo libertario incluido), había asumido que la dominación de género era independiente de la lucha de clases. El artículo 1 de los Estatutos de la Federación Nacional de Mujeres Libres declaraba que a la mujer hay que

«emanciparla de la triple esclavitud a que ha estado y sigue estando sometida: esclavitud de ignorancia, esclavitud de mujer y esclavitud de productora» (Berenguer, 2004: 201).

Sin embargo, Berenguer explicita la intervención de las mujeres como una tarea de complementariedad, que no propone una redistribución radical del poder simbólico:

«Si ellos luchaban en primera línea, nosotras, las mujeres, en la retaguardia colaborábamos y participábamos en todos los trabajos que el hombre, nuestro compañero de lucha, tenía que abandonar para incorporarse a filas, donde había que defender nuestra libertad y la República burlada y, en lo que a nosotras concernía, la Revolución» (174).

Creo que además en el relato de Berenguer hay dos cuestiones que ponen de relieve hasta qué punto la crisis de los modelos de género activada por la guerra y la revolución estaba sujeta a las tensiones entre lo que Luisa Passerini denomina «las condiciones del sistema de poder existente y, al mismo tiempo, indicios de novedad y cambio» (1992: 162): La masculinización de la revolución y la reivindicación de la maternidad como un elemento central en la definición de feminidad.

La revolución para Berenguer está fundamentalmente definida por un elemento de valor masculino en oposición a un componente conservador femenino. El papel de la mujer revolucionaria estaría, por lo tanto, determinado por la reapropiación de esa dimensión masculina que, como ya hemos visto, no deja de reproducir el patrón de la diferencia sexual y su asimétrico reparto de poder. La mímesis de aspectos externos de la acción del hombre, y no su cuestionamiento o su subversión simbólica, aparece recurrentemente en estas memorias como evidencia de agencia femenina. De hecho, con frecuencia la actividad revolucionaria se hace equivalente a la figura de su propio padre en contraposición a la actitud conservadora de su madre. En los años 20 y 30 el discurso médico dominante estableció un
esencialismo biológico que, coincidiendo con el discurso de la domesticidad central al sistema de género desde el siglo XIX , convertía la diferencia sexual en la legitimación de la estricta separación entre esfera pública (masculina) y privada (femenina). De hecho ambos discursos, el biosocial y el de la domesticidad, fueron cruciales en la renegociación de espacios impulsada por la progresiva participación de las mujeres en el ámbito público. La polémica sobre el voto de las mujeres durante la II República es un ejemplo de esta situación. Otro de los efectos de esta internalización de la falta de subjetividad política de las mujeres tiene que ver con una casi irreconciliable tensión entre género y generación, en tanto que las madres son vistas por las hijas como reproductoras de valores tradicionales. Ese era
el dictamen de la líder anarquista Federica Montseny en la segunda entrega de su artículo «La mujer, problema del hombre», publicado en la Revista Blanca en febrero de 1927:

«Y, como es natural, esclava ha esclavizado; embrutecedora, ha embrutecido» (Nash, 1975: 76).

La narrativa de Berenguer explica, de una manera muy interesante, las dificultades de compromiso simbólico entre los discursos de género dominantes que acabo de exponer y aquellos sobre sexualidad y género que eran habituales en los círculos libertarios y que, como Mujeres Libres se encargó de señalar, acusaban también muchísimas contradicciones. Por una parte, Berenguer hacía frente a actividades y situaciones que suponían una auténtica redefinición de los roles de género. Por otra, y precisamente por la radical amenaza que esta redefinición suponía para un modelo de género hasta entonces dominante, es comprensible el asomo de preocupaciones en torno a la aceptabilidad social resueltas, a menudo, por el discurso de la decencia y por el de la maternidad.

Voy a detenerme muy brevemente en este último. La cuestión de la aceptabilidad revela, fundamentalmente, ansiedades sobre una disolución excesiva de la identidad de género hegemónica. La reivindicación de la maternidad por Berenguer manifiesta, precisamente, una estrategia de afirmación esencialista frente al riesgo simbólico que representa el cuestionamiento de los patrones de género:

«Ser mujer cautivada por la cultura y adquirir una conciencia libre, no es ni renunciar a la maternidad ni despojarse de su feminidad, ni mucho menos ir contra los intereses morales del hombre. […] El hombre y la mujer deben complementarse. […] Somos diferentes, por eso precisamente debemos complementarnos» (2004: 219-220, 221).

La justificación biológica de la diferencia sexual, que hace de la maternidad el rasgo esencial de su identidad como mujer, convive en el relato de Berenguer, sin embargo, con el derecho al control de natalidad:

Esta hermosa frase [referida a la concepción] tendría todo su sentido poético y amoroso, si esta maternidad fuera en todas circunstancias consciente. El ser humano, hombre o mujer, debe conocer el funcionamiento de su cuerpo y todas las consecuencias
que de sus actos puedan dimanar. La libertad individual no se llega a conseguir si uno no trata de conocer sus reacciones e instintos, controlándose a sí mismo. (220-221).

Berenguer coincide en su visión con el reformismo sexual anarquista y con el movimiento eugénico. Desde luego, la regulación de la maternidad suponía un desafío importantísimo a los valores tradicionales de la Iglesia católica. Hay que señalar, sin embargo, y como se deja sentir en el fragmento de Berenguer que acabo decir, que para los anarquistas el control de la natalidad era una medida sanitaria de prevención de problemas sociales (control de enfermedades hereditarias o infecciosas, de mortalidad) y no un modo de transgredir las convenciones de la sexualidad femenina. Es importante subrayar que, frente a la reformulación esencialista de la sexualidad femenina del reformismo anarquista, Lucía Sánchez Saornil, una de las fundadoras de Mujeres Libres, expresa una de las pocas contestaciones radicales a la teoría de la diferenciación sexual que, a pesar de la revisitación del discurso científico y social, no hacía sino perpetuar un paradigma de identidad de género basado en una desigual distribución de poder. Sánchez Saornil publica su artículo «La cuestión femenina en nuestros medios» en una serie de entregas aparecidas en 1937 en Solidaridad Obrera:

«Por la teoría de la diferenciación, toda la vida psíquica de la mujer está supeditada a un proceso biológico, y tal proceso biológico no es otro que el de la gestación. ‘Nacer, morir, sufrir’, dijimos en un artículo anterior. La ciencia ha venido a modificar los términos sin alterar la esenciade este axioma: ‘nacer, gestar, morir’. Y ahí todo el horizonte femenino». (Nash, 1975: 89).

Como he intentado argumentar, el contexto de conflicto civil iniciado en julio de 1936 y el proceso revolucionario, predominantemente anarquista, que seguiría supusieron, según recuerda Sara Berenguer en sus memorias de esos años, el acceso a espacios que hasta entonces habían sido negados a las mujeres. Esta reapropiación no podía estar exenta, sin embargo, de una compleja negociación discursiva. La memoria de esa pugna simbólica implica, en el relato de Sara Berenguer, una romantización del conflicto que obedece, en mi opinión, a la convergencia de dos tiempos distintos: el espacio-tiempo del exilio, que reconstruye la lucha antifascista según la tipología de «la causa perdida» (Ucelay-da Cal, 2004) y el tiempo de la memoria, en el que una mujer muy joven se ve involucrada en lo que ella
misma denomina «una revolución excitante» (Berenguer, 2004: 19), comprometida con la lucha antifascista y también con un proyecto, y retomo una expresión de Richard Cleminson, más allá de la modernidad de la República de 1931:

«Antes de la guerra jamás había oído hablar o exponer ideas tan claras y que penetraran tan hondamente en mí, por lo que veía un mundo idealizado al que quería fundirme y olvidar los malos ratos pasados» (Berenguer, 2004: 161).

La precisión de Cleminson sobre la propuesta de contra-modernidad burguesa contenida en el anarquismo y que, con todas las contradicciones que he señalado, Berenguer recoge como críticas abiertas a la II República, creo que apunta hacia la necesidad de un análisis de narrativas personales como el que acabo de proponer en este artículo. Y esto en la medida en que la perspectiva microanalítica, al problematizar la misma noción de «memoria colectiva» (Hodgkin y Radstone, 2003: 10-11) y de «experiencia» (Scott, 1999), pone en evidencia las importantes limitaciones teóricas, y muy significativamente políticas, de un vocabulario totalizador y esencializante que no tiene en cuenta la proliferación de los discursos sobre el pasado.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fuentes primarias

  • Berenguer, Sara (2004), Entre el sol y la tormenta. Revolución, guerra y exilio de una mujer libre, Valencia, L’Eixam Edicions y Fundación Salvador Seguí. [Primera edición de 1988 publicada por Seuba (Barcelona) con el título de Entre el sol y la tormenta. Treinta y dos meses de guerra (1936-1939)].
  • León, María Teresa (1998), Memoria de la melancolía, Madrid, Castalia. [Primera edición de 1970 publicada por Losada (Buenos Aires)].
  • Montseny, Federica (1927), «La mujer, problema del hombre», II. La Revista Blanca, 89. Citado en Nash (1975: 76).
  • Sánchez Saornil, Lucía (1935), «La cuestión femenina en nuestros medios», IV. Solidaridad Obrera. Citado en Nash (1975: 89).

Fuentes secundarias

  • Balibrea, Mari Paz (2005), “Rethinking Spanish Republican Exile. An Introduction”, Journal of Spanish Cultural Studies, 6, 1 (marzo) Special issue on “Rethinking Spanish Republican Exile”, Helena López y Mari Paz Balibrea (eds.): 3-24.
  • Cleminson, Richard (1995), “Beyond Tradition and ‘Modernity’: The Cultural and Sexual Politics of Spanish Anarchism”, Spanish Cultural Studies: An Introduction. The Struggle for Modernity, Helen Graham y Jo Labanyi (eds.), Oxford, Oxford University Press: 116-123.
  • Gilbert, Sandra (1983), “Soldier’s Heart: Literary Men, Literary Women, and the Great War”, Signs: Journal of Women in Culture and Society, 8, 3: 422- 450.
  • Hodgkin, Katharine y Susannah Radstone (eds.) (2003), Contested Pasts. The Politics of Memory, Londres, Routledge.
  • López, Helena (2004), “Exilio, memoria e industrias culturales: esbozo para un debate”. Migraciones y exilios, 5: 25-36.
  • Naharro-Calderón, José María (2005), “Los trenes de la memoria”, Journal of Spanish Cultural Studies, 6, 1 (marzo) Special issue on “Rethinking Spanish Republican Exile”, Helena López y Mari Paz Balibrea (eds.): 101-122.
  • Nash, Mary (1975), «Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucía Sánchez Saornil», Convivium, 44, 5: 71-99.
  • — (1999a), Rojas. Las mujeres republicanas en la Guerra Civil, Madrid, Taurus.
    — (1999b), “Un/Contested Identities: Motherhood, Sex Reform and the Modernization of Gender Identity in Early Twentieth-Century Spain”, Constructing Spanish Womanhood. Female Identity in Modern Spain, Victoria L. Enders y Pamela B. Radcliff (eds.), Nueva York, SUNY Press: 25-49.
  • Passerini, Luisa (1992), «Lacerations in the Memory: Women in the Italian Underground Organizations». International Social Movement Research, 4: 161-212.
  • Scott, Joan (1999), “La experiencia como prueba”, Feminismos literarios, Neus Carbonell y Meri Torras (eds.), Madrid, Arco Libros: 77-112.
  • Ucelay-da Cal, Enric (2004), «Lost Causes as a Historical Typology of Reaction: A Spanish Perspective, from Jacobites to Neofascists and Spanish Republicans», Journal of Spanish Cultural Studies , 5, 2: 145-164.

🏴La Agrupación Mujeres Libres☮️

📗libros-libros-libros-8 Lucía Sánchez Saornil: Poeta, periodista y fundadora de Mujeres Libres🏴

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🫂El regreso de los Panteras Negras en la era de las redadas📚

El 8 de enero de 2026, las calles de Philadelphia presenciaron una imagen que parecía extraída de los archivos de la historia estadounidense. Hombres y mujeres vestidos con chaquetas bomber negras, boinas ladeadas y el inconfundible logotipo del pantera blanco y negro en sus espaldas se apostaron frente al Ayuntamiento portando rifles de asalto legales. Habían venido a proteger a quienes participaban en las protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, conocido como ICE por sus siglas en inglés. La escena respondía a un asesinato que había incendiado la indignación colectiva un día antes y a cientos de kilómetros de distancia.

Tania Castro – Historiadora – Santander (España)

Imagen - (R).png | Méxicoteca | FANDOM powered by Wikiaenee Nicole Good, una escritora y poeta de 37 años, madre de tres hijos y ciudadana estadounidense, fue tiroteada por el agente de ICE Jonathan Ross en Minneapolis la mañana del 7 de enero. Good se encontraba en su vecindario, cerca de su casa, actuando como observadora legal durante los operativos de deportación que el Departamento de Seguridad Nacional había calificado como la mayor operación de aplicación de la ley migratoria jamás realizada en territorio estadounidense. El video del incidente, grabado por testigos y analizado posteriormente por varios medios, muestra a Good girando el volante de su todoterreno Honda Pilot hacia la derecha, alejándose del agente, apenas un segundo antes de que este abriera fuego. Tres disparos en menos de 700 milisegundos. La administración Trump defendió al agente, con el vicepresidente JD Vance afirmando que Ross gozaba de «inmunidad absoluta» y que simplemente «estaba haciendo su trabajo». El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, respondió con otras palabras tras revisar las grabaciones, según recoge The Intercept, afirmando que la versión gubernamental era mentira y exigiendo que ICE abandonara la ciudad.

La muerte de Good se convirtió en el noveno tiroteo perpetrado por agentes de ICE desde septiembre de 2025 en cinco estados y Washington D.C. Cuatro personas más habían sido asesinadas durante operaciones de deportación en ese mismo periodo. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, proclamó el 9 de enero como «Día de Renee Good». En New Jersey, Bruce Springsteen le dedicó «The Promised Land» durante un concierto, denunciando lo que calificó como «tácticas de la Gestapo contra nuestros conciudadanos». Las protestas se multiplicaron desde Oakland hasta Seattle, desde Chicago hasta la propia Philadelphia.

En ese contexto de tensión y luto colectivo, Paul Birdsong, presidente del capítulo de Philadelphia del Partido Pantera Negra para la Autodefensa, declaró a The Philadelphia Inquirer lo que muchos interpretaron como una promesa y otros como una advertencia. Si ellos hubieran estado presentes en Minneapolis, dijo, no habría muerto nadie. «Somos el mismo Partido Pantera de antes», explicó en una entrevista posterior, «pero ahora somos un poco más agresivos». Birdsong, de 39 años y residente en West Philadelphia, comenzó a reclutar miembros tras el asesinato de George Floyd en 2020. Afirma mantener contacto con supervivientes del partido original, quienes le habrían proporcionado asesoramiento y mentoría.

Para comprender la magnitud de esta reaparición hay que retroceder casi seis décadas. En octubre de 1966, dos estudiantes del Merritt College en Oakland, California, fundaron una organización que cambiaría el curso del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Huey P. Newton y Bobby Seale crearon el Partido Pantera Negra para la Autodefensa como respuesta directa a la brutalidad policial contra las comunidades afroamericanas. Influenciados por el legado de Malcolm X, las enseñanzas de Mao Zedong y el pensamiento anticolonial de Frantz Fanon, desarrollaron un programa de diez puntos que exigía pleno empleo, vivienda digna, educación que contara la verdadera historia de las personas negras, el fin de la brutalidad policial y, como resumen de todo lo anterior, tierra, pan, vivienda, educación, vestido, justicia y paz.

Los Panteras organizaron patrullas armadas que seguían a la policía por los barrios negros de Oakland, aprovechando las leyes californianas que permitían portar armas cargadas en público. Estudiaban minuciosamente la legislación para proteger a su comunidad dentro del marco legal. Newton recaudó fondos vendiendo ejemplares del Libro Rojo de Mao a estudiantes de izquierdas en Berkeley a tres veces su precio original. Con ese dinero compraron escopetas. Según relataba Seale, la estrategia era sencilla. Vender libros, conseguir dinero, comprar armas y salir a las calles a proteger a madres, hermanos y a toda la comunidad de los policías racistas.

Los programas comunitarios de los Panteras trascendieron la autodefensa armada. Sus «programas de supervivencia» incluían desayunos gratuitos que alimentaban a 20.000 niños cada día, clínicas de salud, pruebas de detección de anemia falciforme, escuelas propias, asistencia legal y distribución de ropa. El Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana documenta cómo estos programas proporcionaban ayuda concreta a comunidades de bajos ingresos y generaban apoyo popular para el partido. La ironía histórica resultaría brutal. El programa de desayunos escolares gratuitos de los Panteras inspiró la expansión del programa federal de desayunos escolares autorizado en 1975, según recoge la Enciclopedia Britannica. El mismo gobierno que intentó destruirlos terminó copiando sus iniciativas.

J. Edgar Hoover, director del FBI, declaró a los Panteras Negras como «la mayor amenaza para la seguridad interna del país». Bajo el programa de contrainteligencia conocido como COINTELPRO, la agencia federal infiltró, desacreditó y destruyó sistemáticamente al partido. Enviaron cartas falsas para sembrar desconfianza entre los miembros, intentaron desbaratar su defensa legal y reclutaron informantes. El FBI temía especialmente el surgimiento de un «mesías negro» capaz de unificar y electrificar el movimiento nacionalista negro militante. Malcolm X, Martin Luther King Jr., Stokely Carmichael y el propio Huey Newton figuraban en esa lista de objetivos.

El 4 de diciembre de 1969, la policía de Chicago ejecutó una redada antes del amanecer en el apartamento de Fred Hampton, presidente del capítulo de Illinois y vicepresidente nacional del partido con apenas 21 años. Hampton había fundado la Coalición Arcoíris original, una alianza sin precedentes entre los Panteras, los Young Patriots, un grupo de blancos pobres, y los Young Lords, una organización política puertorriqueña. Dispararon entre 90 y 99 balas contra el apartamento. Los Panteras respondieron con una sola. Hampton nunca despertó. Mark Clark, de 22 años, también fue asesinado. Documentos desclasificados posteriormente revelaron que el FBI había proporcionado un plano del apartamento a través de un informante infiltrado, William O’Neal, quien además había drogado a Hampton la noche anterior. Tras la redada, el FBI pagó a O’Neal una bonificación especial por sus servicios.

El legado de aquella represión sistemática nos trae a las calles de Philadelphia medio siglo después. El grupo liderado por Birdsong lleva años distribuyendo alimentos gratuitos en North Philadelphia, en un local que afirman fue sede del capítulo original de los Panteras en la ciudad. Organizan clases de educación política, entrenamientos de autodefensa y seguridad con armas de fuego, y círculos de discusión sobre historia e identidad negra. Residentes mayores del vecindario han comparado estos esfuerzos con los programas de supervivencia que los Panteras históricos implementaron a finales de los años sesenta y setenta.

Birdsong ha querido desvincularse de otras organizaciones que utilizan el nombre Pantera. «El Partido Pantera Negra no es una organización nacionalista negra», declaró en un video publicado en su Instagram tras la atención viral que recibió el grupo.

«El Nuevo Partido Pantera Negra puede serlo, el Partido Pantera Negra Revolucionario puede serlo. Pero el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, el que fundó Huey Newton con Bobby Seale, es una organización internacionalista que se posiciona como aliada de los pueblos oprimidos, sin importar su origen étnico o cultural».

Sus palabras finales en el video recuperaban la consigna histórica del partido.

«Todo el poder para el pueblo, ningún poder para los cerdos».

El contexto en el que reaparecen los Panteras resulta estremecedoramente familiar. Según el American Immigration Council, el número de personas detenidas por ICE aumentó un 75% durante 2025, pasando de aproximadamente 40.000 a principios de año a 66.000 en diciembre, el nivel más alto jamás registrado. Las detenciones de personas sin antecedentes penales se dispararon un 2.450% en el primer año de la segunda administración Trump, impulsadas por tácticas como redadas a domicilio, patrullas itinerantes, operativos en lugares de trabajo y re-arrestos de personas que acudían a sus citas migratorias o a audiencias judiciales. Más personas murieron bajo custodia de ICE en 2025 que en los cuatro años anteriores combinados.

La administración Trump eliminó las restricciones que impedían a los agentes de ICE realizar detenciones cerca de escuelas, hospitales e iglesias. En mayo de 2025, agentes esperaban fuera de los tribunales de inmigración en varias ciudades importantes para detener a migrantes que acababan de salir de sus audiencias obligatorias. Perderse esas audiencias garantiza una orden de deportación automática. Acudir a ellas, como demostró Minneapolis, puede costar la vida.

El fiscal de distrito de Philadelphia, Larry Krasner, emitió advertencias directas a los agentes federales tras el asesinato de Good. «Ni lo intenten en Philadelphia», declaró públicamente. «¿Me escuchan, agentes de ICE? Irán a la cárcel si cometen delitos en esta ciudad». La combinación de derechos constitucionales, resistencia comunitaria y vigilancia ciudadana está configurando a Philadelphia como un bastión contra lo que muchos califican de exceso federal.

La historia de los Panteras Negras demuestra que el Estado estadounidense ha respondido históricamente a la organización negra con una violencia desproporcionada y una persecución sistemática. Fred Hampton fue asesinado a los 21 años porque organizaba desayunos para niños y construía coaliciones multirraciales. Renee Good fue tiroteada a los 37 porque protegía a sus vecinos de agentes federales. Entre ambas muertes median 57 años, pero el patrón de violencia institucional contra quienes defienden a comunidades vulnerables permanece intacto.

Los miembros del capítulo de Philadelphia portan armas legales, como lo hicieron Newton y Seale en Oakland. Organizan programas de alimentación comunitaria, como lo hicieron Hampton y Clark en Chicago. Se posicionan como internacionalistas solidarios con todos los pueblos oprimidos, como establecía el programa original de diez puntos. La diferencia, según Birdsong, es que ahora son más agresivos. La pregunta que flota sobre las calles de Philadelphia es si el Estado responderá con la misma agresividad que desplegó hace medio siglo, o si esta vez la historia tomará un curso diferente.

De tradiciones y xenofobia

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