🏴Anarquistas iraníes: «Seguimos organizándonos y resistiendo»🇮🇷

«No queremos ni rey ni líder (supremo); ni malo, ni peor». Radical Graffiti.

La última vez que hablaste con Freedom, las protestas en Irán se estaban extendiendo e intensificando rápidamente, pero la represión contra ellas iba en aumento. ¿Puedes resumir lo que ha sucedido desde entonces y lo que ha estado haciendo tu colectivo?

Initial Letters D.Alphabet. Graphic by tan_tan · Creative Fabricaesde nuestra última entrevista, la situación en Irán ha cambiado de forma violenta y sin precedentes. Las protestas generalizadas en muchas ciudades se enfrentaron a una severa represión. Las fuerzas de seguridad atacaron a los manifestantes con munición real; miles de personas murieron o resultaron heridas y decenas de miles fueron detenidas. Se extendió por todo el país un ambiente de fuerte seguridad. También hay informes y pruebas documentadas que indican que, en las actuales condiciones de guerra, algunos detenidos están recluidos en lugares expuestos a ataques aéreos y están siendo utilizados efectivamente como escudos humanos.

En medio de todo esto, antes de que el movimiento tuviera oportunidad de reorganizarse, se produjo otro acontecimiento: el 28 de febrero de 2026 comenzaron los ataques militares a gran escala de Estados Unidos e Israel contra Irán, que alcanzaron cientos de objetivos en todo el país. Varios altos mandos y figuras políticas de la República Islámica murieron en estos ataques, y el país se encuentra ahora en estado de guerra.La estructura de poder de la República Islámica se enfrenta a una grave crisis, pero el futuro político del país sigue siendo incierto y controvertido.

Las fuerzas estadounidenses e israelíes han atacado numerosos objetivos en Irán y, en estos ataques, además de objetivos militares, también han muerto civiles. Al mismo tiempo, la República Islámica ha utilizado su capacidad misilística para atacar objetivos en la región. Estos enfrentamientos amenazan la vida de millones de personas en toda la región y, hasta ahora, cientos de civiles han perdido la vida. La experiencia histórica de la región también demuestra que la intervención extranjera rara vez ha conducido a una libertad auténtica y, a menudo, ha dado lugar a nuevas formas de dominación, inestabilidad y competencia geopolítica.

En estas condiciones, nuestras actividades como anarquistas han continuado. Hemos intentado evitar que estas voces sean silenciadas en medio de la represión y la guerra documentando los acontecimientos, publicando declaraciones, manteniendo redes de solidaridad internacional y transmitiendo las voces de los trabajadores, las mujeres y diversos sectores de la sociedad al mundo exterior. Al mismo tiempo, hemos puesto un énfasis importante en ampliar los debates sobre la autoorganización y la organización horizontal en los barrios, los lugares de trabajo y las universidades, y en conectar estos núcleos con redes más amplias de solidaridad social. Creemos que sin esas bases sociales, cada ola de protestas seguirá siendo vulnerable a la represión estatal.

¿Ha podido la gente defenderse de la represión a la que se ha enfrentado?

En muchos casos, la gente ha intentado defenderse de diferentes maneras: desde la creación de redes de solidaridad para atender a los heridos y ayudar a las familias de los detenidos, hasta diversas formas de resistencia callejera. Sin embargo, debemos ser realistas: el aparato represivo de la República Islámica es extremadamente extenso y está muy bien organizado, lo que ha dificultado la defensa colectiva.

En tales condiciones, la gente ha desarrollado métodos como la rápida dispersión en las calles, la organización anónima y el apoyo mutuo dentro de los barrios. En algunas regiones, como Kurdistán y Baluchistán, donde hay una historia más larga de resistencia social, las comunidades locales han sido en algunos casos más capaces de protegerse. Pero en las grandes ciudades, la represión ha sido extremadamente severa.

El grupo más vulnerable sigue siendo el de los presos políticos, especialmente los detenidos durante las recientes protestas, que se encuentran en condiciones extremadamente peligrosas y siguen enfrentándose a la amenaza de duras condenas o incluso de la ejecución. La experiencia de este período demuestra que las redes locales de solidaridad social pueden desempeñar un papel importante en la defensa social y en el mantenimiento de la resistencia.

La última vez que entrevistamos a Anarchist Front, el Gobierno iraní acababa de bloquear totalmente el acceso a Internet. Desde entonces, ¿ha habido cambios significativos en vuestra capacidad para comunicaros y acceder a Internet? ¿Ha podido la gente eludir estas restricciones?

El Gobierno iraní sigue utilizando los cortes o restricciones de Internet como una de sus principales herramientas de represión. En los últimos años, cada vez que se ha cortado Internet de forma generalizada, ha coincidido con represiones violentas y disparos directos contra los manifestantes. Con el estallido de la guerra, se volvieron a aplicar cortes de Internet a gran escala, privando a millones de personas de la comunicación en línea. Incluso antes de la guerra, durante las recientes protestas, las restricciones de Internet se habían vuelto más severas y prolongadas que antes, lo que interrumpió la comunicación entre los activistas durante semanas.

No obstante, la población ha adquirido una experiencia y una destreza considerables para eludir estas restricciones. Se utilizan ampliamente herramientas como los protocolos V2Ray y aplicaciones como Psiphon y Lantern, y siempre que hay conexión disponible, Telegram sigue siendo una de las plataformas de comunicación más importantes. El Internet por satélite también ha cobrado importancia para algunos activistas, aunque el acceso a él sigue siendo limitado.

Al mismo tiempo, la experiencia de estos años ha demostrado que ningún movimiento social puede depender únicamente de Internet. La base real de cualquier movimiento social se construye a través de relaciones directas, confianza mutua y conexiones reales entre las personas.

Has advertido sobre la amenaza de los monárquicos (que eran una pequeña minoría en las protestas) que intentan utilizarlas como punto de partida para su propio movimiento político. ¿En qué medida crees que han tenido éxito en esto?

Las corrientes monárquicas han intentado presentarse como la única alternativa política utilizando las plataformas mediáticas bajo su control y con el apoyo de ciertos gobiernos extranjeros. Reza Pahlavi y sus seguidores han intentado activamente posicionarse como un gobierno de transición y han recibido el apoyo de los medios de comunicación en lengua persa y de algunos gobiernos occidentales.

Sin embargo, la base social real de esta corriente dentro de Irán es mucho más limitada de lo que sugiere su presencia en los medios de comunicación. Muchas de las personas que participaron en las protestas salieron a las calles esencialmente para manifestarse contra todas las formas de autoritarismo y no ven el retorno de la monarquía como una solución.

De hecho, gran parte de la sociedad iraní entiende muy bien que sustituir una forma de autoritarismo por otra no es la solución. Por esta razón, seguimos insistiendo en que el futuro de la libertad en Irán no reside ni en la restauración de la monarquía ni en la continuación de otras estructuras autoritarias, sino en el autogobierno social y en formas democráticas de organizar la sociedad.

Desde nuestra perspectiva, la liberación del pueblo iraní no puede ser el resultado de proyectos impuestos por potencias extranjeras. La libertad solo puede surgir de la lucha y la voluntad del propio pueblo, y convertir los movimientos sociales en instrumentos de rivalidades estatales acabará perjudicando a la sociedad.

¿Hay algo más que creas que nuestros lectores deberían saber sobre la situación en Irán? ¿Hay alguna forma en la que puedan prestar su apoyo?

Es importante comprender que el pueblo iraní no es una mera víctima pasiva de esta guerra. Dentro de la sociedad iraní hay muchos movimientos sociales: trabajadores, mujeres, estudiantes, comunidades étnicas y activistas anarquistas que siguen resistiendo y organizándose en condiciones extremadamente difíciles. La sociedad iraní es compleja, multiétnica y dinámica, y la lucha por la libertad continúa de muchas formas. Lo más importante es la solidaridad internacional entre los movimientos populares, no el apoyo a proyectos estatales o alternativas impuestas desde arriba.

Los lectores fuera de Irán pueden desempeñar un papel importante amplificando y traduciendo las voces independientes, organizando eventos solidarios y ayudando a que las luchas sociales en Irán sean más visibles. Cuanto más se escuchen estas voces, más difícil será silenciarlas.

Estamos aquí. Seguimos organizándonos y resistiendo.

¡Ni mulás, ni Shah! ¡Mujer! ¡Vida! ¡Libertad!

🇺🇸Estados unidos e 🇮🇱Israel cómplices del terror mundial⚠️

🎧Podcast | Desmantelando #6. Defender el Territorio: 10 años sin Berta.

Comments are closed.