🇻🇪Venezuela, tras Gaza🍉 y Ucrania🇺🇦: gansterismo político💩

Rafael Cid

¡Calamidad de este tiempo, cuando los locos guían a los ciegos!
(Shakespeare, El rey Lear)

Letter E Magazine Cut-Out Element 23204016 Vector Art at Vecteezyl pasado nos alcanza configurando la matriz del futuro. La extracción (en el ridículo argot de las «hazañas bélicas») de Nicolás Maduro por un comando de Estados Unidos busca facilitar la transición continuista en Venezuela, el paradigma del madurismo sin Maduro. Imita a la franquicia española de un franquismo sin Franco, hecha posible cuando el hombre fuerte del régimen, el almirante Luis Carrero Blanco, fue abducido por una fuerza explosiva e igualmente irremediable. Voladuras controladas. Lo confirma Marco Rubio, alter ego de Trump, y Delcy Rodríguez al anunciar una autoamnistía integral, para víctimas y verdugos, a la española de triste memoria.

Hoy, como en 1939, tras el criminal pacto entre Hitler-Stalin para repartirse Europa, las naciones hegemónicas se alían para dominar globalmente en su inapelable condición de superpotencias nucleares. Una estrategia cuyo último eslabón hasta ahora ha sido el atropello a la soberanía venezolana para extraditar por la fuerza al presidente fake de aquel país, Nicolás Maduro (la apoteosis puede ser la toma trumpista de Groenlandia y la recuperación de la Enmienda Platt contra Cuba). Pero la embestida es global, viene de más lejos y de otro continente y con diferente protagonista. De cuando en 2014, el antiguo oficial de la KGB (la Gestapo de la antigua URSS), Vladimir Putin, investido con los máximos poderes de aquella democracia de oligarcas, intervino militarmente Crimea. Entonces los que pusieron aquella península del Mar Negro al servicio de Moscú fueron los «hombrecillos de verde», la imagen eufemística utilizada por el zar del Kremlin para nombrar a las tropas ocupantes. Este 2026, los sicarios que han perpetrado el secuestro del dirigente chavista han sido los comandos Delta Force del Pentágono. Dos planos-secuencia para una misma violación flagrante del derecho internacional. La primera, en la frontera este de Europa apenas provocó la crítica de la opinión pública occidental y de su clase política, que miró para otro lado, sobre todo en el entorno de la izquierda. La segunda en discordia no ha tenido una respuesta menos indecente: sumisión pública de las autoridades de Caracas a la bota yanqui (el ¡vivan las caenas! de Delcy Rodríguez en su toma de posesión como regente del protectorado trumpista), mientras se producía la repulsa de las cancillerías de medio mundo y de parte de su ciudadanía informada, sobre todo entre la izquierda. «Operaciones militares especiales», distantes en el tiempo y en el espacio, pero no muy distintas, que tendrían réplicas cada vez más sangrientas y crueles con la invasión de Ucrania por parte del ejército de la Federación Rusa en 2022 y el ataque revanchista y genocida del Israel de Netanyahu a Gaza durante 2024. Siempre bajo el mismo principio de trágica memoria iniciado con la tesis nazi del Lebensraum, la conquista de un espacio considerado vital sin reparar en medios. Es lo que Putin calificaba de «riesgo existencial» cuando sostuvo que «la caída de la URSS había sido la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX», y el imaginario con el que Trump forjó su proyecto para «volver a hacer América otra vez grande» (MAGA). El terraplanismo coronado: aquellos vientos auspiciaron estos lodos.

El Corolario Trump, implícito en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de Estados Unidos, es una puesta al día en formato 4.0 (big data, robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas, dronosfera, etc.) de la doctrina Monroe (1823) a modo de columna de Hércules de la diplomacia de las cañoneras de Estados Unidos. Una prueba de fuerza para casus belli surgida para disuadir a las potencias europeas de intervenir en la política de las repúblicas recién independizadas de España. En síntesis: un imperceptible dogal que unce a
las naciones de aquel continente a los intereses del Tío Sam. América para los americanos. Y ello al margen de las ideologías de los regímenes o de la bondad o maldad de sus dirigentes, como recuerda expresamente la ESN publicada el pasado 4 de diciembre:

«Buscamos buenas relaciones y relaciones comerciales pacíficas con las naciones del mundo sin imponerles un cambio democrático u otro cambio social que difiera ampliamente de sus tradiciones e historias».

Se puede decir más alto, pero no más claro. La cosa no va de democracia ni de derechos humanos, ni siquiera del derecho a un gobierno libremente elegido. Rige la ley del más fuerte: «La gran influencia de las naciones más grandes, más ricas, más fuertes, es una verdad atemporal de las relaciones internacionales». «La justicia que agrada al Príncipe» en la era Trump se llama «democracia comercial» (la ESN dixit). Ese es ahora el «destino manifiesto» de las democracias de oligarcas del siglo XXI. No hay normas, ni reglas, ni límites, el que gana se lo lleva todo. Por áreas de influencia que determinan sus arsenales nucleares. Aunque todavía de cara a la opinión pública sus acciones depredadoras se vistan de excusas mal avenidas. El «desnazificar y desmilitarizar Ucrania» de Putin. Para juzgar a Maduro (y no a su nomenclatura del Helicoide) ante un tribunal por delitos de narcoterrorismo, según el pliego de cargos de Trump. O como derecho a la defensa en la genocida respuesta de Netanyahu frente a la sangrienta provocación de Hamás. En un lúcido ensayo del escritor alemán Carl Amery editado en 1968 ya se vislumbraba un futuro de estas características desde el momento en que «la salvación se define del mismo modo tanto en el capitalismo como en el marxismo: plenitud de bienes, liberación de las fuerzas de producción» (Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?, pág. 130). Una ambición que no conoce fronteras. En la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada por Putin en 2021, un año antes de la invasión militar de Ucrania, se abrazaba esta deriva en la estela MAGA: «El uso limitado de la fuerza se ha convertido en la forma predominante de la estrategia para devolver a Rusia al primer plano de la esfera internacional». Putin y Trump y sus respectivas estrategias de seguridad nacional son más que una anomalía histórica, hay un método en sus locuras. Posiblemente porque como afirma el sociólogo Serge Moscovici «nada une más a los hombres que un crimen perpetrado en común» (La era de las multitudes, pág. 380). Debido a esa voracidad imperialista, Estados Unidos y Rusia, junto a la China comunista-capitalista, son las  superpotencias más reticentes a introducir cambios estructurales en sus economías para reducir los efectos del cambio climático global. Durante la «era Trump», Estados Unidos ha abandonado ya casi 70 instituciones internaciones de las que en muchos casos era el principal contribuyente, como la UNESCO y la OMS.

Vladimir Putin Caricature: Over 231 Royalty-Free Licensable Stock ...El problema es que la reaccionaria «revolución desde arriba» se está perpetrando con la aquiescencia de los de abajo. Los dirigentes que lideran esta involución democrática, negacionista de las libertades y los derechos humanos como condición sine qua non, han sido elegidos en las urnas. Incluso, y dado que las mayorías están en las capas más desfavorecidas de la sociedad, han sido las clases bajas y trabajadoras quienes han aupado al poder a esta nueva autocracia iliberal al grito de «los nuestros, primero». El nuevo Leviatán es corporativo. Masas ignorantes con derechos, en la expresión del último Premio Nobel de Literatura, el húngaro László Krasznahorkai, son las responsables de esta distopía canonizada, con legalidad de origen y creciente ilegitimidad de ejercicio. Insólita cohabitación interclasista, osmótica y mimética, que viene a desnudar definitivamente al Estado de sus atributos altruistas, el ogro filantrópico. En acelerada fase de liquidación del Estado de Bienestar, ahora le llega el turno al Estado de Derecho, para cada vez parecerse más a ese consejo de administración del capital que decía Carlos Marx respecto del artefacto Estado. Con el primordial consentimiento de los gobernados, de su servidumbre voluntaria, circunstancia que da la vuelta como un calcetín a lo expresado por el autor de El Manifiesto Comunista. Pasamos del aparato de opresión y explotación al elemento gestor que hace posible esa osmótica comunidad de intereses de abajo-arriba y de arriba-abajo. A convertirse en su nexo aglutinador, su máximo común denominador identitario.

Carecemos aún de una explicación eficiente sobre cómo hemos caído tan bajo. Incluso podríamos decir aquello de que lo que nos pasa es que no sabemos qué nos pasa. A pesar de aportaciones como la del reputado pensador marxista David Harvey, quien en La
condición de la postmodernidad ensaya una atractiva «investigación sobre los orígenes del cambio cultural» que ha hecho posible esta mutación disruptiva. En su trabajo aventura que «desde 1972 aproximadamente se ha operado una metamorfosis en las prácticas culturales y económico-políticas […] ligada al surgimiento de nuevas formas dominantes de experimentar el espacio y el tiempo». Formulación que puede servir de piedra de toque para nuevas pesquisas intelectuales, pero que la realidad fáctica arrincona ante la implosión de abrasivas políticas esquilmadoras sin sombra de ética ni estética. Concluye Harvey que «toda edad logra la plenitud de su tiempo no a través del ser sino del devenir».

Lo que ocurre desborda análisis que antes cuadraban epistemológicamente echando mano de conceptos como alienación y cosificación. Hoy tenemos una izquierda que se ha hecho apodíctica e hipnótica en su pensamiento único, secuela de aquel milagrero socialismo científico. De ahí que, insistir en esa salida taumatúrgica, empiece a ser como dar coces en el aguijón. Lo acaba de reconocer en una entrevista el chileno Gabriel Boric con la sabiduría que proporciona la derrota: «La izquierda que solo culpa al adversario está condenada a
diluirse» (El País, 11/01/2026). Porque esta vez el secreto está en la masa, en la base, en el factor humano, en romper la cuarta pared.

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🇲🇽Agresión a miembros del CIPOG-EZ👎🏼

30 DE ENERO DE 2026

¡ALERTA URGENTE!

10,000+ Free L Letter & Letter Images - Pixabaya mañana del día de hoy 30 de enero de 2026, nos reunimos con las Policías Ciudadanas, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores, la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero en calidad de observadores y defensores derechos humanos acompañados de autoridades comunitarias para atender las demandas de los desplazados y familiares de víctimas y nos dirigimos a la comunidad del Terrero comunidad atacada por los ardillos desde hace 6 años de donde fueron desplazadas más de 300 personas. Llegando a la comunidad de La Estrella Guerrero, municipio de Tecoanapa, fuimos agredidos con armas de alto poder, logramos repeler el ataque y avanzar, pero más adelante, en Rancho Viejo, fuimos emboscados por los ardillos y atacados con drones y armas de alto poder. En la movilización se encuentran 3 observadores de DDHH de la Misión Civil de Observación-Sexta y Promotores integrados al Mecanismo Federal de Protección. Los ataques se prolongaron desde las 11 de la mañana y hasta el momento continúan.

Dejamos muy claro que para esta acción de acompañamiento a los habitantes del Terrero, solicitamos el acompañamiento de la Guardia Nacional, así como de otros elementos de seguridad del Estado, pero no se presentaron, fue hasta hasta las 5 de la tarde que salimos de la zona de riesgo que nos encontramos con el ejército y la Marina, a pesar de tener conocimiento de los desplazados y del nivel de riesgo de la movilización. Por lo que responsabilizamos al Estado de cualquier situación que pueda suceder en contra de nuestras vidas.

Los últimos 10 años, hemos venido denunciando al grupo narco-paramilitar los ardillos, creado por la familia Ortega Jiménez, siendo Bernardo Ortega su máximo líder y parte de la clase política del estado de Guerrero que junto a sus hermanos Celso e Iván Ortega, controlan a este grupo delincuencial que opera con total impunidad por sus vínculos políticos que se se han extendido y enraizado en todos los cargos públicos de municipios completos del estado. Entre presidentes y presidentas municipales, fiscales, policías estatales y municipales, operan con toda libertad en el estado, asesinando, desplazando, descuartizando y cometiendo vilezas tales como la ocurrida aquel año de 2020 cuando le prendieron fuego a 10 músicos que como la mayor parte de la población, iban a trabajar para llevar el alimento a casa. Los asesinos son los ardillos, criminales relacionados con la clase política, que cobran derecho de piso, extorsionan, secuestran. A pesar de lo anterior, el Estado ha sido omiso, ha ignorado el dolor de los pueblos.

Su expansión no es sólo a nivel de influencias entre la clase política y las corporaciones de “justicia”, sino territorial. En los últimos años han desplazado a cientos de pueblos y comunidades y ocurre el mismo fenómeno hasta la fecha, no hay autoridad ni corporación del Estado que les ponga un alto. Es por lo anterior que nosotros como pueblos en Resistencia dijimos ¡YA BASTA! El pasado 22 de enero nos articulamos con las Policías Ciudadanas, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores, la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero y decidimos luchar en común con otras organizaciones y recuperar los territorios que los ardillos han ocupado ¿Tenemos el derecho a tomar la justicia en nuestras manos cuando la única salida que nos ofrece el Estado es la muerte?

Nos pide el mal gobierno prudencia y no violencia, cuando lo nuestro es solo una respuesta desesperada al desprecio con el que nos trata. Nosotros le hemos pedido justicia, le hemos pedido que haga su trabajo pero nuestra palabra solo se encuentra con oídos sordos.

Les pedimos hermanos y hermanas de México y del mundo que puedan estar atentos a la situación y que exijan en la medida de sus posibilidades y desde sus geografías al mal gobierno de México que pare la guerra en nuestros territorios. Nosotros aquí seguimos y no nos rendimos.

Atentamente:

Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata.

Resistencias civiles conocidas

El antifascismo en un mundo a la deriva

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🌎No, no es el hemisferio de Estados Unidos👎🏼

Donald Trump habla de una ampliación de la Doctrina Monroe que afirma la dominación estadounidense sobre todo el continente americano. El ex diplomático chileno Jorge Heine habló con Jacobin sobre la necesidad de un nuevo movimiento no alineado que pueda resistir las pretensiones imperialistas.

Por Phineas Rueckert, traducción: Natalia López

Letter - Letter En octubre de 2023, el presidente de Chile, Gabriel Boric, realizó su primera visita a China. Durante sus tres días en Pekín, asistió al tercer Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, se reunió con el presidente chino Xi Jinping y firmó acuerdos comerciales bilaterales. Dos semanas después, Boric estuvo en la Casa Blanca. Allí participó en la conferencia de la Asociación de las Américas para la Prosperidad Económica (APEP) y se reunió con el entonces presidente Joe Biden. Al final de su mandato, Chile se negó a alinearse plenamente con cualquiera de las dos grandes potencias, que hoy protagonizan lo que muchos consideran como una Guerra Fría del siglo XXI. Hoy Chile realiza cerca del 40 por ciento de su comercio con China y el 15 por ciento con Estados Unidos.

«No muchos líderes de países en desarrollo pueden decir que visitaron el Gran Palacio del Pueblo y fueron recibidos por el presidente Xi, y diez días después visitaron la Casa Blanca y fueron recibidos por el presidente de Estados Unidos, en muchos sentidos, así es como entendemos que se ve el no alineamiento activo en la práctica».

me dice Jorge Heine, ex embajador chileno, desde la capital de su país, Santiago.

Heine es autor, junto con el ex ministro de Estado Carlos Ominami y el politólogo Carlos Fortin, de The Non-Aligned World: Striking Out in an Era of Great Power Competition (El mundo no alineado: abrirse camino en una era de competencia entre grandes potencias). Allí definen el no alineamiento activo como «una política exterior que está en permanente búsqueda de nuevas oportunidades, evaluando cada una según sus propios términos». La postura no es partidaria, advierte Heine: «El no alineamiento activo no es una política exterior de izquierda, de centro o de derecha. No es ideológica. Proporciona una guía para la acción».

Chile, según Heine, no es el único país que traza un camino entre China y Estados Unidos (y en menor medida Rusia) sin necesariamente tomar partido. Sin embargo, ha estado a la vanguardia de esta tendencia emergente a nivel internacional. Los autores presentan este concepto como un nuevo giro del Movimiento de Países No Alineados (MPNA), desarrollado originalmente en las décadas de 1950 y 1960: «Ante la reaparición de una confrontación entre las grandes potencias, un Sur Global emergente retoma las tradiciones del movimiento post Segunda Guerra Mundial y poscolonial, adaptándolas a los desafíos del nuevo siglo».

Con la reciente elección del dirigente de derecha chileno José Antonio Kast como nuevo presidente de Chile, lo que dio nuevo impulso a la derecha reaccionaria en América Latina, y con el secuestro ilegal del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte del presidente estadounidense Donald Trump, la estrategia enfrenta una prueba decisiva.

En 2026, Trump ya avanzó con su corolario de la Doctrina Monroe, que reclama un mayor control estadounidense sobre el comercio y las acciones militares en todo el continente. Heine y sus coautores consideran que es particularmente importante que los países latinoamericanos actúen con agilidad en el plano diplomático.

«Si este ataque a Venezuela sirve para algo, es para es reforzar la noción de no alineamiento activo, la alternativa, que es subordinarse por completo a Estados Unidos, es obviamente inviable. La situación actual, especialmente en América Latina, es muy difícil, y esto también es cierto en otros lugares (se me viene a la mente Irán). Pero eso no significa que no existan formas de manejarla».

le dijo Heine a Jacobin.

Basada en las concepciones del MPNA original, que surgió como una tercera vía entre el mundo capitalista y el liderado por el comunismo durante la Guerra Fría, la estrategia del no alineamiento activo cobró nuevo impulso con la pandemia de COVID-19, la reelección de Trump y las guerras en Ucrania y Palestina. Lejos de alinearse de manera uniforme con Occidente en estos conflictos, muchos líderes de países en vías de desarrollo evaluaron cuidadosamente sus intereses: en algunos casos se negaron a tomar partido y, en otros, se alinearon en la oposición a Estados Unidos.

Las crisis recientes llevaron a Heine, Ominami y Fortin a actualizar y revisar un libro anterior en el que habían desarrollado algunas de estas ideas. Ese libro, Políticas exteriores latinoamericanas en el nuevo orden mundial: la opción del no alineamiento activo, se publicó originalmente en español en noviembre de 2021, apenas unos meses antes de la invasión rusa a Ucrania. En ese momento, recordó Heine, apelar al MPNA era visto por algunos colegas como «anacrónico». Pero tras el estallido de la guerra, «de repente el no alineamiento volvió con fuerza, con posiciones adoptadas por India, Sudáfrica, Brasil, Pakistán y otros países que no siguieron a Occidente. En lugar de ser un concepto anacrónico, resultó ser profético».

América Latina a la vanguardia

En muchos sentidos, el no alineamiento activo comenzó primero en América Latina, y también es allí donde más se consolidó.

El 9 y 10 de noviembre, cuando Colombia fue sede del Foro UE-CELAC en Santa Marta, esta filosofía volvió a emerger con fuerza. En el escenario, durante el discurso de cierre, el presidente Gustavo Petro llamó a que América Latina vuelva al «centro del mundo», en lugar de permanecer en la periferia. Mientras firmaba acuerdos con China y Europa, Petro también criticó la campaña de bombardeos de Estados Unidos contra pequeñas embarcaciones, supuestamente dedicadas al narcotráfico, en aguas frente a la costa de Venezuela, en lo que constituyó el preludio del secuestro de Maduro ocurrido este pasado fin de semana.

Hay varias razones, explican los autores, por las que una región que Washington considera como su «patio trasero» se haya convertido en la cuna del no alineamiento activo. Heine —investigador no residente del Quincy Institute for Responsible Statecraft y profesor (recientemente retirado) de relaciones internacionales en la Universidad de Boston— le habla a Jacobin de un «triple impacto» de factores.

La pandemia de COVID-19, que golpeó con especial dureza a los países latinoamericanos; la crisis económica global que le siguió y la reelección de Trump reforzaron de manera decisiva la necesidad de que los líderes de la región miraran más allá de Estados Unidos en busca de asistencia y comercio. Esa diversificación económica, a su vez, les permitió desplegar una política exterior más activa, que incluyó algunas de las condenas más firmes y amplias del mundo al genocidio de Israel en Gaza.

Para América Latina, abrirse a China responde ante todo a una lógica económica. Pese a su abundancia de recursos naturales, el crecimiento de la región quedó rezagado respecto del resto del Sur Global, en parte debido a su dependencia histórica de Estados Unidos. Ese subdesarrollo llevó a los líderes regionales a buscar inversiones adicionales —y no solo en infraestructura— en otros lugares. En China encontraron un socio dispuesto. Entre 2000 y 2023, señalan los autores, el comercio entre América Latina y China se multiplicó por cuarenta.

China, explicó Heine, es un tipo de superpotencia diferente a la que representó la Unión Soviética durante la Guerra Fría. A diferencia de la URSS, que estaba en el centro de un bloque en gran medida autosuficiente (solo alrededor del 4 por ciento del PBI soviético correspondía a importaciones y exportaciones), China:

«ofrece oportunidades económicas a los países de África, Asia y América Latina en términos de comercio, inversión y cooperación financiera, abre la posibilidad de lo que llamamos jugar en varios frentes. Los países del Sur Global pueden jugar con Pekín frente a Washington y viceversa, de una manera que no era posible en el pasado»,

detalló.

Los países latinoamericanos tampoco cayeron necesariamente por completo en la órbita china. Brasil, por ejemplo, incrementó su comercio con China sin alejarse demasiado de Estados Unidos. Cuando Washington arremetió contra Brasil —por ejemplo, mediante la imposición de altos aranceles o los intentos de injerencia en asuntos internos—, el país se sintió con mayor margen para responder de una manera que quizás no hubiera sido posible antes, probablemente como resultado de su diversificación fuera de Estados Unidos. Según Heine:

«Brasil se plantó frente a Trump; no se dejó presionar para hacer lo que Washington quería, a mismo tiempo, sigue dialogando con Washington y con la administración Trump».

Esto también se expresó en términos de política exterior. En febrero de 2023, por ejemplo, al cumplirse un año de la invasión rusa a Ucrania, Brasil propuso que un grupo de países del Sur Global —entre ellos India, China, Indonesia y Turquía— se uniera para presentar un plan de paz para Ucrania, en lugar de depender de Estados Unidos, que intentó imponer un enfoque unipolar. Poco después, el principal asesor de política exterior de Brasil, Celso Amorim, fue enviado a Moscú, donde se reunió con Vladimir Putin. Más tarde, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva presentó su plan de paz al presidente chino Xi en una reunión bilateral. La multiplicación de enfoques de Brasil, señaló Heine, fue:

«un ejemplo de vanguardia de la aplicación del no alineamiento activo. Se puede defender lo que tu país necesita y quiere, y al mismo tiempo seguir dialogando y buscando maneras de resolver esas diferencias».

El no alineamiento activo más allá de América Latina

Angola, en la costa occidental del África austral, ofrece uno de los ejemplos más interesantes de no alineamiento activo. Angola es el mayor receptor de préstamos chinos de todo el continente africano, por un monto de 24.000 millones de dólares en 2024.

Sin embargo, en los últimos años fue a Estados Unidos a quien Angola recurrió para obtener asistencia en un ambicioso proyecto de infraestructura. Denominado Corredor de Lobito, el ferrocarril proyectado conectaría a la República Democrática del Congo y Zambia, ricas en minerales, con la costa de Angola para su exportación. El proyecto ya recibió más de 4.000 millones de dólares en inversiones estadounidenses, con más fondos en camino. La asociación, escriben los autores, «refleja la negativa de los países africanos a alinearse con una u otra de las grandes potencias, así como su disposición a cubrirse y jugar con ambos lados».

Esto se ilustra claramente en la negativa de muchos Estados africanos a defender el apoyo militar occidental a Ucrania y las sanciones contra Rusia. Diecisiete países africanos, incluyendo a Sudáfrica, se abstuvieron en una votación de la Asamblea General de la ONU para condenar la invasión. Algunos países asiáticos siguieron el mismo camino.

India, en particular, incrementó drásticamente sus importaciones de petróleo ruso en los años posteriores a 2022. «Paradójicamente, la guerra en Ucrania disminuyó la confianza en las potencias occidentales y enfocó las mentes en cómo cubrir sus apuestas», escribió el politólogo indio Pratap Bhanu Mehta en una columna en el Indian Express.

Este enfoque continuó durante la segunda administración Trump. Aunque algunos observadores sugirieron que los países en desarrollo podrían alinearse rápidamente con los caprichos de Trump, en gran medida eso no ocurrió.

«La noción de no alineamiento activo surgió durante la primera administración Trump, y yo sostendría con mucha firmeza que, tal vez, haya recibido un impulso mayor durante la segunda administración Trump»,

afirmó Heine.

Como escribe Steve Ellner en Jacobin, las políticas internas de Trump podrían estar impulsando una mayor unidad latinoamericana frente al esquema de deportaciones de Estados Unidos, y algo similar podría decirse de sus ataques contra Venezuela. Más allá de sus valoraciones sobre el gobierno de Maduro, los líderes latinoamericanos parecen coincidir casi de manera unánime en que las campañas militares estadounidenses en el Caribe son ilegales según el derecho internacional y conllevan el riesgo de una escalada mayor.

Incluso si América Latina continúa girando hacia la derecha, advirtió Heine, el no alineamiento activo sigue siendo una propuesta valiosa. En ese sentido, señaló los ejemplos de Ecuador y Uruguay que, aun cuando estuvieron gobernados por partidos tradicionales de derecha, mantuvieron vínculos tanto con Estados Unidos como con China en materia de comercio y cooperación financiera.

«Una idea que se volvió bastante extendida es la de que, al final, América Latina va a tener que tomar partido y alinearse con Washington, yo discrepo totalmente con esa noción. En el mundo actual, ¿qué vas a hacer? La estructura de la economía mundial hoy es tal que no se puede simplemente decir: “No vamos a hacer negocios con China, no vamos a interactuar con China”».

Para Heine, la respuesta a los desafíos geopolíticos actuales es evidente: seguir jugando en varios frentes.

☮️La política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para 2026

🤔¿Quién gobierna el mundo?

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🗒Declaración de Xapuri🎙

Chico Mendes en el empate contra las falsas soluciones del capitalismo verde

letter D. Black flower alphabet. Beautiful capital letters with shadow ...esde de Xapuri, afirmamos al mundo que Chico Mendes no murió: fue asesinado. Este fue el precio que tuvo que pagar por dedicar su vida a la causa por la reforma agraria y la protección de los bosques, ya que los dominantes nunca aceptaron que los pueblos de los bosques tuvieran derecho a la tierra, al pan y al sueño. Imaginaron que asesinándolo enterrarían su lucha. Pero ya era demasiado tarde. Chico se había transformado en una fuerza que traspasó su existencia física.

Desde su asesinato, su memoria creció en importancia. Conscientes de esto y, con el miedo a su poder libertario, los de arriba se lanzaron a la tarea de apropiarse de ella a través de un continuo y sistemático proceso de distorsión. Eso fue lo que los gobernantes del Frente Popular del Acre (FPA) hicieron a lo largo de los últimos 20 años: sirviendo a los intereses del capital internacional, imponiendo, usando y abusando de la imágen de Chico Mendes, un conjunto de políticas cuyo resultado fue el crecimiento de las privatizaciones y de la destrucción del bosque.

Yendo desde la explotación forestal maderera, del gas y petróleo en el Valle del Jaruá, y la minería, pasando por la ganadería extensiva de corte y abriendo las puertas para los proyectos de Reducción de Emisión por Deforestación y Degradación Forestal – REDD y otras formas de Pagos de Servicios Ambientales – PSA, esas políticas representan, en todo, la más absoluta negación de aquello que el líder cauchero defendió, pues privatizan los bosques, violan los derechos de los pueblos del bosque y los tratan como criminales.

Y en todo ese proceso, desconfiguran y, en cierto sentido, asesinan a Chico Mendes una y otra vez , haciendo de él un defensor del mismo capitalismo que lo asesinó, o sea, haciendo de él lo contrario de lo que fue.

Lamentablemente, lo que vemos hoy en el estado de Acre es la tentativa de transformar en mercancía las tierras y territorios que son sagrados para los pueblos originarios y que, además de eso, son las bases de subsistencia de todos los habitantes de bosque.

Por eso es que, en los últimos años, vimos crecer en nuestro medio la criminalización tanto de las prácticas ancestrales de las comunidades locales como de toda forma de resistencia a la apropiación capitalista de la naturaleza.

Fieles al legado de luchas de Chico Mendes, denunciamos estos proyectos asesinos y a aquellos que los defienden. Con base en nuestra dolorosa experiencia, afirmamos al mundo que propuestas como “desarrollo sustentable” y “Economía verde” no son más que farsa y tragedia.

Son farsa porque no protegen la naturaleza como dicen. Son tragedia porque hacen exactamente lo contrario. Y nosotros sabemos la razón: no hay salida en el capitalismo, ya sea en cualquiera de sus formas o en cualquiera de sus colores. No puede cuidar la vida un sistema asesino.

Denunciamos esta farsa y exigimos la suspensión inmediata de todos los proyectos de explotación forestal maderera y de todas las políticas de compensación ambiental y climáticas que derivan de falsas soluciones del capitalismo verde, la demarcación de todas las tierras de los pueblos indígenas, y una reforma agraria con soberanía popular.

Por la Amazonia, por la reforma agraria, por la demarcación de las tierras indígenas y contra el capitalismo verde y de todos los colores, sea conducido por gobiernos dichos de izquierda o por gobiernos asumidamente fascistas!

Chico Mendes vive, la lucha sigue.

Xapuri 16 de Diciembre de 2018

Firman esta declaración:

 

• Grupo de Pesquisa Trabalho, Território e Política na Amazônia (TRATEPAM)

• Núcleo de Pesquisa Estado, Sociedade e Desenvolvimento na Amazônia

Ocidental (NUPESDAO)

• Grupo de Pesquisa e Extensão em Educação Ambiental e desenvolvimento

sustentável (Gpeeads)

• Movimento Mundial pelas Florestas Tropicais (WRM)

• Organização dos Povos Indígenas Apurinã e Jamamadi de Boca do Acre e

Amazonas (OPIAJBAM))

• Movimento dos Pequenos Agricultores de Rondônia (MPA)

• Via Campesina

• Amigos da Terra – Brasil

• Centro Acadêmico de Ciências Sociais da Ufac (CACS)

• Movimento Esquerda Socialista – PSOL

• Coletivo Juntos – Acre

• Federação do Povo Huni Kui do Acre (FEPAHC)

• Fórum de Mudanças Climáticas

• Equipe Itinerante • Centro Shuar Kupiamais (Equador)

• Conselho Indigenista Missionário – Cimi

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